Polonia (Polska) VIII. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
Del prerrománico al Renacimiento. El arte oficial en P. empieza en el s. X cuando se evangeliza y unifica el país. Existen construcciones prerrománicas (950-1050) en Cracovia (v.). El románico polaco (10501230) simplifica las formas europeas y las adapta a las condiciones locales con escasa decoración, torres macizas y cuadradas (Cracovia, Tum, Strzelno, Gniezno y Poznan). Hay esculturas de piedra (capiteles, tímpanos en Strzelno, Trzebnica y Breslau), magnífica puerta de bronce en la catedral de Gniezno (s. XII), pinturas murales, etcétera. Las órdenes religiosas importan la arquitectura de transición, y se desarrolla la de tipo bizantino en P. sudoriental. El ladrillo, a veces combinado con piedra, prevalece en el gótico polaco (1230-1500), importado de Italia, cuyo desarrollo culmina en el s. XIV. Las iglesias son de tres, dos o una naves, con influencias occidentales y orientales. La decoración exterior consiste en combinaciones geométricas de ladrillos, piñones escalonados de concepción variada, tejados altos y muy inclinados: Cracovia, Gdarísk, Poznan, Torurí y Breslau. Construcciones civiles como ayuntamientos, lonjas, murallas, barbacanes, castillos: Cracovia, Poznan, Gdarisk, Varsovia, etcétera. Originales iglesias de madera, del s. XV, algunas con rica policromía interior (Dgbno en Cracovia). Escultura de piedra o mármol en los sepulcros de reyes de los s. XIV y XV (Silesia, Cracovia), tallas de madera en los retablos como el gran políptico del Tránsito de la Virgen del célebre Wit Stwosz (v. STOSS, VEIT) en Cracovia, imágenes de la Virgen llenas de dulzura (Kruzlowa), etcétera. Frescos murales anónimos del s. xiv, vidrieras con figuras de santos. Tablas y trípticos del s. XV con un carácter nacional y tendencias idealistas.Cracovia, capital y centro artístico de P. en el Renacimiento (1500-1630), tiene contacto directo con Italia. Maestros italianos (Bartolomé Barrecci, Juan Cini de Siena, Felipe de Fiesole, Nicolás de Castiglione, cte.) con sus discípulos polacos reforman el castillo real de Wawel en Cracovia y construyen la capilla "de los Segismundos" en la catedral, obra maestra del Renacimiento centroeuropeo. Los aristócratas y la nobleza media se hacen construir palacios en armonía con el poderío creciente del país. Los edificios se caracterizan por un ático, llamado "de peine", que sirve para ocultar el tejado, y por los pórticos (Lonja de Paños en Cracovia, varias Plazas Mayores o de Mercado en Zamosé, la magnífica en Kazimiers del Vístula, ayuntamientos, iglesias). Decoración riquísima. Figuras yacentes de los sepulcros con piernas dobladas y cabeza apoyada en la mano sugieren un sueño pasajero. La pintura, más modesta que la gótica, se ocupa principalmente del retrato. Miniaturas preciosas (Código de Behem).Barroco y neoclasicismo. El barroco (1630-1760), introducido por jesuitas, florece rápidamente. Opulentas iglesias, monasterios, palacios residenciales, palacios fortificados en el Este del país con edificación compacta y torres en los ángulos. La vida artística de la época se concentra en Varsovia (v.), capital desde 1596, con iglesias, palacios y barrios típicos. Influencia francesa se nota en el real sitio de Wilanów, en el palacio de Lazienki y en los palacios aristocráticos de Varsovia, Pu-lawy, Lubartów, Nieborów, etc. Se reconstruye el castillo real de Varsovia. Son características las casas solariegas de la nobleza rural, llamadas duvorek, con elementos barrocos y populares. Notables sinagogas judías de madera. La escultura y pintura pasan del manierismo renacentista al barroco con reminiscencias medievales. Los sepulcros y mausoleos, labrados en mármol oscuro, alabastro blanco, plata o bronce, ostentan bustos de difuntos, figuras alegóricas, ángeles, etc. Son de gran originalidad los retratos mortuorios pintados sobre ataúdes de los fallecidos por artistas anónimos. Los pintores polacos del s. xvii dan una nota sármata (castiza polaca) al arte nacional. Los jesuitas fomentan cuadros alegórico-simbólicos y representaciones de María, cuyo culto llega a su apogeo. Se multiplican cuadros milagrosos de la Virgen, a veces síntesis de la pintura gótica y bizantino-rusa con el bello ejemplo de la Virgen de Ostra Brama en Wilno. Otros motivos barrocos son las alegorías y danzas de la muerte, con alusiones sociales o políticas. Se inicia la pintura panegírica y batallística. En las artes menores se acentúan influencias orientales, muy características.El neoclasicismo (1760-1830) de tipo francés caracteriza construcciones públicas, escuelas, academias, museos, hospitales, teatros, e introduce nuevas concepciones urbanísticas, en primer lugar en Varsovia, que cobra entonces su aspecto característico clásico-barroco. Se desarrolla la arquitectura burguesa: bancos, comercios, hostales, correos, casas de vecindario de varias plantas, etc. En las iglesias perduran generalmente elementos barrocos. La aristocracia construye en sus residencias templos de Amor, de Sibila, de Diana, templetes neogóticos, rodeados de parques (palacio de Pulawy de los Czartoryski, la Arcadia, cerca de Nieborów de los Radziwill). Estanislao Augusto Poniatowski, rey de P. (1764-95), fomenta el intercambio de artistas con el extranjero, y protege el arte. Un equipo de escultores, dirigidos por el francés A. Lebrun, ejecutan bustos de los personajes contemporáneos y figuras alegóricas. Llegan M. Bacciarelli y J. P. Norblin, que tienen gran influencia en la pintura, como también el Canaletto, J. Grassi, /. B. Lampi y otros. Todos se polonizan con facilidad en sus retratos, escenas costumbristas y paisajes. Entre los polacos, F. Smuglewicz, A. Kucharski, M. Tokarski, J. Wall y la pintora A. Rajecka, producen retratos y escenas históricas. Aleksander Orlowski (1777-1832), dinámico y opuesto a la pintura académica, está considerado como el primer pintor completamente polaco. Daniel Chodowiecki y Michal Ploríski destacan en los grabados.Los repartos de P. (1772, 1793 y 1795), la pérdida de soberanía y las guerras de Napoleón frenan el desarrollo artístico, que vuelve a despertarse después del congreso de Viena, (1815). A. Corazzi y P. Aigner construyen el Teatro Grande de Varsovia, J. Kubicki e Idzkowski continúan el estilo neoclásico, aplicado también a las primeras fábricas metalúrgicas y textiles.El siglo XIX hasta la independencia. Desde 1830 hasta los principos del s. XX, en la arquitectura se repiten los estilos existentes en sus formas neogóticas, neorrománicas, etc. La escultura sigue las líneas académicas, influenciada por Cánova (v.) y el danés Bertel Thorvaldsen (v.). La pintura del s. XX oscila entre el romanticismo (1830-60) y el realismo (1860-90), y en un país ocupado recuerda la existencia del pueblo polaco.Entre los artistas de tendencia romántica destacan: Antoni Brodowski (1784-1832), retratista con matices clásicos; Piotr Michalowski (1800-55), que se distingue por su inquietud y dinamismo en los temas históricos y en los retratos de tipos populares; Henryk Rodakowski (1823-94), retratista muy hábil; Juliusz Kossak (1824-99), batallista y pintor de- caballos; Wojciech Gerson (18311901), autor de paisajes idealizados; Aleksander Kotsis, pintor de cuadros de género; Józef Siminler, dedicado a los cuadros históricos. Arthur Grotiger (1837-67), influenciado por el mesianismo romántico literario, produce obras que conmueven la sensibilidad patriótica. El pintor polaco más importante y célebre del s. XIX es JanMatejko (1838-93), medalla de oro en varias exposiciones de París y Munich, autor de grandes telas de historia, cuyas pinturas se caracterizan por la expresión plástica y realista, el excelente dibujo y la fuerza dramática.El realismo está representado por Józef Chelmonski (1849-1914), pintor del paisaje polaco y costumbrista; Maksymilian Gierymski, objetivo en su pintura casi documental; su hermano Aleksander (1850-1901), interesante preimpresionista, sensible a los problemas sociales; Wojciech Kossak (1859-1930), batallista; Stanislaw Witkiewicz, paisajista y teórico de pintura. El academicismo está representado por Henryk Siemiradzki.El modernismo y el impresionismo se manifiestan en las obras de Olga Boznariska (1865-1940), J. Pankiewicz y W. Podkowiríski, y en su faceta simbólico-popular, en las de Jacek Malczewski, Józef Mejof fer y particularmente de Stanislaw Wyspiaríski (1869-1907), que destaca además en pinturas murales y vidrieras. L’art nouveau imprime su sello también en las pinturas de V. Hof finan, W. Weiss, W. Wojtkiewicz y W. Tetmajer. Excelentes acuarelistas, L. Wyczólkowski, J. Falat y A. Augustynowicz aplican descubrimientos impresionistas a la perfección del dibujo. T. Axentowicz practica el retrato femenino al pastel. Como reacción al aformismo impresionista, el formismo trata de introducir la construcción dinámica con L. Chwistek, Z. y A. Pronaszko, T. Czyzewski, L. Dolzycki, etc. En París trabajan L. Markus (Marcoussis y Tadeusz Makowski (1882-1932), dotado de una original imaginación poética.De la independencia hasta nuestros días. Con la independencia de P. en 1918, la arquitectura se moderniza con ciertos matices de estilos regionales (de Zakopane, de "dworek"), y se construyen los primeros edificios funcionales. La escultura tiene sus representantes en W. Szymanowski, K. Laszczka influenciado por Rodin, y Xawery Dunikowski (1875-1964), cuya interesantísima obra sintética se expresa en composiciones simbólicas, bustos y esculturas decorativas monumentales. L. Puget y J. Szczepkowski representan el impresionismo realista; H. Kuna, la escultura lírica; y E. Witting es un clásico moderno. Zbigniew Pronaszko aprovecha las experiencias del cubismo; y August Zamoyski, las del formismo con miras al clasicismo. S. Szukalski, dotado y fecundo, trata de acercarse a la antigua escultura eslava. En la pintura aparece cierta estilización de tipo folklórico en las obras de Z. Stryjeríska, W. Skoczylas, E. Zak, etc. Las tendencias clásicas vuelven con L. Slendzinzski, F. Kowarski y otros. J. Rubccak, E. Eibisch, J. Cybis, T. P. Potworowski, W. Taranczewski y C. Rzepinski interpretan las doctrinas evolucionadas del colorismo. Paralelamente, se desarrollan las corrientes del vanguardismo, la pintura abstracta, el "arte puro", cte., con W. Strzemiriski, M. Szczuka, B. Szulc, St. I. Witkiewicz, H. Stazewski, M. Jaremianka y otros.Después de la II Guerra mundial, el problema esencial de la arquitectura es la urbanística, con soluciones sociales modernas. En primer plano se coloca la sorprendente reconstrucción de Varsovia, seguida por la de Gdansk, Poznan, Breslau, etc., como también la fundación de ciudades completamente nuevas (Nowa Huta) y de centros industriales a gran escala. En la arquitectura actual predominan el funcionalismo y estructuralismo. La nueva escuela arquitectónica polaca está consiguiendo premios internacionales (p. ej., Primer Premio en el Concurso de la ópera de Madrid), y efectúa construcciones en el mundo entero. En la escultura, al lado de varios artistas ya mencionados, aparecen /. Bandura, autor de esculturas monumentales, S. Horno-Poplawski, K. Muszkiet, A. Kenar, J. Jarnuszkieu,icz, N. Ruppaport y J. Soltan. Entre las mujeres sobresalen Alina Slesúíska (obras en Brasilia) y Alína Szapoczrnikow. Interesantes monumentos de A. Konieczriy. Hacia 1936 aparecen en la pintura tendencias sociales que se manifiestan plenamente después de la guerra. Rechazando la deformación y supremacía de la forma, el realismo socialista glorifica el heroísmo del mundo del trabajo: B. Urbanowicz, A. Kobzdej, S. Kowarski y otros. Desde 1956 la pintura sigue por los caminos independientes en sus innumerables facetas: abstracta, estructural, collages, pintura mineral, metafísica, etc. Últimamente parece volver el interés por lo humano y realista. Es notable el desarrollo del grabado, especialmente sobre madera, iniciado por W. Skoczylas (1895-1944), que se dedicó a temas folklóricos, y practicado por E. Bartlomiejczyk, W. Wallowicz, T. Cieslewski, S. Ostoja-Chrostowki, W. Podoski, T. Kulisiewicz, B. Krasnodgbska-Gardowska, W. Goryríska, T. Makowski, S. Mrozewski, etc. Varias otras técnicas del grabado, incluso las más avanzadas, tienen sus representantes de talento en M. laremianka, K. Wróblewska, A. Marczyríski, J. Stern, M. Wejman, M. HiszparískaNeumann, J. Gielniak, A. Lenica, J. Panek, etc. El grabado que oscila entre el realismo y las tendencias abstractas sigue su trayectoria ascendente. El cartel publicitario actual consigue un alto nivel artístico y numerosos premios internacionales. Destacan W. Daszewski, T. Gronowski, l. Mroszczak, T. Tomaszewski, l. Witz, T. Trepkowski, W. Zamecznik, O. Siemaszko, cte., por su estilo metafórico y comunicativo al mismo tiempo.En la historia del arte polaco es indispensable mencionar la contribución continua del arte popular. Fuente genuina de inspiración artística o reflejo de estilos importados, adaptados a la sensibilidad nacional, el arte popular rico y vivo (arquitectura, pintura, tallas, bordados, trajes, cte.) acompaña, fomenta y sostiene la creación plástica polaca, imprimiéndole esas facetas típicas que deciden su carácter particular. La repetición de ciertas constantes (composición, color, expresión) y el matiz lírico que emana de la creación popular marcan con su sello tanto la arquitectura, escultura y pintura, como la música, literatura y otras artes.V. t.: CRACOVIA III; VARSOVIA III.GABRIELA MAKOWIECKA.
BIBL.: T. DOBROWOLSKI, Historia del arte polaco, Cracovia 1965; H. SZEMBERG, L’alliche polonaise, Varsovia 1956; C. SKRZYPEK y F. ORDYÑSKI, Polen im Bild, Varsovia 1959.
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