Psicología Evolutiva CIENCIA
Categoria:
Ciencia
Introducción conceptual. La P. evolutiva es la- parte de la P. que trata del desarrollo y evolución de la conducta, especialmente en los seres humanos, desde las primeras etapas de la vida, y en cierto modo antes, hasta aquellas en las que se alcanza la maduración de sus principales funciones, es decir, hasta la culminación de su desarrollo progresivo. La P. evolutiva trata, pues, de estudiar el mismo objeto de la Psicología (v.) general, es decir, el psiquismo y los fenómenos psicológicos del ser humano (y en parte también de otros vivientes), pero en cuanto se van desarrollando o manifestando a lo largo de los diversos periodos de la vida.Los conceptos básicos que constituyen su objeto y configuran su definición -coincidentes parcialmente con los psicológicos, biológicos y sociales en general- insisten principalmente en términos tales como desarrollo, crecimiento, maduración, evolución, adaptación, aprendizaje, estructura, función, etc., hasta llegar a las disciplinas médicas límites de gerocultura, psicogeriatría y gerontopsiquiatría. Sin embargo, junto con la clásica clasificación asociacionista de las funciones y facultades mentales -sensopercepción, conciencia, atención, concentración, ideación, juicio, raciocinio, memoria, afectos, sentimientos, emociones, instintos, etc-, se abre paso una nueva etapa de investigación al diferenciarse primordialmente los estudios sobre las conductas instintivo-impulsivas, motivacionales, de aprendizaje, el desarrollo del pensamiento, del lenguaje, de los procesos cognoscitivos, especialmente de la llamada por Piaget (v.) "inteligencia" -hasta el punto de constituir la "epistemología genética" una subespecialidad interdisciplinaria-, recorriendo el conjunto de sistemas y teorías psicopatológicas.También hay que tener en cuenta que las edades infanto-juveniles se pueden subclasificar de acuerdo con los diversos criterios utilizados, distinguiendo entre las diversas etapas escolares, preescolares, pospuberales, puberales y pospuberales, etc., y llegando a constituirse una disciplina aparte, la juvenología, como estudio de los aspectos biopsicológicos y psicosociales del desarrollo de la personalidad en la juventud. Finalmente, estos estudios culminan con la geriatría (v.) como compendio de los procesos involutivos, preseniles y seniles, cuya importancia científica y social aumenta con los avances constantes de las ciencias médicas y sociales. Se trata en general de estudios y clasificaciones estadísticas y experimentales, siempre más o menos relativos, e inferiores a la realidad de la trascendencia del ser humano, y subordinados, por tanto, a la Psicología filosófica o Filosofía del hombre (v. PSICOLOGÍA: INTR. y I).Recuerdo histórico. Una adecuada introducción a la historia de los estudios de Psicología y Psicopatología infantil, y también de Geriatría, se remonta a la más lejana antigüedad, pues la preocupación y consideraciones por los temas y métodos educativos, por la Pedagogía, P. pedagógica y P. evolutiva es constante en la humanidad y se encuentra ya hasta en los primeros documentos expresivos de la especie humana. Habitualmente suelen mencionarse las aportaciones de la Antigüedad clásica grecorromana, con pensadores y filósofos como Jenofonte, Platón, Aristóteles, Quintiliano, Plutarco, escritores como Sófocles y Eurípides, etc. Después, la inspiración cristiana de la vida comienza a dar frutos en el campo de las ciencias humanas con destacadas personalidades, entre las que especialmente se señala, para los temas que nos ocupan, la de S. Agustín. Luego, en el periodo medieval, hay que mencionar las aportaciones de autores como S. Tomás de Aquino y Raimundo Lulio, hasta llegar al renacimiento humanista con figuras como Erasmo y Vives.Durante el s. XVII, Convenio, Fénelon, Locke, etc., continúan la atención a los campos de la pedagogía y psicología. Y en el XVIII se mencionan los nombres de Rousseau y Pestalozzi, para llegar a la encrucijada entre los s. XVIII y XIX con autores como Fróbel, Itard, Seguin, Taine, Herbart, Preyer, Galton, Hall y Montessori, continuados por Binet y Simón y lo que se ha denominado como "siglo del niño", inaugurado, en cierto modo, por autores tan heterogéneos como Freud y Watson, Gesell y Wallon, Piaget, etc.Aunque prácticamente las escuelas de Psicología y Psicopatología evolutivas han seguido una línea paralela a las escuelas de Psicología en general, existen ciertas diferencias dadas por el interés demostrado en aspectos peculiares. Así, en la historia de la P. del niño y del adolescente -y paralelamente del anciano- se pueden encontrar, al lado de la influencia de cada uno de los sistemas psicológicos, una evolución metodológica y una transformación conceptual en función de los factores evolutivos, diferenciales y sociales que configuran la P. genética (v.) y evolutiva. Entre estas diferencias más importantes están: la relativa carencia de estudios científico-naturales a un nivel no biológico; las diferencias y dificultades de las interpretaciones de los hechos infantiles son aún más intensas que en el caso de la P. del adulto; en tercer lugar, la conceptualización de los términos básicos e hipótesis de trabajo presenta una gran ambigüedad, incluso a un nivel aparentemente tan sencillo como el de las clasificaciones de las diversas etapas posnatales, primordialmente a partir de la adolescencia y juventud, con lo que se vuelven a repetir, siquiera parcialmente, las dificultades y problemas de las ciencias humanas, en general, y de las ciencias psicológicas, pedagógicas y psicopatológicas, en particular.Metodología. Los modelos básicos para el estudio de la Psicología y Psicopatología evolutiva y genética ha sido predominantemente los filosóficos, biológicos, médicos, pedagógicos, conductuales, etc., habituales en este tipo de ciencias humanas. Las discusiones metodológicas también han sido semejantes tanto cuantitativa como cualitativamente. Los problemas lógicos en el campo de la investigación evolutiva se encuentran muchas veces sin resolver; predominan los conceptos analógicos, aunque existe todo un conjunto de métodos clínicos, ocasionales, controlados, causales, correlacionales, dirigidos, experimentales, etc., que constituyen los fundamentos del clásico método clínico. Dentro de los métodos biológicos, las aportaciones neurobiológicas, psico y neurofisiológicas, neurobioquímicas, etc., y especialmente los métodos heredobiológicos y genéticos, han sido importantes en Psicopatología evolutiva. Algo semejante puede decirse de los estudios epidemiológicos y bioestadísticos.Desde una perspectiva más específica, los llamados métodos genéticos longitudinales, los inventarios horizontales, las diversas técnicas observacionales sistemáticas y asistemáticas, directas e indirectas, cuantificadas y no cuantificadas, las técnicas de juego, psicométricas, psicodiagnósticas, sociométricas, etc., constituyen problemas generales en el desarrollo de los instrumentos y de las tecnologías científicas, evolucionándose históricamente hacia una mayor firmeza y actitud crítica en la metodología, cada vez más compleja. Complejidad necesaria, que responde a la de la vida y del hombre mismo, cuya conducta, evolución, educación, etc., nunca pueden encerrarse en moldes o líneas prefijados de forma exhaustiva. Por encima de los diversos fenómenos psíquicos, sensitivos, perceptivos, motrices, temperamentales, motivacionales, etc., está la unidad y trascendencia del ser humano concreto, persona (v.) con sus facultades superiores, entendimiento y voluntad, libertad y responsabilidad morales, que no pueden sujetarse a esquemas fijos y que no siempre son accesibles a la metodología estadística o experimental (v. HOMBRE III).Objeto. El campo de la P. evolutiva abarca desde el desarrollo biológico infanto-juvenil, con sus diversos niveles y parámetros, hasta las posibilidades de comparación de la infancia animal y humana (v. PSICOLOGÍA COMPARADA); esta última, a su vez, en sus diversos aspectos socioculturales y transculturales, con toda la problemática reflejada en el troquelado, urdimbre y configuración de la personalidad (v.) desde el nacimiento y los primeros cuidados maternales hasta el proceso de socialización escolar, concluyendo en los estudios, de más reciente aparición, sobre las llamadas últimas etapas de la vida (v. VEJEZ). El desarrollo de las diversas funciones mentales y las aportaciones que las diferentes ramas de la Psicología, especialmente de la P. diferencial (v.), en la evolución del niño y del adolescente, conllevaría un estudio interdisciplinario con una imposibilidad global de encontrar una trayectoria metodológica y praxeológica común; dificultad que se encuentra también en Psicopatología evolutiva, al englobar, p. ej., los trastornos de la adaptación desde el nacimiento hasta la juventud y desde el desarrollo físico y motor hasta el emocional, expresivo, comunicativo, simbólico, intelectual, etc.Por último, además de la mencionada complejidad y trascendencia de la vida humana, los cambios socioculturales y político-económicos contribuyen también a incrementar la relatividad de los estudios sobre las formas de adaptación (v.) social, "desarrollo moral", relaciones con los diversos grupos e instituciones, cambio de los intereses desde la adolescencia (v.) hasta la madurez evolutiva para terminar en la involución, presenilidad y senilidad, etc. Todo ello obliga a integrar los estudios metabiológicos evolutivos en el amplio y complejo contexto humano, y en todas las ciencias humanas en general.V. t.: PSICOLOGÍA GENÉTICA; PSICOLOGÍA DIFERENCIAL; PSICOLOGÍA INDIVIDUAL; PSICOLOGÍA COLECTIVA; PSICOLOGÍA PEDAGóGICA; PEDAGOGÍA; EDUCACIÓN; CONDUCTA; CARACTEROLOGÍA; INFANCIA; ADOLESCENCIA Y JUVENTUD; VEJEZ.V. CONDE LÓPEZ.
BIBL.: J. AJURIAGUERRA, Manual de Psiquiatría infantil, Barcelona 1973; A. BATTRO, El pensamiento de lean Piaget, Buenos Aires 1969; R. E. BRENNAN, Historia de la Psicología, 2 ed. Madrid 1969; L. CARMICHAEL y OTROS, Manual de Psicología infantil, Buenos Aires 1952; A. GEMELLI, Psicología de la edad evolutiva, Madrid 1960; A. GESELL y OTROS, Psicología evolutiva de I a 16 años, Buenos Aires 1958; H. GRATIOT-ALPHADERY y R. ZAZZO, Tratado de Psicología del niño, Madrid 1972 ss.; E. B. HURLOCK, Desarrollo psicológico del niño, Madrid 1966; fD, Psicología de la adolescencia, Buenos Aires 1961-71; A. LE GALL, Caracterologia de la infancia y de la adolescencia, 4 ed. Barcelona 1968; G. MURPHY, Introducción histórica a la Psicología contemporánea, 2 ed. Buenos Aires 1964; P. OSTERRIETH, Psicología infantil, Madrid 1962; J. PIAGET, Seis estudios de Psicología, Barcelona 1968; A. SCHNEIDERS, Psicología de la adolescencia, Barcelona 1967; M. WALLON, La evolución psicológica d_1 niño, Buenos Aires 1970.
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