Redondo Ortega, Onésimo
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Biografía GER
Vida. Abogado y político español; n. en 1905 en Quintanilla de Abajo (hoy Quintanilla de Onésimo), provincia de Valladolid, de familia modesta, reciamente campesina y cristiana. Terminado el bachillerato, trabajó en Salamanca como oficial técnico de Hacienda y en aquella Universidad se licenció en Derecho en 1928. En el curso 1928-29 fue lector de español en la Univ. de Mannheim. De vuelta en España, R., conocedor por experiencia personal de los problemas y amarguras del labrador de la meseta, da vida al Sindicato de Cultivadores de Remolacha de Castilla la Vieja que, gracias a su voluntad, se transforma pronto en uno de los órganos más poderosos y mejor dirigidos de la producción española. Su profunda formación religiosa le lleva también a intervenir eficazmente en la apenas iniciada Acción Católica.En junio de 1931 aparece en Valladolid el primer número de "Libertad", semanario de la Revolución Hispánica. Es una publicación sustancialmente confluyente con "La conquista del Estado" de Ramiro Ledesma (v.). Aquel mismo verano de 1931 R., con el grupo que va formándoseen torno a "Libertad", proyecta la constitución de un organismo de combate que se plasma, a finales del año, en las juntas Castellanas de Actuación Hispánica, casi simultáneamente con la fundación de las JONS de Ramiro Ledesma. Pocas semanas después se fundirán los dos movimientos.En los incidentes del 10 ag. 1932, R., procesado, llega a Portugal, donde permanece hasta 1933. El semanario "Igualdad" sustituye a "Libertad", suspendido por el gobierno. En las elecciones de 1933 se presenta R. como candidato a diputado independiente a Cortes, pero se retira para no fraccionar los votos. Entre tanto funcionaban ya, por iniciativa suya, el Sindicato Triguero y el Centro de Estudios Castellanos que 61 mismo dirigía.En febrero de 1934 tuvo lugar la fusión de las JONS y Falange Española (v.); R. intervino en el acto del 4 mar. 1934 en el Teatro Calderón de Valladolid. Aceptó la jefatura de José Antonio Primo de Rivera (v.) y puso al servicio de Falange Española de las JONS todo su afán, su entusiasmo y su empuje.Continuó su labor en "Libertad" y dedicó especial atención al SEU (Sindicato Español Universitario). Fue de nuevo candidato a diputado en las elecciones de febrero de 1936. Derrotado, fue detenido el 19 mar. 1936 y trasladado a Ávila en junio del mismo año. Al producirse el Alzamiento Nacional es liberado de la cárcel y, en Valladolid, se pone al frente de las juventudes. El 24 jul. 1936, camino del frente del Alto del León -hoy de los Leones de Castilla- es muerto con alevosía en Labajos (Segovia).El nacionalsindicalismo. Campesino y católico ferviente, R. se lanzó a la política por un imperativo de justicia social. Sus primeras manifestaciones tienden a clarificar los conceptos políticos y religiosos. "El nacionalismo no es confesional, pero de ningún modo antirreligioso". "Es indudable el daño que recibe una religión cuando sus derechos y prerrogativas, sus dogmas y sus ritos, se traen de continuo al palenque de las luchas políticas", etc.Después, sobre todo desde la fusión con Falange Española, comienza a alzarse la doctrina nacionalsind¡cal isla para -como él mismo decía- "convertir en realidad y dar forma orgánica a los principios cristianos de redención obrera".Su estilo es sobrio y seco, de párrafos breves, inflexibles y directos y con una manifiesta pasión por el Derecho, pasión que le llevó a montar su doctrina política para el Estado sobre una estructura apasionada, pero dentro de unas líneas de perfil jurídico.Su mayor significación política estriba en su aportación al enriquecimiento doctrinal del nacionalsindicalismo. Los fundadores del nacionalsindicalismo persiguen, fundamentalmente, dos objetivos en el mundo del trabajo: la justicia social y la armonía entre los elementos de la producción; su basamento y su originalidad creadora reside en la valoración del hombre "portador de valores eternos", "íntegro, digno y libre".Las ideologías sociales prevalentes al tiempo de su formulación inicial eran la liberal, la anarquista y la marxista. El nacionalsindicalismo entiende que todas quiebran en su planteamiento: la liberal, por el egoísmo capitalista; la anarquista, por romper la autoridad (v.), que es la garantía de la libertad (v.); la marxista, por romper la unidad de la sociedad y del hombre en su concepción de la lucha de clases (V. LIBERALISMO; ANARQUISMO; CAPITALISMO; MARX Y MARXISMO).Buscando la justicia, plantea la atribución de la plus valía al sindicato, que es único y vertical (v. SINDICALISMO; SINDICATO). Buscando la armonía, la organización sindical se estructura como una serie de sociedades o instituciones formadas por los patronos, los técnicos y los obreros que trabajan en una misma empresa y en la que todos son socios productores de la ganancia y, por tanto, todos deben intervenir en la empresa y todos deben ser partícipes en los beneficios. Todos estos "sindicatos de empresa" se conjuntan en un solo sindicato nacional: "Concebimos a España como un gigantesco sindicato". La unidad sindical es una consecuencia de la filosofía política del nacionalsindicalismo: la patria (v.), es una, indivisible e irrevocable; "la primera función de la riqueza es servir a quienes integran el pueblo"; se exige la unidad en el hombre y entre los hombres y todo ello conduce a la unidad sindical y a que "el Estado nacionalsindicalista no se inhiba cruelmente de las luchas económicas entre los hombres"; muy al contrario, el Estado es protagonista, sobre todo en cuanto realizador de la justicia social.Un importante aspecto del nacionalsindicalismo es su sentido espiritual del trabajo, consecuencia lógica de su axiología en torno al hombre. Frente al trabajo pura mercancía y frente al trabajo pura producción de riqueza, en casi todos los pensadores nacionalsindicalismms se apunta la visión del trabajo como derecho del hombre en sociedad para ganar con él "una vida justa y digna" y como medio para la consecución de los fines trascendentales del hombre (v. TRABAJO HUMANO VI y VII).Al finalizar la Guerra civil de 1936-39, se estableció un ministerio de Acción Sindical que, junto al fuero del Trabajo, tendría que llevar a término la revolución nacionalsindicalista. El estado ruinoso de España y la II Guerra mundial impidieron la estructuración del Estado nacionalsindicalista. Ello no obstante, el pensamiento nacionalsindicalista influyó poderosamente en la legislación social que está vigente en España y en todo el planteamiento del mundo del trabajo.V. t.: MOVIMIENTO NACIONAL ESPAÑOL; ESPAÑA VII; FALANGE ESPAÑOLA; LEDESMA RAMOS, RAMIRO; PRIMO DE RIVERA, JOSÉ ANTONIO.X. DOMÍNGUEZ MARROQUÍN.
BIBL.: Obras de R.: El Estado nacional, Valladolid 1937; Obras completas, Madrid 1954 (2 vol.; continúa en preparación); J. L. ARRESE, La revolución social del nacionalsindicalismo, Madrid 1940; P. LA7N ENTRALGo, Los valores del nacionalsindicalismo, Madrid 1941.
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