Psicología de Masas SOCIOL.
Categoria:
Sociología
El estudio del comportamiento humano en determinadas situaciones multitudinarias comenzó siendo un capítulo de la Sociología (v.). La P. empírica y experimental (V. PSICOLOGÍA II) no pasó de considerar este objeto como un lugar común, de tránsito o síntesis, entre la Sociología y la Psicología. Pero el ulterior desarrollo de esta última y, particularmente, de sus ramas más modernas, la P. social y la P. colectiva (v.), aconsejan el considerar la P. de masas como un apartado de las mismas, toda vez que, como los propios sociólogos de fines del s. XIX apuntaron con acierto, los elementos específicamente determinantes de tales situaciones son, preferentemente, de carácter psicológico.Concepto de la masa. Delimitados el encuadramiento y el objeto de la P. de masas, el estudio de las relaciones entre el individuo y la multitud contempla dos aspectos diferentes: a) El origen y estructura de la masa, y b) La influencia psicológica de la misma, tanto sobre los individuos singulares, como sobre los demás grupos psicológiCOS (V. PSICOLOGÍA SOCIAL).Los franceses Gustavo Le Bon (1841-1931) y Gabriel Tarde (1843-1904), psicólogo el primero y sociólogo el segundo, son considerados como los fundadores de la P. de masas. Para Le Bon, en Les lois psychologiques de 1’évolution des peuples (1894), la masa se forma a causa de un estado pasional en el que se desdiferencian los individuos, fundiéndose sugestivamente sus actitudes: se trataría de un contagio mental relacionado con los fenómenos hipnóticos (V. SUGESTIÓN). Tarde formula en 1890 Les lois de !’imitación, apelando a la existencia de un instinto de imitación como principio básico de la vida social. Según McDougall, hay aptitudes y movimientos que inducen de manera afectiva y primaria a la formación de colectividades.El psicoanálisis (v.) trató de modificar estos puntos de vista. Freud (v.) reduce la sugestión, la imitación y la inducción afectiva primaria al concepto de identificación (v. PSICOLOGÍA PROFUNDA; PSICOANÁLISIS).Lo que mantiene la coherencia de la masa es la identificación de los individuos con sus jefes; el pánico de las multitudes y su disolución serían provocados por la desaparición del mismo. Jung (v.) explica estos fenómenos, partiendo del inconsciente colectivo. La cohesión de las muchedumbres se debería a la sugestión entendida como participación "mística". Esta participación determina una especie de plusvalía en el sujeto, vivenciada como sentimiento de omnipotencia, en virtud del cual se irrogan todas las capacidades y derechos del grupo. Para Adler (v.) la masa es un factor positivo y primordial; debe ser considerada al margen del papel atribuido a los jefes. El jefe es -según él- un producto psicopatológico creado por el resentimiento, y su actuación sólo se justificaría cuando se encuentra a la cabeza de elementos inadaptados.L. von Wiese, en la 3 ed. (1955) de su System der Allgemeine Soziologie (Sociología General), analiza el concepto de masa distinguiendo, como pares de nociones contrapuestas, la masa abstracta y la masa concreta por un lado, y la masa latente y la masa actuante por otro. La masa abstracta posee una estructura simple, de duración indeterminada; su carácter elemental garantiza la misma seguridad de los individuos que la integran y por eso permanece estable. La masa concreta es más dinámica y diferenciada; su valor descansa en su capacidad para arrastrar, dirigir y conformar eventualmente a la masa abstracta. Un ejemplo de estas relaciones lo constituyen la movilización de los políticamente neutros por determinados partidos en una coyuntura electoral. La masa latente y la masa actuante comportan una noción más activa. Psicológicamente, la masa latente ejerce un poder moderador respecto de la actuante, gracias a que los sentimientos de solidaridad y ciertos presentimientos valorativos permiten a los individuos mantener su carácter personal y autónomo. En la masa actuante la conducta está preferentemente determinada por la comunidad.Noción de público y gente. Entre la masa multitudinaria y los grupos psicológicamente diferenciados, se encuentran ciertas formas o aspectos de las colectividades que la P. de masas estudia bajo las nociones de gente y público, que contienen los elementos positivos de los grupos humanos más reducidos y estables, aun cuando se trate de situaciones pasajeras y circunstanciales.El público representa una transformación de la multitud realizada por la civilización. Las clases de público responden a momentos en los que un hecho social se realiza entre convencionalismos sentimentalmente configurados. Hay el público de los estrenos teatrales, el de las bodas, etc. El público mantiene en forma latente la tesitura instintiva de la muchedumbre, pero cohibe su manifestación violenta. El público presenta, con la masa, otra faceta del mayor interés dentro del proceso de tecnificación de la vida social: es la opinión (V. OPINIÓN PÚBLICA II).La noción de gente ha sido utilizada sobre todo por Ortega y Gasset (v.) en sus ensayos sociológicos (El hombre y la gente, 2 ed. Madrid 1958). Aquí interesan los matices psicológicos. Ortega distingue los hechos de convivencia, de los hechos sociales. Lo social -según él- no es vital en sentido estricto, sino que surge como un afecto secundaria en la humana conciencia. En los hechos sociales no existe sujeto determinado. Lo que se hace, se piensa o se dice, se acepta y actúa, porque lo actúan los demás (la colectividad, la gente). "¿Quién hace lo que se hace? ¡Ah! Pues, la gente. Bien, pero ¿quién es la gente? ¡Ah! Pues todos, nadie determinado" (o. c. 207). Los usos y convenciones sociales son eliminados espontáneamente en las relaciones interpersonales cotidianas o íntimas. "La sociedad, la colectividad, es la gran desalmada". Sin embargo, el mundo social viene a ser un gran mecanismo que, no obstante su irracionalidad, promueve afectos positivos. Los usas y costumbres de la gente hacen posible la convivencia con el desconocido, con el extraño, permiten, al automatizar gran parte de la conducta personal, la creación de lo nuevo, racional y más perfecto (v. SOCIEDAD).En resumen, la masa y la muchedumbre representan, por su urdimbre instintivo-afectiva, un grado primario de sociabilidad (v.), siempre latente, en el que el individuo concreto participa o se aleja de acuerdo con su nivel de desarrollo o madurez personal.V. t.: PSICOLOGÍA COLECTIVA; PSICOLOGÍA SOCIAL.J. M. POVEDA ARIÑO.
BIBL.: Además de la citada en el texto y en la Voz PSICOLOGíA SOCIAL: P. LERSCH, Psicología social, Barcelona 1967; 1. H. CURTIS, Psicología social, Barcelona 1962; L. VON HOLSZCHUHER, Psicología de la publicidad, Madrid 1966.
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