Suiza (Schweiz; Suisse; Svizzera) ARTE
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Arte
ARTE. No parece que pueda hablarse en S. de un arte nacional, aunque sí de escuelas (pocas) en algunas de sus manifestaciones, en un momento dado. Por sus circunstancias históricas y geográficas, el arte suizo es una consecuencia, en gran parte, de las corrientes artísticas procedentes de los países más próximos, como Alemania, Austria, Francia e Italia. En S. nacen grandes pintores, cuya obra se realiza fuera de su país, porque no encuentran en él ni el ambiente ni la protección necesarios. Indudablemente, son las cortes reales, o las de cualquier "príncipe" con título nobiliario, los centros de atracción cultural, a los que acuden sobre todo pintores. Tampoco cuenta el país, hasta época muy avanzada, con una burguesía que ayude al desarrollo del arte. El mecenazgo se da muy poco en S., aunque se prodigue por todo el territorio la arquitectura religiosa. En este contexto debe considerarse la historia del arte suizo, del que a continuación se hace una breve exposición.Arquitectura. La religiosa alcanza mayor expresión. Surge con el avance del cristianismo en territorio helvético (v. HELVETIA), en los s. iv y v (v. v, 1), pero nada se conserva de esa época. El monumento sacro más antiguo conocido es el baptisterio de Riva San Vitale, de principios del s. vii. La iglesia de una nave con tres ábsides se repite desde el s. ix. En los s. x y xi, la mayoría de las basílicas son de tres ábsides sin transepto. Este y el coro absidal aparecen con los cluniacenses en el s. xi (V. CLUNIACENSE, ESTILO). En la centuria siguiente se construyen iglesias de estilo cirterciense (v.), conservado en gran parte. En ese mismo siglo se termina la catedral de Zurich, comenzada según el modelo de la basílica de S. Ambrosio en Milán. Destruida en el 917 la primitiva catedral de Basilea, que había sido levantada en el lugar que ocupaba una antigua iglesia y que fue consagrada en el s. vii, se construye en románico el actual edificio (1008-19), incendiado en 1185 y reconstruido en 1235, con bóveda gótica. Resiste en parte el terremoto de 1356 y consta de cinco naves. Este magnífico ejemplar ha sido restaurado en el s. xix. Se conserva, detrás del coro (s. xiv), una capilla carolingia de tres ábsides. En el Tesino se sigue el románico lombardo, del que es ejemplo la catedral de Lugano y las iglesias de S. Víctor en Muralto, S. Nicolás en Giornico y S. Pedro en Biasca. Al románico tardío pertenece la catedral de Chur (Coira), capital de los Grisones. Es un ejemplar sin transepto, con bóveda y arcos en parte nervados, en el que se aprecian influencias lombardas, borgoñonas y franco-meridionales.Del primer gótico es la catedral de Nuestra Señora de Lausana, comenzada en 1173 y que se caracteriza por un nártex cerrado por un ábside y por un rosón meridional con vidrieras pintadas, en la que interviene el dibujante y arquitecto francés Villard de Honnecourt (s. xiii). La catedral ha sido restaurada en el s. xix por Viollet-le-Duc (v.). La iglesia de los dominicos en Basilea, construida en 1298-1350 y restaurada en 1949-59, conserva el coro en estilo gótico francés primitivo. El modelo de las numerosas iglesias que edifican las órdenes mendicantes se imitaen las parroquiales: nave basílical y gran coro cubierto por bóveda de crucería. La más grandiosa es la de los franciscanos en Basilea (transformada en museo), y la más simple es la de Kónigsfelden (1311-70), con vidrieras pintadas, de gran calidad.Por el cantón de los Grisones se extiende el gótico tardío, cuyo ejemplar más importante, sin embargo, se encuentra en Berna: colegiata iniciada en 1421 y terminada en el mismo estilo en 1575, excepto la torre frontal, que se concluye en el s. xix. No tiene transepto y son notables las vidrieras del coro. Son pocos los casos de iglesias de tres naves de igual altura en el gótico tardío. El más significativo tal vez sea el templo de S. Leonardo en Basilea, reconstruido en este estilo en 1480-1512. Otra obra maestra del gótico tardío, además de la catedral de Lausana, considerada ésta como el más bello edificio gótico en S., es la catedral de Berna (1421-1517), obra dirigida por M. Ensinger, y cuya torre no se culmina hasta 1893. Del gótico tardío con vestigios románicos es la iglesia de S. Pedro en Basilea.La tradición del gótico tardío se mantiene en S., cuando en otros países adoptan el Renacimiento, estilo de poco arraigo en territorio suizo, tal vez por sus características alpinas en más de la mitad del territorio (v. i). En 1630 se renueva en gótico tardío el coro de la iglesia de S. Nicolás en Friburgo. Donde más se acepta el estilo renacentista es en la decoración, mezclándose con elementos góticos. Tal ocurre en el cuerpo central de la iglesia de la Visitación en Friburgo, obra de Hans Franz Reyff. A la catedral de Lugano (s. xIII) se le añade fachada renacentista (s. xvi). El estilo renacentista más puro se da en el Sur, por su proximidad a Italia. Puede apreciarse en la fachada de la iglesia de S. Lorenzo en Lugano. Curiosamente, la influencia barroca en S. no procede directamente de Italia, sino de Alemania, a través de los jesuitas, con ejemplos característicos en sus iglesias de Lucerna (1666-78) y Solothurn (1680-88). Las iglesias protestantes barrocas escasean (no en vano se ha llamado al barroco arte de la Contrarreforma). Entre ellas destaca la del Espíritu Santo en Berna (1726-29), obra de Nikolaus Schildknecht, reconstruida en 1962. A mediados del s. xviii se reconstruye la iglesia abacial de Sankt Gallen, del s. xiv, dedicada al culto como catedral. El actual edificio del monasterio de Maria Einsiedeln (v.), de principios del s. XVIII, así como su basílica, consagrada en 1735, se cuentan entre las obras más notables del barroco al N de los Alpes.El neoclásico en la arquitectura religiosa de S. comienza con la iglesia de S. Urso en Solothurn (1762-63), pero tampoco este estilo tiene gran aceptación. Posteriormente, se difunden las formas del neogótico, que alcanzan hasta el siglo actual, en el que S. se ha incorporado a las nuevas corrientes artísticas de tal modo que ocupa un destacado lugar de vanguardia a escala internacional. Con la iglesia de S. Antonio en Basilea, de Karl Moser, construida en 1925, se abre la serie de obras de cemento armado que se han repetido en muchos lugares del país. En lo que pudiéramos llamar moderna arquitectura religiosa, S. está a la cabeza de la europea, después de Alemania y Francia, con una renovación ejemplar de estilos y formas. En este sentido pueden citarse: las iglesias de S. Juan (1936), obra de E. F. Burckhardt y K. Egender, y de Todos los Santos (1953) en Basilea; y las iglesias reformadas de Effretikon (1961) y Oberglatt (1964), entre otras muchas.En el paisaje urbano suizo tiene un sabor muy local la arquitectura civil medieval, conservada en el casco antiguo de algunas poblaciones. Ejemplos característicos son losSUIZA VIIIrestos de murallas y los castillos. Basilea mantiene su aspecto de ciudad fortaleza hasta el s. xix y aún queda algo de la muralla que coronaban 40 torres desde 1389. También Ginebra se rodeó de murallas y castillos. En Friburgo se alzan aún las torres de sus antiguas murallas. Igualmente medieval es la torre de Ale en Lausana. Puentes de madera y fortificaciones medievales pueden verse en Lucerna. La torre del Reloj en Berna (1191), con su característico chapitel puntiagudo, se reconstruye en 1771. El estilo más difundido entre los edificios de carácter civil es el gótico. En su variedad flamígera se reconstruye el ayuntamiento de Berna en 1939-42, cuya primera obra data de 1406-16. Al igual que en la arquitectura religiosa, también en la civil se mezcla el gótico tardío con elementos renacentistas: ayuntamiento de Basilea (1503-12), que sustituye a la primitiva obra del S. XIV.De estilo renacentista florentino es el Ritter’sche Palast de Lucerna, comenzado en 1557. En el siglo siguiente se construye el palacio Turrettini de Ginebra, ciudad en la que proliferan las grandes construcciones, desde el palacio de Justicia (1707-12) hasta el de la sede de la Sociedad de Naciones. Aspecto de ciudad jardín tienen Lausana y Neuchátel, modelos de urbanismo en su estilo. La moderna arquitectura suiza sigue fiel al paisaje, en el que no desmerecen demasiado las concesiones al funcionalismo. Hasta en las instalaciones industriales se ha conseguido tal armonía en el paisaje, que también en este caso puede hablarse de arte. Hoteles y casas particulares en gran número mantienen una tradición en la estructura y en el aspecto exterior. En interiores se usan maderas ’Blandas de producción nacional, con las que se cubren suelos, paredes y techos. Ejemplos de decoración interior se pueden ver en el Museo Histórico de Basilea y en el Museo Nacional de Zurich, con obras de los s. xvXVIII.Pintura y escultura. Con algunas figuras importantes, tiene más interés la pintura que la escultura suiza. Es de destacar la pintura medieval sobre vidrieras, en la que destaca, en época relativamente algo avanzada, H. Funck (ca. 1470-ca. 1539). Al margen de esta pintura, la producción suiza durante la Edad Media es escasa. En la primera mitad del s. xiv se aprecia la influencia de Alemania meridional en los frescos, y la giottesca hacia el Sur en el último tercio de esa centuria. Se conservan numerosos polípticos, sobre todo de la segunda mitad del s. xv y principios del s. xvi, en las iglesias de los Grisones. La pintura sobre tabla de la primera mitad del s. xv está representada por el políptico Espejo de la salvación, del suabo Konrad Witz (v.; ca. 1400-ca. 1445), fallecido en Ginebra o en Basilea posiblemente; en ambas se conserva lo mejor de su obra. En Basilea trabaja el alemán Hans Holbein el joven (v.; 1497-1543).Los pintores, ya se ha dicho, se establecen en otros países, y esta tónica se mantiene hasta tiempos recientes. Urs Graf (ca. 1485-ca. 1527), pintor, orfebre, grabador y vidriero, está ampliamente representado en los museos de Basilea y Zurich. De Giovanni Serodine (ca. 1594-ca. 1631), caravaggista, residente en Roma desde 1615, se conserva en su población natal, Ascona, Los hijos del Zebedeo. El resto de su obra se inspira en gran parte en el N. T. y en otros temas religiosos. En el s. xvii puede hablarse de una escuela de Ginebra, a la que pertenece el retratista esmaltador Jean Petitot (1607-91). Otra figura destacada de ese mismo siglo es J. Werner (16371710), miniaturista, que trabaja en la corte de Luis XIV.La mayoría de los pintores más notables del s. XVIII trabajan fuera de Suiza. Tal es el caso de Angelica Kauffmann (1741-1807), que cultiva el retrato y la pintura de historia, y del exótico Heinrich Füssli o Fuseli (17411825); ambos se trasladan a Londres. Como retratistas del s. xviii pueden citarse: J. R. Huber (1668-1748) de Basilea, J. Huber (1721-86) de Ginebra, y Anton Graf (1736-1813) de Winterthur. Este último es conocido como el Van Dyck de Alemania, donde realiza su obra. También fuera de S. se desenvuelve la agitada vida del pintor ginebrino Jean-Étienne Liotard (v.; 1702-89), de quien se ha dicho que no tiene nada de suizo. Salomon Gessner (1730-88) es más importante como escritor que como pintor (v. vi). Hacia fines del s. XVIII, una serie de’ pintores se dedican a hacer estampas coloreadas para turistas con temas de paisaje urbano y alpino.En el s. xix cultivan el paisaje alpino: F. Diday (180277); Alexandre Calame (1810-64), de quien se conserva en el Museo de Neuchátel la pintura Monte Rosa, una de sus principales obras; y Baud-Bovy (1848-99). En la escuela ginebrina se encuadran: Wolfgang Adam Toepffer (1766-1847), autor de escenas campestres y de paisajes inexpresivos, pero tomados directamente del natural; y el animalista J. L. Agasse (1767-1849). El academicista Charles Gleyre (1806-74) se establece en París en 1838, después de viajar por Egipto e Italia. Arnold BSchlin (v.; 1827-1901), que cultiva el tema mitológico, también trabaja fuera de Suiza. El paisajista Barthélemy Menn (1815-93), de escaso valor, influye en Ferdinand Hodler (v.; 18531918), considerado como el pintor nacional por excelencia, cuya obra maestra puede apreciarse en el Museo Nacional de Zurich. Al impresionismo (v.), desde su iniciación en Francia, en el último tercio del s. xix, se adscriben algunos pintores suizos.Paul Klee (v.; 1879-1940), excepcional figura de la pintura de la primera mitad del s. xx, aunque realiza gran parte de su obra fuera de S., está ampliamente representado en el Museo de Bellas Artes de Basilea. Cuno Amiet (n. 1868) destaca dentro de una línea tradicional. Después de la II Guerra mundial, los pintores suizos se han inclinado más bien hacia el abstracto internacional, pero tampoco en fecha reciente puede hablarse de una escuela ni de un arte nacionales, y las tendencias son muchas. La obra maestra de René Auberjonois (1872-1957), Retrato de Ch. F. Ramuz, se conserva en el Museo de Bellas Artes de Lausana. Los realistas Félix Vallotton (1865-1935) y Hermann Haller (1880-1950) trabajan principalmente en París, aunque de este último hay obras en la Kunsthaus de Zurich, cuya fachada decora. Pintores destacados, nacidos en el pasado siglo, pueden considerarse: P. B. Barth (n. 1881), A. Blanchet (n. 1882), W. Gimmi (n. 1886) y M. Baraud (n. 1899).El dibujante y pintor Alberto Giacometti (v.; 1901-68) es más conocido como escultor. A éste han precedido, en el escasamente cultivado arte de la escultura en S.: H. Haller (1880-1950); Auguste de Niederháusern (18631913), relacionado estilísticamente con el impresionismo, y del que se guardan en el Museo de Bellas Artes de Berna sus obras El torrente y El alud; y, en el s. xix, J. E. Chaponniére (1801-35) y su maestro el ginebrino JeanJacques Prades (1792-1852), que trabaja en París. El panorama de la escultura suiza anterior al s. xix es relativamente pobre. No obstante, tienen gran valor las fuentes, las esculturas medievales de portadas de iglesias, los Cristos y las imágenes de la Virgen.De muchos de los artistas citados y de otros más, nacionales y extranjeros, pueden contemplarse sus obrasSUIZA VIII - Xen los museos suizos, de los que se han mencionado algunos, y de los que el más importante es el Museo Nacional de Zurich. Museos de Bellas Artes hay también en Basilea, Berna, Ginebra, Lausana, Neuchátel, etc. V. t.: BERNA 111.TOMÁS MARCO.
BIBL.: J. GANTNER, Kunstgeschichte der Schweiz, Frauenfeld 1936, 1947 ss.; P. MEYER, Schweizer. Stilkunde, Zurich 1942; H. JENNY, Kunstführer der Schweiz, 4 ed. Berna 1946; J. BACHMANN y S. vox Moos, Nuevos caminos de la arquitectura suiza, Barcelona 1969; D. SESTI, Il battistero di Riva San Vitale, "Bollettino Storico della Svizzera Italiana" 4 (1946) 2-11; J. SCHMUCKi, Die Cathedrale von Chur, Chur 1928.
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