Scott, Walter
Categoria:
Biografía GER
Poeta y novelista escocés. Una de las figuras más importantes del romanticismo.Vida. Obra poética. N. en Edimburgo el 15 ag. 1771. Su padre era un distinguido abogado de aquella ciudad. A causa de una infección de poliomielitis padecida en su primera infancia, S. quedó ligeramente cojo para toda su vida. A los tres años de edad y por lo endeble de su salud fue enviado a casa de sus abuelos, en el valle del río Tweed, donde entró por primera vez en contacto conlas viejas canciones y leyendas de la frontera angloescocesa, que inspirarían gran parte de su obra. Al igual que el pequeño Dickens, fue’ lector voraz, y manifestó muy pronto grandes dotes para la narración. Después de estudiar Derecho ejerció el cargo de sherif f delegado del condado de Selkirk, pero su interés se dirigía siempre hacia la literatura y la historia de su tierra natal. Joven simpático y de buen talante, recorre los pueblos escoceses, hablando con los campesinos y recopilando las viejas baladas y canciones que luego publicaría en los dos tomos de Minstrelsy of the Scottish Border (Cancionero de la frontera escocesa), 1802, libro comparable con la importante colección de baladas y romances ingleses publicada en 1765 por el obispo Thomas Percy. En esta época se dedica también a traducir poesías alemanas, entre ellas la Lenóré de Bürger, que aparece en 1796. Pero el ingrediente fantástico y sobrenatural, que caracteriza en buena parte la obra de los románticos alemanes, no atrae a S., quien se inspira más en hechos reales de la historia y en tipos escoceses populares.En 1805 publica su primera obra original, El canto del Último trovador, narración en verso, basada en una leyenda escocesa del s: XVI. Es seguida en 1808 por Marmión, sobre la época de Enrique VIII de Inglaterra y, en 1810, por La clama del lago. Todos estos poemas son acogidos con gran entusiasmo, pero S. no tiene gran fe en sus posibilidades como poeta, y cuando Byron alcanza su gran éxito en 1812 con la primera parte de Childe Harold, S. le cede gustosamente el campo para dedicarse a la narración en prosa, medio más acorde con su genio. Así, a los 42 años emprende su extraordinaria y prolífica carrera de novelista, que proseguirá hasta su muerte.La novela histórica. Inicia su labor en 1814 con Las aventuras de Waverley, acerca de las andanzas de un joven oficial inglés que se encuentra en Escocia durante la rebelión jacobita de 1745. Esta novela da nombre a toda una serie de narraciones sobre Escocia que publica en años sucesivos. Aparece sin el nombre del autor, y el anonimato persiste durante diez años, por considerar este género literario poco adecuado a su condición de sheriff y terrateniente. Guy Mannering (1815), El anticuario (1816), El viejo Mortality (1816), Rob Roy (1817), Heart of Midlothian (La cárcel de Edimburgo), 1818, Lucía de Lammermoor (1819) y La leyenda de Montrose (1819) son todas novelas históricas sobre la vida escocesa de los s. XVII y XVIII, y pueden considerarse como lo más logrado de este autor. En 1819 rompe la serie para dedicarse a un tiempo mucho más lejano. 1 vanhoe, la primera de estas otras, trata de Ricardo Corazón ¿le León y las Cruzadas, tema al que vuelve en 1825 con Cuentos de las Cruzadas y El talismán. Es curioso que Ivanhoe, novela mediocre dentro de la obra de S., es la que más cautivó la imaginación europea e inspiró a innumerables imitadores. Con El monasterio y su continuación, El abad (1820), S. pasa a la época de Isabel I de Inglaterra y de la desdichada María Estuardo; El pirata (1821) narra una aventura en las remotas islas Shetland en el s. XVII. A estas obras siguen El castillo de Kenilworth (1821), Las aventuras de Nigel (1822), Peveril del Pico (1823), Quintín Durward (1823), Las aguas de San Ronan (1823) y Redgauntlet (Guante rojo, 1824).Durante tres años, a partir de 1817, S. padece agudísimos dolores a causa de un cálculo renal, lo cual le obliga a veces a dictar sus obras desde la cama. Son años en los que publica algunas de sus más célebres creaciones, y el hecho de que sus padecimientos no se trasluzcan en estas páginas románticas y vitales, dice mucho de su gran estoicismo y fuerza de voluntad. En 1826, la quiebra de la casa editorial con que estaba asociado le obliga a mayores esfuerzos. Asumiendo toda la responsabilidad de sus deudas, escribe en poco tiempo nueve novelas más y una vida de Napoleón; con ello obtiene la cantidad necesaria para pagar a sus acreedores, pero al mismo tiempo va hipotecando su propia vida. M. el 21 dic. 1832. En 1797 se había casado con Charlotte Charpentier, hija de un exiliado francés, de quien tuvo cuatro hijos.En 1812 había adquirido la finca de Abbotsford, cerca de la antigua abadía de Melrose, y allí alzó el espléndido edificio neogótico en que pasaría el resto de sus años. Llevaba la vida propia de un hacendado escocés, dedicado a sus colonos y fincas, y era muy estimado en la comarca por la nobleza y sencillez de su porte. Su espíritu conservador y tradicionalista y la poca simpatía que le inspiraban las ideas de la Revolución francesa constituyen un notable contraste con el talante más común entre los escritores románticos. Nunca puso en duda los valores espirituales ni la religión de sus mayores y, no obstante, fue el escritor más admirado por sus contemporáneos. En su presentación de la Escocia medieval, no demuestra tener prejuicios contra la Iglesia católica. Era un protestante moderado.Junto a Byron, S. es el autor británico que deja mayor huella en el romanticismo europeo; su influencia se acusa en franceses como Dumas y Hugo, y en españoles como el duque de Rivas, López Soler, Espronceda y Gil y Carrasco. Tanto entusiasmo inspira en el s. XIX, que Valera no duda en preferir su peor novela a toda la Comedia Humana de Balzac, y Milá y Fontanals no encuentra desde Cervantes autor español que pueda comparársele. Desde entonces, este enorme prestigio ha decaído mucho. Sus narraciones siguen teniendo cierto éxito entre lectores adolescentes, pero su poca preocupación estilística, determinada por la velocidad con que escribía, el carácter meramente esbozado de la mayoría de sus protagonistas, y su falta de profundidad psicológica, son graves obstáculos para gustar al lector moderno. Su mérito reside sobre todo en haber dado vida a un nuevo género literario -la novela histórica- y en haber creado tipos populares que poseen gran vitalidad y hablan en su propio dialecto.DOIREANN MACDERMOTT.
BIBL.: The Journal ol Sir Walter Scott, Londres 1950; The Letters ol Sir Walter Scott, Londres 1932; J. S. LOCKH.ART, Sir Walter Scott, Londres 1938; HESKETH PEARSON, Sir Walter Scott, Londres 1954; 1. JAcK, Sir Walter Scott, Londres 1958. Existen, además, numerosísimas traducciones de casi todas sus novelas.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.