Seléucida, Dinastia HIST.
Categoria:
Historia
Dinastía de los diadocos (323-64 a. C.). El fundador, Seleuco I Nikator, era general de los ipaspistas o guardia personal de Alejandro Magno (v.). Muerto éste, Perdicas le nombró jefe de los eterios (los compañeros, o sea, cuerpo militar de nobles macedonios). En el 321 a. C. intervino en el asesinato de Perdicas. Antípater le nombró sátrapa de Babilonia. En la lucha entre Eumenes y Antígono, apoyó al segundo. Vencedor éste, le atacó, y Seleuco huyó a Egipto, donde creó una liga de los Epígonos contra Antígono (316-311). En la lucha de éste contra Casandro, Seleuco obtuvo la restitución de su satrapía de Babilonia (abril del 311). Propiamente empezó con ello el reinado y la dinastía real Seléucida.Seleuco I Nikator (311-281). Hasta el 309 a. C., Antígono intentó recuperar, sin éxito, la satrapía de Babilonia. La lucha recomenzó en el 302 a. C. La muerte de Antígono tras la derrota de Ipsos (Frigia) valió a Seleuco Armenia, Capadocia y Siria (301 a. C.). La alianza con Demetrio Poliorcetes, hijo de Antígono, le permitió adueñarse de Cilicia, aunque después le atacara e hiciera prisionero (289 a. C.). En el 281 a. C. derrotó a Lisímaco en Curupedion y se proclamó rey de Macedonia (v. MACEDONIA II, 1). A poco le asesinó un pretendiente a la corona de Egipto, Ptolomeo Keraunos. El hijo de Seleuco I, Antíoco I Soler (281-261), recibió un inmenso reino que se extendía desde el Indo al Mediterráneo. Tuvo que enfrentarse con la gran liga creada por Antígono II. Perdió el Ponto y Bitinia, mientras las ciudades jonias se aliaban contra él. A su vez tuvo que luchar contra Ptolomeo II, dando comienzo a una larga serie de guerras por la posesión de Siria (v. SIRIA III). Con ello se establecía la vocación mediterránea de los S. que les hacía desentenderse, y más tarde perder sus Estados, al E del Éufrates. Episodios de interés fueron las luchas contra los Atálidas (v.) que, a la muerte de Antíoco I, consiguieron expulsar casi totalmente a los S. de Asia Menor (V. ASIA MENOR III, 8).Antíoco II Theos (261-246) mantuvo la alianza con Antígono II Gonatas, y reemprendió la lucha con Ptolomeo II (V. PTOLOMEOS, FAMILIA DE LOS), aprovechando el problema sucesorio de Cirene. Conquistó Éfeso y Cos y derrotó (258 a. C.) a la escuadra egipcia. En el 255 a. C., un tratado de paz señaló el final de la segunda guerra siria. Antíoco II vio reconocidas sus conquistas. En sus últimos años rompió su alianza con Macedonia y la estableció con Egipto, gracias a la habilidad diplomática de Ptolomeo II.El hijo de Antíoco II, Seleuco II Kallinikos (246-225), ocupó el trono cuando la alianza con Egipto parecía debilitarse. Su reinado precedió poco tiempo a la victoria macedonia sobre la escuadra egipcia en Andros (245 a. C.). El asesinato de los hijos de Antíoco II y Berenice, hija de Ptolomeo II, provocó un nuevo enfrentamiento con Egipto en un ambiente de guerra civil (tercera guerra siria). La escuadra egipcia ocupó Seleucia, y tropas. egipcias la capital, Antioquía del Orontes, y Cilicia. Ptolomeo III recorrió Siria, revocando los fastos militares faraónicos, y alcanzó el Éufrates. Poco a poco, con la alianza del Ponto, Seleuco II recuperó sus Estados. En el 244 a. C. expulsó a los egipcios de Siria y alcanzó, excepto Seleucia, las viejas fronteras. Una guerra civil fue necesaria para rescatar los territorios de Asia Menorconfiados a su hermano Antíoco Ierax (guerra de los hermanos). Una primera derrota ca. 235 a. C. obligó a Seleuco II a ceder aquellos Estados a Antíoco apoyado por los gálatas. Esta secesión favoreció el crecimiento de Pérgamo (230-228) e impidió los intentos de Seleuco de recuperar Partia, independiente desde el reinado de Antíoco II. La muerte de Ierax, poco anterior a la de Seleuco II, permitió restaurar la unidad de la dinastía. Su hijo Seleuco III Soter (225-223) intentó inútilmente recuperar los territorios ocupados por Atalo I. En el curso de la campaña fue asesinado y le sucedió su hermano menor.Antíoco III el Grande (v.; 223-187) reconquistó los territorios ocupados por Atalo I y venció la rebelión de Molón (220 a. C.) en Media. En guerra con Egipto (cuarta guerra siria) ocupó Fenicia (219 a. C.) y atacó Egipto (217 a. C.), pero fue derrotado en Rafia (217 a. C.). El tratado de paz le obligó a devolver la Celesiria a Ptolomeo IV Filopator. Durante los a. 212-205 se dedicó a recuperar sus Estados orientales y fue reconocido en Bactriana. Esta larga expedición (Anábasis según los contemporáneos) le valió el título de Grande. La muerte de Ptolomeo IV y la minoría de edad de Ptolomeo V Epifanes le movieron a acordar con Macedonia la partición de los Estados lágidas. La batalla de Panion (ca. 198 a. C.) le valió Celesiria. Su intervención en el problema de los Estrechos, causa de la segunda guerra entre Macedonia y Roma, el ataque a Pérgamo y su intromisión en Grecia causaron la guerra entre Antíoco y Roma (192-188). La paz de Apamea le obligó a ceder sus Estados en Asia Menor, repartidos entre Pérgamo y Rodas, y al desarme en forma de cesión de naves y elefantes de guerra. Su hijo Seleuco IV Filopator (187-175) entró en conflicto con Judea e intentó establecer una política de reconstrucción del reino (v. MACABEOS; ASMONEOS).Antíoco IV Epifanes (175-164), hijo de Antíoco III. La tercera guerra entre Roma y Macedonia (171-167), sexta guerra siria, pareció permitirle aniquilar la potencia de Egipto, pero la intervención romana en Alejandría le obligó a retirarse (168 a. C.). La diplomacia romana apoyaba la resistencia hebrea, al mismo tiempo que los partos se adueñaban de Mesopotamia. Le sucedió su hijo Antíoco V Eupator (164-162). La resistencia de los Macabeos y la guerra civil con su hermano Alejandro Balas y su primo Demetrio fueron los principales acontecimientos del reinado.Demetrio I Soter (161-150), hijo de Seleuco IV. Caracterizaron su reinado, tras la guerra civil, las luchas con los partos, que después de adueñarse de Media intentaban confirmar su dominio en Mesopotamia. A su muerte, Alejandro Balas (150-145) quiso hacer valer sus derechos frente a los de Demetrio II, hijo de Demetrio I. Protegido de Roma y Egipto, que le reconocían como hijo de Antíoco IV, Alejandro consiguió establecerse en Siria. La rebelión de Demetrio II y el abandono de Ptolomeo VI señalaron su fin. La ciudad de Antioquía ofreció el trono a Ptolomeo, pero Roma se opuso. Ptolomeo y Alejandro murieron a consecuencia de la batalla de Oenoparas (145 a. C.).Demetrio II Nikator (145-140). Sus regentes expulsaron las tropas egipcias de Siria. En el 140 a. C. fue hecho prisionero por los partos y le sucedió su hermano Antíoco VII Sidetes (139-129). Poco antes había muerto el hijo de Alejandro Balas, Antíoco VI Epifanes, refugiado en Egipto. Propiamente, Antíoco VI fue regente durante la cautividad de su hermano. En una nueva campaña contra los partos, fue derrotado y muerto, pero Demetrio II consiguió la libertad, ocupó de nuevo el trono (129-125) y, movido por Cleopatra II, atacó a Ptolomeo VIII Euergetes II. Este ataque produjo una rebelión en Antioquía. Un presunto hijo de Balas, Alejandro II Zabinas, ocupó el trono (125-123) y Demetrio fue asesinado. Títere de Ptolomeo VIII, Alejandro se mantuvo en el trono hasta que aquél decidió apoyar primero a Seleuco V (125 a. C.), asesinado por orden de su madre, la princesa egipcia Cleopatra Thea, viuda de Demetrio II y causante de su muerte. Otro hermano de Seleuco V, Antíoco VIII Grifos, fue proclamado soberano. Derrotado Zabinas, éste fue ejecutado después.Antíoco VIII Grifos (125-96). La regencia de Cleopatra Thea se mantuvo hasta el 121 a. C. Antíoco la sorprendió intentando envenenarle y le dio muerte. En el 115 a. C. surgió una rebelión encabezada por un primo del rey, Antíoco IX Ciziceno (115-95). Ello dio lugar a una prolongada guerra civil, poco conocida, en la que intervinieron Egipto y Chipre. Antíoco VIII se hizo fuerte en el Sur y su primo en el Norte de Siria. Judea alcanzó de hecho la independencia total. La intervención egipcia en Palestina fue un fracaso (103-101). Ambos rivales murieron asesinados.Antíoco X Eusebes Filopator (95-83), hijo de Ciziceno, y Seleuco VI Epifanes Nikator (96-95), hijo de Grifos, mantuvieron la división del reino. Les sucedieron Demetrio III Eukairos (95-88), hijo de Grifos, Antíoco XI Filadelfos (94 a. C.), Filipo I Filadelfos (94-83) y Antíoco XII Dionisos (87-84), que reinaron en circunstancias difíciles. A la presión de los partos, que daba lugar a que provincias fronterizas como la Adiabena se proclamaran independientes, se unió la expansión de Mitrídates VI (v.) del Ponto, Durante los a. 83-69 Tigranes 1 de Armenia ocupó Siria, y la familia real se refugió en el territorio romano de Cilicia. Sólo la derrota de Armenia por Lúculo y Pompeyo (v.) dio lugar a la resurrección del reino seléucida en la persona de un hijo de Filipo, Filipo II (65-64), y un hijo de Antíoco X, Antíoco XIII (69-64). En el 64 a. C. Pompeyo declaró a Siria provincia romana. Los príncipes S. pasaron a la vida privada, aunque intentaron defender sus derechos al trono de Egipto. Una hermana de Antíoco XII, Laodice, casada con Mitrídates de Comagene, dio lugar a una cierta continuidad de la realeza seléucida.La obra de los S., hasta Demetrio II, se centra en su contribución a la helenización de Asia, sea en la fundación de ciudades, hasta el Indo, sea emparentando con las familias, o futuras familias reales asiáticas. Prueba de esta labor son las numerosas ciudades que llevaron los nombres de Antioquía (v.), Seleucia o Laodicea. Pese a sus continuas guerras, mantuvieron el comercio con Oriente, uniéndolo al Mediterráneo, y establecieron la economía de Siria sobre unas sólidas bases agrícolas y comerciales, como demostró la resurrección de Siria tras la dura paz de Apamea (188 a. C.). No helenizaron Asia ni eliminaron los contrastes entre ciudad y campo, pero tampoco se lo propusieron, de igual modo que no intentaron revisar la política de propiedad agraria y su concentración en manos de los templos.ALBERTO BALIL.
BIBL.: P. GRIMAL, L’Ellenismo e 1’ascesa di Roma. La tormazione de 1’Impero Romano, Turín 1967; H. BENGTSON, Griechische Geschichte, 3 ed. Munich 1965; M. ROSTOVZEFF, Historia social y económica del mundo helenístico, I-II, Madrid 1967; A. BOUCHELECLERQ, Histoire des Séleucides, 1-II, París 1913-14.
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