Sigüenza, José de
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Biografía GER
Teólogo, historiador, poeta, pedagogo, hagiógrafo y orientalista, se le recuerda, sobre todo, por ser digno narrador de la fundación y primeros tiempos del monasterio de El Escorial (v.). Se ignoran su nombre verdadero y los de sus familiares, pero se supone que n. en Sigüenza hacia 1544. Siendo niño huyó de su casa y marchó a Segovia con el propósito de ingresar en la Orden de San jerónimo, en cuyo monasterio del Parral era religioso un tío suyo, quien le hizo regresar al hogar. Cursó estudios en la Univ. de Sigüenza y en 1565 se trasladó a Valencia para incorporarse como voluntario a la expedición que iba en socorro de Malta, asediada por los turcos, pero llegó al día siguiente de partir dicha expedición; fue atacado por unas cuartanas que pusieron en peligro su vida. Tras una segunda tentativa, fue admitido como novicio en el monasterio del Parral, donde profesó el 17 jun. 1567 y no tardó en ostentar los cargos de maestro y de prior. Como retiro solicitó el traslado al monasterio de El Escorial, donde hizo su segunda profesión el 4 mayo 1590, pero Felipe II, que le tuvo en gran estima, hizo que se le confiasen diversas misiones, tales como el gobierno de la comunidad y de la biblioteca en calidad de prior y de bibliotecario respectivamente. Pese al favor real, durante este periodo sufrió un grave contratiempo por haber sido denunciado a la Inquisición, que le siguió un proceso, cuya pérdida impide conocer los pormenores, aunque se sabe que estuvo detenido durante más de medio año en el convento de la Sisla, donde sufrió una grave enfermedad, y que al fin fue absuelto, sospechándose que los detractores fueran miembros de su Orden. Felipe III le designó para presidir los capítulos de la misma celebrados en el monasterio de Lupiana en 1604 y 1606, año en que m. en El Escorial, el 22 de mayo.Como cronista de su Orden, estimó que su obra debía comenzar con la hagiografía del que se consideraba su fundador y publicó La vida de S. Gerónímo Dolor de la Santa Iglesia (Madrid 1595), dividida en seis periodos, en que, sobre otros méritos, resplandece la belleza del estilo. Siguió luego la Segunda parte de la Historia de la Orden de San Gerónimo (Madrid 1600), continuada por la Tercera (Madrid 1605). Fue su continuador fray Francisco de los Santos, que incluyó su biografía en la Cuarta parte. Contra lo que se tenía por costumbre, prescindió de todos los acontecimientos ocurridos desde la fundación de la Orden hasta su establecimiento en España en el s. XIV (v. JERÓNIMOS), determinación que ocasionó numerosas censuras hasta el s. XVIII, pero que dotó a su obra de un interés y de una amenidad ausentes por completo de las farragosas que se tenían como modelos. Tras relatar las 20 fundaciones hechas en los primeros 42 años, se ocupa de la vida de los que destacaron en ellas por su ejemplaridad, subrayando los rasgos particulares de cada uno. El libro VII está dedicado a la historia del monasterio de El Escorial, en tanto que el VIII se considera un verdadero tratado de arte, arquitectura y simbología. Se han señalado imperfecciones e inexactitudes en diversos lugares de esta obra, pero son infinitamente mayores sus factores positivos: la maestría de la prosa y la información de primera mano en cuanto atañe a Felipe II y a El Escorial. Una poderosa fantasía enriquece las valiosas descripciones, entre las que Menéndez Pelayo considera como ejemplares las dedicadas a las pinturas de Ticiano, el Bosco, etc., que allí se guardaban. Todo ello compensa la falta de sentido histórico y de rigor crítico que se le ha reprochado, pues su labor es más de biógrafa, de filósofo de la historia y de estilista, no faltando quien le considere uno de los primeros críticos de arte que han existido en España.Nada queda de las poesías amorosas que al parecer compuso durante su juventud, y de las posteriores que permanecen inéditas en la biblioteca de El Escorial es difícil precisar cuáles son realmente las suyas por hallarse mezcladas con las de otros autores. Los temas, el espíritu religioso, el contenido ético, las formas métricas y las imágenes le emparentan de forma muy directa con varios grandes autores: S. Juan de la Cruz, fray Luis de León y Arias Montano. También se han perdido los autos sacramentales que, según se dice, escribió.La Instrucción de Maestros, Escuela de Novicios, Arte de perfección religiosa y monástica, no se publicó hasta 1712, de conformidad con el manuscrito autógrafo que se conservaba en El Parral, y le muestra en el doble aspecto de pedagogo y de moralista, pues refleja su experiencia de religioso y de gobernante que domina los recursos capaces de lograr alejar de las mentes de los jóvenes novicios las atracciones de la vida mundana. De Arias Montano (v.) aprendió la técnica bibliotecológica y más tarde le sucedió como bibliotecario de El Escorial, ocupándose de la organización y de la ornamentación de aquel establecimiento, que todavía guarda varias obras inéditas suyas, como la Historia del Rey de Reyes, varios Sermones y algunos tratados teológicos en latín.J. SIMÓN DÍAZ.
BIBL.: J. CATALINA GARCÍA, Elogio del P. Fray José de Sigüenza, Madrid 1897; M. G. MENGER, Fray José de Sigüenza poeta e historiador (1544-1606): Ensayo crítico, México 1944.
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