Sueños MEDICINA
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PSICOLOGIA Y PSIQUIATRIA. 1. Concepto. Se entiende por sueños una serie de representaciones y fantasías que tienen lugar mientras se duerme. El sueño (v.) puede ser estudiado desde diferentes puntos de vista (fisiológico, biológico, etc.); se caracteriza psicológicamente porque en él se da una desorganización de las funciones psicológicas, especialmente de las funciones de atención, voluntad, crítica, etc., que se pone de manifiestoen los s., con lo que se determina un distanciamiento de la realidad al desaparecer la vida psíquica consciente. Conviene distinguir también los s. de los ensueños, el "soñar despierto". Aquí las imágenes y representaciones son producto, más o menos voluntario, de la fantasía. Son estados en los que se da un relajamiento de las funciones de control e inhibición, se produce una cierta disgregación de la conciencia y se construye un mundo imaginario, bien por el gusto de la ficción (niños), bien por la necesidad de escapar de la realidad, creándose una vida imaginaria que trata de compensar las insatisfacciones o fracasos de la vida real.Para un estudio de los s. en los pueblos primitivos y en el mundo clásico, v. ii. En el Renacimiento (v.), el estudio de los s. fue perdiendo vigencia para ser echados en olvido incluso por la filosofía de la Ilustración (v.). Los s. serían los representantes del mundo irreal y falto de interés. Pero el Romanticismo (v.) resucitó la idea de que los s. nos ponen en contacto con mundos que nos están vedados durante la vigilia. Schubert (v.) llama a los s. el lenguaje espiritual del sentimiento. Los s. se empezaron a estudiar en una nueva dimensión al ser considerados como una actividad psíquica objeto de investigación concreta. Algunos filósofos, como Nietzsche (v.), se dieron cuenta de que los s. pertenecían al patrimonio de nuestra vida. Se van a perfilar dos posiciones extremas en el estudio de los s.: la fisiológica y la psicológica. Para la primera, los s. son manifestación de las actividades automáticas del sistema nervioso; para la segunda, son una representación de procesos anímicos. Entre ambas posiciones extremas, pueden encontrarse todas las intermedias.2. Caracteres de los sueños. En los s. dominan las impresiones visuales y en menor escala las auditivas. Raramente las gustativas u olfativas. En las personas ciegas de nacimiento no existen más que imágenes auditivas. Las impresiones cinestésicas, táctiles, dolorosas, etc., se traducen en los s. en imágenes visuales o auditivas equivalentes. Los elementos sensoriales utilizados proceden generalmente del pasado reciente y en la mitad de los s. los elementos perceptivos proceden del día anterior (v. SENTIDOS; SENSIBILIDAD).La investigación de los s. se realiza a partir del recuerdo que guardamos al despertar. Muchas veces son olvidados y siempre es difícil describirlos con exactitud, ya que debido a su carácter peculiar no resulta fácil verbalizar su descripción. No siempre que se duerme se sueña. En casos de sueño profundo parece ser que está abolida prácticamente la vida psíquica. Sin embargo, puede decirse que en las personas que aseguran que no sueñan nunca, lo que sucede es que olvidan los s. rápidamente, lo cual se ha comprobado al utilizar como testigo de los s. ciertas manifestaciones fisiológicas (especialmente el registro de los movimientos oculares). Generalmente el dormir se acompaña de s. sólo cuando el sueño es ligero y éstos se dan con más frecuencia en la última parte del sueño (son generalmente los s. que se recuerdan).La forma de vivir propia de los s. se diferencia grandemente de la vida de vigilia. El espacio y el tiempo no tienen los caracteres objetivos que todos conocemos. En los s. podemos pasar rápidamente de una ciudad a otra sin medios de comunicación, podemos vivir como niños pequeños y en una situación de nuestra vida de adultos. Los objetos y .las personas no permanecen en sí mismos; el amigo con que paseamos en los s. se transforma ante nuestros ojos en un familiar e incluso en un animal, sin que experimentemos el más mínimo sentimiento deSUEÑOS 1sorpresa. Las situaciones no se corresponden con los, personajes que protagonizan los sueños.Los s. tienen una vida propia. En general no se dejan dirigir. Son más bien una extraña pieza teatral, que tiene su comienzo y su fin. Sartre ha interpretado esta falta de influenciabilidad que el durmiente tiene sobre su fantasía como una manifestación del estado de fascinación en que se encuentra la conciencia onírica del soñante. El que sueña está preso en sus imágenes y, por tanto, no puede distanciarse de ellas para manipularlas.Los s. carecen de lógica, y son el imperio de lo contradictorio y absurdo. Cuando el hombre duerme se produce, como se ha dicho, un alejamiento de la realidad y en la vida psíquica del que sueña no hay un control por parte de las estructuras superiores de la personalidad. Las capas más profundas de la personalidad quedan así abandonadas a su propia dinámica.Desde el punto de vista del contenido, los s. suelen referirse con frecuencia a hechos acontecidos en el estado de vigilia reciente. Pero lo que imprime más peculiaridad a los s. son las manifestaciones de temáticas infantiles. El tipo de sentimientos (v.) que se viven durante los s. son de lo más variado y ha llamado la atención siempre su intensidad. Hay quien piensa que no existen sentimientos tan intensos en la vida de vigilia. La vida de los s. se ha comparado con frecuencia a la de los enfermos mentales, especialmente los esquizofrénicos (v. ESQUIZOFRENIA). El mismo absurdo que encontramos en muchas enfermedades mentales se comprende mucho mejor al compararlo con las temáticas que se desarrollan en la vida onírica.Se sabe que los s. tienen una duración muy corta en comparación a la riqueza de imágenes y contenidos que manifiestan. Una persona que se despierta con el ruido que hace una ambulancia al pasar por la calle puede soñar una larga historia, al final de la cual alguien es llevado al hospital en una ambulancia. En realidad todo el sueño se ha podido representar en un breve espacio de tiempo.Una faceta sumamente importante de los s. para algunos es su valor simbólico. Lo que ocurre en los s. y las personas o cosas que hacen su aparición en ellos serían símbolos de procesos psicológicos profundos que, no pudiendo ser expresados en términos verbalizados de vida consciente, tienen que hacerlo en forma simbólica. Por eso las imágenes de los s. habría que comprenderlas en su simbolismo.El hecho de que las imágenes se sucedan tan rápidamente en los s. se debe a que una parte importante de la vida es emocional. Las imágenes cumplen la misión de soportar las vivencias del durmiente, pero es la constelación emocional la que dirige el s. y no los objetos. Precisamente lo contrario de lo que ocurre en la vida de vigilia. Durante la vigilia tenemos que estar continuamente pendientes de los objetos y adecuar a ellos nuestras emociones. En los s. tenemos una tendencia inversa: adaptar los objetos a nuestras emociones; ello es la causa de la falta de lógica que tienen los sueños.3. Origen. No es lo mismo hablar del origen de los s. que tratar de su interpretación o significado, aunque haya una cierta relación. En términos generales, las causas que pueden producir s. son las excitaciones internas, las excitaciones externas y la vida psíquica.Se sabe que en personas que no se encuentran bien de salud pueden darse pesadillas y s. que estén en íntima relación con sus molestias. Hay s. que están provocados por deseos de orinar, por sensación de sed, por molestiasde estómago, etc. Otras veces, las excitaciones que dan lugar al s. no provienen de nuestro cuerpo, como las citadas que transmite el sistema vegetativo autónomo, sino que provienen del mundo exterior y se transmiten por el sistema nervioso central. Es el caso de la persona a la que se le cae un objeto en el cuello y sueña que está viviendo los tiempos de la Revolución francesa y que, finalmente, termina subiendo los peldaños de la guillotina. La sensación producida en el cuello por el agente traumático es elaborada por el durmiente creando esta historia. Algunos psicólogos, con un esquema muy somatógeno, piensan que los s. son la manifestación desintegrada de la actividad de ciertas zonas del cerebro, dejadas a su propio arbitrio (teoría asociacionista). Hoy día se piensa que los s. generalmente no son una pura consecuencia de modificaciones orgánicas, sino que más bien tienen un "sentido" y que corresponden a factores existenciales.Hay que ver el origen de los s., además de las causas expuestas, en vivencias psíquicas. Se sabe que las preocupaciones del día anterior pueden ser la causa de que ocurran determinados sueños. Un estudiante que está preparando un examen sueña que se examina; a una persona que le preocupa intensamente un asunto de su oficina sigue "ocupándose" de él durante la noche. Pero en los s. no sólo se manifiesta la vida psíquica reciente, también los conflictos antiguos pueden ser revividos durante la vida onírica. Este origen vivencial de los s. ayuda a comprenderlos mejor, sin despreciar en su explicación la colaboración de los factores somáticos. Parece que los s. representan una unidad, que tienen vida y dinámica propias. En la primera parte de los s. suelen hacer su aparición restos de la Vida de vigilia del día anterior. Pero los s. no se detienen en estas representaciones próximas; empieza a manifestarse una tendencia retrospectiva y a plantear vivencias que corresponden a una época anterior de la vida, hasta terminar desembocando en algunos casos en una situación infantil. Podría decirse que los s. repiten al revés la vida del que sueña. Esta representación invertida de nuestra vida puede interpretarse como una regresión a situaciones infantiles, dada la situación en que se encuentra el durmiente, de alejamiento de la realidad y de falta de control consciente.Por último, conviene recordar que en el estado de sueño las facultades intelectuales del hombre (entendimiento, voluntad) no controlan la actuación de los sentidos (v.). Esta actividad, sin embargo, puede ser causada por agentes externos y así Dios puede utilizar los s. para comunicar alguna cosa al hombre (v. II).4. Significado de los sueños. Puede decirse que en algunos casos el significado de los s. está en relación con el origen somático que interviene. Pero en otros casos, parecen carecer aparentemente de significado, y, para explicarlo, los psicólogos recurren a diferentes interpretaciones. Dejando aparte el carácter simbólico profético real de algunos s. (v. II), puede decirse que la interpretación profética de los mismos, tan en boga en otros tiempos, carece hoy de validez, aunque, no obstante, pueda hablarse de una cierta dimensión "profética" de los s., en el sentido que pueden manifestar cosas que desconozcamos, ya que, a través de la realidad emocional profunda que suponen, pueden a veces revelar anticipadamente formas de resolver situaciones aún no planteadas de un modo consciente. Pero, evidentemente, esto no es nada metapsicológico, sino algo que puede ser objeto de investigación (v. PERCEPCIÓN II, s).Interpretación freudiana. Para la teoría psicoanalítica de Freud los s. son fundamentalmente una realización de deseos (cfr. S. Freud, La interpretación de los sueños enSUEÑOS 1Obras completas, 1, Madrid 1948). La vida de vigilia dejaría sin terminar una serie de procesos; muchos deseos se ven frustrados y ciertas situaciones se viven como conflictivas. El durmiente aprovecharía su alejamiento de la realidad para dar cima a todo aquello que se ha quedado en el camino. La interpretación de los s. es para Freud (v.) el camino que conduce al descubrimiento del inconsciente (v. PSICOANÁLISIS).Distingue Freud en los s. el contenido manifiesto y el contenido latente o ideas latentes. El primero de ellos es el que se nos hace patente; de él podría decirse que no tiene sentido y es absurdo. Si queremos comprender su significado, hemos de interpretarlo; entonces llegamos a comprenderlo como manifestación de una serie de ideas latentes, que generalmente pasan inadvertidas. Comprender los s., en último término, no sería otra cosa que conocer las ideas latentes. A éstas llegamos por medio de las asociaciones libres (v. ASOCIACIONISMO) y la interpretación de los símbolos. El dinero puede simbolizar el poder o la potencia sexual; el lápiz, el miembro viril; etc. La realización de deseos que tiene lugar en el s. es una realización simbólica de las ideas latentes. Interpretar los s. requiere una gran experiencia en el estudio de la Psicología profunda (v.). Para Freud, los deseos que se realizan en los s. son de categoría sexual: toda regresión representaría un deseo sexual y así la deformación de los s. es un símbolo que representa, según él, un deseo reprimido. Esta opinión, coherente con su desorbitado pansexualismo, ha sido criticada c.,.: certeza por otros investigadores.El hecho de que en los s. haya un contenido manifiesto y otro latente se explicaría porque la conciencia del durmiente se encuentra abandonada a sus propias fuerzas impulsivas, pero no de una forma totalmente descontrolada: las emociones serían tan intensas que terminaríamos despertando. El sueño -el dormir- tiene la finalidad de proporcionarnos descanso. De ahí que una finalidad de los s. es la de ser guardián del sueño. Hay una fuerza, llamada censura, que va controlando el curso de los sueños. Ciertas representaciones que son reprimidas en la vida de vigilia intentarían hacer su aparición durante los s., pero la censura no las deja pasar a no ser que se disfracen. La censura adecenta las intenciones del soñante y va deformando sistemáticamente los sueños. Ésa sería la causa de que nuestros deseos no se manifiesten nunca en toda su crudeza. La existencia de la censura demostraría que el alejamiento de la realidad no es total. La censura sería para Freud una parte de la conciencia que permanece siempre vigilante.Para interpretar los s. en este sentido se debe tener en cuenta una serie de procesos que tendrían lugar hasta que el contenido manifiesto ha sido elaborado completamente. Una persona que aparece en los s. puede estar en lugar de otra; en este caso se dice que ha habido un desplazamiento; p. ej., puede representarse un profesor con el cual dialogo, pero, en el contenido latente, con quien estoy dialogando realmente es con mi padre: he desplazado mis emociones de objeto. Otras veces, una persona tiene los caracteres de diversas personas; las barbas de una, los lentes de otra, etc. (condensación) : se han reunido diversas personas en una misma para poder representar los s. en toda su dimensión. Otras veces, aparecen afectos encubridores, con la finalidad de que desconozca mis verdaderas reacciones. Así, mi tristeza por la muerte de un familiar durante los s. puede encubrir mi deseo y alegría de que muera (simbolización).Crítica de la teoría freudiana. Conclusión. El mismoFreud admitió que no todos los s. eran una realización de deseos, sino que había que comprenderlos en ciertos casos como un intento de realización de deseos, que algunas veces planteaban una temática emocional de tal intensidad, que se vivenciaban como exclusivamente angustiosos.Todas estas teorías de Freud sobre los s. han sido objeto de numerosas críticas, lo mismo que todas las teorías psicoanalíticas. El pansexualismo y el criterio asociacionista son los principales puntos de discusión. De hecho, toda la Psicología profunda que hizo Freud estaba teñida por la Psicología asociacionista de primeros de siglo. Actualmente se interpretan los procesos de los s. en un sentido menos mecanicista y más existencial. Algunas correcciones proceden de la misma Psicología profunda; así Jung (v.) encontró que ciertas manifestaciones de los s. representan una repetición elaborada de vivencias primitivas arcaicas. Acentúa la importancia del inconsciente colectivo (v. ARQUETIPOS), frente a las del inconsciente personal de Freud (cfr. C. G. Jung, Energética psíquica y esencia del sueño, 2 ed. Buenos Aires 1954). Boss ha realizado una revisión de la teoría psicoanalítica de los s. intentando despojarlos de todos los prejuicios que encierra. No es partidario de que los s. deban tener una interpretación tan alejada de su c ntenido manifiesto. En realidad, los s. son una exposición de nuestra tesitura vital y como tal hay que interpretarlos. Presentan nuestra problemática existencial de un modo directo y no debemos buscar fuera de los mismos lo que nos interesa. Saber ver la tensión existencial en los s. es saber su signif icado.Aparte de las correcciones de estos autores, el mismo núcleo de la teoría freudiana ha sido puesto en discusión por muchos psicólogos. Así, p. ej., una de las ideas de Freud -la función protectora de los s.- que le permite explicar que el sueño necesita del disfraz de los s. para que el durmiente no se despierte, está en contradicción con el aumento del número de s. en las fases del sueño más próximas al despertar. Las teorías freudianas tampoco explican la extremada frecuencia con que s. con tonalidad desagradable o con contenido perverso no originan angustia al despertar, como requeriría la teoría de 7a censura. La interpretación psicoanalítica de la simbología sexual no está tampoco de acuerdo con los estudios recientes de semántica diferencial: "muchos símbolos sexuales utilizados por los sueños no se referirían a pulsiones sexuales subyacentes, a las que servirían de disfraz, sino que simplemente serían empleados para representar estados afectivos sin ninguna implicación sexual, por el solo hecho de las asociaciones conceptuales primitivas" (cfr. S. Delay y P. Pichot, Manual de Psicología, 2 ed. Barcelona 1969).También la teoría cognitiva de los s. critica la posición freudiana de los s. como satisfacción de deseos de acción. Esta teoría mantiene que el papel fundamental de los s. es la satisfacción de un deseo de conocimiento. El simbolismo de los s. no serviría para enmascarar pulsiones, sino para expresar con las imágenes oníricas la realidad afectiva de las tendencias e intereses de los cuales el individuo no tiene una concepción clara en el pensamiento vigil. Los s. serían así los que nos proporcionan conocimiento en algunos casos de aspectos oscuros de nuestra personalidad: si el contenido aparente es traducido por un "intérprete" buscando el contenido latente freudiano, se corrompe la verdadera significación de los s. en el sentido unilateral y apriorístico deseado por el intérprete. Punto importante para conocer el valor de los s. sonSUEÑOS I - IIlas observaciones neurofisiológicas recientes, que vienen a confirmar la importancia de los s. para el descanso y relajación de la vida psíquica, independientemente del significado de su contenido. Si a una persona se- le priva de dormir, la proporción de periodos de s. aumenta cuando se le permite hacerlo de nuevo, como si intentase compensar una privación. Lo mismo sucede cuando se priva de los s. a personas que duermen periodos normales de sueño, pero a las que se impide soñar despertándolas cuando empiezan los s.: después de dos noches en esas circunstancias presentaban trastornos manifiestos durante el día: irritabilidad, ansiedad y en la primera noche con sueño normal aumentaba la frecuencia de los sueños.V. t.: PSICOANÁLISIS; SUGESTIÓN; PSICOTERAPIA.C. MONEDERO GIL.
BIBL.: Además de la citada en el texto y en la voz SUERO C. BAUDOUIN, Introduction d l’analyse des réves, Ginebra 1945; E. BOGANELLI, COrpo e spirito, Roma 1951; K. LEONHARD, Leyes y sentido de los sueños, 2 ed. Madrid 1958; 1. A. CARUso, Bios, Psique, Persona, Madrid 1965; E. JONES, Las pesadillas, Buenos Aires 1967.
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