Presupuestos Familiares ECON.
Categoria:
Economía
Concepto y datos históricos. La palabra presupuesto (v.) indica un estado provisional previsto para ingresos y gastos de una institución (del Estado, de la familia, etcétera). Pero los p. f. a que nos referimos aquí no se preocupan de previsiones, sino de gastos reales ya realizados. Por eso, sería mejor hablar de cuentas familiares, como se hace a veces (o "cuentas de gastos" o "de consumo", según terminología anglosajona, sobre todo americana). La Oficina Int. del Trabajo recomienda la expresión family living studies, concepto mucho más amplio, pues en el estudio de la vida de las familias se abarcan no sólo sus gastos, sino investigaciones sobre alimentación, empleo, estado sanitario, ahorro, etc. Recientemente ese término amplio tiende a ser sustituido por household surveys, estadísticas, generalmente sondeo, que suministran información por encuestas y entrevistas. En general, en el uso común internacional (y en España) sigue prevaleciendo la expresión p. f., refiriéndose a los estudios que se hacen para determinar la estructura del consumo de los hogares, es decir, qué porcentajes del gasto total se destinan a alimentación, vestido, diversiones, etc,El creador de este método de investigación sociológico o sociográfico fue el escritor católico F. Le Play, consu magna obra, en 6 vol., Les ouvriers européens, París 1855. Sin embargo, poco a poco se abandonó el sistema de monografías de casos singulares, aplicándose la estadística mediante la selección de una muestra mayor o menor de hogares y el establecimiento de promedios aritméticos. Esto se hizo desde principios de siglo en América y Alemania (es de citar la gran encuesta de este país en 1907); pero a partir de 1925 se generaliza a muchos países, con la coordinación de la Sociedad de las Naciones y la Oficina Int. de Trabajo. Particularmente desde 1945 este tipo de investigaciones ha tomado enorme vuelo.Método. Como decimos, se selecciona una muestra de hogares, según un número conveniente; pero se estratifica de manera que figuren representados, en proporción a su volumen en el total nacional, los diferentes tipos de hogares existentes. En la gran encuesta de las Comunidades Europeas de 1963-64 se tomaron como criterios diferenciales: categorías de ingresos o niveles de consumo, tamaño de hogares, grupo socioprofesional y región (rural o urbana). Y los conceptos a través de los cuales se analizó la estructura del consumo fueron, en esa encuesta: alimentación (con bebidas y tabaco); vestido; muebles (y equipo del hogar); cuidados personales y sanitarios; transportes y comunicaciones; enseñanza, diversiones y ocios; otros bienes y servicios, y cotizaciones legales de Seguridad social e impuestos.En general, la mayoría de estos estudios se centran en los p. f. de las familias obreras y más recientemente de los asalariados en general. El indicador más importante y significativo es el de gastos de alimentación, ya que, según la llamada "ley de Engel", existe una relación inversa entre el porcentaje absorbido por esa atención dentro del consumo familiar y el nivel económico de la misma: cuanto más se dedica a alimentos tanto más débil es la economía familiar. Así, el propio Engel en la Prusia de 1860, trazando seis niveles de ingresos, desde menos de 525 marcos anuales hasta más de 100.000, encontró las siguientes cuotas porcentuales de gastos de alimentación: 66%, 61, 42, 26, 17 y 8. Así, vemos todavía cómo las familias obreras dedican más cantidad proporcional de sus p. f. a alimentos que las de las clases acomodadas y cómo los promedios nacionales y particulares en los países ricos son muy inferiores a los de naciones subdesarrolladas. Su disminución relativa indica elevación de vida.Exposición de algunos resultados. De la enorme acumulación de datos estadísticos de que se dispone ya, entresacamos algunos que tienen valor por su significación comparativa. Según datos de las Naciones Unidas referidos a 1952 en ocho importantes países industriales, elde alimentación en el p. f. era el siguiente:Estados Unidos, 35,6; Canadá, 34,4; Noruega, 38,8; Bélgica, 40,4; Suecia, 41,1; Reino Unido, 47,6; Alemania, 49,1; Japón, 56,6. En la encuesta de las Comunidades Europeas, el indicador gastos de alimentación se repartía así (% sobre el p, f. total):PaísesObreros y empleadosAgrícolasAlemania38,749,8Bélgica 34,943,7
Francia 40,652,4
Holanda 32,838,3
Italia45,953,9
Luxemburgo35,944,8
Para Estados Unidos, hace ya algún tiempo, Ll. Warner encontraba estos porcentajes de gastos de alimentación: clase alta superior 11,77% y clase baja inferior 45,42%. Hay que tener en cuenta que la ley de Engel no se cumple matemáticamente, ya que, de un lado, al llegar a un tope mínimo el porcentaje tiende a estabilizarse y, de otro lado, la orientación del consumo basada en consideraciones sociales, no económicas (prestigio, emulación, etc.) conduce a resultados anómalos. ¿Qué dedican a alimentos esas familias que, haciendo un esfuerzo y por emulación social, mantienen difícilmente un automóvil, p. ej.? El porcentaje bajo no denuncia altura en el nivel económico, sino, más bien, lo contrario.Sobre comparación internacional, extraemos unos pocos datos del Annuaire des Statistiques du Travail (Ginebra 1961). Los gastos de alimentación en Acera (manuales y no manuales, 1953) importaron el 64,1% del p. f.; en Ceilán (1958, población urbana) el 67,8%; obreros de Federación Malaya, 68,6%. Hay que tener en cuenta que, según algunos autores, el promedio de ese porcentaje antes de la era industrial se acercaba al 80% en todos los países del mundo. En España se han realizado dos encuestas sobre el particular: una en 1958 y la última de 1964 y 1965, ambas por el Inst. Nac. de Estadística. Las cifras medias sobre % de alimentación han sido 55,3 y 48,6, respectivamente. Esto indica lo que se ha progresado ya y lo que falta por progresar, aparte la desigualdad de ingresos y gastos de los hogares, que se oculta en esas medias aritméticas.A. PERPIÑÁ RODRÍGUEZ.
BIBL.: OFFICE STATISTIQUE DES COMMUNAUTÉS EUROPÉENNES, Budgets Familiales, 1963-64; OIT, Méthodes d’enquétes sur les conditions de aie des familles, Ginebra 1949; S. FERNÁNDEZ DE ENCINAS, Los presupuestos familiares en España, Madrid 1967; A. RULL SABATER, Desarrollo de la investigación francesa sobre el consumo, Madrid 1963.
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