Proudhon, Pierre-joseph
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Biografía GER
Datos biográficos. Filósofo social francés, n. el 15 en. 1809 en Besancon. De familia humilde, hizo sus estudios a la vez que se ocupaba en labores del campo. En 1827 se colocó como tipógrafo para mantener a su familia. A causa del paro tuvo que trasladarse a otros lugares, entre ellos París, pero terminó regresando al Mediodía. Fue entonces cuando, en nombre de la ley, conminó al alcalde de Tolon que le procurase trabajo. En 1839 se juró a sí mismo permanecer fiel a la clase obrera y luchar sin descanso para la elevación intelectual de los que llamaba sus hermanos y compañeros.Su obra resulta inseparable de su vida. Su figura atractiva, de sinceridad campesina, ha sido un tanto desfigurada a causa del famoso ataque de K. Marx, quien escribió Miseria de la filosofía como réplica al Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria de P., ataque debido, muy probablemente, a pesar de la amistad que hasta entonces le había ligado con P., a sus celos ante la creciente influencia de P. en los medios obreros. En 1848 P. fue elegido para la Asamblea Nacional, aunque no lograra hacerse oír en ella. Sus violentos escritos contra el futuro Napoleón III (v. I) le llevaron durante tres años a prisión. M. el 19 dic. 1864 en Passy.Pensamiento. Se caracteriza por haberse formado en una Francia todavía artesanal y campesina (el propio P. no fue otra cosa), anterior a la expansión industrial del segundo Imperio. No es extraño que en su obra sean, por tanto, relativamente frecuentes las contradicciones económicas. Su modo de expresarse mediante fórmulas breves y tajantes produjo con frecuencia escándalo, no siempre justificado, ya que no tenía presente la matización que otras frases añadían. No resulta fácil por eso distinguir el proudhonismo de las leyendas que lo tergiversaron. En realidad, cuando escribe "la propiedad es un robo" lo que critica no es tanto la propiedad como su mal uso. Exalta la guerra pero, al mismo tiempo, afirma que contiene un elemento bestial. No resulta extraño, pues, que algunos le considerasen adversario de la revolución y otros el maestro de lo que hubiera debido ser el socialismo francés si no se hubiera desviado por la senda del marxismo.Según P., el problema social no es asunto político, sino científico. La Economía es la ciencia clave: "La política es hoy la Economía política" (La guerre et la paix, París 1861). Desconfía, por tanto, de la democracia parlamentaria. Para él, la verdadera democracia es demopedia, educación del pueblo (La révolution sociale demontrée par le coup d’Etat, París 1852). En 1848 pensaba que éste no estaba preparado para la revolución; aceptó el golpe de estado de Napoleón porque pensaba que la única revolución importante era la económica y social. El nuevo régimen político, siendo inesencial, podía llevar a cabo aquélla. Con Saint-Simon (v.), Fourier (v.) y otros contribuyó a divulgar el argumento de que los regímenes autoritarios pueden favorecer el desarrollo económico. Pero no creía que la dictadura política constituye un medio necesario. En todo caso, los sindicalistas franceses heredaron su desconfianza en la democracia y en el sufragio universal. Pero él desconfiaba aún más del Estado centralizador y burocrático, llegando a sostener la posibilidad de una sociedad anárquica en que el poder político de los trabajadores fuese sustituido por acuerdos libres entre éstos; critica, en consecuencia, a Rousseau, que "habla exclusivamente de derechos políticos y no reconoce derechos económicos". Rechaza cualquier autoridad. Libertad e igualdad -dice- se hallan en el mismo plano: "La igualdad de condiciones, he aquí la sanción de esta ley". Sólo la solidaridad fraternal puede mantener el equilibrio libertad-igualdad. Deduce así una doctrina solidarista que, en el ámbito político, se manifiesta como federalismo, mientras en lo social aboga por el mutualismo.El proudhonismo constituye, a su manera, un humanismo, basado en la idea de justicia, que en él adquiere sentido revolucionario: "Las revoluciones son las sucesivas manifestaciones de la justicia de la humanidad". Y aquélla no es sino "el respeto espontáneamente sentido y recíprocamente garantizado, de la dignidad humana en cualquier persona y en cualquier circunstancia en que se encuentre comprometida y en cualquier riesgo a que su defensa nos exponga".Si el sistema de P. puede ser calificado de un humanismo, es necesario, no obstante, añadir que se trata de un humanismo ateo (V. HUMANISMO IV, 3). Situándose en la línea del positivismo sociológico (V. POSITIVISMO II), considera a la religión sólo bajo el prisma de su función social, reduciéndola a un componente más del dinamismo sociológico. De ahí que su humanismo encierra en realidad al hombre en un horizonte meramente terreno, con todas las deformaciones que, también en el campo sociológico, de ahí derivan. Tiene palabras de aprecio para la labor histórica del cristianismo, pero postula su superación para dar paso a una ética nueva; desarrolló de hecho una fuerte polémica anticristiana.V. t.: SOCIALISMO I; MATERIALISMO II, 4 d; POSITIVISMO I, B.D. NEGRO PAVÓN.
BIBL.: Fuentes: Oeuvres complétes, París 1939. En castellano han sido muchas las traducidas, especialmente por Pi y MARGALL. Estudios: J. TOUCHARD, Historia de las ideas políticas, Madrid 1961; H. DE LUBAC, Proudhon y el cristianismo, Madrid 1965; A. CUVILLIER, Proudhon, México 1939; E. H. CARR, Estudios sobre la revolución, Madrid 1968; G. GURVITCH, Los fundadores franceses de la sociología contemporánea: Saint Simon y Proudhon, Buenos Aires 1958; C. J. FRIEDRICH, El hombre y el gobierno, Madrid 1968, cap. 32; G. GURVITCH, Dialéctica y sociología, Madrid 1968; R. GAMBRA, Pierre Joseph Proudhon, en F. PÉREZEMBID (dir.), Foriadores del mundo contemporáneo, 11, 3 ed. Barcelona 1965, 73-89.
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