Resistencia a la Autoridad I. Sociologia Politica. SOCIOL.
Categoria:
Sociología
1. Consideraciones generales. El término r. significa oposición. En el ámbito sociopolítico supone, a veces, oposición resultante de un conflicto de "intereses, valores o creencias", actuada al margen de los marcos legales vigentes en un orden político determinado. En general, puede decirse que la r. implica un rechazo, realizado fuera de los cauces legales oficiales, del estado político de cosas existentes o de un determinado mandato o ley de la autoridad, como consecuencia de la consideración de ese estado, mandato o ley como injusto o como atentatorio de los derechos de la persona.La amplitud de este intento definitorio necesita, para ser precisado, de su confrontación con los fenómenos revolucionarios y para-revolucionarios y de las distintas fases de los mismos (v. REVOLUCIÓN), y del examen de aquellas actividades que han venido siendo consideradas como manifestaciones de una acción de r. en el decurso de la realidad histórico-política. Sus formas pueden ser: r. activa legal, cuando se emplean medios legalmente previstos para cambiar una legislación o actuación (es una verdadera r., aunque de ordinario no suele estudiársela como tal, ya que, al estar prevista legalmente, puede, desde otra perspectiva, ser considerada como un elemento o momento más de la constitución del gobierno de la sociedad); r. pasiva, o no obediencia a una ley o determinación gubernamental que se rechaza; r. activa ilegal, que puede llegar hasta la derrocación violenta del poder constituido. Otra cuestión es si el poder, actuación o ley a los que se resiste son efectivamente injustos o no; según eso, la r. a la autoridad (v.) estará más o menos justificada o no lo estará de ninguna manera (v. n).De por sí la r. se distingue de la revolución (v.): ésta tiende a la derrocación de un régimen u orden social, aquélla se dirige más bien a oponerse a una medida o línea de acción concreta sin implicar, necesariamente, la desaparición del orden político vigente. Algunos autores, no obstante, las relacionan muy derechamente. Así C. J. Friedrich estima que "van siempre juntas porque toda revolución surge con resistencia, aunque muchas resistencias no conduzcan a una revolución. La resistencia es la micro-revolución; la revolución, el macro-fenómeno" (El hombre y el gobierno, Madrid 1968, 675-676).2. Resistencia activa. Analizar las manifestaciones de la r. activa ilegal a lo largo de la historia es tarea imposible: los ejemplos podrían ser numerosos y muy diferentes. Nos limitaremos por eso a señalar las características de la r. a la que se alude con uno de los usos más corrientes del vocablo en la actualidad: la r. frente a un pueblo invasor. Uso puesto en circulación en la II Guerra mundial (v.) para designar a las actuaciones de diversos sectores de las poblaciones ocupadas por los alemanes. Como señala Stuart Hugues, esta r. surgió del confluir de factores ideológicos y materiales: "La resistencia se desarrolló en las zonas rurales, donde los montes y bosques prestaban abrigo, pero también en las ciudades, donde los obreros vivían bajo la amenaza del trabajo forzado. Surgió allí donde había idealistas y desesperados a los que el odio hacia el invasor llevaba al abandono de sus ocupaciones habituales para pasarse a la clandestinidad o a los maquis. Este odio era en parte ideológico y, en parte, nacionalista" (Histoire de PEurope Contemporaine, II, 91).Por otra parte, debemos indicar que con anterioridad al comienzo del conflicto bélico, la oposición clandestina con caracteres de r. era un hecho en las naciones que habían de desencadenar el choque armado de 1939, y que una vez iniciadas las hostilidades, también en esos países -Alemania e Italia- la r. continuó su labor, aunque, bajo esas circunstancias, apareciera no tanto como oposición interna a un régimen totalitario (V. TOTALITARISMO), sino más bien como colaboradora de los enemigos de la patria. En la mayor parte de estos casos, la r., inicialmente movimiento espontáneo de masas oprimidas, contó con la ayuda de un tercero interesado: los aliados, para quienes los resistentes venían a constituir una quinta columna (por hallarse incrustados en zona de dominio enemigo) que debilitaba en la retaguardia a los ejércitos del mando alemán, facilitando la futura victoria (V. GUERRILLA).En el ámbito de estas r. nacionales, el resistente por excelencia es el partisano; personaje de tradición e impronta singulares, cuya caracterización ha sido realizada por Carl Schmitt: El partisano es un combatiente irregular -"el carácter regular se manifiesta en el uniforme del soldado..."-, comprometido políticamente hasta la médula, que actúa con gran movilidad. A estas notas, Schmitt añade el carácter telúrico: "La fundamentación del partisano en el carácter telúrico me parece necesaria para destacar espacialmente la postura defensiva, es decir, la limitación de la enemistad en el espacio y para evitar la reivindicación absoluta de una justicia abstracta" (o. c. en bibl. 32).3. Resistencia pasiva. Junto a este tipo de r., generalmente inseparable de la violencia (v.), se ha acuñado recientemente la expresión r. pasiva para referirse a aquellas actividades no violentas dirigidas a modificar un régimen establecido y que suponen un enfrentamiento con la autoridad y/o legalidad dominantes en momento y lugar determinados. La existencia de una situación injusta constituye el motor impulsor de las acciones de r. pasiva. Su peculiaridad reside en la convicción de que los procedimientos coercitivos no violentos poseen una fuerza capaz de hacer desaparecer la injusticia; esos procedimientos van desde la advertencia a la autoridad competente hasta la aceptación del castigo, pasando por la nocooperación cívica y la desobediencia civil.La Historia ofrece ejemplos aleccionadores de resistentes pasivos (en sentido amplio) que siguen fascinando a la humanidad. Sócrates (v.), los primeros cristianos (v.), Gandhi (v.), Martin Luther King y, en la actualidad, los denominados objetores de concencia son muestras de la fuerza política de los hombres que persiguen la justicia y la verdad por medios pacíficos (v. OBJECIÓN DE CONCIENCIA; PROTESTA).V. t.: AUTORIDAD; PODER; LEY; OBEDIENCIA.S. SÁNCHEZ GONZÁLEZ.
BIBL.: H. MICHEL, Los movimientos clandestinos en Europa, Barcelona 1971; C. SCHMITT, Teoría del partisano, Madrid 1966: R. ROLLAND, Gandhi, Buenos Aires 1962; H. FRONSAC, M. CLEMENT y P. REGAMEY, No-violencia y objeción de conciencia, Barcelona 1964; A. FRAGA, El pensamiento político de Gandhi, Madrid 1967.
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