Psicología Diferencial CIENCIA
Categoria:
Ciencia
La P. diferencial trata de expresar las diferencias en las pautas funcionales de interacción entre sujeto y ambiente. En ella tienen cabida tanto los procesos cognitivos, como los orécticos -actitudes, motivación (v.), personalidad (v.)- que funcionan como criterios diferenciales entre sujetos, así como aquellos otros que, como la edad o el sexo, son utilizados como variables independientes a la hora de estudiar las diferencias humanas.Antecedentes. La P. diferencial cuenta con dos corrientes de pensamiento que la han hecho posible: las ciencias biológicas y el pensamiento filosófico. Por lo que se refiere a la Biología, hay que señalar que la primera sistematización tipológica conocida que ha jugado un relevante papel en la historia del pensamiento occidental fue la hipocrática, asentada sobre criterios humorales. En la misma línea, las tipologías morfológicas y constitucionales buscaron esquemas clasificatorios que posibilitasen un análisis de las relaciones físicas estructurales, por una parte, y pautas de comportamiento normal y patológico, por otra, con una riqueza observacional de la que se han aprovechado tan sólo en parte las modernas escuelas de P. diferencial (v. PSICOLÓGICOS, TIPOS). La última orientación en este sentido apela a diferentes tipologías del sistema nervioso y sus correlatos comportamentales (Pavlov, Teplov).La parte del pensamiento filosófico más directamente comprometida con el problema tipológico ha sido la vertiente ética y humanista. Los estudios de P. filosófica siempre han considerado la existencia de notas cualitativamente distintas para cada categoría entitativa de lo real (v. PSICOLOGíA: INT. y I); además los idealistas y racionalistas han promocionado, frecuentemente con erróneas exageraciones, la delimitación de conceptos supraindividuales para representar criterios diferenciales entre colectividades, tales como el volkgeist (espíritu del pueblo) o la basic personality (personalidad básica conformada por cada tipo de sociedad). Por otra parte, desde Teofrasto hasta Proust, pasando por Fontenelle, Moliére y Tolstoi, se encuentran descripciones de caracteres humanos que se han convertido en estereotipos verbales: el ambicioso, el avaro, el descuidado, el relamido han sido magistralmente descritos por filósofos y literatos que ayudaron en la constitución de la moderna caracterología (v.). No quiere esto decir que estas descripciones sean exactas y científicas. El escritor busca ante todo la coherencia en los personajes, a la vez que acentuar algunos rasgos con el fin de que sean más marcadas las diferencias entre ellos. Ya se sabe que la coherencia real en la conducta humana no es fácil conseguirla ni se consigue siempre; en realidad, la mayor coherencia humana aparece integrada en la perfección (v.) moral.Con la aparición de la P. experimental (v.) se empezó de manera sistemática a buscar leyes que explicasen o describiesen en forma general los procesos psicológicos. Mediante la utilización de grandes grupos de sujetos se pensaba contrarrestar los efectos de la variación individual, que no era tenida en cuenta. Muchas de las dificultades y desacuerdos surgidos entonces, la imposibilidad de obtener los mismos resultados con sujetos distintos y los entonces considerados factores de error en la experimentación, eran debidos al olvido de las diferencias individuales. La P. diferencial surgió al intentar sistematizar las diferencias y someterlas a formulación teórica y a predicción. Sir Francis Galton (1822-1911; v.) posibilitó el tratamiento estadístico al estudiar los "determinantes genéticos" del llamado "talento creador". A partir de la primera "escala de inteligencia", de A. Binet, fue posible evaluar las diferencias aptitudinales de los sujetos.Estado actual. Existen dos enfoques en P. diferencial: por un lado, tipologías funcionales admiten la existencia de un sustrato básico que -heredero del sustancialismo filosófico- daría cuenta, en último término, de diferencias individuales. Uno de los presupuestos de este enfoque alude a la consistencia, permanencia y regularidad de la conducta (v.) sobre el tiempo y las situaciones. En el otro enfoque (Brengelmann, Shapiro, Pelechano) se insiste en el estudio genético y procesual de la conducta humana, y en una metodología de la situación experimental misma.Se admiten dos fuentes de diferencias individuales más o menos captables por la experimentación, estadísticas, etcétera: una, el sujeto con todo su equipo biológico y experienciál distinto de unos individuos a otros; la otra, los aspectos específicos de la misma situación de prueba en la que se encuentran en concreto los sujetos (v. PSICODIAGNÓSTICO). Quedan aparte otros factores o fuentes de diferenciación entre los humanos, como son los factores de tipo moral, los derivados de la libertad y responsabilidad personales, de la mayor o menor generosidad individual, etc., de más difícil, a veces imposible, registro estadístico o instrumental; pero no por ello menos reales, al contrario, muchas veces son las más decisivas fuentes de diferenciación. A partir del control y la manipulación experimental de las variables, en lo que ello es posible, se puede intentar construir, en primer lugar, una tipología de situaciones, y en paralelo, una tipología individual de reacciones más o menos sistemáticas ante estas situaciones. Con este modo se posibilita la delimitación de las pautas de respuesta específicas para cada sujeto, el conocimiento de las variables relevantes definitorias de la situación de prueba, la creación de gradientes de generalización entre situaciones distintas que permiten la formulación de juicios predictivos certeros, y la consideración de la importancia que posee el tipo de análisis y la historia individual a la hora de apresar las diferencias humanas, siempre dentro de la relatividad que tienen estos estudios necesariamente limitados a unos cuantos factores.En cuanto al tipo de análisis practicado y su importancia a la hora de construir una P. diferencial, resultados de tres, estudios en los que participaron tanto normales como pacientes, adultos y niños, de ambos sexos, y que contabilizan más de 800 personas, han puesto de manifiesto la existencia de leyes compensatorias diferenciales, cuyo olvido provoca una importante pérdida de información. Una de estas leyes puede ser formulada así: existen dos tipos generales de criterios diferenciales en emocionalidad entre grupos de sujetos. Un grupo de estos criterios, caracterizado entre otras cosas por su relación positiva teórica con el rendimiento, no presenta grandes diferencias en puntuación entre grupos distintos de sujetos; el otro grupo de criterios, caracterizado entre otras cosas por arrojar relaciones teóricamente negativas con el rendimiento, presente diferencias sistemáticas entre grupos de sujetos. El caso es, sin embargo, que al llevar a cabo un análisis estructural -análisis correlaciona) (v. ANÁLISIS FACTORIAL)- se ha obtenido repetidamente que aquel núcleo de factores, que no presenta diferencias sistemáticas en puntuación entre grupos de sujetos, ofrece, por el contrario, distintas pautas relacionales con los otros criterios diferenciales, toda vez que aquellos otros que presentaban diferencias sistemáticas entre sujetos a nivel de análisis de puntuaciones, en el análisis relaciona) ofrecen relaciones invariantes entre sí y con los demás criterios (Pelechano, 1973).Otro punto a considerar aquí se refiere a la serie de trabajos que desde hace más de 20 años está llevando adelante el grupo de Fleishman. Entre los resultados más llamativos de este grupo se encuentra la repetida demostración -en la línea de resultados que estamos comentando- de que la estructura factorial de una batería de pruebas -lo cual puede ampliarse hasta incluir la inteligencia (v.)- presenta cambios sistemáticos con las variaciones del grado de práctica de la tarea. Y un trabajo reciente de Bunderson amplía la evidencia hasta incluir aspectos básicos de transferencia de aprendizaje (v.). Todo ello viene a significar que a la sustitución de las tipologías constitucionales por las funcionales hace aproximadamente 30 años, se está imponiendo otra: la de éstas por las tipologías situacionales, que se está realizando de modo lento pero firme en distintos campos de estudio de la P. diferencial. Ante esta nueva tipología, hay que ir reestructurando los resultados que hasta el momento se conocen, con una influencia evidente y cada vez mayor de la P. del aprendizaje, entendida ésta en su más amplio sentido.V. t.: CARÁCTER; CARACTEROLOGíA; PERSONALIDAD; PSICOLóGICOS, TIPOS; HERENCIA PSICOLÓGICA.V. PELECHANO BARBERÁ.
BIBL.: A. ANASTASI, Psicología diferencial, Madrid 1964; E. A. FLEISHMAN, On the relation between abilities, learning and human performance, "Arner. Psychol." 27 (1972) 1017-32; P. LERSCH, La estructura de la personalidad, 6 ed. Barcelona 1968; V. PELECHANO, Motivación, modulación y parámetros, "Act. y Trab. del IV Congreso Nac. de Psicol.", Barcelona 25-28 abr. 1973; J. L. PINILLOS, J. M. LÓPEZ PIÑERO y L. GARCIA BALLESTEA, Constitución y personalidad, Madrid 1966; H. PIÉRON, Psychologie différentielle, París 1962; L. TYLER, La psicología de las diferencias humanas, Madrid 1972.
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