Suevos HIST.
Categoria:
Historia
En el 409, una serie de pueblos germánicos penetran en la Península; son los vándalos, alanos y, con ellos, los suevos. Después de atravesar el Rin, recorren las Galias durante dos años en campañas de saqueo, tras las cuales se introducen en España por el Pirineo occidental. Arrastran consigo a gentes desposeídas y esclavos, habitantes de la región vasca y bagaudas, especie, estos últimos, de bandidos que aprovechan la situación de desconcierto para sus correrías. Durante dos años, como lo hicieran en las Galias, recorren el país devastándolo. En cierto modo, esta oleada de violencias y saqueos termina en el 411, cuando firman un pacto con el Imperio, en virtud del cual ocupan diferentes tierras en la Península.Asentamiento suevo: primeros tiempos. Los s. se asientan en el Noroeste de la Península, en el territorio de la provincia Gallecia. Limitan al N con los vándalos asdingos, que ocupan el extremo más Nordoriental de España, siguiendo la línea Miño-Sil hasta incluir el occidente de Asturias. Los límites por el S, para los s., eran bastante imprecisos, porque se movían con facilidad, al menos en sus primeros momentos. Podemos situarles en Galicia meridional, Norte de Portugal y parte de las provincias de Salamanca, León y Zamora. Posteriormente, se extienden más al S, por la Bélica incluso, aunque su dominio fue aquí solamente temporal. Comparten las tierras con la población nativa, hispanorromana. El reparto de tierras debió efectuarse de forma similar a como se hizo el de los visigodos (v.), ya que, como éstos, los s. son aliados de Roma en virtud del pacto de federación firmado en el 411 entre el emperador Honorio y Hermerico, el primer rey s. en España. De este modo pasa a sus manos una tercera parte de las tierras; no de las pequeñas explotaciones, sino solamente de los latifundios en régimen de colonato, de los montes y prados, y de las propiedades del Imperio romano.La monarquía s., amparada en la fortaleza natural de Galicia, resiste durante más de siglo y medio (411-585) a visigodos y romanos en medio de la hostilidad de los galaico-romanos. Durante el reinado de Hermerico (409441) fueron frecuentes las luchas de s. e hispanorromanos, debido a las depredaciones de que constantemente les hacían objeto. Tres años antes de morir Hermerico le sucede su hijo Requila, hecho que ha inducido a algunos historiadores a pensar que se trate de una asociación al trono; otros, Menéndez Pidal entre ellos, piensan que es una abdicación, por hallarse Hermerico enfermo. En el 441 Requila ocupa el trono como rey único; su reinado abunda en brillantes campañas militares en la Bética y Cartaginense, a través de las cuales se hace dueño de algunas importantes ciudades, como Mérida y Sevilla, pero sin conseguir el dominio completo de estas regiones, pese a sus éxitos militares. En una de estas campañas, estando el rey en Mérida, le sorprende la muerte; es el 448.Plenitud del reino suevo. A Requila le sucede su hijo Requiario (448-457), católico, que arrastra con su conversión a una gran parte del pueblo suevo. Su conversión ha provocado ciertas dudas, en cuanto al momento en que tuvo lugar. Las noticias son confusas a este respecto e incluso contradictorias. Idacio y S. Isidoro, principales fuentes para el conocimiento de la época, no se muestran muy explícitos en este punto. Así, Idacio dice que al gentil Requila le sucede en el trono su hijo Requiario que "es" católico, mientras que S. Isidoro dice que a Requila le sucede Requiario, que se "había hecho" católico, lo que parece indicar que su conversión era muy reciente. El reinado de Requiario supone un momento de esplendor militar similar al de su padre. Como él, realiza brillantes expediciones, cuyo objetivo es la pacificación de la Tarraconense. En el curso de estas operacionessaquea Zaragoza y se apodera de Lérida. Estas violencias en la Tarraconense parece que habrían de provocar la inmediata reacción de Roma, que trataría de contener a los s. utilizando para ello a sus aliados los visigodos. Sin embargo, este hecho no sólo no se produce sino que, a manera de premio por los servicios prestados, Requiario recibe la mano de la hija del rey visigodo Teodoredo. Más aún, S. Isidoro dice que los visigodos ayudaron al rey s. en el saqueo de Zaragoza y en la devastación de la comarca. Este aparente contrasentido se debe a que en esta época la zona estaba dominada por bandas de salteadores, los bagaudas, contra los que con tan poco éxito habían combatido en los a. 441 y 443 los generales romanos Asturio y Merobaudes. Este ataque a Zaragoza suponía una ayuda al Imperio.La colaboración de los s. con el Imperio y el mutuo entendimiento vuelve a sellarse en el 453 por medio de los embajadores Mansueto y Fronton, que Roma envía al efecto. Pero Requiario no supo detener ahí su ímpetu guerrero y prosiguió las campañas en la Tarraconense, pese a los repetidos avisos por parte de Roma. Esta actitud provocó el enojo de Roma y la ruina del reino suevo. En el 456 es elegido Emperador un galo, Avito, a quien Requiario se niega a reconocer como Emperador, y, como muestra de su actitud, procede a nuevos saqueos en la Tarraconense. El nuevo Emperador, cansado del rey s., envía contra él al godo Teodorico; éste entra en la Península en el 456 y, en rápida campaña, desbarata a los s. cerca de Astorga y les persigue hasta Oporto, donde hace prisionero y da muerte a Requiario. Luego el reino s. se hunde en una anarquía que señala su declive, aunque por el momento sobrevive al desastre.SUEVOS - SUEZ, CANAL DEUna parte del pueblo proclama rey a Maldra (457-460), contra el que surgen numerosos pretendientes, ocasionando una guerra cívil complicada por la hostilidad de la población nativa y por las intervenciones de los visigodos y de los legados imperiales. Por fin se alza vencedor Remismundo (460-469), que en el 465 logra hacerse con el gobierno del reino s., aunque no consigue eliminar todos los focos rebeldes; permanece entre ellos el de los aunonenses, que provocan la intervención goda en Lusitania. Las relaciones entre Remismundo y los reyes godos Teodorico y Eurico no fueron hostiles, aunque en alguna ocasión hubo escaramuzas, pero sin importancia. Durante su reinado, y por la predicación del gálata Ayax, los s. se convierten al arrianismo, aunque 30 años más tarde, bajo Teodomiro, vuelven al catolicismo.Últimos reyes suevos. A partir del 469 y hasta el 558 hay una laguna de conocimientos sobre la historia del reino s.; tenemos solamente noticias basadas en textos dudosos o conjeturas, que poco ó nada permiten aventurar. A partir del 559, en los reinados de Teodomiro (559-570) y Miro (570-583), se celebraron los concilios primero y segundo de Braga. Miro llevó a cabo una expedición contra los rucones (quizá sean los autrigones y se trate de un error de transcripción). Esta campaña fue el augurio del ya próximo fin de la dinastía sueva. El reino s. se hundía por la hostilidad de la población galaico-romana y por las luchas dinásticas. Leovigildo (v.) fue quien dio el golpe de gracia al decrépito reino s.; bizantinos y s. no eran peligrosos por sí mismos, pero unidos constituían una seria amenaza para los visigodos. Así lo comprendió Leovigildo, y contra ellos inició una campaña en el 576, aunque por entonces no terminara con los suevos. La ayuda de Miro a Hermenegildo (v.) frente a su padre determina a éste a acabar con el reino suevo. A Miro le suceden Eborico (583-584) y Andeca (584-585). Éste será el último rey s., luego que fuera derrotada por Leovigildo en Oporto y Braga. Entonces Gallecia pasa a ser una provincia goda.Cultura y creencias. Braga (v.) fue la capital de la monarquía s.; sus reyes, hereditarios, tienen allí su palacio. Gobiernan asistidos por un consejo, mandan el ejército, son la máxima autoridad religiosa y tienen poder para acuñar moneda. Su religión primitiva concedía gran importancia a la observación de fenómenos naturales. Nada podemos decir de su arte y cultura, pues carecieron de ellos. Su economía fue pobre; conservan la moneda romana, que goza de un gran prestigio. Sólo realizan algunas escasas acuñaciones, de las que conservamos una moneda solamente con la inscripción de Requiario. Sus cecas estaban en Braga, Tuy, Emerita (Mérida), Lamego y Visco. Acuñan en oro el sueldo y el triente; en plata, la silicua.Á. MONTENEGRO DUQUE.
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