Servicios ECON.
Categoria:
Economía
Consideraciones generales. Bajo la denominación general de s. se entiende el conjunto de actividades no incluidas en las producciones primaria y secundaria, destacando, por su trascendencia, Transportes y Comunicaciones, Enseñanza y Servicios Sanitarios, Comercio, Banca y Seguros, Administración pública y Defensa y Hostelería, entre otras. La denominación s., también conocida por actividades terciarias, es ampliamente utilizada desde que la empleó en 1957 Colin Clark en su obra Las condiciones del progreso económico (3 ed.).El conjunto de actividades englobadas en los s. juega un papel del máximo relieve en el desarrollo (v.) económico, pues éste plantea una serie de requisitos que exigen como condición previa contar con unas actividades terciarias modernas, flexibles y con adecuada estructura. Así, p. ej., puede citarse la importancia de la enseñanza (v.) y de la educación (v.) en el proceso de transformación económica que requiere el desarrollo económico, o contar con un buen sistema de transportes (v.) y comunicaciones (v.) como motor y base de otras actividades económicas.En general, se puede afirmar que la parte del producto nacional correspondiente al sector s. es menos importante, en términos relativos, cuando el nivel de desarrollo es bajo. Sin embargo, esta relación no se cumple siempre, pues por el carácter residual y heterogéneo de los s. y las dificultades para interpretarlos, resulta preciso adoptar una especial cautela en cuanto a la verdadera trascendencia que representan los s. en el conjunto de la actividad económica.A este respecto, cabe destacar que la consideración de los s. a los efectos del cálculo de renta nacional (v.) difiere en los países según cual sea su sistema económico. Mientras que en los países capitalistas se computa en el cálculo de la producción social los resultados de las actividades primarias, secundarias y terciarias, en las naciones socialistas se excluye parte del sector s., concretamente aquella que no efectúa una participación directa a la producción material. Así, el ámbito de la producción material para estos últimos países comprende oficialmente seis grupos, a saber: industria, construcción, agricultura, transporte, comercio y otra producción material, siendo consideradas actividades improductivas las relativas a la Administración pública y justicia, educación, ciencia y cultura, salud, bienestar social, finanzas y. seguros, administración local, defensa, actividades políticas, sociales y religiosas, y otros servicios.La distinta consideración de los s. en uno y otro sistema a los efectos de cálculo constituye un serio inconveniente para la comparación entre los resultados alcanzados entre unos y otros países. Algunos autores occidentales han tratado de estimar el valor de los s. no computados por los países socialistas, considerando que representan de un 25 a un 30% de la renta nacional respectiva. Es preciso tener en cuenta ’que estas estimaciones no contemplan el hecho de que a las actividades improductivas en el mundo socialista no se les dedica igual atención que en los países de economía de mercado. A pesar de lo expuesto, es indudable el importante papel que algunos sectores de los s. juegan en el desarrollo económico. Cabe destacar a este efecto que las comunicaciones y el transporte prestan un servicio inestimable a toda actividad económica, pues facilitan la producción, la distribución y el consumo de riqueza, al estimular la especialización a través de la división del trabajo.’ El transporte y las comunicaciones constituyen medios idóneos para luchar contra los monopolios (v.) de cada zona, ya que permiten ampliar la producción y el consumo a niveles superiores a los de carácter netamente local. De esta forma, el mercado (v.) limitado a la actividad económica de cada localidad es sustituido por mercados regionales, nacionales e internacionales en donde la oferta y la demanda tienen distintas procedencias y por cuyo mecanismo se origina una tendencia hacia una mayor igualación de los precios del mismo artículo en diferentes zonas de un país o de una amplia área económica, e incluso prácticamente en todo el mundo.Igualmente, el sector de la enseñanza es básico en el proceso de desarrollo. Si éste implica una transformación estructural, el medio más seguro es mediante una atención especial o un fuerte impulso en la cultura de una nación, cuyo efecto multiplicador (v.) es de gran trascendencia en todos los aspectos dinámicos de una sociedad. Por ello, todas las naciones están prestando una atención especial a la educación (v.) como uno de los motores básicos del desarrollo económico.Otro sector de los s. que requiere unas mejoras estructurales a medida que se va diversificando la actividad económica es el de comercio y otros s. comerciales. Desafortunadamente, en muchos países el comercio y todo el proceso de comercialización (v.) en un sentido amplio constituye, por su estructura inadecuada, un obstáculo para lograr una mayor transparencia del mercado, requisito muy importante para que los beneficios de la mayor productividad, como consecuencia de los avances tecnológicos, alcancen a la mayor parte de la población, en especial a las economías domésticas.Por último, y por no citar más sectores de los s., cabe destacar la trascendencia de los intermediarios financieros, pues el ahorro y la formación de capitales uno de los graves problemas de los países subdesarrollados. Un sistema financiero y bancario ágil y moderno es requisito imprescindible para canalizar los recursos de una comunidad hacia los sectores más adecuados, para lograr un auténtico desarrollo económico.Importancia económica. Dos índices que pueden considerarse como significativos para medir el grado de desarrollo de una economía son el del "valor añadido" y el del "número de personas ocupadas". En España, y por lo que se refiere al primero, la aportación de los s. al Producto Nacional Neto alcanzaba en 1955 los 136.481 millones de pesetas, superior al valor añadido neto generado por los sectores agricultura e industria, pues aquél representaba más del 40% del total nacional. En 1971, elproducto neto del sector s. superaba los 1.251.338 millones de pesetas, algo más del 50% del valor añadido neto total.El otro índice mencionado anteriormente, el del número de personas ocupadas, nos da una población activa en el sector, en 1962, de 2.888.906 personas, más del 35% de la población activa total, frente a 4.873.102 personas ocupadas en 1971. Asimismo, el valor añadido por persona ocupada en el sector s. supera al de los otros dos sectores de la economía española.En cuanto al papel del sector Transportes y Comunicaciones en la economía española, a pesar del gran auge experimentado, que de 45.437,9 millones de pesetas a que se elevaba el valor añadido bruto en 1962, pasó a 167.665 millones en 1972, dando ocupación en este año a 702.830 trabajadores, es decir, un 5,2% de la población activa total, las medidas introducidas en este sector de la economía no han sido lo suficientemente importantes para el relevante papel que juega en el desarrollo de todas las economías. En este sentido, el III Plan de Desarrollo prevé una reestructuración de este sector de la actividad económica española en la década de los 70, introduciendo una serie de innovaciones tecnológicas muy importantes que afectarán al volumen total de los s., especialmente en lo que se refiere al transporte de personas, así como a la distribución de los tráficos entre los distintos medios de transporte.Otro sector de la economía española que ha experimentado un crecimiento importante es el de Ahorro (v.), Banca (v.) y Seguros (v.), posiblemente el más dinámico de todos los sectores. El incremento que se ha producido en este sector en la última década ha sido considerable, pues el valor añadido aportado a la economía nacional, en 1971, ha sido aproximadamente seis veces superior al de 1962, en términos absolutos, al pasar de 22.913,3 millones de pesetas a 113.359. Por otro lado, el valor añadido por persona ocupada es el más elevado de entre los subsectores que engloba el de Servicios, al alcanzar las 593.000 pesetas, con una población activa de 201.773 trabajadores.R. MARTÍNEZ CORTIÑA.
BIBL.: I. L. SAMPEDRO SÁEZ y R. MARTÍNEZ CORTIÑA, Estructura económica. Teoría básica y estructura mundial, 3 ed. Barcelona 1973; PRESIDENCIA DEL GOBIERNO, III Plan de Desarrollo Económico y Social, Madrid 1972.
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