Portugal III. Prehistoria, Arqueologia y Etnologia. HIST.
Categoria:
Historia
Paleolítico. Los materiales más antiguos hallados en P., testimonio de la presencia del hombre, corresponden a la industria lítica del Paleolítico (v.) inferior denominada abbevilliense. Los yacimientos más importantes se sitúan en la región de Lisboa. En las industrias clactonienses, achelenses y tayacienses aumenta el número de utensilios elaborados en lascas. Los yacimientos corresponden a asentamientos situados al aire libre. El hombre, que se supone Neanderthal (v.), era esencialmente cazador y recolector.Paleolítico medio. Abarca cronológicamente el Würm 1, final del interglaciar Riss-Würm y el interestadio deGóttweig. Se habita preferentemente en cuevas y abrigos, y se continúa viviendo de la caza. Es importante el conjunto musteriense de la antigua isla de Peniche; se trata de una industria elaborada esencialmente sobre lascas con un elevado porcentaje de raederas y piezas denticuladas.Paleolítico superior. En Cova de Moura y Cova de Ponte de Lage se encuentran los mejores materiales de la industria más conocida en P. correspondiente al Paleolítico superior: el magdaleniense. Los utensilios en sílex son de menor tamaño, más finamente retocados y de una mayor especialización. El hombre, perteneciente probablemente a dos razas, dolicocéfala y braquicéfala, continúa habitando en abrigos y a la entrada de las cuevas. La caza sigue siendo la base de la alimentación humana. Yacimientos con industrias pertenecientes al perigordiense, auriñaciense y solutrense son conocidos en P. Cronológicamente, comprende desde finales del interestadio de Góttweig hasta el término de la última glaciación.Mesolítico. Con el fin de la última glaciación, se produjo un cambio en el clima que provocó una radical variación del régimen alimenticio de los pobladores del litoral portugués: la alimentación se basaba casi exclusivamente en los mariscos ’que se recogían en las costas. Así se formaron los famosos concheros del Muge en el estuario del Tajo. Entre la enorme cantidad de conchas de mariscos se sitúa la industria lítica elaborada por aquellos hombres; se trata de piezas en sílex, microlíticas, de formas geométricas, con un porcentaje muy pequeño de hueso y asta trabajados. Los concheros más importantes son los de Cabeco de Arruda y Cabeco de Amoreira. La evolución de la industria lítica, que deriva hacia el microlitismo, indica, por la continuidad de la técnica, que se trata de una permanencia del hombre poscuaternario y no de una afluencia de grupos nuevos.Neolítico y Edad de los Metales. Las oleadas migratorias procedentes de Europa oriental y del Norte de África llevaban consigo los avances del Neolítico (v.), que introdujeron en Europa occidental y llegaron también a P., donde se asentaron y dieron lugar a una cultura todavía poco estudiada y estrechamente ligada con la del Sudeste español; se la conoce impropiamente con el nombre de civilización dolménica (v. ESPAÑA v, 3). Esta civilización se centra sobre todo en la desembocadura del Tajo. Los difuntos eran inhumados en cistas formadas por piedras recubiertas de un túmulo. Los materiales funerarios de estas tumbas son vasos de cerámica sin decorar, similares a los del Sudeste español. Como utillaje lítico hay gran número de microlitos geométricos, lo que indica contactos con las poblaciones mesolíticas autóctonas.Con la llegada a Occidente de las corrientes metalúrgicas se forma en el occidente de la península Ibérica un núcleo -que arraiga profundamente, perdura largo tiempo y que se caracteriza por estructuras megalíticas bastante simples y más o menos monumentales. Se encuentran también los tipos de tholoi, pero más imperfectos técnicamente que los del Sudoeste de España; las grandes sepulturas de corredor o cámara subterránea son más bien raras. En cuanto a la población que construyó estos megalitos hay varias teorías. Por la tipología simple y aparentemente arcaica de estas construcciones, algunos autores, entre ellos Bosch Gimpera, Pericot y el antropólogo portugués Mendes Corréa, creyeron que se trataba de unos protoportugueses que habían originado esta civilización tan importante en el interior de P., y que acabó por conquistar toda Andalucía hasta Los Millares (v.; Almería) y expandir al menos su rito hacia Galicia y el Norte de España. Este punto de vista es sostenido aún por muchos autores españoles. El prof. Almagro, sin embargo, es partidario de una teoría que propone una corriente inversa de expansión. Estos núcleos megalíticos nacen bajo el influjo de los invasores orientales mediterráneos y como una creación provincialSe trata de una cultura de pastores cuyo rasgo más sobresaliente son las grandes sepulturas dolménicas. Éstas perduran hasta la llegada de los pueblos indoeuropeos, hacia el 800 a. C., y que en la Edad del Hierro (v.) desarrollan también en estas regiones una economía predominantemente pastoril. Es difícil saber si esta cultura, que se extendió por las tierras occidentales de la Meseta y P., fue creada por las poblaciones nuevas que llevan la metalurgia y las sepulturas megalíticas o fue sólo una asimilación de estos elementos culturales, es decir, la sepultura megalítica por parte de la población aborigen más o menos mezclada con los mediterranoides de tipo grácil de la cultura de Almería. Entre los restos materiales se encuentran, al igual que en las tumbas españolas, ídolos oculados cilíndricos e ídolos en placas de origen chipriota que tienen relación con los del Sudeste de la Península, pero que son de una marcada originalidad. Lo mismo se puede decir de los supuestos bastones mágicos grabados de los megalitos portugueses (v. MEGALÍTICOS, MONUMENTOS).Era una población de tipo guerrero y con una organización social aristocrática. El carácter guerrero se demuestra por la gran cantidad de puntas de flecha de muy diversos tipos; y la organización aristocrática, por las grandes tumbas principescas. Pertenece a esta cultura el importantísimo recinto fortificado de Vilanova de San Pedro, situado al interior de la región del Tajo inferior. Su carácter mediterráneo y sus paralelos con los fortines que protegían el núcleo urbano de Los Millares (v.) hacen pensar que fue erigido por la misma población mediterránea que construyó los de Almería, las nuragas sardas y los talayots baleáricos. Otros yacimientos importantes son Alapraia, Alcalar y Reguengos de Monsaraz; sus ajuares indican que pertenecen al Bronce 1 hispánico (v. BRONCE, EDAD DEL, 2).Este brillante foco cultural del Sur de P., que al final de este primer periodo incluye también el vaso campaniforme (v.) como elemento característico, continúa con vida propia durante el Bronce medio, también llamado época de El Agar (v.). En esa época, todos los yacimientos se encuentran al Sur del Tajo, y se caracterizan por una floreciente explotación metalúrgica y una agricultura de regadío muy avanzada, así como una estructura de ciudad que supera ya el típico poblado del Bronce antiguo. Por encima de las influencias mediterráneas, empiezan a tener importancia las atlánticas y centroeuropeas, queadquieren un papel predominante y casi exclusivo con las primeras oleadas de población céltica que lleva consigo la metalurgia del hierro; P. entra así ,en la Edad del Hierro.Esa época se caracteriza por lo que se llama la cultura castreña, ya que su elemento principal es el poblado fortificado o castro (v. CASTROS v CITANIAS). Esta cultura surge de la mezcla de la pervivencia indígena tradicional y los nuevos elementos celtas más avanzados (v. CELTAS 1, 7). El castro es la organización política más pequeña dentro de la estructura tribal; se edificaban en la cima de las colinas o lomas de cierta altura con finalidades defensivas, que se aumentaban con murallas y fosos. Tenían normalmente formas redondeadas, como el de Carvalhelos, u ovaladas, como el de Sabroso. Se construyen desde finales del s. VI a. C. hasta la época romana, en la que empieza su decadencia, como consecuencia de la intervención romana.La conquista de la península Ibérica fue lenta; las tribus lusitanas fueron de las últimas en ser sometidas por Roma, ya que si al principio se alían con ella para deshacerse de la dominación cartaginesa, luego se enfrentan a Roma, al darse cuenta de sus intenciones colonialistas. La resistencia llevada a cabo por Viriato (v.), entre otros, termina en el 139, y Lusitania (v.) es conquistada por Roma definitivamente. Al igual que el resto de la Península, P. fue romanizado. Se construyeron colonias y municipios en puertos comerciales como Lisboa y Oporto. Vespasiano concedió el itis latinum a las principales poblaciones, y Caracalla con su famoso edicto convirtió a todos sus súbditos en ciudadanos romanos (v. tv, 1-2).J. MONFORT.
BIBL.: H. BREUIL, Contribution a 1’étude des industries paléolithiques du Portugal et de leurs rapports avec la géologie du Quaternaire, Lisboa 1942; G. ZBYSZEWSKI, La classilication du Paléolithique anclen et la chronologie du Quaternaire de Portugal en 1942, Oporto 1943; íD, Le Quaternaire da Portugal, Lisboa 1959; E. HERNÁNDEZ PACHECO, La vida de nuestros antepasados paleolíticos, Madrid 1932; A. DO PAi;o, Revisño dos problenias do Paleolítico, Mesolitico e Asturiense, Lisboa 1941; VARIOS, Nouvelles découuertes paléolithiques en Algarve, Oporto 1945; V. RAu, Les recherches et découvertes préhistoriques au Portugal á partir de 1940, "Rivista di Scienze Prehistoricheu 3, Florencia 1948.
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