Psicología Clínica MEDICINA
Categoria:
Medicina
Concepto. López Ibor define la P. clínica como "el conjunto de conocimientos psicológicos que se aplican en la clínica para mejor ayudar al enfermo", subrayando que "la Psicología clínica es un método especial de exploración psiquiátrica y no una ciencia autónoma y rival de la Psiquiatría". Rotter, por su parte, la describe como "la aplicación de los principios psicológicos al campo de la adaptación psíquica del individuo". Los contenidos sobre los que debe trabajar se concretarían, para él, en explorar las capacidades generales del individuo, así como evaluar la personalidad del mismo, llegando a un diagnóstico calificador de todo comportamiento normal o anormal y desadaptado.Biología y P. se dan unitariamente en el ser humano. De ahí surge el apellido de "clínica", que adjetiva esencialmente a la P. general. La P. clínica ha ido tomando carta de naturaleza, en la medida en que la P. general se aplicaba a la Medicina, fecundando el quehacer clínico. Como dice Alonso-Fernández, "en la tierra donde confluyen, por una parte, la Psicología y por otra la Psiquiatría y la Patología médica, brota el tallo de la llamada Psicología clínica". Y así es, en efecto. En toda psicopatología general, subyace siempre una P. general concreta. Lo mismo puede decirse de la patología psicosomática.El problema fundamental por el que atraviesa en la actualidad la P. clínica es tal vez su falta de individualización. Sus fronteras y horizontes escapan todavía a una precisa delimitación. Un objetivo concreto de la P. clínica es su interés por el estudio de la personalidad (v.). A pesar de ser históricamente la primera aplicación, quedó en principio marginada del quehacer clínico, para pasar luego a ocupar un puesto importante, invadiendo todas las ocupaciones clínicas. Por otro lado tiene como fin la aplicación del saber psicológico a los problemas planteados por la Medicina. Significó también un gran paso para la Medicina, al atraer la atención de los clínicos sobre la existencia de conexiones íntimas entre los hechos psíquicos y las enfermedades corporales.La metodología fundamental de la P. clínica responde a valencias bien diferentes. Por una parte, usa de la fenomenología (v.), entendida en sentido psicológico; de otra, se apoya en la orientación de la P. dinámica (v.). El estudio de las vivencias de los contenidos de conciencia necesita de esta metodología fenomenológica, mediante la cual y de una forma neutral se contemplan los hechos psíquicos -por otra parte tan amplios como los biológicos- aislándose, es decir, tal como se observaron y son, en forma no derivable de otros hechos, para reducirlos, finalmente, a lo que deba ser su primer principio. Otro tanto podría apuntarse respecto del uso que hace del método de la P. dinámica: ambas metodologías contribuyen a darnos una visión unitaria y completa del hombre. El hecho de que la fenomenología y el psicoanálisis (v.) intervengan en su composición -hasta cierto punto- se ha dejado notar hasta en aquellos movimientos científicos que más directamente han ejercido su influencia en aquélla, como el personalismo de Murray, o la P. del individuo de Allport.Psicología clínica y Psiquiatría. La misión de la P. clínica sería, en opinión de Alonso-Fernández, "la de aportar conocimientos psicológicos que faciliten el ulterior aprendizaje de la Psiquiatría, y la de inculcar al médico en cierne nociones acerca de la entidad médico-enfermo, y de la comprensión del hombre enfermo". Por ello -continúa diciendo el mismo autor- "la forma y los contenidos de la Psicología clínica en cuanto disciplina universitaria se deberían establecer pensando más en la antropología médica y la patología psicosomática que en la Psiquiatría". De idéntica manera escribe López Ibor: "la necesaria preparación de los médicos en la comprensión de la enfermedad como fenómeno humano corresponde a la Psicología médica".La Psiquiatría precisa en la actualidad de la P. médica, dado lo fundamental de los datos que ésta suministra a aquélla. Es infrecuente encontrar un departamento moderno de Psiquiatría que no cuente en su seno con una sección de P. clínica, que a través de sus pruebas psicométricas y proyectivas proporcione datos objetivos, cuantificables e informativos, y orientadores de las funciones principales de la personalidad de los enfermos. El conocimiento de estas funciones viene así a enriquecer la evaluación psicológica que el psiquiatra haya hecho del paciente. A través de estas pruebas psicológicas exploratorias, el clínico conquista un puesto más de observador avanzado sobre su propio paciente. Ello resulta de privilegiada importancia, si además tenemos en cuenta el papel que la personalidad juega en no pocas circunstancias de la clínica y evolución de la enfermedad del paciente. Sin embargo, tratar de reducir la Psiquiatría a P. sería una postura regresiva y acientífica, por cuanto se nos escaparía la realidad clínica inmediata, es decir, el hombre enfermo en concreto. Conviene, pues, advertir la importancia que desempeña el papel de la P. médica en la clínica, pero considerándola siempre en su justa medida, es decir, en su puesto de ciencia complementaria de la clínica propiamente dicha.Otro objetivo de la P. clínica se resume en el análisis de actitudes, motivaciones y conductas, que bien integradas constituyen una síntesis estructural beneficiosa inmediatamente de la realidad clínica.Relación con la terapéutica. Respecto a que la P. clínica se introduzca en el terreno puramente terapéutico, las opiniones más fundamentadas niegan tal posibilidad. Hace ya años López Ibor se pronunciaba sobre este discutido problema escribiendo que "la Psicología clínica nunca podrá ejercerse sin ser médico o sin colaborar con el médico. Toda actividad psicológica con enfermos sin ser médico es pura y simplemente intrusismo profesional". De parecida manera Rotter manifiesta también su disconformidad con ello. Basa tal criterio personal en la necesidad imperiosa de que el futuro terapeuta esté familiarizado con la comprensión del funcionamiento orgánico, a través de estudios fisiológicos, bioquímicos y médicos, que a todas luces se manifiestan como imprescindibles.Así, pues, la P., llevada de este afán de comprender el funcionamiento del psiquismo humano, descubriendo sus leyes y deduciendo los métodos que permiten actuar sobre él, debe fecundar el campo de la clínica humana; pero como dice Delay "se prohíbe a sí misma toda actividad terapéutica, que es propia de la Medicina, incluso aunque aquélla proporcione los datos teóricos que hacen posible esta actividad terapéutica".V. t.: PSICOLOGÍA APLICADA, 4; PSIQUIATRÍA; PSICOTERAPIA.A. POLAINO LORENTE.
BIBL.: J. J. LóPEZ IBOR, Lecciones de Psicología médica, Madrid 1968; B. ROTTER, Psicología clínica, México, 1969; D. SHAKOW, Psicología Clínica, en Psiquiatría dinámica, dir. F. ALEXANDER, 2 ed. Buenos Aires 1962, 381-410; J. DELAY y P. PICHOT, Manual de Psicología, Barcelona 1966; F. ALONSO-FERNÁNDEZ, Fundamentos de la Psiquiatría actual, Madrid 1968; M. CRUZ HERNÁNDEZ, Lecciones de Psicología, Madrid 1961; F. VON GEBSATTEL, Antropología médica, Madrid 1966.
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