Selyucí (selyügí) Dinastía HIST.
Categoria:
Historia
De origen turco, estaba formada por nómadas del clan oguz, que toman su nombre de su antecesor y jefe Selyúq y dominan sobre grandes áreas del Medio Oriente desde el s. XI al XIII.Panorámica histórico-política. Pertenecientes a la tribu de los turcos Kinik, uno de los 24 clanes oguz, los S. son; de entre todas las dinastías musulmanas, de origen turco que surgen en el Oriente árabe e iranio, los que más brillante papel desempeñan. Su historia constituye uno de los capítulos más sugestivos en la evolución del Islam clásico (v. ISLAMISMO) y, de hecho, inicia un nuevo periodo en el desarrollo político e institucional de los pueblos islámicos orientales: el de los sultanatos. Hacia el 980, Selyúq y su clan, de religión chamaní (v. CHAMANISMO), se establecen en los confines de la Transoxiana, al NE de Bujara, bajo la influencia islámica de la dinastía irania y sunní de los samaníes (874-999) y, gracias a la acción misional emprendida a través de los ribcit, especie de conventos-fortaleza en zonas límite de la dür al-islam ¡rano-turca, cerca del Syr-Daria, y a los sufíes (v.), Selyúq y su clan, así como otros turcos, van aceptando el Islam.Algunos intervienen en las luchas que sostienen los samaníes con los ilek-ján o garajáníes, que se habían apoderado de’la Transoxiana, y los gaznawíes. Tras la desaparición de los samaníes, a comienzos del s. XI, los S. se desplazan hacia tierras del Jurasán, en poder de los gaznawíes. En 1037 se apoderan de Marw, al año siguiente Nisápur cae en poder de Tugril Beg y, en 1040, tras la batalla de Dandángán, prácticamente todo el Jurasán y el Irán oriental pasan a su dominio. Tabaristán, Yuryán, Jwarizm y otras regiones bajo la autoridad de la dinastía si’í duodecimana de los buwayhíes (932-1055) pasan a los S. y, en 1055, Tugril Beg entra en Bagdad como vasalla del califa abbasí (v. ASSASÍES) al-Qá’im, de quien recibe el título de sultán. Alp Arslán (1063-72) y Malik Sáh (1072-92), en lucha el primero contra los Fatimíes (v.), a quienes toma las tierras de Alepo (1070) y otras próximas a Damasco, y contra los bizantinos (v. BIZANCIO), que pierden Armenia y Capadocia, con Antioquía y Edesa -buena parte del Asia Menor (v.)-, llegan a anexionarse casi todo el Oriente árabe, salvo la parte extremo sur de la península Arábiga, creando en tierras árabes e iranoturcas un gran "imperio".En una de las batallas contra los bizantinos, en la de Mánázgird o Mantzikert (1071), es hecho prisionero el basileus Romano Diógenes. La gran figura política del último tercio del s. XI es Nizam al-Mulk, visir de Alp Arslán, autor también de un tratado sobre el arte de gobernar, y, de hecho, verdadero jefe de la administración y del gobierno bajo Malik Sáh. Con el título de atabeg, ’padre-señor’, concedido por el joven sultán, Nizám alMulk viene a ser la cúspide de la pirámide políticocultural selyucí. Con él y durante la primera década del s. XII, los dominios selyucíes alcanzan la máxima extensión, de manera análoga a lo que ocurría por aquellos años, hacia 1110, con el imperio almorávide (v.) en Occidente.Con los atabeg, personajes a quienes el sultán confiaba la educación y el cuidado de los intereses de sus hijos menores, el poder de la dinastía S. fue menguando, a la vez que se fragmentaba en beneficio de los que procuraban, de algún modo, alzarse en verdaderos soberanos locales o regionales, produciéndose así en el Oriente islámico-turco una situación política semejante a la de los reinos de taifas (v.) en al-Andalus, si bien con orígenes, causas y estructúras muy distintos. La actuación de los atabeg, en el primer cuarto del s. XII sobre todo, marca el principio de la decadencia del poder selyucí. Los conflictos y disputas familiares, por un lado, la ambición y astucia de los atabeg, por otro, contribuyen a que el Jurasán, parte de Siria y la Alta Mesopotamia se desgajen del trono, se fragmenten y dividan y desarrollen una vida independiente. Los S. del Iraq (1118-94) se quedan con la mejor parte, también la más alterada por conflictos político-sociales de diversa índole que les hacen multiplicar las concesiones temporales y beneficiarias de tierras (igtñ`) y los gobiernos "provinciales" o locales.Así surgen varias dinastías, de entre las que merece la pena recordar la de los Zangíes de Mosul, Alepo y Háma, por cuanto son quienes más batallan contra los cruzados (v. CRUZADAS), a quienes toman varias plazas, entre ellas Edesa. Núr al-Din (m. 1174), hijo de Zangí, continúa su lucha contra los cruzados de Jerusalén y encarna el nuevo espíritu islámico de yihád, `guerra santa’ (v. GUERRA III), reduciendo a los francos a la zona montañosa situada al O del Jordán y del Orontes. El mismo Núr al-Dín, que reúne bajo su autoridad casi toda Siria, es quien, al intervenir en los asuntos de Egipto, donde también los cruzados habían puesto el pie, enviando un ejército turcokurdo al mando de §irkuh, reemplazado muy pronto por Saláh al-Din, ’Saladino’, ve la caída de la dinastía isma `ilífatimí de El Cairo. De este modo contribuye el S., tal vez sin pretenderlo, al restablecimiento de la ortodoxia sunní con la aparición en Egipto de una nueva dinastía, la de los Ayyúbíes (1171-1250, en Alepo hasta 1260) que, con Saladino, hijo de Ayyúb, continúa la lucha contra los cruzados.Finalmente, aparte los S. de Kirman (1041-1186) y otros, los S. de Rñm, en Asia Menor (1071 hasta fines del s. XIII), son los que desempeñan un papel histórico de mayor consideración. Aislados pronto de los musulmanes de Siria, al tomar los cruzados Nicea (1097) y fundar los reinos de Antioquía de Siria y de Edesa, conocen un periodo de prosperidad económica gracias a la actividad comercial que desarrollan a comienzos del s. XIII, cuando tienen acceso al Mediterráneo por los puertos de Antalya y la costa meridional entre Cilicia y Rodas, y al mar Negro, a través de los puertos de Sinope y Samsun. Los mongoles acaban con los Asesinos de Alamút y el sultanato selyucí. Sobre los ya derruidos S. de Rum, de cuyos despojos surgen una decena de emiratos turcos independientes, se levanta la dinastía utmdní u otomana (v. TURCOS I).Interpretación histórico-social y cultural. La expansión de los turcos S. en áreas árabes e irano-turcas supuso: a) el restablecimiento de la sunna y de la escuela jurídica hanifí en territorios donde predominaba el st’ismo (chiismo) oficial desde mediados del s. X; b) la aparición, en países de economía eminentemente agrícola, del conflicto entre el elemento tradicional, sedentario, y los nuevos nómadas, pueblos pastores que necesariamente tuvieron que modificar la fisonomía económico-social de aquellas tierras; c) coincidiendo con las Cruzadas, los turcos S. y sus vasallos se convirtieron en los campeones de la lucha del Islam contra la cristiandad en Oriente, de modo semejante a lo que representan en Occidente los almorávides (v.) y los almohades (v.), por los mismos siglos. Esta expansión de pueblos nómadas fue causa de que se introdujeran nuevos estilos de vida y de que se iniciara un proceso de turquización en zonas antes mal ara’oizadas, especialmente al SE y SO del mar Caspio, en tanto la dinastía se iranizaba. Nizám al-Mulk introdujo, en las estructuras turcas, prácticas administrativas de tradición irano-samaní del Jurasán, en cuyo territorio había ejercido un cargo bajo los gaznawíes.La ortodoxia islámica, en fin, se impuso en territorios resistentes a ella y se alcanzó un gran auge cultural a raíz de la fundación de la madraza nizamiya de Bagdad y de otras, centros de enseñanza Auperior donde los estudiantes adquirían ciencias diversas, a la vez que hallaban alimentación y residencia. El gran problema políticoreligioso interno, con implicaciones graves en la vida económica, fue el que representaron los neo-isma’ílíes o Asesinos que tuvieron su centro y base de operaciones en las montañas al sur del mar Caspio y permanecieron largos años encastillados en Alamut. En el orden cultural, Gazzáli, Farid al-Din `Attár y Suhrawardi, Ibn al-°Arabi e Ibn al-Fári’d fueron los máximos representantes del pensamiento sufí. En medicina y astrología, muy cultivada por los S., sobresalió laráf al-Dín Hubays al-Tiflisí. Ibn al-Baytár, al-Yawhari, Yalál al-Din Rumi, Ibn al-Atar, Yáqút, son nombres, entre otros, que el historiador de los S. debe retener como exponentes del desarrollo cultural de aquellos siglos.V. t.: TURQUÍA III.I. BOSCH VILÁ.
BIBL.: F. M. PAREJA, Islamología, I, Madrid 1952-54, 140-146; C. CAHEN, El Islam. Desde los orígenes hasta el comienzo del imperio otomano, I, Madrid-México 1972, 271-291; fD, Preottoman Turkey, A general survey of the material and spiritual culture and history, Londres 1968; 1071-1330; O. TURAN, Les souverains seldioukides et leurs sujets non musulmans, en Studia Islamita, I, París 1953, 65-100.
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