Suiza (schweiz; Suisse; Svizzera) I HIST.
Categoria:
Historia
HISTORIA ANTIGUA Y MEDIEVAL. El territorio que comprende la actual S. estuvo habitado por muy diversas gentes desde finales del Paleolítico. Los hallazgos arqueológicos han confirmado el florecimiento de numerosos poblados lacustres en el Neolítico y en la Edad del Hierro (1000 a. C.), periodo que se inició con el asentamiento de los celtas (v.), que promocionaron importantes yacimientos de este mineral, como los de Gonzer, cerca de Delémont. S. entra en la historia con la llegada de los helvecios (v. HELVETIA) y réticos (s. v a. C.), cuya cultura, más avanzada, ha dado nombre a la segunda Edad del Hierro, La Téne (v.), según la célebre estación próxima a Neuchátel. En el 58 a. C., los helvecios intentaron pasar a la Galia, pero fueron detenidos por Julio César, que les derrotó en Bribante y les sometió a la dominación romana. Desde ese momento, S. se vio ligada al Imperio romano, situación que favorecería el pronto arraigo del cristianismo (v. v, 1), que también aquí fue objeto de persecución (matanza de S. Mauricio y de la Legión Tebana, hacia el 300, en Agaunum).Por su posición fronteriza dentro del Imperio romano, S. fue constantemente zona de guerra y, tras los grandes trastornos que ocasionó la invasión de los bárbaros (s. v y vi), los burgundios, de origen germano pero bastante romanizados, se establecieron en las dos vertientes del Jura y a lo largo del Ródano; a ellos se debe la transmisión de la herencia latina en la S. occidental. Los alamanes (v.) ocuparon las comarcas próximas al Rin que corresponden a la S. de lengua alemana. Los ostrogodos (v.) invadieron el Tesino y los valles Grisones, donde actualmente se habla italiano. No obstante, el superficial influjo bárbaro ha permitido en algunos valles Grisones la transmisión hasta nuestros días de un dialecto derivado directamente del latín: el romanche (v. vii). Este confuso periodo de agitaciones provocó no sólo frecuentes traspasos de soberanía sobre las diferentes regiones del país, sino también el retroceso del espíritu cristiano frente a las ofensivas del paganismo bárbaro y la difusión de herejíasSUIZA III - IVen las poblaciones cristianogodas (v. v). En el s. vll se reemprendió la obra evangelizadora, en la que sobresalen los monjes irlandeses, con figuras como S. Gall, S. Columbano (v.) y S. Sigisberto, que cristianizaron a los alamanes y fundaron monasterios como los de Sankt Gallen y Disentis (v. v, 1).En la tentativa carolingia de reconstruir el Imperio romano, S. cayó bajo la dominación de los francos y, en el tratado de Verdún (843), las regiones comprendidas entre el Aar y el lago Constanza pasaron a Luis el Germánico, en tanto que las comarcas del jura al Aar se integraron en la Lotaringia. Pero a la muerte de Carlos el Gordo, el Oeste de S. pasó al nuevo reino de Borgoña, que se constituyó en favor de Rodolfo I, proclamado rey en la abadía de Sankt-Maurice (888), y el Este quedó bajo la dominación de Arnulfo, rey de Alemania. Con la incorporación de la parte comprendida en el reino de Borgoña en 1032 por Conrado II, toda S. entró a formar parte del Imperio germánico (v.), con -la consiguiente implantación de las estructuras feudales. Sin embargo, la privilegiada situación de S., lugar de paso de las expediciones que los Emperadores capitaneaban hacia Italia, hizo que floreciera en el país una nutrida clase burguesa que, asentada en las ciudades, consiguió para éstas la concesión de importantes privilegios. Estos hechos explican la relativa independencia gozada bastante pronto por los cantones forestales (los tres Waldestátten), que mantendrían firme y constante resistencia ante las pretensiones anexionistas que sobre ellos ejercieron los Habsburgo, en el s. xil.Los desórdenes del gran interregno (1250-73) que siguió a la muerte de Federico 11 motivaron que los señores feudales se dividieran de nuevo el país y que triunfara, finalmente, Rodolfo de Habsburgo, quien fracasó al querer disputar las libertades y privilegios que Federico II había concedido a Schwyz, que para defenderse se había unido a Unterwalden (1240). A la muerte de Rodolfo, los cantones de Schwyz, Uri y Unterwalden formaron una alianza perpetua que, firmada en Brunnen (1 ag. 1291), habría de ser el origen de la Confederación helvética. Este pacto no tardaría en poner a prueba su eficacia ante una nueva tentativa de Leopoldo de Habsburgo. Los confederados le derrotaron en Morgarten (1315), y en honor de Schwyz, que había sido artífice de la victoria, el país tomó el nombre de S. (Schweiz). A partir de entonces, S. toma conciencia de su fuerza y personalidad, que se afirma en las luchas contra poderosos vecinos, de tal manera que también las ciudades libres solicitaron entrar en la Confederación: Lucerna (1332), Zurich (1351), Glaris y Zug (1352). No obstante, los Habsburgo no renunciaron a sus antiguas posesiones, pero nuevas derrotas en Sempach (1386) y Náfels (1388) les obligaron a firmar la paz (Zurich 1389), reconociendo la independencia de los ocho cantones, cuya fama militar se extendió desde entonces por Europa.En el s. xv se adhirieron a la Confederación Friburgo y Soleure (1481), al tiempo que se incrementó la importancia comercial de su elemento burgués, favorecido por estar el territorio en la encrucijada de las grandes rutas comerciales entre Italia y el Norte (v. 1). Pero el acontecimiento decisivo que estableció la soberanía y reputación militar de S. fue la amenaza que Carlos el Temerario (v.), duque de Borgoña, hizo pesar sobre el país, al que pretendía incluir en un gran Estado borgoñón inspirado en la antigua Lotaringia. Los confederados recurrieron a Luis XI de Francia, quien condicionó su ayuda a la reconciliación de los suizos con Segismundo de Habsburgo. Así se firmó en Constanza la llamada Regla Perpetua (1474), por laque Segismundo renunciaba a todos sus derechos sobre los territorios suizos y éstos entraban en la coalición francohabsburguesa contra Carlos el Temerario. La actuación suiza permitió una rápida victoria tanto sobre Carlos el Temerario como sobre su aliada Saboya. De esta manera, S. entró en la Edad Moderna como una Confederación independiente de cantones, dentro de las fronteras del Imperio.A. BRAOJOS GARRIDO
BIBL.: W. MARTIN, A History o/ Switzerland, Londres 1931; E. GAGLIARDI, Geschichte der Schweiz, Zurich 1934; H. KOHN, Naturalism and Liberty: the Swiss Example, Londres-Nueva York 1956; Ca. GILLIART, Historia de Suiza, Barcelona 1953.
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