Revolución Industrial HIST.
Categoria:
Historia
La expresión "revolución índustrl§la fue popularizada en Gran Bretáfia por el econofIstá no el historiador) Arnold Toyrabee (1852=83), en su ora póstuma The tndastrlal Revolatlon (1884). Del tema se había ocupado Jérónte Adolphe Blanqui (1198-1834) er1 sú Histoire de Pécahomie litigio’ en paropw (1957). La t. I. británica fue objete particular atencídn por parte, de Paul Mantoux (1877-1996) en La révdlatidn indastrtelle en Angleteree, 1906 (reed: La révolatldrt itidastrlelle (tu XVIII siácle, Paría 1959), Estos autores se limitaban a exponer el hecho de la r. I., sin analizar sus causas y consecuencias, y sin plantearse tampoco la posible impropiedad de la expresión "revolución industrial". Dos autores británicos, John Claplham (1813-1946) y Thomas Southcliffe Ashton (1889-1968), en Historia econi3tmca de aran Pretaña en los tiempos modernos, 1926-38, y La revolución industrial (1160-1830), 1948 (4 ed.; México 1964), respectivamente, han minimizado el -fenómeno de la r. i., considerándolo dentro de un proceso general de industrialización (v. INDUSTRIA I). Concretamente; T. S: Ashton, en Historia económica de Inglaterra eri el siglo XVIII (1955) y Nuctaaciones económicas en Inglaterra 17001800 (1959), ha insistido en que la t: í: no es más que una etapa de un simple ptoeesu evolutivo.Primera etapa índustrial. No obstante está teoría, compartida por otros muchos, se ha seguido llamando "revolución industrial" a un fenómeno de industrialización acelerada que se inicia en Gran Bretáfia en la segunda mitad del s. XVIII. En 1167; el escocés James Watt (v.), designado "maestro fabricante de instrumentos matemáticos", equivalente al actual maestro de taller de precisión, inventa una máquina de vapor que se industrializa: La labor realizada por Watt no fue casual, sino resultado de sus experimentos sobre 19 vaporízáción del agua (V. VAPOR DE AGUA), Con motivo de unes trabajos efectuados para reparar la trtaqulna atmosférica ideada en 1105 por Thonras Newcornen (1665=1129); en colaboración con el también mecánico Thom§s Savety (ca. 16301115), quien en 1 699 había inventado una bomba; para extraer el agua de las minas, b§§134 en la presión del vapor de agua. He ti quí cómo un hecho, la maquina de vapor, que se ha considerado como uno de los puntos de partida de la etapa Industrial, no fue algo aislado, sino mas bien uno labor de petfeeelon§miento de inventos anteriores, aparte de que el hierro que se obtenía entonces era de mejor calidad desde que el herrero Abtaltgm Dorby -(1711-63) empezó o utílIzor coque en los altos hornos (1735), El precedente mas notable de Wátt fue el francés DeHI(r) Popln (1647=1714), establecido durante algún tiempo en Ingl§terca, quien se preocupó particularmente de la maquina de vapor, deseritá en su Ars nova ad agaam ignls adminiculo eflieaclssime elevarrdam (1707), ello¡ todos estos genios de l§ lnvenelón, mecánicos y herreros, procedían de bojo(r) trtedios saci§les y tuvieron que recurrir al §poyo financiero para s§c§r adelante sus inventos, De este modo, el Ingenlo hunlnnd, 1§ técnlea y el capital he unen Pata obtener el perfecelonatniento industrial, El reeult§do es el comienzo de la era del maquinismo, con un nuevo concepto del trabajo humano (v.), otro modus vivendi y la aparición de un capitalismo financiera distinto. Nace la sociedad industrial, diferente de la agraria y gremial (v. GREMIOS) de siglos anteriores, y el industrialismo (v.) llega a uno de sus momentos cumbres. El artesano se transforma en obrero (v.), y aparece así el proletariado (v.) urbano, con todas sus consecuencias sociales y políticas. Una de ellas es el aumento de la población urbana en detrimento de la rural, con lo que al absentismo de los propietarios de fincas rústicas se une el del peonaje, que busca mejores horizontes. El paso de una a otra sociedad fue suficientemente brusco, sobre todo en algunos lugares de Europa, como para que se produjeran desajustes sociales, económicos y políticos, y cambios cada vez mayores, de tal manera que, aun antes de la Revolución francesa (v.; 1789) puede hablarse de movilidad en la sociedad industrial (V. MOVILIDAD SOCIAL, 3). Ideológicamente, estos diversos hechos se unen, ya desde el s. XVI, con la irrupción del racionalismo (v.) francés y el empirismo (v.) inglés en el s. XVII. La influencia del calvinismo y del puritanismo es evidente, y aún lo es más la idea de progreso (v.) que aportan los ilustrados (v. ILUSTRACIÓN). También se impone una nueva estratificación social, en la que cuentan mucho la riqueza y la pobreza (V. CLASES SOCIALES, 6), y en la que se perfila con nuevos caracteres la clase media (v.), surgida en parte de la burguesía (v.); y es precisamente la burguesía quien tiene el principal papel de protagonista en la revolución industrial.Otro de los puntos de partida de la etapa industrial es el perfeccionamiento de la maquinaria textil (v.), cuyas consecuencias en los aspectos laboral y social fueron más inmediatas y de gran trascendencia. Un relojero, John Key, revolucionó el sistema de producción textil al idear una tejedora volante (1733), cuyo uso se generalizó en 1760. Un carpintero, James Hargreaves (ca. 171078), construyó un bastidor de ocho husos (1767), al que denominó jenny, por el nombre de su mujer; y con la denominación de spinning (tejedora) jenny ha pasado a la historia esta máquina de hilar. El industrial y barbero Richard Arkwright (1732-92) aprovechó el invento del anterior, consiguiendo con su water-frame (telar hidráulico) un hilo más fuerte pero grueso y sentó las bases de la industria algodonera inglesa. Samuel Crompton (1753-1827) obtuvo un hilo fino y fuerte en su máquina de hilar algodón (1779), a la cual Edmund Cartwright (1743-1823) aplicó el vapor y obtuvo la sincronización de sus cuatro movimientos (1785). El mecánico francés Joseph-Marie Jacquard (1752-1834) inventó una máquina de tejer, llamada jacquard, sobre un proyecto concebido en 1790.Consecuencias de la industrialización. A partir de estos inventos, decae el taller familiar, al que sustituye cada vez más la fábrica, la cual requiere personal especializado y una mano de obra que el capitalismo financiero contrata también entre mujeres y niños, para disminuir los costes de producción. En 1830-40, sólo el 25-30% de los obreros británicos de la industria algodonera eran adultos; el resto, mujeres y menores de edad. Otra de las transformaciones afecta a la ciudad, que cambia su fisonomía externa y su estructura. Charles Dickens (v.; 1812-70), que a los 12 años de edad trabajaba en una fábrica de betún para calzado, describe la ciudad-carbón (coketown), falta de higiene y de salubridad pública, con sus insanas viviendas, en las que la gente se amontonaba más que vivía. Este tipo de ciudad industrial (v. CIUDAD III, 6), propia de regiones donde predomina la minería del carbón (v. CARBÓN III), se repite con ligeras variantes en otras áreas, especialmente europeas, desde la utilización del vapor como fuente de energía.A un nuevo tipo de ciudad corresponde una nueva convivencia social; pero la clase trabajadora se sentía muchas veces insegura y explotada, pues el hombre había pasado a ser un medio, un instrumento, un tornillo más de una máquina, cuyo fin era la mayor y mejor producción al menor coste. No es extraño que, en ese ambiente, muchos se olvidaran de que lo más importante es la salvación del alma. Los abusos que se cometían y la obsesión por los bienes materiales fueron objeto de atención por Dickens en Bleak house (La casa lúgubre), 1852-53, y Our mutual friend (Nuestro amigo común), 1865. En esa época, habían hecho su aparición el cartismo (v.), el anarquismo (v.) y el socialismo (v.), como respuestas de una sociedad en conflicto; respuestas que, por su precipitación, radicalismo, materialismo, etc., tampoco han sido acertadas.La etapa industrial que aquí se considera comienza con la generalización de la tejedora volante (1760) y la máquina de vapor de Watt (1767). La aplicación de la primera a la industria textil (v.) fue revolucionaria. En cuanto a la máquina de vapor, su influencia en el comercio y las comunicaciones resultó decisiva, dando nacimiento al ferrocarril (v.) y a la navegación a vapor (v. NAVEGACIÓN I, 2), que no sólo hacen evolucionar los transportes (v.), sino que impulsan las exploraciones geográficas (v.) y el colonialismo (v.). En cuanto a las telecomunicaciones (v.), el telégrafo (v.), p. ej., fueron decisivas la pila de Volta (V.) y las leyes del electromagnetismo de Ampére (v.). Con Lavoisier (v.) nace la Química moderna y es posible que las investigaciones hubieran progresado mucho más si Lavoisier no hubiera sido guillotinado en 1794, en su calidad de fermier (arrendatario de impuestos), después que el presidente del tribunal revolucionario llegara a la triste conclusión de que "la República no necesita sabios". Los progresos en otras ciencias no pueden considerarse revolucionarios, sino que siguieron el curso normal de todo desarrollo científico, con una más estrecha colaboración entre la ciencia y la técnica (V. CIENCIA II), de la que se beneficia la industria. Por ello, el calificativo de industrial que se aplica a la r. que aquí se expone no parece que abarque todos los aspectos cambiantes de la sociedad de 17601848.Esta etapa corresponde en buena parte al llamado siglo de las luces, aunque entonces se alumbraban con candil (lámpara de aceite). En 1792 se utiliza gas en la iluminación artificial, lo cual permitió alargar el horario de trabajo en verano de 14 a 16 horas. Los esfuerzos de los obreros por mejorar sus condiciones laborales no tuvieron éxito durante esta primera r. i., en parte por las trabas al asociacionismo obrero (V. ASOCIACIONES; CORPORATIVIsMo). Hasta 1829 no surge la primera asociación de obreros de toda Gran Bretaña, la Grand Union of Spinner, para los trabajadores de la industria textil, fundada por John Doherty, con base en las teorías del socialista utópico Robert Owen (1771-11858). La expansión del sindicalismo (v.; V. t. SINDICATO) se produce en el marco de la segunda revolución industrial.Continuación del progreso técnico. Hacia 1848 (hay quien establece otras fechas) puede darse por finalizada la primera r. i., basada en el empleo del carbón y vapor de agua como fuente de energía, y del hierro como materia prima fundamental. Las grandes innovaciones en la industria siderometalúrgica (v.; v. t. SIDERURGIA) no se introducen hasta 1840. Poco después comienza la segunda r. i., en la que se utilizan la electricidad y el petróleo como principales fuentes de energía, se aplica a los transportes el motor de explosión (V. MOTORES), y el desarrollo de la aeronáutica (v.) de la época anterior da nacimiento a la aviación (v.), al tiempo que se facilitan las comunicaciones con el teléfono (v.) y se revolucionan los medios de comunicación social (v.) con numerosos inventos: radia (v.), televisión (v.), etc. Esta r. i. ha originado la sociedad del bienestar (v.) y del consumo (v.), y es la que ha llegado hasta nuestros días, cuando ya puede hablarse de una tercera r. i. (algunos países de África, América y Asia no han superado la segunda r. i. en algunos aspectos, y aún quedan pueblos que no conocen la primera r. i.), la de la energía nuclear (v.), la automatización (V. AUTOMÁTICA) y las computadoras electrónicas (V. CALCULADORAS, MÁQUINAS; CIBERNÉTICA; INFORMÁTICA). Sin embargo, es a la primera etapa de la evolución industrial a la que se aplica por antonomasia la calificación de "revolución industrial", la cual se extiende desde Gran Bretaña por Francia, Bélgica, cuenca del Ruhr y EE. UU.; en España, afecta a Cataluña en particular y a la industria textil algodonera en concreto.En cuanto al término "revolución" (v.), tal vez sea exagerado aplicarlo a una serie de fenómenos producidos en un largo periodo de tiempo. Posiblemente, sería más apropiado hablar de evolución industrial, pero no cabe duda que los hallazgos tecnológicos de 1760-70 pueden justificar la expresión "revolución industrial", teniendo en cuenta sobre todo sus consecuencias. Esta primera r. i. coincide con el liberalismo (v.) y el acceso al poder de la burguesía a través de las Revoluciones de 1830 (v.) y 1848 (v.).V. t.: INDUSTRIALISMO; TECNOLOGÍA; ENERGÍA; DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIOPOLÍTICO; MATERIALISMO.CARLOS R. EGUÍA.
BIBL.: Además de la citada en el texto, A. PIETTRE, Las tres edades de la economía, Madrid 1962; V. VÁZQUEZ DE PRADA, Historia económica mundial, II, Madrid 1964, 25-30; 62-95; P. DEANE, La primera revolución industrial, Barcelona 1967; P. MANTOux, La revolución industrial en el siglo XVlIl, Madrid 1962; M. MIJAILOv, La revolución industrial, Buenos Aires 1964; F. BENxo, La revolución industrial en el mundo, Caracas 1965; P. BIAROCH, Revolución industrial y subdesarrollo, México 1967; J. O. GAZANEO y M. SCARONE, Revolución industrial y equipamiento urbano, Buenos Aires 1970; C. E. CORONA BARATECH, Cara y cruz de la revolución industrial, Madrid 1960; M. DE LA BEDOYERE, La revolución industrial y técnica europea a la luz de los valores cristianos, Madrid 1958; W. 0. HENDERSON, The Industrial Revolution in Europe. 1815-1914, Chicago 1961; A. L. DUNHAM, The Industrial Revolution in France. 1815-1848, Nueva York 1955; P. LEBRUN, La rivoluzione industriale in Belgio, "Studi Storice" 1-2, Milán 1961; M. IZARD, Revolució industrial i obrerisme. Les tres classes de vapor a Catalunya (1869-1913), Barcelona 1970; J. BRONER y D. LARRIQUETA, La revolución industrial argentina, Buenos Aires 1969.
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