Relaciones Internacionales I. en General. SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Definición. Término que designa: a) Las relaciones entre grupos de gran importancia en la vida del mundo en cualquier periodo de la Historia (definición en sentido amplio) y, particularmente, las relaciones entre Estados-naciones, soberanos y organizados territorialmente (Q. Wright, etc.). b) Los estudios o disciplinas que describen, explican o evalúan tales relaciones. Es decir, el término r. i. se refiere a los hechos de la vida internacional y a la exposición de tales hechos.La singularidad de las relaciones internacionales. Pues bien; como hechos, tenemos que las r. i. son un tipo original de relaciones (M. Merle), en razón de: 1) La naturaleza de las partes actoras: son Estados, o sea, sociedades particulares que reivindican -en nombre de su soberanía- el derecho de disponer libremente de su suerte, y persiguiendo principalmente sus propios intereses nacionales. O, dicho de otra manera: "la base de las relaciones internacionales sigue siendo la soberanía de los Estados" (Van Der Mensbrugghe), con todas sus secuelas. 2) El carácter del medio en que se desenvuelven y que es el de descentralizado. Puede exagerarse fácilmente el grado en que, dentro de un Estado, la autoridad política suprema controla efectivamente los centros más pequeños de Poder. Sin embargo, es una realidad que tal autoridad existe (en tanto que exista Estado). Pues bien; en la esfera internacional éste no es el caso, y las r. i. tienen su sello distintivo, precisamente, en la circunstancia de que, a través de toda la Historia del mundo, el poder ha estado fragmentado en grupos independientes y en rivalidad (Stanley H. Hoffmann), y -lo que es más trascendente- con carencia de toda autoridad superior, organizada y permanente. Por lo demás, sin que la existencia de Conferencias o de las llamadas organizaciones internacionales -las cuales pueden dar la ilusión de una organización del poder sobre el modelo de los Estados- invalide la evidencia de que, en el mejor de los casos, ello no constituya más que el cuadro de una trabazón y de una cooperación voluntarias. Resultante de todo ello es un medio en situación propiamente anárquica (aunque no una ausencia total de vínculos societarios). Situación montada sobre estas tres facetas: a) Estados aislados en su soberanía y, sobre todo, atrincherados tras su independencia; b) en coexistencia en el tiempo y en el espacio, y c) obligados -por las necesidades de la vida en común- a mantener relaciones cuya intensidad varía según las circunstancias. Conclusión: a falta de una efectiva solidaridad jurídica entre todos los Estados, existencia -cuando menos- de una solidaridad de hecho. Con una derivación: contradicciones entre la existencia de una solidaridad de hecho y el carácter anárquico de las relaciones entre los Estados. Complejidad, pues, del medio en que se mueven las relaciones internacionales.La problemática de su disciplina: poder, moral, derecho. En ese contexto de contradicciones, ha de tenerse en cuenta: 1) El papel de la política de poder (la power politics) en la marcha de las r. i., fundamental para muchos escritores. Dialéctica movida a través del siguiente esquema: a) Existencia de los Estados. b) Deseo de esos Estados de continuar existiendo. c) Necesidad de apoyarse los Estados -a fin de evitar la conquista por parte de sus vecinos, etc.- sólo sobre el poder. Por consiguiente, el núcleo del asunto reside en la lucha de cada Estado para ser más potente -por sí o por medio de sus aliados.Y la pieza clave en esa construcción de poder es el equilibrio político o balanza de poder (con sus diferentes significados). La consideración de la misma puede partir de distintos aspectos: a) Artilugio elevado a la máxima categoría por hombres como Vattel. Advirtamos lo que escribía este típico e influyente escritor del s. XVIII: "Europa forma un sistema político, un cuerpo... No es, como antiguamente, un confuso montón de piezas separadas, cada una de las cuales estaba muy poco interesada en el destino de las otras... [Ello] hace de Europa una especie de República, cuyos miembros aunque independientes están unidos -por medio de los vínculos de común interés- para el mantenimiento del orden y la libertad. De ahí surge el famoso [principio] del equilibrio político o balanza de poder, por el que se entiende una disposición de cosas tal en la que ninguna Potencia es capaz absolutamente de predominar o de prescribir leyes a las otras". b) Su mal ambiente en determinados medios. No se trata de recordar que Kant se burlase del equilibrio europeo (puro fantasma), sino de que, p. ej., el presidente Wilson mostrase su oposición al "gran juego del equilibrio de fuerzas", "desacreditado hoy en día para siempre" (12 feb. 1918). c) Existencia de razones para su descrédito: su incertidumbre, su irrealidad, su inestabilidad, etc. (en la estimativa de Hans J. Morgenthau).En esencia, puede concluirse que, como teoría, carece de base sólida para una vida común y segura de los Estados y, como política, que su "resultado lógico" era, en el fondo, "el cataclismo mundial de 1914", etc. (valoración de C. L. Lange). Con todo, piénsese que en nuestro siglo se ha considerado la balanza de poder como "una condición indispensable de la verdadera existencia del Derecho internacional". Esto se afirmaba en 1912 por uno de los más notables docentes del Derecho internacional, el prof. Oppenheim. A modo de datos aclaratorios de tal filosofía, recogemos a continuación otros conceptos suyos, sobremanera expresivos. Son los siguentes: "... Un Derecho internacional sólo puede existir si hay un equilibrio, una balanza de poder, entre los miembros de la familia de naciones. Si las Potencias no pueden mantenerse en jaque una a otra, ninguna regla de Derecho [tendrá] fuerza alguna, ya que un Estado superpoderoso intentará naturalmente actuar a su discreción y desobedecer la Ley. Como no hay, ni nunca podrá haber, una autoridad política central por encima de los Estados soberanos que pueda hacer cumplir las reglas del Derecho internacional, una balanza de poder debe impedir a todo miembro de la familia de naciones el convertirse en omnipotente". Ahora bien; interesa subrayar que tales asertos eran suprimidos por el editor en las sucesivas ediciones de la obra.2) Papel de la moral. Mencionemos dos claras posturas: a) Ningún standard ético es de aplicación a las relaciones entre los Estados. Posición realista que ofrece vértices como Maquiavelo, Spinoza y Hegel. Es la problemática de ser vulpeja y león a la par, según las circunstancias. b) Aplicación de la Ley moral tanto a los individuos como a los Estados. Posición de Bright a W. Wilson, pasando por Benes y Juan XXIII. Éste afirma categóricamente: "La misma ley moral que rige la vida de los hombres debe regular también las relaciones entre los Estados" (Pacem in terris, 80). Aunque junto a estas dos opuestas posiciones, haya asimismo: a) Matizaciones. P. ej., mencionemos algunos juicios de Padelford y Lincoln. Para estos tratadistas, "pocos aspectos de las relaciones internacionales están más llenos de dificultades que la cuestión de si los Estados tienen obligaciones morales hacia los otros, y -ocurriendo así- cuáles son". He aquí, en síntesis, su pensamiento clave: la política de las naciones puede guiarse por motivaciones morales sólo hasta una extensión limitada, mientras cada Estado continúe siendo el último garantizador de su propia existencia y mientras la defensa de su propio interés tenga que ser su mayor deber. La regla de la moralidad -decía hace una veintena de años Hans J. Morgenthau- no es precisamente la misma entre las naciones que entre los individuos. b) Explicaciones. Por su claridad, creemos justificada la cita de unas ideas de G. Schwarzenberger. Son éstas: "La hendidura entre la moralidad individual y la moralidad internacional puede ser deplorada justamente por el moralista y el reformador. [Ahora bien] desde un punto de vista sociológico, este fenómeno es fácil de explicar. Corresponde a la diferencia entre las relaciones sociales en una comunidad y las de una sociedad confinando con la anarquía".3) Entre un extremo -acerada política de potenciay otro -valores morales-, posición de posibilidad derelaciones internacionales más ordenadas. De ello hay síntomas en -lo que resulta más llamativo- textos contemporáneos de las organizaciones internacionales. P. ej., en la Carta de la ONU se lee que uno de los propósitos de la misma es el fomento "entre las naciones -en generalde relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos" (art. 1, 2), y que uno de sus principios es la abstención de los Estados, en tanto que miembros de la Organización, etc., en sus r. i., de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado (art. 2, 4). En la Carta de Bogotá, de la OEA (1948), se nos dice que, "en sus relaciones recíprocas", la norma de conducta de los Estados es el Derecho internacional (art. 5, a), que "las relaciones de los Estados entre sí" deben regirse por "la buena fe" (art. 5, c). En el proyecto de Declaración de derechos y deberes de los Estados de la ONU (1949), se incluye el deber de todo Estado de "conducir sus relaciones con los otros Estados conforme al Derecho internacional..." (art. 14). Con la advertencia de que más elocuente resultaba la filosofía contenida en el preámbulo del Pacto de la SDN. Con vistas a fomentar la cooperación entre las naciones y garantizarles la paz y la seguridad, se aspiraba en él a "mantener relaciones internacionales abiertas" -open, au grand jour, a la luz del día: he ahí las diferentes versiones- "y fundadas sobre la justicia y el honor". (Conceptos casi semejantes se hallan en el art. 5, a del proyecto de Declaración de los derechos y deberes de las Naciones aprobada por la Unión Jurídica Internacional, el 11 nov. 1919). La cosa sigue en pie...Cambios en las relaciones internacionales de la época actual. Asistimos en este campo a toda una serie de mutaciones. Incluso se habla de revolución de las r. i. Nuevo panorama, a base de:1) Expansión en las r. i. producida por: a) La extensión del número de los participantes en ellas. Faceta de los recién llegados al status internacional: los Estados afroasiáticos. Hoy, todos los pueblos -convertidos en Estados teóricamente independientes: problemática de la independencia-obsesión- participan en el juego internacional. El terreno diplomático se confunde con los límites del planeta (M. Merle). b) La entrada en la arena interestatal de otras grandes potencias, extraeuropeas. Perfil de los recién llegados al "status" de superpotencia: los EE. UU. y la URSS.2) Cambio en el cuadro de las relaciones internacionales, consecuencia de las mutaciones mentadas en el párrafo anterior. Las r. i. han salido del "cuadro reducido y privilegiado de Europa", han dejado de ser dominadas por ella. En resumen, ha pasado la supremacía mundial de Europa y, con ello, la tendencia de ésta a imponer su Ley -y sus leyes- al mundo "exterior" cuya existencia iba descubriendo progresivamente.3. La complejidad del contenido de las relaciones internacionales, evidenciada en factores como: a) Envergadura de los intereses puestos en juego a escala universal (dirección de Visscher). En primer lugar, por una razón fundamental: la realidad de que ningún Estado puede ser enteramente autosuficiente, con la concomitante necesidad recíproca de comunicaciones e intercambios de bienes y servicios (inaudito desarrollo del intercambio de bienes e ideas: Pacem in terris, 130). Mas ello no exento de complicaciones: las derivadas de las fuerzas generadas por el industrialismo, la democracia de masas, etc. (a que ha aludido G. Liska). b) Las singularidades políticas de la circunstancia de - hoy por hoy - la pertenencia, desde el punto de vista internacional, de todo Estado a un bloque, un grupo o un agregado de Estados, a base de bipolarismo, más o menos fluido (bloques occidental y oriental, y su dinámica); de policentrismo (subsistemas soviético y chino en el mundo comunista, con especiales status de Yugoslavia y Rumania; "especiales" relaciones entre Europa y los EE. 00., etc.); de mundo subdesarrollado, y sus tensiones, que admite -a su vez- diferentes configuraciones (p. ej., tercer y cuarto mundos), etc. Con una advertencia final: falta de cristalización en esta materia: calidoscopio siempre cambiante (J. L. L. Aranguren).Clasificación. Hay que distinguir entre: 1) Relaciones en una sociedad internacional no organizada e, incluso, una sociedad internacional anárquica (R. Aron, etc.). 2) Relaciones bajo el signo de la organización (ordenamiento de las r. i. que conduce, precisamente, a la existencia de organismos internacionales).
Parejamente, a distinguir entre: 1) Relaciones en tiempo de paz, con una especie de admisión en la sociedad internacional (reconocimiento), con órganos de ellas, reglas de Derecho y principios políticos determinadores de las r. i. y con conflictos y medios pacíficos para resolverlos. 2) Relaciones -en un sentido negativo- derivadas del estado de guerra y las hostilidades internacionales (representación de la ruptura de las relaciones pacíficas internacionales).
En todo caso, como señalaba Francesco Vito en 1960, hablando en la Pontificia Oniv. Gregoriana, "se impone una profunda elaboración doctrinal de los fundamentos de las relaciones entre los pueblos" , para llegar a la formulación de "una nueva concepción del Derecho internacional", a la aplicación de "la justicia social a la escala de la Humanidad", etc.
L. RUBIO GARCÍA.
BIBL.: C. A. COLLIARD, lnstitutions internationales, París 1967,
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