Psicopatía MEDICINA
Categoria:
Medicina
1. Concepto. El término psicopatía procede de los vocablos griegos: psique, alma, y patos, enfermedad. Literalmente, tiene el mismo significado que el término psicosis (v.): la enfermedad o trastorno mental. Sin embargo, el uso ha diferenciado ambas palabras. El concepto de p., aceptado por la mayoría de los autores, es, sin embargo, definido de muy diversa manera, si bien predomina la idea de que se trata de un grupo intermedio entre los individuos normales (V. NORMALIDAD PSÍQUICA) y los enfermos mentales (v. PSIQUIATRÍA).Kraepelin (v.) considera como personalidades psicopáticas "aquellas personalidades malogradas, cuya formación ha sido alterada por influencias hereditarias desfavorables, por lesiones genitales o por otras inhibiciones precoces, siempre que los defectos se limiten especialmente a la vida afectiva y a la voluntad". Para Gruhle, la p. es una importante desviación congénita, que determina en el sujeto dificultades, conflictos, inadaptabilidad social y una serie de síntomas leves, pero numerosos, que ocasionalmente pueden adquirir carácter de gravedad y violencia.Kurt Schneider (v.) es autor de una de las mejores definiciones prácticas -la más aceptada-: "psicópatas son aquellas personalidades anormales que, a causa de su anormalidad, sufren ellas mismas o hacen sufrir a la sociedad".Siguiendo una concepción sociológica de las p., los autores anglosajones ponen el acento en la falta de integración social o desajuste de las personalidades psicopáticas. Predomina entonces la conducta antisocial incorregible; así se expresa Cleckley: "el psicópata es una persona altamente antisocial, agresiva e impulsiva, que carece de sentimientos de culpa y que es incapaz de establecer lazos de afecto duraderos con otras personas" (V. PERSONALIDAD).2. Causas. En el origen de las p. juegan un papel primordial las disposiciones heredadas. En favor de la influencia de la herencia (v. HERENCIA PSICOLÓGICA) en la causalidad de las p. está el dato, suficientemente comprobado, de la presentación simultánea de p. en gemelos que habían vivido separadamente, en distintos ambientes.Junto a los factores hereditarios, la educación y el ambiente -una y otro en el más amplio sentido- contribuyen al desarrollo de las tendencias psicopáticas, tanto favorable como desfavorablemente. Dentro de esos factores ambientales, hay que destacar en primer lugarel medio familiar, que ejerce a lo largo de la evolución del niño una importante influencia potenciadora o depresora de la disposición psicopática. En este sentido; tanto la privación afectiva y la separación de los padres, como la sobreprotección y las conductas educativas erróneas, pueden determinar una evolución psicopática de la personalidad. En favor de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de las personalidades anormales están las informaciones obtenidas al comparar distintas culturas o grupos sociales.Aunque la p. es una anormalidad congénita caracterológica, la experiencia demuestra que determinadas enfermedades padecidas precozmente o, incluso, en edades adultas, pueden determinar alteraciones caracterológicas similares a las verdaderas p., a las que debe reservarse el término de pseudopsicopatía. Los casos más frecuentes son consecuencia de encefalitis y meningitis. Finalmente, para los autores de orientación psicoanalítica (V. PSICOANÁLISIS), el concepto de p. carece de verdadera autonomía, postulando un determinismo psicológico análogo al que opera en las neurosis (v.).3. Caracterología psicopática. Las nlanifestaciones caracterológicas varían tanto en cada caso de p., que no es posible hacer una descripción global y unitaria. Sin embargo, existen características comunes a todos los psicópatas, que permiten marcar un criterio definidor de las personalidades psicopáticas (v. CARACTEROLOGÍA; PSICOLÓGICOS, TIPOS).Cleckley enumera los siguientes rasgos característicos de las personalidades psicopáticas: atracción superficial; ausencia de ansiedad neurótica; ausencia de trastornos del juicio; irresponsabilidad; conducta antisocial habitual, inadecuadamente motivada; buena inteligencia; falta de remordimiento y vergüenza; incapacidad para amar; incapacidad de aprender con la experiencia; falta de autocrítica; reacción desproporcionada o fantástica al alcohol; pobreza de reacciones afectivas; fracasos frecuentes e inexplicables; y, por último, falta de sinceridad.En resumen, el psicópata tiene poca capacidad para adaptarse satisfactoriamente al medio ambiente, es voluble, egocéntrico, muestra un predominio de las tendencias instintivas y una deficiente disposición para amar. Estos rasgos y pautas de comportamiento son habituales, pues tienen un origen en el propio carácter del sujeto; pero, a veces, se manifiestan por crisis o episodios más o menos prolongados, en los que se observa una recrudescencia intensa de las reacciones caracteriales patológicas.4. Tipos de psicópatas. Según el predominio de una u otra anomalía o rasgo característico, surgen las diversas variedades de las personalidades psicopáticas. Se ha tratado de delimitar en ellas tipos homogéneos, agrupando las diversas características clínicas, teniendo en cuenta el carácter forzosamente artificioso de estos grupos, ya que no es posible encasillar la enorme variedad de la vida psíquica en patrones fijos.Seguiremos en la exposición la clasificación de los tipos psicopáticos formulada por K. Schneider, autor que con más rigor ha descrito los rasgos de las personalidades psicopáticas. Todos estos grupos se presentan no sólo en diferentes grados de intensidad, sino también en todas sus combinaciones. Así, hay depresivos inseguros de sí mismos, fanáticos explosivos, hipertímicos desalmados, abúlicos con rasgos de necesidad de estimación, abúlicos inseguros, etc. Debe añadirse que, en los casos más ligeros, las diferencias entre p. y normalidad son difíciles de precisar.a) Psicópatas hipertímicos. Comprende este grupo aquellas personalidades caracterizadas por un estado de ánimo fundamentalmente alegre y una desbordante actividad. Se trata de individuos socialmente agradables, divertidos y desenvueltos. A pesar de su actividad y optimismo, la falta de profundidad y autocrítica, así como la inconstancia, justifican la frecuente desadaptación e inestabilidad social.b) Psicópatas depresivos. Constituyen la imagen opuesta del grupo anterior. Tienen un estado de ánimo habitualmente deprimido y una concepción pesimista de la vida (v. DEPRESIÓN). Son individuos preocupados por su salud física, abrumados por sus escrúpulos, se ven amenazados por un futuro incierto y son incapaces de alegrarse por el éxito propio.c) Psicópatas inseguros de sí mismos. Se caracterizan, fundamentalmente, por la sensación de inseguridad. Estas personalidades están continuamente pensando en ellas mismas, achacándose la culpa de todo fracaso. Viven atormentados por escrúpulos de conciencia y sentimientos de insuficiencia. Sobre el terreno constituido por estas personalidades pueden surgir los fenómenos obsesivos, entendiendo con este término la presentación de contenidos de la conciencia, que el sujeto no puede reprimir, a pesar de juzgarlos como absurdos.d) Psicópatas fanáticos. Constituyen personalidades marcadamente activas y expansivas, caracterizadas por la existencia de ideas prevalentes o sobrevaloradas, bien de índole personal o referentes a la concepción del mundo. Existen fanáticos personales, como los litigantes, que luchan con todo ardor y tenacidad por combatir todo lo que estiman causable de su ideario y programa. Sobre estas personalidades fanáticas pueden surgir verdaderos desarrollos paranoicos (v. PARANOIA).e) Psicópatas con afán de notoriedad. Con este nombre se conocen aquellas personalidades que quieren parecer, ante sí y ante los demás, más de lo que son. Se trata de sujetos falsos, inauténticos, veleidosos, siempre atraídos por lo nuevo e incapaces de establecer una relación afectiva duradera y profunda. Toda la personalidad de estos psicópatas está puesta al servicio de parecer más de lo que se es. Esta necesidad de estimación puede mostrarse mediante un modo de ser excéntrico: el sujeto realiza las cosas más extrañas con el fin de atraer sobre sí la atención de los demás. Otras posibilidades utilizadas por el sujeto para ganar notoriedad son la autoalabanza, la fanfarronería o la pura invención.f) Psicópatas de estado de ánimo lábil. Son personalidades en las que de un modo insospechado aparecen oscilaciones del humor o éstado de ánimo: se trata de una tendencia periódica a presentar reacciones depresivas frecuentes, intensas e inmotivadas, de carácter irritable. Es llamativo el cambio de comportamiento experimentado por el sujeto en determinados días, en los que reacciona desproporcionadamente frente a estímulos banales, mientras que en otras ocasiones el sujeto tolera grandes estímulos sin apenas reacción. De tales cambios de humor pueden brotar acciones impulsivas, principalmente fugas, ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas y dilapidación.g) Psicópatas explosivos. Son aquellas personas que, ante el motivo más insignificante, montan en cólera y pierden el autocontrol. Cualquier palabra les ofende, determinando inmediatamente una respuesta insultante o agresiva. Fuera de estas reacciones, tales individuos son casi siempre tranquilos y dóciles. Con frecuencia, muestran una gran sensibilidad al alcohol, desencadenándose con facilidad reacciones explosivas y violentas.h) Psicópatas desalmados. Con este nombre se designan las personalidades psicopáticas caracterizadas por un embotamiento afectivo. Son individuos que carecen de sentimientos de compasión, vergüenza, arrepentimiento y conciencia moral. Conocen perfectamente las normas morales, pero no subordinan a ellas su conducta. La frialdad de sentimientos se manifiesta tempranamente, siendo frecuentes en la infancia la inadaptabilidad escolar, el precoz despertar de la sexualidad (v.), e incluso la comisión de delitos, ya de modo solitario o en grupos junto a otros sujetos asociales. Tienen extraordinaria importancia social estos psicópatas por su acentuada peligrosidad, dando lugar a todo tipo de delitos, desde crímenes brutales hasta atentados contra la propiedad.i) Psicópatas abúlicos. Son individuos muy sugestionables que se entregan, sin resistencia alguna, a todos los influjos, siendo fáciles de seducir por otros sujetos y por las situaciones ambientales. Aunque son accesibles a las buenas influencias, esta disposición es pasajera; dominan en la caracterología del abúlico la inconstancia y la inestabilidad.j) Psicópatas asténicos. Comprende este grupo los sujetos que por motivos caracterológicos fracasan corporalmente, quejándose de rápida fatiga, insomnio, dolores de cabeza, agotamiento, trastornos cardiacos, etc. (v. NEURASTENIA). Se trata de individuos en continua autoobservación de sus funciones corporales, que con el tiempo terminan funcionalmente perturbadas (v. ASTENIA).5. Psicopatía y criminalidad. Todas las estadísticas resaltan el elevado porcentaje de psicópatas entre la población delincuente, muy superior al que corresponde a los enfermos mentales en sentido estricto. Los psicópatas con mayor criminalidad son los desalmados, seguidos por los abúlicos, hipertímicos, necesitados de estimación y explosivos.Respecto a la responsabilidad (v.), la tendencia actual es a considerar a los psicópatas imputables y, por tanto, sujetos a sanción penal, sin tener en cuenta para nada su p.; ya que tales personalidades poseen la facultad necesaria para conocer la punibilidad del hecho y para actuar con arreglo a este conocimiento, aunque los motivos de su actuación radiquen más en el temor al castigo y en el egoísmo que en verdaderos valores morales. Tan sólo en aquellos casos en que se sobreañadan otras alteraciones psíquicas, como, p. ej., la oligofrenia (v.), podrá tenerse en cuenta una imputabilidad parcial o, incluso, inimputabilidad (v. PSIQUIATRÍA II).6. Tratamiento. Las disposiciones psicopáticas eran consideradas por la Psiquiatría (v.) clásica como inmodificables. Con el desarrollo de la Psiquiatría dinámica y las técnicas socioterapéuticas, el problema se plantea en términos más favorables. No todo es puramente constitucional en el psicópata y, por consiguiente, irreversible terapéuticamente, sino que hay también en toda personalidad psicopática una superestructura reactiva ante el medio ambiental. Es sobre esta formación personal donde el psicoterapeuta debe actuar, haciendo todo lo posible para incorporar al sujeto a la convivencia normal dentro de la comunidad. Esta actuación terapéutica sólo puede ser eficaz si se lleva a cabo en instituciones especiales, con la creación de un medio adecuado, libre de las influencias morbosas ambientales, y el desarrollo de un plan activo de rehabilitación, siguiendo un triple aspecto: pedagógico, social y psicoterápico.Dentro del tratamiento institucional de los psicópatas, se cuenta con experiencias prometedoras, como el programa de rehabilitación del Hospital Henderson (Inglaterra), basado en la concepción de la "comunidad terapéutica" de Maxwell Jones: la propia comunidad de psicópatas y el personal asistencial el principal factor terapéutico de la misma. Stürup, en Dinamarca, ha elaborado un plan de tratamiento de "criminales crónicos" centrado también en la psicoterapia (v.) de grupo, utilizando la presión del grupo para determinar en el sujeto una nueva visión de su conducta asocial y aprovechando las crisis afectivas, tan frecuentes en el psicópata, para cambiar la actitud del sujeto.La psicocirugía (v.), con las nuevas técnicas estereoatáxicas, parece haber abierto nuevos horizontes en el tratamiento de ciertos tipos de psicopatías.V. t.: PSIQUIATRÍA II.J. L. AYUSO GUTIÉRREZ.
BIBL.: H. CLECKLY, Psychopathic States, Nueva York 1959; K. SCHNEIDER, Las personalidades psicopáticas, Madrid 1965; K. JASPERS, Psicopatología general, Buenos Aires 1970; W. Mc CORD, El psicópata, Buenos Aires 1966; F. VON GEBSATTEL, Antropología médica, Madrid 1966; E. KRETSCHMER, Constitución y carácter, 2 ed. Barcelona 1954.
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