Signorelli, Luca
Categoria:
Biografía GER
Pintor italiano de fines del Quattrocento. N. en Cortona ca. 1450. Muy joven debió trasladarse a la vecina Arezzo, entrando en contacto con el arte de Piero della Francesca (v.). Su influencia -formas escultóricas y sentimiento abstracto- se aprecia claramente en el deteriorado fresco de la Cittá di Castello (1474), la primera obra cierta y datada de S. Después, sin embargo, S. -gran viajero por Italia central- recibe el impacto de las corrientes florentinas pictóricas y escultóricas. Plasticidad y dinamismo con efectos de luz oblicua que acentúan el dramatismo y le alejan de Piero caracterizan obras ya tan personales como los frescos de la sacristía de Loreto (ca. 1476-79) o las dos caras de la enseña procesional de Fabriano, ahora en la Brera (ca. 1480-81): Virgen con el Niño y Flagelación. En 1482 fue llamado a Roma con otros importantes pintores florentinos y umbros para realizar la decoración de la Capilla Sixtina. La escena que allí pintó -Testamento y muerte de Moisés- aparece alterada por colaboraciones, aunque le pertenece la composición en friso que adoptaría más de una vez en su vida. Influencias ferraresas anteriores (Ercole de Roberti) aparecen confirmadas en el retablo de S. Onofre (Museo del Duomo, Perusa; 1484) por la disposición no toscana del trono alto, abierto y adornado con flores, y por las resonancias metálicas de colores y figuras.Hacia 1488, S. entró en contacto con Lorenzo el Magnífico y el ambiente cultural de su corte florentina. Adecuándose al refinamiento de aquella Academia pintó la Alegoría de Pan (antes en Berlín; destruida en 1945), obra fundamental, de simbolismo muy complejo, estudiada composición y significada predilección por la figura desnuda. Diversas obras muestran la influencia florentina en este periodo, como la Anunciación (Volterra, 1491). A él pertenece también el Retrato de un jurista (Berlín), pleno de equilibrio entre forma y color. S. regresó a la Umbría en 1493 y residió varios años en Cittá di Castello. En 1497 es llamado a Monteoliveto Maggiore (Siena) para decorar el claustro de la abadía con diez Historias de S. Benito. Un dinamismo contenido e intensos contrastes cromáticos destacan en las partes autógrafas. Vuelto a Cittá di Castello en 1498 realizó para la iglesia de S. Domingo un extrañoMartirio de S. Sebastián (ahora en la Pinacoteca Comunal) en que toma como base la obra de Pollaiuolo, a la . vez que entremezcla otros elementos e influencias como muestra de sus inquietas búsquedas artísticas.En 1498, la familia Bichi le encargó un retablo que flanqueara una estatua de S. Cristóbal en su capilla del duomo de Siena. En Berlín se conservan las tablas laterales con Santos y en Toledo (Ohio) dos fragmentos con figuras de jóvenes, obra fundamental y la más representativa de su desnudo en clave de idílico arcaísmo, que se repite en la figura de fondo del tondo de la Virgen con el Niño de Munich. Al año siguiente se compromete a completar la decoración de la bóveda de la capilla de S. Brizio (duomo, Orvieto) que iniciara en 1447 Fra Angélico (v.). En un año termina los grupos piramidales de Patriarcas, Vírgenes, Doctores y Mártires y se le encarga la decoración de las paredes, que constituirá su obra maestra. La fecha (1500) y los recientes sucesos florentinos (muerte de Savonarola) debieron de inspirar los temas, que se basan en la Leyenda Áurea, los Evangelios apócrifos y las Revelationes de S. Brígida. Comienza con La predicación del Anticristo, ambientada entre imaginarias arquitecturas y donde se inician los episodios de violencia que contrastan con la serenidad de las figuras de Fra Angélico y el propio S. retratados en primer término. Sigue El fin del mundo con una multitud aterrorizada que exhibe musculaturas poderosas y un dinamismo violento lleno de realidad. La resurrección de la carne, con asombrosos estudios de desnudo, es una escena de calma, que se rompe otra vez en Los condenados, que se amontonan y retuercen aprisionados por fantásticos demonios. Después El Paraíso y el Infierno (con referencias a Dante) para terminar con Los elegidos, donde la figura humana sigue siendo el gran protagonista.Todavía completa la extraordinaria capilla el basamento decorado con grutescos interrumpidos por tondos o recuadros con escenas dantescas (Purgatorio), mitológicas (Orfeo), retratos de poetas y filósofos, donde -frecuentemente en monocromía- S. despliega una desbordada fantasía, una caprichosa originalidad y una terribilitá precursora de Miguel Ángel.Al acabar su tarea en 1502 realiza un Llanto por Cristo muerto (Cortona), que es composición muy armónica, riquísima en cromatismo y vestiduras y con influjos flamencos en figuras y paisaje. Por esos años hizo también El Crucificado con la Magdalena (Uffizi), monumental y dramática, en el que destaca el equilibrio compositivo. A partir de 1505 aprox., la abundancia de encargos multiplica la intervención de colaboradores y fuerza al maestro a su propia imitación o a recoger y mezclar muy diversas influencias, con frecuencia las blandas y devotas del Perugino (v.), como sucede en el Políptico de S. Medardo (Arcevia; 1507). Estos años finales transcurren en su ciudad natal -salvo una breve estancia en Siena (1508), donde decora con Genga, su discípulo mejor dotado, y el Pinturicchio, una sala del palacio Petrucci- y el ambiente provinciano fosiliza más el arte de S. La Comunión de los Apóstoles (Cortona; 1512), peruginesca, es su última obra maestra. Los encargos -donde cada vez es más difícil distinguir la huella del pintor entre el trabajo de sus discípulos- continuarán, sin embargo, hasta su muerte en Cortona en 1523.J. M. CRUZ VALDOVINOS.
BIBL.: L. DOSSIER, Signorelli, Berlín 1927; M. SALMI, Signorelli, Roma 1953; M. MORIONDO, Signorelli. Catálogo de la Mostra, Florencia-Cortona 1953; íD, Signorelli, Barcelona 1971.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.