Subnormales MEDICINA
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Medicina
MEDICINA. Para todo lo concerniente a la descripción y tipos clínicos de subnormales, así como a la frecuencia, etiología y terapéutica de la subnormalidad, v. OLIGOFRENIA; DEBILIDAD MENTAL; COCIENTE DE INTELIGENCIA; INTELIGENCIA II; MONGOLISMO.II. EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA. Descripción y acepciones. La palabra subnormal tiene un origen claramente estadístico: "sub-normal" es todo aquello que está por debajo de la norma, del término medio, de la normalidad. Aplicado al hombre sería todo individuo que, por una u otra causa, se encuentra por debajo de la mayoría de sus congéneres en los múltiples aspectos de la vida humana. Por tanto, el término s., sin más adjetivación, tiene una amplia significación: correspondería, p. ej., lo mismo a una persona de muy baja estatura que a otra de visión disminuida. Aplicado a las capacidades o potencialidades humanas englobaría toda la extensa gama de anomalías que el hombre puede presentar. Equivale a otros términos que también se aplican al sujeto disminuido, tales como inadaptado, deficiente, anormal, excepcional, etc. El prof. García Hoz (Pedagogía Sistemática, Madrid 1960) distingue cuatro grandes campos de inadaptación: físico, psíquico, lenguaje y bien dotados. Es, quizá, una de las clasificaciones más precisas dentro de las innumerables que existen sobre la materia. Si exceptuamos en ella, para nuestro propósito de ahora, el grupo de los bien dotados (v.), que más que s. son, para ser precisos, "supernormales", tendremos abarcado el amplio campo de subnormalidades desde el punto de vista educativo. SinSUBNORMALESembargo, cada día más el término s. se utiliza para denominar exclusivamente al retrasado mental. En este sentido lo vamos a utilizar aquí, ya que en otros lugares de esta obra se tratan detenidamente otros aspectos de la subnor malidad (v. AFASIA; EDUCACIÓN IX; DELINCUENCIA JUVENIL I; DISLEXIA; ENSEÑANZA CORRECTIVA; INVIDENTES; LENGUAJE IV; REEDUCACIÓN; SINISTRALIDAD; SORDOS).Se ha intentado definir, mejor diríamos describir, al s. de muy diversas maneras y desde muy distintos puntos de vista. En las primeras definiciones, como en la Ley inglesa sobre deficientes mentales de 1913, se atendía, sobre todo, a su adaptación social, clasificándole en tres niveles: débil mental, que requiere atención y control, tanto para protegerlo a él mismo, como a los demás; imbécil, incapaz de manejarse por sí mismo y atender sus asuntos, y el idiota, incapaz de preservarse a sí mismo de los peligros físicos comunes. Hoy está en desuso esta denominación por lo que tiene de peyorativo. Con el uso de los tests de inteligencia (v. PRUEBAS MENTALES) se intentó definir al s. atendiendo al Cociente de Inteligencia (CI; v.), y así, por citar sólo una de las más difundidas, Ingram (Education of the Slow-Learning Child, Nueva York 1935) distingue tres grupos: débil mental, con Cl inferior a 50; retrasado mental, con Cl entre 50 y 75, y el mentalmente atrasado con un Cl entre 75 y 89. Nosotros, desde el punto de vista exclusivamente educativo, lo describiríamos como aquel sujeto que, debido a su poca capacidad intelectual, tiene un límite de aprendizaje inferior a la mayoría y una débil facultad de utilizar su propia experiencia como medio de aprender, lo que le hace estar incapacitado para seguir los programas y normas educativos de la escuela común, necesitando, por consiguiente, un tratamiento educativo especial en clases adecuadas.Características. En general, podemos afirmar que existen diferencias notables entre el s. y el niño de inteligencia normal o superior. En lo físico, frecuentemente, la causa que originó el déficit intelectual provocó, también, una serie de características físicas peculiares, p. ej., en el mongolismo (v.), cretinismo, oligofrenia rubeolosa, etc. Otras veces, no existen características físicas externas que los diferencien, pero sí en otros aspectos. En estudios realizados en la Clínica Psicológica de Detroit se llegó a la conclusión de que presentaban, por lo menos, dos defectos más que el alumno normal, y aunque muchas veces eran deficiencias o alteraciones concentradas en amígdalas, dientes, etc., también es cierto que otros abarcaban anomalías más acentuadas. En lo psíquico, Baker (Introduction to exceptional children, Nueva York 1944) apunta las siguientes: tendencias a respuestas estereotipadas, repitiendo la misma contestación a preguntas diferentes; carencia de autocrítica; capacidad asociativa limitada; incapacidad de recordar instrucciones no usuales, volviendo siempre a los métodos tradicionales; no descubren errores y absurdos en las expresiones verbales o en situaciones vulgares; tendencias a habilidades concretas más bien que abstractas; limitado poder de razonamiento, de visualización y rasgos mentales semejantes.Principios rectores de su educación y tratamiento. La Comisión de Política Educacional de la Asoc. Nacional de Educación de EE. UU. resumió en 4 grandes principios los objetivos de la educación: la autorrealización, las relaciones humanas, la eficiencia económica y la responsabilidad cívica. Estos principios pueden servirnos perfectamente para el programa educativo del subnormal. La autorrealización del individuo va desde el plano trascendente de su trato con Dios, hasta los detalles más nimios como los hábitos de higiene, pasando por losintereses estéticos, empleo del ocio, instrucción, etc., todo ello dentro de las posibilidades que nos marca su limitación intelectual. La eficiencia económica, dándole al s. la posibilidad de ser útil a la sociedad y ayudarse al propio sostenimiento mediante el aprendizaje de un oficio o medio de vida. Las relaciones humanas se resuelven en la aceptación personal y social, con el desarrollo de hábitos y actitudes que hagan al sujeto aceptable por los demás. Finalmente, la responsabilidad cívica por la que el niño se hace responsable en la comunidad de la que forma parte, y en la medida de sus posibilidades, utilizándose situaciones reales a través de la escuela, el hogar y el medio circundante.Tratamientos específicos. Normalmente, el s. presenta, junto con su déficit intelectual, una serie de defectos a los que hay que atender. La reeducación (v.) motriz comprende desde los masajes y la mecanoterapia, hasta la vida en contacto con la Naturaleza, sin olvidar métodos como el de gimnasia natural de Hébert, susceptible de adaptación al s. en forma de juegos. La reeducación del lenguaje, en que junto con la corrección de defectos puramente mecánicos de pronunciación -dislalias-, debe ir el desarrollo de la capacidad de expresión con los ejercicios adecuados. La habilidad manual haciendo que el s. realice trabajos de este tipo, que es deseable abarquen la más amplia gama posible de ellos. La educación sensorial, procediendo por "estimulaciones dosificadas y ejercicios metódicos, utilizando para cada función sensorial su excitante normal". La reeducación moral (v. EDUCACIÓN III y v), cuya intensidad y extensión nos vendrán dadas por la capacidad del alumno; de ella dice Kbhler (Les déficiences intellectuelles chez 1’enfant, París): "Ciertamente los discursos moralizadores tienen aquí menos interés que en cualquier otro lugar, pues lo esencial será el ejemplo dado y la disciplina basada en una acepción recíproca".Es muy difícil precisar un método concreto para la recuperación del subnormal. Depende de multitud de circunstancias, entre las que la principal es la mayor o menor gravedad de la anomalía que el niño presenta. Sin embargo, vamos a hacer algunas puntualizaciones sobre el tema. En el caso del s. muy profundo todo se reduce a una educación sensorial y a dotar al niño de hábitos de higiene, aseo personal y vestuario, comida, etc. Pero, afortunadamente, el número de casos de s. con Cl inferior a 50 es bastante menor que el de aquellos otros cuya capacidad intelectual sobrepasa este nivel. Los centros de interés decrolyanos (v. DECROLY) o el llamado método Montessori (v.), debidamente adaptados, dan buenos resultados. La observación, el partir de la realidad concreta, la visualización, las dramatizaciones, etc., serán siempre medios valiosos. Juegos de identificación, de asociación, de vocabulario, utilización de los colores, manualizaciones, jardinería, cuidado de animales, etc., se constituyen en ayuda también preciosa. Es importante recordar la necesidad imperiosa de dotar al s. de un oficio o profesión (v. ORIENTACIÓN PEDOGÓGICA). A este respecto, la frase de Binet adquiere aquí caracteres estrictos: "El taller, símbolo del trabajo concreto, por oposición a la clase, símbolo del trabajo verbal, debe convertirse en un lugar de instrucción más importante que la clase".F. VERGE LOZANO.
BIBL.: A. BINET y 1. SIMON, Les enfants anormaux, París 1908; A. y F. BRAUNER, Pour élever un enfant déficient mental, SaintMandé 1964; Déclaration des droits de l’enfant, Carta de la Unión Int. de Protección del Niño, Ginebra 1923-48; O. DECROLY, El niño anormal, Madrid 1934; M. ERICKSON, Cómo es el niño retardado y cómo enseñarle, Buenos Aires 1966; A. KIRK y OTROS, La educación del niño retrasado, Barcelona 1957; G. PERDONCINISUBORDINACIÓN GRAMATICALY. YVON, Manual de Psicología y Reeducación Infantil, Alcoy 1966; M. RASSEKH-ARDJOMAND, El "niño problema" y su reeducación, Madrid 1965.
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