Proust, Joseph-louis
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Biografía GER
Químico francés n. en Angers (Maine-et-Loire) el 26 sept. 1754 y m. en la misma ciudad el 5 jul. 1826. Hijo de un farmacéutico, fue dirigido al estudio de esta profesión. Se aficionó a la Química oyendo las explicaciones de Rouelle, que también fue profesor de Lavoisier (v.). Terminó sus estudios de Farmacia, aunque no la ejerció.España estaba entonces falta de hombres dedicados a la Química y, para impulsar estos conocimientos, se buscó en Francia quien pudiera difundir enseñanzas de la materia; al parecer, fue Lavoisier quien propuso a P. y éste fue nombrado profesor en la Escuela de Artillería de Segovia. Pasó después a Madrid, donde le montaron un magnífico laboratorio dotado de los elementos precisos para sus investigaciones y para difundir enseñanzas, pero se dedicó casi en exclusiva a la investigación, formando muy pocos alumnos (en tal laboratorio le concedieron para hacer crisoles 64 Kg. de platino purificado en un año). Al ser invadida España por las tropas napoleónicas, P. regresó a París, donde para poder vivir tuvo que vender la colección de minerales que, de España se había llevado. Durante su estancia en ’Madrid, formó parte de la Acad. de Medicina, a la que presentó algunos trabajos; en Francia fue nombrado miembro de la Academia y, al final de su vida, pudo subsistir gracias a una pensión que le fue otorgada por Luis XVIII.Fue uno de los primeros que se interesaron por la ascensión de globos y logró subir en uno en 1784. Trabajó en Química orgánica e inorgánica; de inorgánica presentó numerosas memorias sobre el estudio de diversos minerales y sales de plata, platino, oro, cobre, mercurio, antimonio, cinc, hierro y otros. En Química orgánica, describió la preparación del ácido cítrico; fue el primero en aislar la glucosa de la uva y el manitol del maná; obtuvo la hordenina y la leucina; hizo un magnífico trabajo sobre los taninos, otros sobre derivados de la caseína. Pero todos ellos quedaron oscurecidos por su ley de las proporciones constantes.Al estudiar algunos compuestos inorgánicos, P. se dio cuenta de que varios metales eran capaces de formar diversos óxidos y sulfuros, cada uno de los cuales tenía una composición definida, y como resultado de todos estos estudios, en 1799 afirmó: "Hay que aceptar la existencia de una mano invisible en la formación de los compuestos. Un compuesto es una sustancia a la cual la Naturaleza le ha asignado relaciones fijas, es decir, es un ser al cual la Naturaleza crea siempre con una balanza en la mano: pondere el mesura". Con esto enunciaba la ley de las proporciones constantes, que volvió a enunciar en 1806.Esta ley, que parecía perfectamente clara, no fue aceptada generalmente debido a que uno de los hombres más influyentes en la Química de la época, C. L. Berthollet (v.), la rechazaba, y así lo indicaba en Siatique Chimique, obra consultada ampliamente. Se entabló una discusión entre ambos hombres de ciencia en la que Berthollet adujo varios razonamientos, a los que P. contestó convenientemente. Tales razonamientos pueden resumirse de la forma siguiente: según Berthollet, los metales como el cobre, estaño y plomo al calentarse absorben oxígeno continuamente en proporciones que aumentan hasta llegar a un límite. De esta unión metal-oxígeno resulta una continua serie de óxidos (v.), que en algunos casos como en el del plomo se evidencian por la variación del color.A esto P. se opuso demostrando que la serie de óxidos era sólo una mezcla de ciertos óxidos perfectamente definidos; así, en el estaño sólo existían dos, un subóxido (80% de estaño y 20% de oxígeno) y el protóxido (72% de estaño y 28% de oxígeno), y que la mezcla de estos dos óxidos en diversas proporciones daba lugar a lo que Berthollet consideraba como series. Y señaló claramente que había que diferenciar bien mezcla de combinación y que, igual que sucedía con los óxidos, ocurría con los sulfuros. Berthollet indicó que al disolver en un ácido (sulfúrico) una base insoluble, tal como el óxido de cobre, y al agregar después un álcali, se produce un precipitado de una sal básica conteniendo cantidades variables de ácido, que disminuyen conforme se añade más álcali. P. quiso demostrar qué tales sales básicas no eran sino mezclas del hidróxido metálico con la sal, mezclas que se debían a no haberse lavado bien el precipitado; hoy se sabe que son sales básicas de composición definida. Berthollet afirmaba que, al disolver el mercurio en ácido nítrico, se formaban una serie de compuestos. P. demostró prácticamente que no existía tal serie, sino dos sales bien definidas, los nitratos mercurioso y mercúrico.Si a todas estas objeciones contestó perfectamente P., hubo otra a la que no pudo hacerlo tan categóricamente y fue cuando Berthollet señaló que las disoluciones, aleaciones metálicas y los vidrios estaban formados por proporciones definidas. P., estudiando el problema, indicó que no podía considerarse a una disolución como un componente químico y dijo: "¿Son iguales entre sí las fuerzas que hacen que un metal se disuelva en azufre y las que hacen que un sulfuro se disuelva en otro? No puedo responder a esta pregunta, pues temo extraviarme en una región no suficientemente iluminada por los hechos científicos, pero creo que es fácil diferenciar entre estas dos fuerzas si digo: la atracción que hace que el azúcar se disuelva en agua puede ser o no la misma que la que hace que cantidades determinadas de carbono e hidrógeno se disuelvan en otra cantidad determinada de oxígeno para formar el azúcar en las plantas, pero no cabe duda que los resultados a que dan lugar estas dos clases de atracción son tan diferentes que no hay posibilidad de confundirlos entre sí".Ante estos hechos, los químicos fueron aceptando la ley de P., lo que se hizo definitivamente al aparecer la teoría atómica de Dalton (v.), que era incompatible con la idea de las proporciones indefinidas.G. FOLCH JOU.
BIBL.: J. R. PARTINGTON, Historia de la Química, Buenos Aires 1945.
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