Pulso BIOL.
Categoria:
Biología
Es la sensación de expansión que se nota periódicamente cuando se oprime discretamente una arteria contra un plano resistente. Esta sensación se debe al paso de una onda de presión intraarterial, producida por la impulsión de sangre hacia el árbol arterial durante la sístole cardiaca, es decir, la fase de contracción del corazón (v. CORAZÓN II). Desde la Antigüedad, el p. ha tenido gran valor para llegar al diagnóstico clínico de las enfermedades. Habitualmente se explora en las muñecas, pero puede hacerse a nivel del cuello en la carótida, de la axila en la subclavia, de la ingle en la femoral, o de la sien en la temporal superficial.Caracteres del pulso. Tiene cinco propiedades generales. a) Amplitud o volumen, que es la mayor o menor expansión de la pared arterial al paso de la onda sanguínea; cuando la amplitud es marcada se habla de p. amplio o magnus, si es reducida se llama p. pequeño o parvus. El primero se da en la insuficiencia aórtica, mientras que el segundo aparece en la estenosis aórtica. Es muy fácil determinar la amplitud del p. en la muñeca, que es donde generalmente lo hace el médico.b) Igualdad. Hace referencia a la amplitud de los distintos latidos; cuando ésta es la misma para todos, el p. se llama igual. En el p. alternante se suceden latidos de gran amplitud con otros de amplitud escasa. El p. paradójico se caracteriza porque la amplitud disminuye muchísimo en las latidos correspondientes a la inspiración, como sucede, p. ej., en la pericarditis constrictiva.c) Regularidad o ritmo se refiere a la duración de los intervalos entre los latidos, de tal modo que éstos están separados entre sí por espacios de tiempo iguales cuando el p. es regular. Si el p. es irregular, los latidos están separados por pausas distintas, como sucede con las extrasístoles y en la fibrilación auricular.d) Tensión o dureza del p. es la presión a que hay que someter a la arteria, en un punto más próximo al explorado, para que desaparezcan los latidos. Si se explora digitalmente, sólo se aprecia, y de forma muy errónea, si el p, es duro o hipertenso o bien blando o hipotenso. Para determinaciones cuantitativas de la tensión del p. arterial se recurre a los esfigmomanómetros, conocidos vulgarmente como aparatos de tomar la tensión, ampliamente utilizados por los médicos.e) Frecuencia o número de latidos por unidad de tiempo. En la especie humana, e individuo normal adulto, la frecuencia media oscila entre 60 y 80 latidos por minuto. Cuando la frecuencia supera las cifras mencionadas se habla de taquicardia, mientras que si está por rebajo se conoce como bradicardia. La taquicardia puede ser fisiológica, compensadora, como sucede tras el ejercicio físico, o bien patológica, como ocurre en la insuficiencia cardiaca. Aparece bradicardia relativa en los deportistas en reposo, lo que indica meramente una adaptación económica de su aparato circulatorio al ejercicio físico; bradicardias patológicas se dan en los bloqueos cardiacos, algunos de los cuales determinan una frecuencia cardiaca tan baja que es incompatible con la vida, siendo necesaria la implantación en el corazón de mecanismos electrónicos, llamados marcapasos, para mantener la frecuencia del p. en niveles compatibles con la vida. Se entiende por p. rítmico el que presenta una frecuencia normal y es igual y regular; al alterarse cualquiera de estas tres propiedades nos encontramos ante una arritmia.Pulso venoso. Aunque nos hemos referido hasta ahora al p. arterial exclusivamente, existe también un p. venoso, fácilmente detectable en el cuello, en la vena yugular interna. A diferencia del primero, el p. venoso está originado por una onda de volumen y no de presión, por ello se ve mejor que se palpa. Su percepción y sobre todo su interpretación necesita de una preparación médica especializada. Dado que proporciona datos muy fidedignos referentes a las fases del ciclo cardiaco, para su mejor estudio se recurre a registros gráficos con instrumentos adecuados; a las curvas obtenidas se las denomina flebogramas. El p. venoso refleja las variaciones de volumen de la aurícula derecha en las distintas fases del ciclo cardiaco, transmitidas retrógradamente a las venas.J. MARTÍNEZ MUÑOZ.
BIBL.: B. A. HOUSSAY y OTROS, Fisiología humana, 3 ed. Buenos Aires 1960; P. ZARCO, Exploración clínica del corazón, Madrid y México 1961; C. K. FRIEDBERG, Enfermedades del corazón, 3 ed. México 1966; P. WOOD, Enfermedades del corazón y de la circulación, 2 ed. Barcelona 1971.
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