Scupoli, Lorenzo
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Biografía GER
El puesto que ocupa en la literatura ascética este religioso teatino italiano se debe a un libro poco voluminoso, Combattimento spirituale, calificado como una de las mejores obras ascéticas del s. XVI, y atribuido a él por la mayor parte de los críticos (no hay motivos para atribuirlo, como hacen algunos, al benedictino Castañiza o al jesuita Gagliardi).Nació en Otranto ca. 1530. Por influjo de S. Andrés Avelino (v.) entró en el noviciado napolitano de los teatinos (v.) en 1569 con casi 40 años de edad. En 1577 recibió la ordenación sacerdotal. Se ocupó algún tiempo de ministerios apostólicos en Milán y Génova; luego estuvo en Venecia y Padua, donde acaso conoció a S. Francisco de Sales y le regaló una copia del Combattimento spirituale. Desde 1585 vivió en la Orden como hermano lego, por disposición de un Capítulo general, que dio crédito a una acusación calumniosa, relacionada probablemente con su celo de confesor; tan dura prueba la soportó con una paciencia y humildad que le granjearon fama de santidad. Murió en Nápoles, el 23 nov. 1610, en la misma casa donde había comenzado su noviciado 41 años antes. El Combate espiritual se publicó por primera vez en 1589 en Venecia, como obra anónima, dividida en 24 capítulos que en ediciones subsiguientes fueron variando hasta el número definitivo de 66 de la edición de Bolonia (1610). En ella aparece por primera vez el nombre de su autor. Fue precedida de más de 50 ediciones anónimas y seguida de bastante más de dos centenares en italiano y de numerosas versiones a casi todas las lenguas europeas (trad. esp. Combate espiritual, Madrid 1953), e incluso al árabe y armenio, que le han dado renombre universal.Se le ha descrito como un tratado de "estrategia espjritual", en el que se conduce a las almas a la perfección interior con un método ascético sencillo y práctico, a base de abnegación de sí mismo y de anhelo de la unión divina. S. Francisco de Sales (v.) lo calificó de gran libro, que llevaba continuamente consigo y que nunca leía sin sacar provecho (Carta 55). Y comparándolo con la Imitación de Cristo de Kempis (v.), decía que se debe leer la Imitación para estimular la oración y contemplación, pero sin dejar el Combate por lo que se refiere a la vida activa y práctica.Su espiritualidad ofrece rasgos particulares de la escuela italiana, aunque con influjos de la franciscana y sobre todo de la ignaciana. En el fondo expone el patrimonio de toda ascesis cristiana, muy sólidamente y con finas observaciones psicológicas y dentro de un sano equilibrio. Tras una idea sumaria de la perfección espiritual (cap. 1), inculca la desconfianza de sí (cap. 2), la confianza en Dios (cap. 3-6), el combate contra las faltas, luchando contra el demonio en la conquista de las virtudes, que es la parte más importante (cap. 7-43), mediante la oración (cap. 44-52), y la Sagrada Eucaristía (cap. 53-56). Unos consejos prácticos (cap. 57-61) y fervorosas consideraciones sobre la muerte (cap. 62-66) terminan esta obra, que bien puede ser fruto de la purificación del alma en la humillación y en la soledad.Además escribió una Aggiunta al Combattimento, en 38 breves capítulos o apartados, y dos opúsculos: Il modo di recitare la Corona della Madonna y Del modo di consolare ed aiutare gli infermi a ben morire.V. t.: ASCÉTICA.M. ZALBA ERRO.
BIBL.: Las mejores ediciones críticas del Combattimento son: C. PALMA, Roma 1657, París 1660; A. VOLPI, Padua 1750; A. MORTEAU, París 1927. P. POURRAT, La spiritualité chrétienne, III, París 1926, 358-368; A. F. VEzzosi, Scrittori dei chierici regolari, II, Roma 1780, 276-301; R. MAs, La spiritualité teatina, "Collectanea theatina" 25 (1951) 2-18 y 26-27, 18 (1951) 64-88 y 181-204; íD, Fondamenti teologice del "Combattimento spirituale", "Regum Dei" 29 (1952) 21-40; íD, El "Combate espiritual" en la antigua tradición ascética, ib. 35-36, (1953) 156-177; íD, La atribución del "Combate espiritual" a Juan de Castañiza, ib. 49 (1957) 24-38.
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