Prestigio Social SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Concepto. P. s. es la estima relativa en que se encuentra un individuo en un sistema social de evolución diferenciada (T. Parsons, El sistema social, Madrid 1966, 144). Tratáse de un valor asignado al status o cargo como tales, independientemente de quien lo desempeña o de cómo se llevan a cabo en la práctica las exigencias del cargo. Pero afecta al individuo de manera que, en realidad, el p. es un concepto individual izador. La opinión pública tiende siempre a escalonar las posiciones sociales, considerándolas buenas o malas, superiores o inferiores, elevadas o bajas. Conceptualmente, pues, desborda la sociología y toca la psicología. Mas sociológicamente tiende a ser algo impersonal, aludiendo a las funciones de un sistema social y no a las personas. Se refiere a la estructura social haciendo abstracción del individuo. Quien ocupa una posición, mientras la ocupa, independientemente de sus dotes, posee el prestigio inherente a aquélla. Por ello se relaciona con el concepto de poder (v.). Sin embargo, al ser la estima la evaluación del papel, si éste no está a tono con la posición, se desempeña una posición de p., pero el titular gozará de poca estima (o excesiva respecto al cargo). Contagia, pues, la esfera de p. personal del individuo que la ocupa, de modo que la puede prestigiar o desprestigiar aún más con su conducta.Sociológicamente, dos posiciones diferentes no tienen por qué implicar distintos grados de p.; ambas pueden contener la misma cantidad. La escala del p. es vertical, cuando las posiciones son de distinto rango. Existe también una distancia social horizontal entre posiciones distintas que otorgan igual prestigio. La cantidad de p. en este caso puede ser la misma en cada posición, pero cualitativamente el p. funciona de distinta manera. W. Lloyd Warner y P. A. Lunt, en un famoso estudio realizado en la década de los años 30 sobre Yankee City, nombre supuesto de una ciudad de unos 17.000 hab., distribuyeron éstos en seis clases según su reputación o nivel social. Ulteriores estudios permitieron comprobar que aquella escala de p. venía a coincidir con su posición social (The Social Life of a Modern Community, New Haven 1941).Adquisición del prestigio. El p. como móvil se relaciona íntimamente con la estratificación social (v.) que cada vez contempla más sólo el aspecto posición y status (v.) tomando en cuenta el ingrediente cualitativo de prestigio. Se relaciona así con la psicología social. R. Linton (Estudio del hombre, 7 ed. México 1963) ha dicho que el deseo de p. es "la más útil de todas las cualidades humanas", y, en cierto sentido, tiene razón: la esperanza de tener p. o el temor de perderlo impulsa al individuo a ejecutar adecuadamente sus deberes, aunque también es cierto que, otras veces, lleva a actuaciones antisociales. Al mismo tiempo, constituye uno de los principales elementos dinámicos de la sociedad. La adquisición o pérdida del p. contribuye a que ésta no se detenga. De ahí el creciente abandono por la sociología de la concepción marxista de las clases.Siendo el deseo de p. inherente a la naturaleza humana, los medios de alcanzarlo dependen de la cultura y de la sociedad de que se trate. Unas veces la vida ascética puede otorgar p., mientras en ocasiones el p. depende de la riqueza y del lujo. Así, pues, a través del p. se reflejan los valores de la sociedad. Por eso S. F. Nadel lo considera como "una versión más fluida de la posición social". Se trata de un término cuya vaguedad refleja, empero, correctamente la vaguedad de la situación social (Fundamentos de Antropología social, México 1955, 188 ss.). El p., pues, no puede identificarse con la posición, ya que la rebasa por exceso o por defecto (R. K. Merton habla de p. "negativo"; cfr. Teoría y estructura sociales, 2 ed. México 1965). Es el individuo quien adquiere p. concomitantemente con la posición. Pero del p. depende que la conserve. Esto se ve claramente en los problemas de legitimación del poder.No obstante, respecto a ese punto cero en que el p. se identifica con la posición, hay dos maneras de adquirir p., según se trate de posiciones adscritas o adquiridas. En el primer caso, cuyo tipo extremo se da en las sociedades de castas, p. y posición tienden a identificarse. Por eso la problemática del p. concierne fundamentalmente a la llamada sociedad de "clases abiertas" que en rigor sería sociedad de status, donde el p. determina la posición social. Las clases son, así, agrupaciones de individuos que al ocupar posiciones más o menos análogas constituyen un grupo de p. o estrato (V. CLASES SOCIALES). De acuerdo con la sociología de J. A. Schumpeter (y la de M. Weber, quien define las clases por el p.), como "la familia, no la persona física, es la verdadera unidad de la clase y de la teoría de las clases" de modo que "sólo el individuo físico, y no la familia, nace dentro de una clase" (Clases sociales, Madrid 1965; 150 y 168), sucede que, a diferencia de la casta (en la cual no importa excesivamente la distinción individuo-familia), el p. es lo constitutivo de la clase, ya que las familias pueden permanecer o no en el mismo nivel de prestigio. El mero entretenimiento de recursos preexistentes, p. ej., "aunque se realice esmeradamente resulta ser siempre característico de una posición decadente".La forma más adecuada para traspasar las barreras de clase consiste en "hacer algo totalmente distinto de lo que se exige al individuo". El éxito, una vez conseguido, ejerce un efecto de continuidad por dos razones principales: el p. cobra vida por sí mismo y no desaparece necesariamente aunque desaparezca su base. Además, el éxito va acompañado casi siempre de importantes posiciones funcionales y de otros controles sobre recursos materiales, con el resultado de que las familias coordinadas se fusionan posteriormente en una clase social. Esta relación "asume entonces una vida propia y puede garantizar protección y conferir prestigio" (Schumpeter, o. c., 205). Ese carácter determinante del p. se observa en relación con las viejas clases, como las aristocracias europeas, que aun allí donde no supieron conservar su posición de clase mantienen un p. como tales que les concede oportunidades para acceder a posicionesPrestigio profesional. En una sociedad altamente tecnificada, las vías de acceso a las posiciones sociales son las del saber y la responsabilidad. estos confieren de antemano un p. de índole cuantitativa. Pero la diferenciaentre la expectativa de conducta esperada y la real convierten el p. profesional en una condición cualitativa de la estratificación social.Por tanto, los estudios y las escalas de p. profesional adquieren la mayor importancia en la sociedad moderna. En un primer nivel con fines de educación, formación y orientación profesional, en orden a la planificación, etc. En un segundo nivel son excelentes indicadores de la estructura social, puesto que el éxito y el p. dependen de él en cierta medida. Al mismo tiempo, su importancia trasciende al campo de estudios conectados con la movilidad (v.) social, pues, evidentemente, en las sociedades tecnológicas no resulta fácil mantener las posiciones heredadas. Aunque ha habido sociedades, como la china, montadas en parte sobre la cualificación técnica, lo cual ha sido la causa precisamente de su estancamiento. No obstante no hay que exagerar su importancia -grande de por sí, desde luego- al estudiar la estratificación social. El p. profesional es un indicador utilísimo de la estructura y de la movilidad social, pero no lo es todo.V.t.: ESTRATIFICACIÓN SOCIAL; CLASES SOCIALES; STATUS; MOVILIDAD SOCIAL.D. NEGRO PAVÓN.
BIBL.: Además de la citada, R. BENDIX y S. M. LIPSET, Class, Status and Power, Glencoe 1953; B. BARBER, Estratificación social, México 1964 (amplias aplicaciones y abundante bibl.); V. PACKARD, Los buscadores de prestigio, 3 ed. Buenos Aires 1964 (un bestseller sobre el tema en Estados Unidos; el título original se refiere a status que el autor, siguiendo una tendencia frecuente, confunde con p.); T. VEBLEN, Teoría de la clase ociosa, 2 ed. México 1966 (aunque excesivamente ideológica, en esta obra se considera más adecuadamente la función del p.); K. DAVIS, La sociedad humana, Buenos Aires 1965; T. PARSONS, Las profesiones y la estructura social y Un enfoque analítico de la teoría de la estratificación social en Ensayos de teoría sociológica, Buenos Aires 1957 (no trata directamente el tema conformé a sus prejuicios mecanicistas, pero indirectamente lo presupone).
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