Psicología Profunda CIENCIA
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Ciencia
El concepto y su origen. La P. profunda puede ser considerada como aquel conjunto de sistemas y aproximaciones metodológicas que se ocupan básicamente de la constitución y estructura dinámica, económica, tópica, destructiva y energética del inconsciente (v.) como parte del aparato psíquico y del psiquismo total, y de sus relaciones con el resto del modelo antropológico y metapsicológico considerado.Las posibilidades de clasificación de las escuelas de "P. profunda" son múltiples, incluso desde un punto de vista fenomenológico, pudiéndose establecer una cierta contraposición, aunque artificiosa, con la "P. superficial" (representada a su vez por un conjunto de sistemas psicológicos y psicopatológicos interesados por la conducta humana y sus manifestaciones normales y patológicas, especialmente el conductismo (v.) y neoconductismo, P. objetiva (v.) y reflexología (v.), funcionalismo, P. de la forma (v.), estructuralismo (v.), etc.). Todo sistema psicológico creador rebasa los límites de sus comienzos, y ello ha ocurrido especialmente en la P. profunda, para llegar metapsicológ’icamente a una antropología, una cosmovisión e incluso a una ética, difíciles de extrapolar lógicamente a partir de sólo sus hallazgos científicos iniciales.Desde un punto de vista asistemático, el adjetivo "profundo" posee una larga tradición histórica en Psicología y Neurobiología, en conceptos tales como localización profunda de las funciones mentales, sensibilidad profunda, dolores profundos, aparato sensoperceptivo profundo, persona profunda (de Kraus) o primitiva (Es-Schicht, de Rothacker), o persona subcortical frente a la cortical, etcétera. Desde un punto de vista cronológico y metodológico, al lado de la clásica diferenciación entre enfoques comprensivos y explicativos, científico-espirituales y científico-naturales, empíricos y experimentales, la P. profunda puede considerarse, aunque no únicamente, como el fundamento general de todo un conjunto de sistemas psicopatológicos y antropológicos, desarrollados a partir del impacto provocado por Freud (v.) en los estudios de Psicología; a partir de él se han producido especulaciones e hipótesis sobre las presuntas relaciones existentes entre los diversos niveles de profundidad del inconsciente y del aparato psíquico, sobre la neurosis, el mundo onírico, las medidas psicoterapéuticas, etc., llegando a entrar en los campos de la Antropología, Sociología, Historia, Lingüística, Literatura, etc.El psicoanálisis (v.) de Freud supone una larga evolución que va desde sus aportaciones neurológicas (188092) hasta la fundamentación del psicoanálisis "ortodoxo" (1892-1900), seguida de un periodo de formación de los grandes grupos de "heterodoxos" en la evolución misma del sistema (v. ADLER; JUNG), cuyas posibilidades de ordenación son harto variadas; p. ej., geográficas (grupo de Viena, Zurich, Berlín, Londres, Nueva York, París, etcétera), metodológicas y críticas, tanto dentro del sistema psicoanalítico (grandes y pequeños heterodoxos, psicoanálisis culturalista, antropológico-transcultural, psicosomático, infantil, etnopsiquiátrico, estructuralista, filosófico, esquizo-análisis, análisis freudo-dialéctico-marxista),como desde fuera, especialmente por el resto de los grandes sistemas o ideas psicológicos, psicopatológicos, antropológicos y filosóficos contemporáneos, desde la fenomenología o el realismo al positivismo y desde las diversas teorías de la conducta y de la acción a la antropología existencial.La P. profunda surge fundamentalmente del concepto freudiano de inconsciente, no como una fundamentación estática de la personalidad (v.), sino como un proceso dinámico, dentro de una aproximación descriptiva, sistemática o cualitativa. Ya en 1900, dividió Freud originariamente al psiquismo en dos grandes sistemas (inconsciente y consciente-preconsciente), trazando la primera teoría de las neurosis (v.) dentro del conflicto posible entre ambos. Posteriormente, separó el proceso primario del secundario, y a partir de 1923 introdujo el llamado enfoque estructural con el ello, yo y superyo, desarrollándolo a partir de 1933 en la Introducción al Psicoanálisis. El preconsciente pertenecería en parte al sistema consciente, al poder pasar a la consciencia, y en parte al sistema inconsciente. El psicoanálisis "ortodoxo" contemporáneo acepta como procesos inconscientes la totalidad del ello y parte del yo y superyo, distinguiendo entre el material reprimido e inconcienciado y la contracatexia o contracatexis, facultad del yo responsable de la represión de ideas, sentimientos y afectos; todo ello junto con los problemas planteados por los mecanismos de defensa, la teoría psicoanalítica de los instintos (v.), las funciones del simbolismo (v.), del lenguaje (v.) y del deseo y toda una serie de ideas sobre diversos principios de realidad, economía, placer, etc., constituyen el armazón psicológico y metapsicológico, de autores como Freud, Abraham, Ferenczi, Fenichel, Hartmann, Kris, etc.En la P. compleja de Jung (v. PSICOLOGÍA ANAUTICÁ), además de los complejos del inconsciente personal, existen los arquetipos, e incluso un inconsciente colectivo no concienciable. También hay que tener en cuenta que el valor dado a los procesos inconscientes fluctúa según los diversos subsistemas psicoanalíticos. Por otra parte, constituye uno de los errores más frecuentes, respecto al psicoanálisis freudiano, caer en tópicos y exégesis reiterativas, al lado de aprovechar los modos y modas en Psiquiatría, Psicología y Filosofía, para exponer ideas cuyo contenido e implicaciones metapsicológicas no tienen más que una relación analógica con aquél (es decir, con el psicoanálisis llamado "ortodoxo", defendido en primer lugar por Freud, y después por la Sociedad Psicoanalítica Internacional). Al tratarse de un sistema tautológico, sólo parcialmente ha sido posible mostrar su verificabilidad y falseabilidad en aspectos específicos y a través de métodos predominantemente operativos y conductales.El sistema psicoanalítico. En un intento más pedagógico que real de estructurar el sistema psicoanalítico, se pueden destacar los puntos siguientes: En primer lugar, la metodología psicoanalítica clínica, especialmente la hipnosis, catarsis, asociación libre, actuaciones psicopatológicas en la vida cotidiana y análisis del simbolismo médico, así como las aportaciones socio-culturales individuales, patográficas, antropológicas, expresivas y comunicativas, transculturales, etc. En segundo lugar, los procesos dinámicos fundamentales, primordialmente el estudio de las resistencias, transferencias, fijación y mecanismos de defensa del yo. En tercer lugar, las hipótesis básicas del psicoanálisis, especialmente la teoría del inconsciente, del mundo onírico, sobre las conductas cotidianas, arte, cultura, etc., así como sobre procesos psicopatológicos (p. ej., la teoría de las neurosis, de la angustia, de las perversiones, de las psicosis, etc.). En cuarto lugar, las teorías e hipótesis generales -mucho más discutibles y sólo parcialmente superponibles al primer estadio de la "metapsicología" freudiana- que incluyen tanto la teoría del aparato psíquico o personalidad, con las hipótesis auxiliares sistemática, estructural, económica y dinámica, y sus instancias inconscientes, preconscientes y conscientes, así como los subsistemas dinámicos de la personalidad -ello, yo y superyo- y otros subsistemas como el perceptivo, mnésico, motriz, etc.Prácticamente toda la obra freudiana acusa una preocupación "metapsicológica" con sus implicaciones metafísicas; p. ej., en el intento de establecer una Psicología más allá del campo que tenía la psicología de la consciencia en su época decimonónica; y también en el intento de aprehender toda una teoría de la realidad a través de "principios" (Prinzipien), "conceptos fundamentales" (Grundbegriffe), "representaciones", "ficciones" y "modelos" (Darstellungen, Fictionen und Vorbilder). Se trata de una "metafísica" y una "filosofía del hombre" (si así pueden llamarse, ya que es más bien una ideología) de carácter materialista y mecanicista, siempre inaceptables. e inconsistentes.Por supuesto, que el esquema dicho no agota las posibilidades de enumeración de los conceptos más o menos básicos del psicoanálisis. Hay otros, tales como toda la teoría de la conducta (v.) o actividad, agresividad; diversas formas de análisis (v.) -de control, didáctico, directo, colectivo, autoanálisis, etc.-; la situación terapéutica; las complejas evoluciones de las complejas teorías de los complejos (v.), que agotan prácticamente todas las posibilidades de la mitología clásica y que en su evolución, desde Freud y Jung hasta Lacan, restringen todo intento de clarificación expositiva; los problemas de la transferencia y con tratransferencia, las elecciones y relaciones objetales, las diversas posibilidades de clasificación de los mecanismos de defensa. Esta complejidad se encuentra en el mismo término de psicoanálisis (v.): Freud utilizó en un principio los términos "análisis", "análisis psíquico", "análisis psicológico" y "análisis hipnótico", en su artículo sobre Las neuropsicosis de defensa (1894) y en 1896, el de "psicoanálisis", en las Nuevas observaciones sobre las neuropsicosis de defensa, aunque meses antes había utilizado ya este término en La herencia y etiología de las neurosis.El inconsciente dinámico. La P. profunda como sinónimo de P. del inconsciente postula su enfrentamiento con la consciencia, en general, y con el consciente-preconsciente, en el sentido de todos aquellos contenidos que, aun perteneciendo al clásico campo de la consciencia, no constituirían el centro de la actividad psicológica; y ello por considerar que hay toda una serie de deseos, impulsos primarios, refundidos en el término de libido como energía sexual, de donde surgirían la multitud de situaciones nodales conflictivas, constituidas y constituyentes, entre otros, de los complejos de Edipo, Electra, castración, etc., hasta llegar a completar todas las posibilidades mitográficas, no tanto en la P. freudiana como en la de sus diversos sucesores y exegetas; en éstos nuevamente aparece el fatum, la ananqué y moira, pues poco margen de libertad dejan los freudianos al hombre sumergido en las profundidades inaccesibles de los abismos del inconsciente y de ese ello del que surge taumatúrgicamente el yo y el superyo. El hombre resulta así un gran desconocido para sí mismo, o si se prefiere para la pequeña parte consciente del yo (v.), pues por debajo de él existe toda una dinámica inconsciente que seconfiguraría en los primeros años de la vida y cuyo redescubrimiento permitiría llegar a un conocimiento más adecuado de sí mismo y de la realidad.A todo ello es preciso añadir las hipótesis psicodinámicas sobre la agresión, los principios de placer-displacer y realidad, constancia, repetición, nirvana, etc.; los sentimientos de inferioridad, culpabilidad, angustia; las posibilidades de análisis y expresión simbólica; los procesos primarios y secundarios; el desarrollo evolutivo de la teoría del yo; etc. (v. t. PSICOLOGÍA DINÁMICA; PSICOLOGÍA INDIVIDUAL; PSICOLOGÍA EVOLUTIVA). En conjunto, la aproximación dinámica freudiana incluye el análisis de las operaciones y procesos energéticos, causantes según él de los fenómenos psicológicos y psicopatológicos, en términos de incremento y disminución de la tensión instintiva, pulsional y/o libidinal, y, tanto a través de los principios reguladores del funcionamiento económico del aparato psíquico -especialmente los principios de constancia, inercia y placer- en la búsqueda de un cierto equilibrio u homeostasis global, como de la compleja dinámica lógica y alógica del inconsciente. En este sentido, hay que tener en cuenta cómo Freud, a partir de 1915, diferencia entre los fenómenos provocados por estímulos externos y por estímulos internos, insistiendo en esta teoría íntima del conflicto y desarrollando todo un conjunto de postulados metapsicológicos, de orientación claramente neurobiológica y con un abierto criterio cognoscitivo teleológico, frecuentemente olvidado por sus seguidores.El psicoanálisis sustituye la teoría estática del inconsciente (v.) por una compleja concepción dinámica, llena de ambigüedades desde un punto de vista científico, al diferenciar un conjunto de instancias y sistemas del aparato psíquico, con su propia aproximación "tópica", y considerar los fenómenos psicopatológicos como resultantes de una compleja teoría "metapsicológica" del conflicto y de un modelo "psicohidráulico" o, si se prefiere, mecanicista del instinto. Como señalan Laplanche y Pontalis, el adjetivo "dinámico" denota al inconsciente en cuanto ejerce una presión o acción duradera que obligaría a que una fuerza contraria y también permanente le impida el paso a la consciencia, lo que clínicamente se comprobaría a través del análisis de la resistencia o resistencias.El análisis personal y existencial. Hay que tener en cuenta, además, que la P. profunda (Tiefenpsychologie, Psychologie des profundeurs, Depth-psychology) no puede referirse únicamente al psicoanálisis, sino también a otras actitudes en profundidad. Entra también en la P. profunda el llamado "análisis personal", que surge de la evolución y análisis del concepto de persona (v.) y de su realidad, desde la tradición greco-romana y judeocristiana hasta la actualidad, y especialmente en los diversos sistemas psicopatológicos, clínico-fenomenológicos y ontológico existenciales; y que cristaliza en la llamada "nueva escuela de Viena", representada fundamentalmente por V. E. Frankl (v.), I. Caruso, Hofstaetter, etc. Estos autores han establecido una analítica existencial personal, reconociendo principios doctrinales y prácticos cristianos, e insistiendo fundamentalmente en los dos puntos siguientes: a) El hombre es una unidad sustancial, siendo éste en su profundidad existencial inconsciente y dirigido teleológicamente hacia el absoluta de la Divinidad, que trasciende a la conciencia expresada a través de la ética y de la moral. -b) El objetivo de la psicoterapia analítico-existencial personal consiste en el descubrimiento de la conciencia moral, dirigiendo dinámicamente el hombre hacia Dios, de tal forma que toda enfermedad o trastorno mental, todo modo anómalo y morboso de vivir altera precisamente esas formas de conducta, consideradas como virtudes existenciales, y la misma libertad humana.La "antropología analítico-existencial" constituye también otro sistema psicopatológico en profundidad, al enfrentarse con una actitud crítica a los métodos de comprensión, interpretación y juicio de los demás enfoques psicodinámicos, al problema de las relaciones entre cuerpo y alma, al del cuerpo y corporalidad, al del encuentro, transferencia y trascendencia, a las clásicas cuestiones sobre los niveles páticos y ónticos, a la reelaboración de la situación psicoterapéutica y relaciones médico-paciente y a una actitud antropológica y englobadora del encuentro psicoterapéutico (V. EXISTENCIALISMO III).Problemas generales y juicio crítico. En P. profunda se plantean problemas histórico-conceptuales irresolubles, como el de su posible clasificación en función de términos connotativos, tales como tradiciones, sistemas, escuelas, modelos, estilos, aproximaciones, enfoques, etc., unificados en este caso por el multívoco y ambiguo concepto de "profundidad", frente a tradiciones "superficiales" paralelas. Ello hace que las P. profundas constituyan un indicador o proyección del clima histórico-cultural e intelectual de un ambiente o de una época, más que sistemas científicos plenamente configurados.Por otra parte, se plantea también el problema crítico de las causas que motivan que unas escuelas psicológicas adquieran un gran impacto y extensión, en mancha de aceite, mientras que otras, aun poseyendo su misma ambigüedad en los diversos niveles cognoscitivos, no llegan a monopolizar su uso en los diversos campos del saber, especialmente en los científicos. Un factor constante a resaltar en la evolución histórica de estos sistemas es su constante crítica interna y externa; externa desde las restantes perspectivas metodológicas, epistemológicas y heurísticas; interna en una acerba lucha por la oligarquía, académica o económica, en la búsqueda de una verdad antropológica inalcanzable, a través de un camino sembrado de contradicciones, tensiones y miserias.Además, los aparentemente simples problemas de comunicación, lenguaje y terminología -habitual y superficialmente soslayados en forma esotérica, con ambigüedades, neologismos y aparentes tecnicismos- se hacen dramáticos o triviales, según la perspectiva, olvidando que la existencia de un lenguaje elaborado común constituye una condición previa de toda investigación, incluida la antropológica; y viceversa, la existencia de un grupo o subsistema psicológico dogmático a un nivel tan aparentemente superficial como el terminológico impide o dificulta la verificación o falseamiento de sus proposiciones -independientemente de su divulgación en los diversos modos y modas psicológicas-, encerrándose entonces en tautologías irrelevantes.V. t.: PSICOTERAPIA, 3.V. CONDE LÓPEZ.
BIBL.: F. G. ALEXANDER y S. T. SELESNICK, Historia de la Psiquiatría, Barcelona 1970; C’H. BAUDOUIN, De l’instinct á l’esprit, París 1950; E. BRENNAN, Historia de la Psicología, 2 ed. Madrid 1969, 225 ss. ; I. CARUSo, Análisis psíquico y síntesis existencial, 2 ed. Barcelona 1958; R. DALBIEZ, El método psicoanalítico y la teoría freudiana, Buenos Aires 1948; L. EIDELBERG, Enciclopedia del psicoanálisis, Barcelona 1971; V. E. FRANKL, Psicoanálisis y existencialismo, 5 ed. México 1967; ID, Teoría y terapia de la neurosis, Madrid 1964; H. GRATTON, Psychanalyse d’hier et d’aujourd’hui, París 1955; H. HARTMANN, La psicología del yo y el problema de la adaptación, México 1961; J. LAPLANCHE y 1. B. PONTALIS, Diccionario del psicoanálisis, Barcelona 1971; J. J. LÓPEZ IBOR, Los problemas de las enfermedades mentales, Madrid 1949; ID, La angustia vital, Madrid 1969; G. MURPHY, Introducción histórica a la Psicología contemporánea, 2 ed. Buenos Aires 1964; 1. NuTTIN, Psicoanálisis y concepción espiritualista del hombre, Madrid 1961; R. S. WALLERSTEIN, Las nuevas direcciones de la psicoterapia, Buenos Aires 1972; D: WYss, Las escuelas de Psicología profunda...: evolución, problemas, crisis, Madrid 1964; v. t. las Bibl. de PSICOANÁLISIS I-II; EXISTENCIALISMO III; PSICOTERAPIA; INCONSCIENTE; CONCIENCIA II; etc.
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