Prensa I. Estudio General. MEDIOS
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Medios de Información
La p. es el medio de información y comunicación colectiva de mayor tradición (v. COMUNICACIÒN SOCIAL II) y al que se han aplicado los inventos técnicos que han perfeccionado la comunicación escrita (v. PERIODISMO I). El término p. se relaciona con la invención de la imprenta (v. ARTES GRÁFICAS I), que, utilizada en un primer momento para la impresión de libros, bien pronto fue empleada también para la impresión de periódicos (v.), merced a la dispersión geográfica del nuevo invento realizada ya en el s. XVI por los discípulos de Gutenberg (v.), lo que permitió tener ya en el viejo continente, a principios del s. XVI, más de Inil imprentas establecidas en 260 lugares.El desarrollo de la p. durante la Edad Moderna, la regularización de su periodicidad, que llega a ser diaria en loss del s. XVIII, y la organización de los periódicos como verdaderas industrias de la noticia (v.), convirtió a la p. en un instrumento insustituible para la convivencia pública en el s. XIX, necesitada continuamente de la incorporación de los sucesivos hallazgos técnicos, que, al multiplicar por miles los ejemplares de periódicos y acelerar al máximo su producción industrial, situaron a la p. en la base de la conformación de la sociedad actual.1. Servicios públicos e históricos de la prensa. El diálogo social, es decir, el intercambio libre de puntos de vista diversos que buscan entre sí la armonía de pareceres contrapuestos y complementarios, en lo que se refiere a los problemas que forman parte del bien común de la sociedad, es en cierto, modo el fin más profundo de la acción social de la p. y demás medios de comunicación. Con este presupuesto, nos encontramos frente a la primera exigencia, la principal característica de los modernos medios de comunicación; son medios, no fines en sí mismos, considerados como instrumentos que hacen posible el diálogo social a todos los niveles. Pero este carácter de medios no puede rendir a la sociedad toda su misión, si, al mismo tiempo, no son utilizados con las exigencias propias de cada trabajo humano; la p., como toda labor humana, tiene también un fin en sí misma, unas leyes propias de cada profesión; exige una preparación previa, una capacitación profesional. Esta consideración lleva consigo la idea de que todo trabajo humano -y la p. de modo inmediato y urgente- es tanto un instrumento de perfeccionamiento propio como ajeno. En el campo de la p., la relación promotor-receptor de noticias establece un intercambio de perfeccionamiento mutuo extraordinariamente rico y diverso.La p. tiene, al mismo tiempo, un carácter social y público. Social, en tanto que se constituye como instrumento de diálogo colectivo, que se desarrolla en el interior de una sociedad; público, porque la trascendencia social de la p. da a las consecuencias de su acción diaria una tal referencia general acerca de los problemas que preocupan a la comunidad, que forzosamente necesita una intervención moderadora y vigilante de la autoridad. El Estado, como servidor. cualificado del bien común y como representante de una sociedad libre, habrá de garantizar el ejercicio de la actividad informativa; deberá velar por la verdad y la libertad en la promoción de las noticias y la libertad en la recepción; garantizará tanto la vieja libertad de p., como la libertad contra la p.: la libertad de la sociedad como promotora y receptora de noticias (v. II). Este carácter social y público de la p., que obliga a reglamentar su uso, con ayuda del Estado y organismos diversos, está urgido además por los que podríamos llamar servicios sociales e históricos de la p.La p. puede ser contemplada, en el contexto general de la historia de la Humanidad, desde diversos puntos de vista. Todos ellos corresponden a otros tantos servicios sociales que la p. ha ido prestando a los hombres de cada época. Estos servicios sociales están perfectamente implicados en el desarrollo histórico del hombre como ser social y han contribuido al perfeccionamiento de la vida en comunidad. Diríamos que la p., como los otros medios de comunicación, ha ido canalizando el diálogo colectivo de acuerdo a la situación social de cada momento. La utilidad de la p. al desarrollo de la Humanidad se debe a su carácter de medio, de instrumento al servicio del hombre y de su sociabilidad. En este sentido, la p. puede estudiarse como instrumento: a) De información y comunicación; b) de poder político; c) de poder social; d) para el desarrollo cultural, y c) para el desarrollo técnico.La p., como instrumento de información y comunicación, es imprescindible hoy en una sociedad que quiera ser libre. El conocimiento de lo que sucede y la toma de conciencia de los diversos estados de opinión pública -de cada momento y acerca de los distintos asuntos controvertibles en la vida pública- no sería posible sin la ayuda de los medios de comunicación e información, especialmente de la p. escrita, el más ilustre de los instrumentos de la comunicación y el que actualmente, ante la competencia informativa de la radio y la TV, tiene necesidad de profundizar las noticias de actualidad, explicando también las causas y las consecuencias de los sucesos. La acción informativa, al poner en comunicación a hombres que pueden estar muy lejos unos de otros, realiza una ampliación de los ámbitos en los que se desarrolla la vida en comunidad; entre otros ejemplos, basta pensar en la actual comunidad de intereses a escala internacional que no sería posible sin la acción diaria de los instrumentos de información y comunicación.Esta acción informativa y de comunicación se ha ido perfeccionando con el progreso técnico de la p., paralelo al desarrollo humano, hasta constituirse en el medio más influyente en la sociedad. La p. ejerce un gran impacto sobre el hombre y la sociedad, de tal manera, que a lo largo de la historia ha podido ser utilizada como instrumento de poder político manejado desde el Estado -la situación de la p. en todos los regímenes totalitarios y autoritarios-, o de poder social -la dirección de la p. por parte de grupos sociales (políticos o económicos)-, situación que suele darse en aquellos regímenes incluso democráticos en los que no existe la debida reglamentación que defienda a la sociedad de los abusos del poder de la p.Pero la p. es también un instrumento para el desarrollo cultural; permite que la cultura deje de ser patrimonio de unos pocos, porque la acción difusora de la p. abre las perspectivas culturales de grandes masas de población; por lo menos, la llamada cultura de base puede llegar a muchos desde las columnas de la p. y desde la difusión realizada a través de los instrumentos de la comunicación audiovisual: radio, TV y cine. Por otra parte, los medios de comunicación, especialmente la p., son un producto de la cultura, especialmente en lo que respecta al lenguaje. El lenguaje periodístico ha de ser un equilibrio entre el lenguaje culto y el popular, lo que proporciona a la p. el papel de renovadora y conservadora de la lengua. Este punto de vista da a los medios de comunicación extraordinarias perspectivas (v. PERIODISMO II).Contemplada en sus realizaciones más concretas, la p. es sobre todo un hecho técnico, un instrumento de comunicación que ha ido perfeccionándose al compás del desarrollo de la sociedad. El progreso técnico de la p está hoy y ha estado siempre promovido por una idea fija: el ahorro de tiempo, es decir, la disminución del tiempo que transcurre entre la sucesión de un hecho y su recepción por el lector; se trata de acortar distancias, de acercar el lector al hecho que es contenido en cada noticia. Este ahorro de tiempo ha perfeccionado hasta extremos verdaderamente insospechados los procedimientos mecánicos de transmitir noticias y de componer y estampar -composición tipográfica e impresión- esas mismas noticias. La aparición de los procedimientos mecánicos de transmisión de la voz humana y la imagen fija o en movimiento ha perfeccionado al máximo las posibilidades de la comunicación, que, al ir necesitando cada día procedimientos más rápidos y prefectos para su realización, ha sido un acicate poderosísimo para el desarrollo contemporáneo de la técnica.El doble juego de las responsabilidades sociales depositadas en la p. y la sucesiva complicación de su realización técnica han traído consigo el último paso en la carrera de perfeccionamiento del mundo de la información: la preparación de los profesionales, tanto desde un punto de vista teórico como práctico. Puede decirse que, desde hace unos cien años, se ha venido desarrollando en todo el mundo, con los debidos desfases, según el nivel de desarrollo general de cada país, la conciencia de que es necesaria una preparación específica de los profesionales de la información que les capacite para las responsabilidades sociales y técnicas de su misión. Precisamente, la conciencia de que es necesaria una preparación amplia y profunda de los periodistas está fundada en la necesidad de defender a la sociedad de una posible acción antisocial de los medios de comunicación. La garantía más segura de la "libertad contra la prensa" está en una buena capacitación de los profesionales de la información, con la consiguiente capacidad de reacción crítica por parte de los receptores (v. PERIODISMO VIII).2. Los fines de la prensa. Un periódico, como en general toda empresa informativa, es una organización de trabajo destinada a conseguir un fin social, es decir, un perfeccionamiento social en el sentido de que se ha hablado ya. Para alcanzar estos fines sociales, el periódico necesita unos medios. El periódico debe ser analizado como el resultado de una serie de esfuerzos, medios e ideas, de cuya armonía depende su éxito o su fracaso. Para el prof. Émil Dovifat, todo periódico es el fruto de tres tipos de fuerzas: espirituales, económicas y técnicas: el fin concreto que se propone; los medios económicos y los técnicos, y la instalación instrumental.La razón de ser más profunda, y también más legítima, de la p. son sus fines espirituales, su deseo de intervenir en la vida social con un programa de acción pública que realice un bien social. Este fin social -el perfeccionamiento colectivo- sólo se conseguirá si las tres fuerzas matrices del periódico se dan absolutamente armonizadas, si los medios técnicos y los económicos se ponen al servicio del ideal superior -espiritual- que se ha señalado el periódico. Cuando se sobreponen los intereses económicos, o cuando los fines espirituales se concretan en una ideología coactiva, se rompe la armonía de las fuerzas, y el periódico se convierte en una organización antisocial.Los tres fines clásicos reconocidos a la p. son los de informar, orientar y distraer. Los tres son considerados como fines sociales y contribuyen diariamente al perfeccionamiento humano. Todos sabemos lo que se entiende por informar: la acción de poner en conocimiento de los receptores todo aquello que sucede y que es de su interés. Diríamos que es el fin primario de los instrumentos de comunicación, aunque hay que hacer unas precisiones ante la concurrencia informativa de la radio y la TV. Las noticias, especialmente las más importantes y las que pueden ser previstas, son difundidas antes por los medios audiovisuales, de tal manera que la acción informativa de la p. se ha especializado en nuestro momento. Tanto la p., como la radio y la TV, realizan una información de actualidad, pero en esta información de actualidad (v.) han de distinguirse dos niveles. El primer nivel, la explotación inmediata de gran parte de noticias de actualidad, constituye el objeto propio de la acción informativa de la radio y la TV; la p. cultiva el primer nivel informativo no explotado por los medios audiovisuales -generalmente noticias de menor importancia- y desarrolla en un segundo nivel informativo las noticias ya difundidas por la radio y la TV, explicándolas y profundizándolas (v. PERIODISMO VI).De aquí que, sin que nos detengamos en la caracterización propia de los fines de la radio y la TV, la p. haya de realizar una importantísima misión orientadora -su segundo fin específico- constituyéndose en intérprete imparcial y objetivo de los sucesos, tanto en sus dimensiones causales como en sus consecuencias. Como instrumento para distraer, la p. ofrece sus más directos servicios al ocio humano, a la cultura y a las posibilidades de creación. Distrae y cultiva el ensayo, el cuento y el pasatiempo, y, en general, todas las formas y géneros periodísticos que, vinculados o no con la actualidad, suponen la aportación subjetiva de un autor (v. PERIODISMO II).La dimensión económica de la p., y su constitución como gran industria en la época contemporánea, le han añadido un cuarto fin: promover la vida económica. Realmente, el periódico, como industria, promueve la vida económica y, como soporte de publicidad, ha acelerado el principio de la libre competencia; la publicidad (v.) es hoy un elemento imprescindible para el desarrollo económico de cualquier país.Muy recientemente se viene hablando de la "animación" como fin específico de la p. y demás medios informativos. La animación es la utilización de la p. para promover el desarrollo, la participación individual y colectiva en la marcha general de un país. Pero esta tarea de "animar" debe ser entendida como una consecuencia indirecta de los otros fines de la p.; en la medida en que convirtamos en fin la "animación", estamos en peligro de una acción de presión sobre la opinión pública, sobre la comunidad social, y esta acción sólo puede ser "tolerada" en aquellos países que aún no han iniciado el take off de su desarrollo; de lo contrario, convertiríamos a la p. en un instrumento de poder y de dirección de la sociedad y de su opinión pública (v. II).La prensa y la opinión pública. El resultado más profundo, y a la vez más necesario, de los fines sociales de la p. es el de agilizar el diálogo colectivo, esa confrontación de pareceres acerca de objetos de opinión colectiva, que, sin más precisiones científicas, llamamos opinión pública (v.). En definitiva, la opinión pública no es más que el resultado de un diálogo que los miembros de una sociedad mantienen entre sí, en cuanto que forman parte de esa sociedad. Al dialogar públicamente sobre objetos que atraen a la comunidad, el individuo participa en la vida social, tiene la posibilidad de estar presente en los afanes colectivos que constituyen el contenido de lo que se viene llamando bien común (v.) de la sociedad.Este entendimiento de la opinión pública exige que sea libre, concreta, sincera y cualificada: exenta de todo tipo de presión, del Estado o de grupos alzados en el gobierno de la sociedad; concretada a objetos de opinión controvertibles -no hay opinión legítima acerca de verdades sobre las que hay evidencia natural, científica o sobrenatural-; sincera, en tanto que el individuo, al opinar en público, debe sustentar lo mismo que en privado; cualificada, porque para opinar se requiere una relación varia del sujeto opinante con el objeto opinado; relación de compromiso porque el resultado de aquella opinión atañe al opinarte -opinión sobre el régimen político que concierne a todos los ciudadanos capaces; relación de competencia, porque hay situaciones y objetos de opinión para los que se requiere una específica preparación...Una opinión pública libre, concreta, sincera y cualificada no puede darse más que en las sociedades informadas, y de aquí la necesidad de contemplar a la p. como el instrumento que, al informar a los ciudadanos, los pone en condiciones de opinar. Es la razón fundamental por la que la p.. ha de respetar la libertad del lector, informándole con objetividad y orientándole sin parcialidades. Esto lleva consigo, entre otras, dos exigencias técnicas y éticas: en todo periódico se debe distinguir lo que es información de lo que es opinión -facts are sacred; comments are free-, y todo periódico que tenga una pretensión política concreta -la p. de partidodebe confesar su ideario para que en todo momento sea conocido el sentido de su labor informativa, y, sobre todo, orientadora.3. Los contenidos de la prensa. En el todo unido que compone cada día el número de un periódico encontramos cuatro elementos: noticias de hechos, artículos en los que se exponen ideas, fotografías de hechos y anuncios. Estos cuatro elementos, sobre todo los dos primeros, los encontramos también en otros medios de comunicación social. Los dos primeros se ofrecen al público bajo el aspecto de unos determinados productos literarios diferentes entre sí en cuanto a estilo, finalidad y disposición psicológica del escritor: En este aspecto de producto literario, el escrito periodístico tiene un paralelo con los géneros literarios tradicionales que señalan las preceptivas literarias, y así se da origen a los géneros periodísticos (v. PERIODISMO II).Dejando aparte una clasificación subjetiva de los géneros periodísticos -que distinguiría periodismo de calle, de mesa, y hecho fuera del lugar donde está emplazada la redacción- vamos a fijarnos en una clasificación de los géneros periodísticos según un criterio objetivo, que atiende sobre todo a las características concretas de los respectivos géneros; características que están basadas, fundamentalmente, en su mayor o menor vinculación a la noticia. Según esta clasificación objetiva, los géneros periodísticos son cuatro: información (v.) reportaje (v.), crónica (V. CRÓNICA PERIODÌSTICA) y artículo o comentario (V. EDITORIAL). Naturalmente, esta clasificación no es universal, pues con un criterio estrictamente general sólo habría dos géneros perfectamente diferenciados: story, o relato de un hecho; y cornrnent, o exposición de una idea. A partir de esta doble distinción se entiende el slogan norteamericano, convertido ya en universal y citado antes: facts are sacred; comnients are free: los hechos son sagrados, los comentarios son libres.Volviendo a la clasificación objetiva de los géneros periodísticos, podemos ver que cada uno de estos géneros tiene su propia técnica de trabajo; el periodista no escribe siempre de la misma manera, adapta su estilo al público concreto de cada periódico, al contenido del mensaje que desea comunicar, a las características del medio que utiliza -p. escrita, radio, cine, TV-; y dentro de la p. escrita es exigible una distinción entre un diario, una revista cultural o un semanario gráfico. El periodista (v. PERIODISMO IX) es siempre el mismo, pero su trabajo es diferente y exige de él una adecuada actitud psicológica en el momento de ponerse a escribir: el periodista puede ser narrador objetivo y anónimo; narrador de una cierta creación literaria; narrador que mantiene contacto con unos lectores fieles a sus crónicas; moralista, captador de voluntades, orientador de gustos estéticos... Cada uña de estas actitudes psicológicas puede ser sometida a unos esquemas de trabajo para conseguir los efectos deseados, de acuerdo con la experiencia actual, a la vista de los ejemplos que proporcionan los buenos periodistas y los buenos periódicos. Las técnicas de los géneros sirven para conseguir que el trabajo periodístico logre su objetivo: influir y captar al lector, de una manera libre por su parte, por el camino de la comunicación de unas noticias y la hábil exposición de unas ideas.4. Las fuentes de información. Es bien conocido de todos que la noticia es el elemento fundamental, nuclear, en el contenido de un periódico. ¿De qué manera llegan las noticias a un periódico? Un periódico es siempre un órgano de información de una comunidad. El desarrollo de la vida social, la complejidad de relaciones de la vida actual y la aparición de una conciencia de comunidad internacional, han hecho evolucionar hacia ámbitos más amplios la distribución de los periódicos y su campo de acción, en cuanto a la recogida de noticias. Quiere esto decir que a la antigua, primitiva, amplitud local del periódico como órgano de información de una comunidad local, se ha ido superponiendo la comunidad nacional, la internacional, y, muy modernamente, quizá por necesidad psicológica, ha ido recobrando entidad la comunidad regional natural; por eso hay periódicos de difusión e información local, regional, nacional e internacional, y, por otra parte, cada uno de estos ámbitos geográficos constituye también una rúbrica, una sección especializada en la p.: local, regional, nacional e internacional (v. PERIÓDICO I).El trabajo técnico de recolección de noticias sobre estos diversos ámbitos es de dos clases: directo o indirecto, es decir, la información proporcionada por los propios hombres del periódico -reporteros que recorren la ciudad, corresponsales en otras ciudades o enviados especiales-; o la información recibida a través de una organización distinta al periódico: la agencia de noticias (V. AGENCIA DE PRENSA).Los dos tipos de fuentes de noticias, las propias del periódico y las de la agencia, además de diversidad de matiz técnico, tienen sobre todo diferencias de carácter intencional. Cuando un periódico publica un alto porcentaje de noticias recogidas por sus propios hombres da a sus lectores una visión más propia y subjetiva. Diríamos que, en estos casos, el periódico tiene mayor personalidad; ve el mundo, lejano o próximo, con sus propios ojos. Ésta es la razón por la que los principales periódicos del mundo multiplican, en la medida de lo posible, el número de sus corresponsales y enviados, en el mismo país o en el extranjero. Por el contrario, la notica de agencia, recibida por teletipo o por cualquier otro procedimiento técnico de transmisión, iguala la información noticiosa de la p., uniformándola a escala nacional e incluso internacional. El periódico en el que abunda la información de agencia es menos personalizado, tiene una visión ajena de gran parte de los acontecimientos.5. La concentración informativa. Las agencias telegráficas de noticias suponen una concentración informativa, ya que la noticia internacional es cara, y toda la p. del mundo se ve obligada, en mayor o menor porcentaje, a recoger noticias- procedentes de las agencias. Pero hay además una efectiva concentración informativa de la p. por la vía de la propiedad de los periódicos en los países donde la p. puede ser de propiedad privada, y sobre todo por el camino de la concentración de la p. en manos del Estado, bien directamente o a través de partidos políticos imperantes o de cualquier otro tipo de organización dependiente de quien detente el poder.. Es así como puede afirmarse que, no obstante la proclamada libertad mundial de información, la concentración de la p. es un hecho frecuente, bien por imperativos económicos o bien por motivos políticos.En los países de régimen económico capitalista se viene denunciando desde hace varios decenios una falta de variedad de puntos de vista en la p., dada la concentración empresarial; la p., por razones económicas, se va concentrando en pocas manos, en personas o empresas de gran envergadura, tanto nacional como internacional. Concentraciones de este tipo se dan, sobre todo, en Europa occidental y en Estados Unidos, aunque se observan los mismos síntomas en otros países. La concentración de la p. como consecuencia directa de la política se da en los países socialistas, con regímenes totalitarios y sistemas políticos autoritarios.Hoy, ante esta coyuntura, la variedad de la p. hay que buscarla en la diversidad de los sistemas de propiedad imperantes en los países capitalistas y en la adaptación técnica que han hecho los periódicos para seguir los gustos y posibilidades de lectura de los lectores; así, hay periódicos distintos según el ámbito geográfico de su difusión -local, provincial, regional, nacional, internacional-; según su periodicidad -diario, semanario, etcétera-; según el momento de la salida -mañana, tarde, noche-; según su presentación -tipografía, huecograbado, offset, color, negro, ilustrado o no, etc.-; según su actitud política -de partido, independiente, cte..La diversidad exigida por la p. que, como instrumento para la manifestación de opiniones plurales, trata de salvar cualquier limitación de su libertad.A. BENITO JAEN.
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