Prensa IV. Prensa Popular. MEDIOS
Categoria:
Medios de Información
Después de la II Guerra mundial, el estilo periodístico denominado informativo se diversifica, fundamentalmente, en dos tendencias: la p. de explicación y la p. popular (v. PERIODISMO VI). Conviene hacer una aclaración importante. Así como el periodismo de explicación es un fenómeno típico de la p. diaria -con la única excepción notable de las revistas denominadas semanarios de noticias, que gozan en este momento de gran auge en toda Europa una vez importada la fórmula desde EE. UU.-, la p. popular se reparte de forma muy equilibrada entre los periódicos diarios y las revistas (v.). De modo muy general puede afirmarse que la p. popular adopta una periodicidad diaria en los países donde está fuertemente establecido un periodismo de difusión nacional y altísimas tiradas: Gran Bretaña es el ejemplo más típico; en menor grado, Francia; y recientemente, Alemania Federal. En otros países donde predomina una p. regional o local (EE. UU., Italia, España, etc.), la p. popular es, fundamentalmente, de revistas gráficas de periodicidad semanal."La división de los periódicos en grandes y pequeños, según el volumen de su tirada, o, más exactamente, en periódicos de masas y minoritarios, es imprecisa siempre y siempre relativa. Puede aplicarse, con menos riesgo de impropiedad, a la prensa nacional o la de grandes aglomeraciones urbanas. En estos casos, generalmente, los periódicos populares (poco papel, bajo precio de venta y una gran circulación) y los periódicos minoritarios (alta calidad informativa, amplia lectura y público selecto) pueden vivir con la prosperidad económica indispensable. Por el contrario, los que se debaten en la zona intermedia arrastran una vida lánguida, en equilibrio inestable, hasta que desaparecen o son absorbidos por un nuevo propietario que los encaja en su imperio tipográfico, publicitario, papelero, informativo o económico" (A. Fontán, Situación y perspectivas de la prensa actual, "Nuestro Tiempo" n° 100, Pamplona 1962).Esta diferenciación entre periódicos de minorías y populares tiene su máximo exponente en Gran Bretaña, "banco de, pruebas del periodismo mundial, en el que han empezado a manifestarse las tendencias que luego se impondrían en todo el mundo", según frase de A. Fontán. Hasta el punto de que los periódicos londinenses han acuñado una expresión propia para diferenciar unos diarios de otros: los qualities (tanto sunday papers como diarios) frente a los populars, diarios o semanarios. En este reparto total de tendencias, los periódicos intermedios no sobreviven o lo hacen con grandes dificultades, puesto que "la clientela o las subvenciones que en otra época recibían de los partidos políticos o no existen hoy o son insuficientes".La fórmula británica, sin embargo, no es todavía válida a escala universal. En lugares de población reducida -Bélgica, Holanda- o donde las distancias son mayores -España, p. ej., o Italia- predomina el tipo de periodismo que el prof. Fontán denomina "prensa mixta", que se distingue porque en ella coinciden en unos mismos órganos la mayor circulación y el nivel cultural e informativo relativamente más alto. En los países donde no existe una p. diaria popular son las revistas las que cubren esta especie de necesidad del hombre moderno intelectualmente menos cultivado. Hasta el punto de que en Italia han acuñado un término para expresar el fenómeno de la p. popular, el rotocalchismo (de rotocalcho, huecograbado, por ser éste el método de impresión más habitual entre los semanarios gráficos de corte popular).Factores decisivos: la fotografía y el interés humano. Ha quedado apuntado, por el ejemplo de Italia, la importancia de un factor decisivo dentro del periodismo popular: la imagen fotográfica. Fueron los periódicos populares de los años 30 los que impulsaron el desarrollo de las técnicas de reproducción fotográfica, in situ o a distancia. En 1936 nace la rev. Li/e en Estados Unidos y con ella un concepto revolucionario de la imagen dentro del cuadro de elementos del trabajo periodístico. "Y, desde que el auge del cine y después de la televisión han habituado al ojo humano a la imagen en movimiento, las fotografías de la prensa han de ser más dramáticas que documentales, como corresponde al presente estadio de nuestra civilización: una civilización por la imagen. De aquí, el formidable desarrollo de la prensa gráfica, que muchas veces se une a aquellas otras publicaciones periódicas de mero entretenimiento, moralmente sano o morboso, que recibe justamente el nombre de prensa de evasión" (A. Fontán).Junto a la fotografía, otro elemento primario es necesario tener en cuenta para explicar el fenómeno de la p. popular o rotocalchismo: el cultivo sistemático de los factores de interés humano que intervienen en la noticia. Se llama interés humano -el human interest de los tratadistas norteamericanos- al reflejo del modo de ser humano en el relato periodístico, la presencia de los factores psicológicos, emotivos e instintivos en el desarrollo del reportaje: lo que en el hombre interesa al hombre, lo que reconcilia cordialmente al hombre con el género humano, lo que resulta chocante, morboso o cautivador de la atención (los detalles vulgares y ordinarios en una persona famosa, los detalles singulares en una persona vulgar...). En un planteamiento correcto desde un punto de vista ético, interés humano es todo aquello que estimula la fe del hombre en sus propias posibilidades, en la creencia de que todos los seres humanos somos esencialmente iguales, no sólo movidos por ideas, sino también por afectos y sentimientos. El cultivo del interés humano es una fórmula del trabajo periodístico que debe ser cuidada siempre, incluso en los periódicos denominados de calidad. Pero esta dedicación arrastra consigo ciertos peligros no despreciables desde una perspectiva ética. De aquí nacen la mayor parte de las reservas que pueden formularse a la p. popular, por lo menos a sus manifestaciones más extremistas.Exasperación de la emotividad. Responsabilidad. La técnica del interés humano consiste con frecuencia en hacer especial énfasis, a la hora de ofrecer los relatos al público, en aquellos elementos del contenido de la noticia que tienen un carácter marcadamente instintivo e irracional -suspense, rareza, sexo, emoción, conflicto...-. Incluso cuando las referencias pasionales de estos periódicos van dirigidas a nobles pasiones humanas -la paternidad, el amor a la patria, a la familia, la justicia social...-, si la llamada se convierte en algo sistemático, se cae en el vicio del sensacionalismo (v.). Existe también un sensacionalismo lleno de buena intención -sin sexo y sin sangre-, pero igualmente pervertidor de la opinión pública, aunque evidentemente su deformación sea menor (v. PERIODISMO VII). La llamada continua y sistemática a lo instintivo e irracional del hombre anula en él la posibilidad de llegar a verdaderas convicciones. Por este camino, bien sea a causa de motivaciones lucrativas o más nobles, religiosas, p. ej., se acaba considerando al lector como un mecanismo de reflejos condicionados, como un puro objeto desprovisto de libertad.Éste es el mayor pecado en que fácilmente incide la p. popular: la exasperación de la emotividad del lector, es decir, la explotación de lo morboso como instrumento para conseguir las grandes tiradas. Algunos teóricos y profesionales de la información justifican esta p. de evasión por la necesidad del hombre moderno de huir de la agobiante realidad cotidiana. Se habla incluso de una función psicoterapéutica, de liberación de complejos y tendencias paranoicas. Pero progresivamente se abre paso un concepto cada vez más delicado de la responsabilidad de los medios informativos ante sus lectores (v. PERIODISMO VI). En este clima no resulta muy optimista el panorama futuro para esta p. popular. Se nota incluso una recesión por parte de los lectores.Se puede lograr una p. popular, en la que las noticias no vayan desprovistas de "interés humano", de los factores psicológicos de los protagonistas o personajes de la noticia, pero sin sensacionalismos deformadores, sin explotar los instintos o pasiones bajas del hombre, sin morbosidad, en un respeto por los valores morales, por la libertad y responsabilidad de las personas y por su intimidad y dignidad. Todo ello exige al periodista (v. PERIODISMO IX) una clara conciencia de su responsabilidad moral y una ética profesional exigente.J. L. MARTÍNEZ ALBERTOS.
BIBL.: A. FONTÁN, Prensa, radio y TV en la sociedad de hoy, "Nuestro Tiempo", n° 125, Pamplona 1964; J. L. MARTÍNEZ ALBERTÓS, Apuntes de clase de Redacción periodística. Los géneros periodísticos, Pamplona 1962; GACETA DE LA PRENSA ESPAÑOLA, Un importante informe sobre la situación de la prensa, n,, 202, Madrid 1968; E. POSSENTI, Considerazioñi sulla stampa popolare, "Studi Cattoliei", 19, Roma 1960; P. DENOYER, Les magazines, "Rev. du Centre International d’Enseignement Supérieur du Journalisme", Estrasburgo 1960; M. IGLESIAS CUBRíA, El derecho a la intimidad, Oviedo 1970; L. BRAJNOVIC, Deontología periodística, Pamplona 1969 (otras obras de ética profesional en la bibl. de MORAL III, 3).
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