Sucesión de Austria, Guerra de HIST.
Categoria:
Historia
La llamada Guerra de la Pragmática (1741-48) fue el conflicto general europeo originado por la crisis sucesoria en Austria a la muerte del Emperador Carlos VI (octubre 1740). El testamento de Leopoldo 1 (1703) habíaestablecido que la corona recaería sucesivamente en sus hijos José y Carlos, y en. caso de morir ambos sin descendencia masculina -como aconteció-, el derecho correspondería a las hijas del primero. Carlos VI, ya Emperador, modificó las disposiciones de su padre (Pragmática Sanción de 1713), dando prioridad a sus propias hijas sobre las de su hermano, y se dedicó el resto de su vida a una intensa labor diplomática para obtener la aceptación de la Pragmática por los Estados alemanes y las potencias europeas, y asegurar la sucesión de su hija (v. MARÍA TERESA DE AUSTRIA). Pero la crisis sucesoria degeneró en un largo conflicto alemán y europeo, por la oportunidad que brindaba a los Estados alemanes más inquietos (Prusia, Baviera) de discutir el predominio germánico de los Habsburgo y, al mismo tiempo, a Inglaterra de intervenir en el continente y disputar a Francia la hegemonía alcanzada en él por Fleury (v. SUCESIÓN DE POLONIA, GUERRA DE). La guerra tuvo así, en su aspecto nuclear, una doble dimensión, alemana y europea. En sus aspectos marginales se descompuso además en otras contiendas secundarias: a) de Inglaterra y Hannover para frenar la expansión de Prusia en la Alemania del Norte; b) de Inglaterra y Cerdeña (desde 1743) contra el predominio de los Farnesio en Italia; c) un choque marítimo y colonial en América y la India.La guerra duró siete años, afectando a diversos teatros europeos (Alemania oriental, Bohemia, Baviera, el Rin, Países Bajos e Italia) y ultramarinos, y pasó por vicisitudes y alternativas muy variadas. Se destacan claramente en su evolución una fase previa o de preparación de las alianzas (1738-40), una fase de acorralamiento de Austria (1741 a mediados de 1742), la recuperación y ofensiva austriaca (hasta mediados de 1744), una etapa de punto muerto y equilibrio inestable de fuerzas (1744-45) y, finalmente, la contraofensiva francesa y comienzo de las gestiones de paz (1746-47). Alternativas en parte marcadas por el comportamiento de Federico 11 de Prusia (v.), que intervino en dos fases de la contienda, para retirarse primero por el tratado de Berlín (julio 1742) y luego por la paz de Dresde (diciembre 1745), abandonando a sus aliados, una vez asegurada la posesión de Silesia. María Teresa llevó el peso de la defensa de su corona, con los recursos que le brindó Hungría a cambio de una autonomía práctica, y con el eficaz apoyo del ejército pragmático anglohannoveriano; las alianzas de Rusia, Sajonia y Holanda se revelaron más bien platónicas. Por el bando contrario, Francia dirigió la guerra, contando con la eficaz -pero intermitente- alianza de Prusia, mientras la de Baviera fue más bien un peso muerto. La diversión estratégica española en Italia, en apoyo de Francia (tratado de Fontainebleau, octubre 1743, o segundo Pacto de Familia), se compensó con el simultáneo ingreso de Cerdeña en la alianza austriaca. María Teresa hizo gala de una energía admirable, que le permitió salvar su corona al precio de unas pérdidas mínimas.Por lo que respecta a Francia, cometió un triple error: al comienzo (la anacrónica opinión austrófoba, que equivocó el enemigo, destruyendo el sistema continental francoaustriaco de Fleury), en el medio (el pacifismo utópico de Argenson, cuya desconcertante política malquistó a Francia con sus aliados y desbarató los éxitos cosechados por los galohispanos en Italia), y al final de la contienda (la precipitación del negociador Saint-Severin, que se conformó con una paz en blanco). Su increíble fortaleza militar le permitió sobrellevarlo, e incluso mandar en la última y decisiva fase de la contienda; pero eJ tiempo perdido en beneficio de Inglaterra y Prusia se habría deSUCESIÓN DE AUSTRIA, GUERRA DE - SUCESIÓN ESPAÑOLA, GUERRA DElamentar cuando años después rectificó su política, en la famosa "reversión de las alianzas" de 1756 (v. SIETE AÑOS, GUERRA DE LOS).La guerra anglofrancesa se hizo inevitable desde 1738, por el incontenible desarrollo de la opinión belicista en ambos países, que desbordó el pacifismo de Walpole (v.) y Fleury, y al iniciar Inglaterra las hostilidades contra la América española (la llamada "guerra de la oreja de Jenkins"), desafiando al Pacto de Familia. A la muerte de Carlos VI, las presiones de los aliados de Francia (Carlos Alberto de Baviera pidiendo la defensa de sus derechos sucesorios, los Farnesio de España soñando con la conquista de la Italia austriaca) y el hecho consumado de Federico 11 (ocupación de Silesia) ligaron ambos conflictos. La coalición dirigida por Francia ocupó pronto la Alemania austriaca, y el elector de Baviera fue elegido Emperador (Carlos VII) en Francfort. Pero la lealtad interesada de Hungría y la diplomacia inglesa al apartar a Federico II de la contienda, salvaron a Austria y le permitieron pasar a la ofensiva. Con el apoyo pragmático y la nueva ayuda de Cerdeña, proporcionada también por la diplomacia inglesa, Austria invirtió la guerra y pareció dominar en Europa, hasta que el reingreso de Prusia en la alianza francesa (Unión de Francfort, junio 1744) restableció el equilibrio de fuerzas.Los años centrales de la guerra fueron contradictorios desde el punto de vista político, diplomático y militar; desde la paz de Dresde y la elección del archiduque Francisco 1, marido de María Teresa, como Emperador, el pleito alemán estaba concluido, y en la guerra sólo se dirimía ya la cuestión hegemónica entre las dos grandes potencias occidentales. Francia consiguió imponerse en las postrimerías de la contienda (campañas de Mauricio de Sajonia en los Países Bajos e invasión de Holanda) a costa de un gran esfuerzo. Pero su deseo de una paz rápida no le permitió obtener las ventajas que le deparaba su favorable posición militar, ni satisfacer con sus aliados la totalidad de los compromisos del Pacto de Familia (V. AQUISGRÁN, PAZ DE).T. EGIDO LÓPEZ.
BIBL.: P. MURET, La preponderancia inglesa (1715-63), México 1944; E. BOURGEOIS, La diplomatie secréte du XVIII siécle, París 1909; R. LODGE, Studies in the eighteenth century diplomacy, 1740-48. Londres 1930; A. BAUDRILLART, La Paix d’Aix-la-Chapelle, París 1901; R. WADDINGTON, Louis XV et le renversement des alliances, París 1896; W. F. REDDAWAV, Frédéric le Grand, París1932; P. GAXOTTE, Frédéric II, París 1940; P. ZAVALA r LERA, El marqués de Argenson y el Pacto de Familia de 1743, Madrid 1928.
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