Psicosis II. Psicosis Afectivas. MEDICINA
Categoria:
Medicina
1. Concepto. Con esta expresión se pretende reunir las enfermedades que tienen por base una alteración en el estado de ánimo, la cual daría origen a los diferentes síntomas; ésta es la opinión más generalizada de los autores, especialmente anglosajones (v. AFECTIVIDAD). Comprende el grupo de las p. maniaco-depresivas y las de involución; algunas escuelas incluyen las llamadas p. esquizoafectivas, si bien éstas forman parte de la esquizofrenia (v.); por nuestra parte, entendemos que pueden ser incluidas algunas formas de las p. cicloides, como las p. de angustia-felicidad de Leonhard.K. laspers (v.) describió las nociones fundamentales del enfermar mental que han servido de base para la comprensión y ordenación de sus síntomas. En este sentido interesa hacer una breve referencia, previa al estudio de las p. afectivas, acerca de las nociones de fase, brote y desarrollo.La fase y el brote son procesos psíquicos (v.) condicionados endógenamente, con independencia de las circunstancias ambientales, y no guardan relación con las características de la personalidad (v.); aparecen en las auténticas p. y son psicológicamente incomprensibles. La fase es propia de las p. afectivas, especialmente de la p. maniaco-depresiva, y el brote lo es de la esquizofrenia. La primera, cuando cede, no deja secuela, en tanto el segundo deja un defecto que, de repetirse, conduce progresivamente a la demencia (v.).El desarrollo puede estar condicionado endógenamente, como los anteriores, o exógenamente, motivado entonces por las experiencias ambientales; su cuadro psíquico está ligado íntimamente a las características de la personalidad y es en cierto modo autóctono, es decir, una vez originado se desarrolla sin necesidad de la presencia de factores ambientales. En relación con el desarrollo debe recordarse la reacción psíquica, que es una respuesta aguda, por lo general a una situación ambiental, y con un cuadro clínico caracterizado porque cede cuando desaparece la situación, habiendo entre ambos (estímulo ambiental y cuadro clínico) una relación comprensible psicopatológicamente (v. PSÍQUICAS, REACCIONES; DESARROLLO PSICOPATOLÓGICO).La fase es el proceso característico de las p. afectivas, por lo que éstas deben ser consideradas como enfermedades endógenas. Sin embargo, en estrecha ligazón con ella están las llamadas reacciones depresivas. Aquí se discute el papel que juega la vivencia desencadenante. Mientras la depresión endógena cursa autóctonamente, la reactiva se define por la presencia de un motivo desencadenante. Muchos autores piensan que, a pesar de todo, estos cuadros están condicionados también endógenamente, y que la vivencia no ha servido más que para poner en marcha una fase depresiva endógena.2. Psicosis maniaco-depresiva. Esta enfermedad se caracteriza por cursar alternativamente con fases de depresión y de manía, o bien predominando fases aisladas, lo cual es más frecuente (en especial las de depresión). Se discute si deben separarse los cuadros en que concurren fases de depresión y de manía de otros que sólo presentan un tipo de fase, bien de un modo cíclico o aisladas. Dado el estado actual de nuestros conocimientos, la mayoría de los autores agrupan estas formas como una sola enfermedad. Para lo concerniente a la fase depresiva, V. DEPRESIÓN.Manía. Se centra, como la depresión, sobre tres estructuras: el pensamiento, la afectividad y la psicomotricidad; la alteración es de sentido inverso en ambas fases. Así, mientras que en la fase depresiva hay tristeza, inhibición (v.) de ideas y psicomotora, en la manía hay alegría, fuga de ideas y exaltación psicomotora. Estos tres síntomas, aunque centrados en la exaltación del ánimo, son revelados por la actitud del paciente y se manifiestan en todas las funciones psíquicas, consecuentemente lo hacen en la conducta y forma de vivir del paciente (V. FOBIAS Y FILIAS).El enfermo se muestra alegre, es jovial e ingenioso, duerme poco, está muy activo, por lo que se encuentra animado para emprender cualquier tipo de tarea. Es rápido en sus decisiones, así como en la forma de expresarse. Este estado no suele ser motivo de consulta médica, pero cuando la manía llega a su máxima exaltación aparecen graves síntomas psicopatológicos y trastornos de conducta (v.). Así, se produce la fuga de ideas, que se manifiesta tanto en el lenguaje hablado como en el escrito. En ocasiones, en periodos avanzados, la fuga de ideas puede dar lugar a un cuadro de confusión (v. CONFUSIÓN MENTAL).Algo análogo ocurre respecto a la alegría de los hipomaniacos, que en la manía se torna en exaltación del ánimo pero con irritación, lo que da lugar a trastornos de sociabilidad y a veces a agresiones de palabra o de hecho. La actividad en el periodo de acmé de la enfermedad consiste en un estar haciendo cosas sin demasiado sentido, por lo que usualmente dejan las actividades que han comenzado al poco tiempo. En este momento, suelen ser desaseados, tanto en lo personal como con respecto a lo que les rodea. Es frecuente que aparezca una tendencia al coleccionismo de objetos absurdos.Puede haber ansiedad (v.), posiblemente motivada porque el maniaco tiene demasiadas sensaciones e ideas que se mezclan como un torbellino, por lo que sus acciones no tienen finalidad alguna. Junto a ello pueden aparecer otros síntomas, por lo general ideas de grandeza grotesca, en las que el paciente se siente capacitado para realizar acciones increíbles. Son usuales graves trastornos de conducta. En general, estos pacientes suelen ser más peligrosos en periodos no excesivamente severos de la enfermedad, ya que puede pasar inadvertido para los familiares el hecho de que se trate de una auténtica enfermedad. Debido a la exaltación de la libido pueden cometer delitos sexuales, como, p. ej., exhibicionismo. Por otro lado, suelen plantear negocios absurdos, iniciar carreras para las que no están facultados, etc.En ocasiones, se mezclan síntomas de manía con otros depresivos, cuando se produce un cambio de fase. Lo más característico es el cuadro de la manía estuporosa, en la que el paciente tiene un aspecto jovial y un humor exaltado, pero a la vez hay intensa inhibición del pensamiento (v.) y de la psicomotilidad. En lo que respecta a la etiopatogenia y pronóstico de la manía endógena es similar a la referida en DEPRESIÓN.3. Psicosis de la involución. Concepto de involución. Se entiende por ella aquel periodo de la vida en que seinicia la regresión fisiológica. La noción es ambigua y no poseemos un criterio suficientemente claro para determinar con precisión este periodo; en él se mezclan factores biológicos y psicosociales. En la mujer suele situarse en la edad que sigue al climaterio, cuando éste no se presenta precozmente (V. MUJER III, 3). Sin embargo, hay que tener presente que ambos conceptos, climaterio e involución, no son sinónimos. Así, mientras el climaterio alude simplemente al cese de la capacidad generadora, la involución implica la regresión de todas las funciones biológicas. De todos modos, hay posiblemente una estrecha relación cronológica de ambos periodos, los cuales, claro está, no pueden precisarse en el varón. No puede identificarse tampoco la involución con los signos que suelen darse en la senilidad (v. VEJEZ), COMO, por ej., arteriosclerosis o degeneraciones en el parénquima cerebral, aunque en la práctica, en el periodo de la involución suelen darse manifestaciones de presenilidad, lo cual agrava las enfermedades psíquicas que aparecen en el periodo que estamos comentando.Biológicamente, en la involución, el dato más relevante es el cambio hormonal, pero, aunque menos llamativos, hay otros factores propios de la regresión biológica, como puede ser el cambio coloidal de las estructuras, etc. Junto a estos aspectos biológicos, quizá sean más significativos los psicosociales. Aquí intervienen rasgos de la personalidad; mucho más importantes son los, aspectos biográficos, en especial las aspiraciones y planteamientos vitales del sujeto, anteriores al periodo de la involución. Tienen una significación especial, ya que el individuo adivina que quizá tales aspiraciones no puedan realizarse, lo cual da lugar, de un lado, a determinadas frustraciones (v.), y de otro, a una serie de reacciones emocionales y necesidades afectivas, por lo que adquiere una significación importante la actitud de los familiares y del medio social.Descripción y formas. Entre las muchas descritas, dos interesan de un modo especial: la melancolía de la involución y la paranoia de la involución. En primer lugar, hay que separar de estas p. los cuadros psicopatológicos, especialmente depresivos, que pueden ocurrir en la involución y que son condicionados especialmente por factores psicológicos derivados de la nueva situación en que se encuentra el sujeto. En la práctica, es difícil valorar adecuadamente estos factores psicológicos, ya que pueden dárseles una importancia excesiva, dejando de lado los motivos endógenos. Sólo un análisis estructural (Birnbaum) o el diagnóstico pluridimensional (Kretschmer) pueden proporcionarnos la clave. Lo mismo puede decirse respecto a las p. de base orgánica que tan frecuentemente se inician en esta edad. Generalmente, estos cuadros se caracterizan por un síndrome orgánico muy definido, pero pueden comenzar con un cuadro clínico semejante a las p. de la involución, como, p. ej., ocurre con cuadros depresivos producidos por arteriosclerosis.El problema central estriba én si las p. de la involución son p. autóctonas o bien pertenecen a la locura maniaco-depresiva y la esquizofrenia. Hay toda clase de opiniones, pero en todo caso las p. de la involución tienen un cuadro clínico característico y un pronóstico también particular. En conjunto y considerándolas en comparación con las p. endógenas, los síntomas depresivos o paranoides se dan con una marcada atipia. Así, junto al cuadro melancólico, suelen aparecer síntomas de matiz paranoide y, en la paranoia (v.) de la involución, alucinaciones (v.).Constantemente, el cuadro clínico está matizado por la angustia (v.), lo cual es un rasgo común a todas las formas descritas como p. de la involución. Este síntoma da lugar a que en la clínica aparezca siempre inquietud psicomotora (hay algunas formas en que no aparece, como en la depresión rigidificante). Cuando se llega a la excitación, en ocasiones pueden aparecer auténticos raptus, que llevan a los enfermos al suicidio o a mutilaciones. Es frecuente que el cuadro clínico pierda la pureza que le presta su condición de p. endógena al sumarse síntomas orgánicos, como amnesia (v.) o enturbiamientos de conciencia, reveladores de la concurrencia de lesiones cerebrales.Finalmente, es característico que se produzca un cambio en el pronóstico respecto a lo que sucede con las formas de p. endógenas correspondientes. Así tenemos que, frente al buen pronóstico de las depresiones endógenas, las de la involución tienden a la cronicidad y, por el contrario, las p. paranoides involutivas suelen ser más benignas que los delirios paranoides no involutivos.4. Psicosis de angustia-felicidad de Leonhard. La p. maniaco-depresiva clásica, esto es, la definida por Kraepelin, se basa en la dualidad sintomatológica tristezaalegría. Junto a esta p., Leonhard considera otra que evoluciona sobre la bipolaridad angustia-felicidad. El interés de este cuadro reside en destacar que el síntoma angustia puede ser de origen endógeno, frente a la angustia psicológicamente motivada. Se discute si estas formas son autóctonas o si bien deben ser incluidas dentro del grupo de las p. maniaco-depresivas, lo cual parece razonable atendiendo a su evolución. Por otro lado, no es raro que en las auténticas depresiones endógenas exista angustia, por lo que el parentesco sintomatológico es grande.Sin embargo, el síndrome angustia-felicidad que Leonhard sitúa junto a otros dos síndromes, la p. confusional (incongruente-estuporosa) y la p. de motilidad -grupo que se denomina p. cicloide-, aunque guarde relación con la p. maniaco-depresiva, tiene personalidad para considerarlo de un modo aislado, tanto desde el punto de vista clínico como patogenético. El síndrome que venimos comentando parte de las descripciones de Wernike de la psicosis de angustia y la autopsicosis expansiva con ideas autóctonas (Psicosis de revelación de Kleist). Esta p. cursa con un cuadro angustioso, pero por lo general con ideas paranoides e hipocondriacas, a las que se añade casi siempre excitación psicomotora. La angustia tiene algo de fluctuante, en el sentido de que varía la intensidad a lo largo del día y, bruscamente, puede transformarse en una intensa sensación de felicidad. En esta fase, los enfermos tienen ideas de grandeza y pueden padecer alucinaciones visuales grandiosas. La propensión a la periodicidad no es tan acusada en esta p. como en la maniacodepresiva.V. t.: DEPRESIÓN.D. BARCIA SALORIO.
BIBL.: F. ALONSO-FERNÁNDEZ, Fundamentos de la Psiquiatría actual, 2 vol. Madrid 1968; E. BLEULER, Tratado de Psiquiatría, 2 ed. Madrid 1967; J. J. LÓPEZ IBOR, Los problemas de las enfermedades mentales, Barcelona 1949; K. BIRNBAUM, Der Aufbau der Psychose, Berlín 1923; E. KRAEPELIN, Clínica psiquiátrica, Madrid 1905; K. JASPERS, Psicopatología general, Buenos Aires 1970.
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