Polonia (polska) VII. Lengua y Literatura LIT.
Categoria:
Literatura
1. Lengua. La lengua polaca pertenece a la familia indoeuropea. Con el checo, eslovaco y sorabo, forma el grupo eslavo occidental (v. ESLAVOS III) y procede del antiguo idioma común paleoeslavo. La hablan 32 millones de polacos en el país (1971), y algunos millones fuera de éste.Características: 1) La lengua polaca es flexional, con alteraciones en las voces declinables y en las conjugables. El verbo, como en otras lenguas eslavas, puede tener aspecto perfectivo o imperfectivo. 2) Existen tres géneros: masculino, femenino y neutro. 3) No existe el artículo. 4) Todas las vocales son semilargas. 5) La lengua polaca es la única entre las eslavas con vocales nasales: g, p. 6) Es característica la fuerte palatalización de ciertas consonantes: c s, z. 7) Las palabras, excepto muy pocas, son llanas. 8) El alfabeto es latino.Historia de la lengua. Como es natural, el pueblo polaco hablaba y mantenía las tradiciones de su idioma desde tiempos inmemoriales, pero, en los primeros siglos después de la evangelización de Polonia (966), el latín era el idioma culto y preponderante en los documentos escritos. La época histórica del polaco empieza en 1136, cuando en una bula otorgada por Inocente III el Arzobispado de Gniezno se encuentran en medio del texto latiilo nombres de personas y poblaciones en polaco. En Libro de Henrykowo (1270), historia de un monasterio cisterciense, hay una frase entera en polaco y varios ejemplos de toponimia y antroponimia. El s. XIV proporciona un documento esencial, el canto Bogurodzica (Madre de Dios), y en prosa, Sermones de S. Cruz, Salterio de S. Florián, Sermones de Gniezno, todo copias de manuscritos más antiguos desaparecidos. Entre los documentos del s. XV, destaca la importante Biblia de la reina Sofía y la traducción del Estatuto de Mislica (1499). La preponderancia del latín perdura hasta 1543, cuando aparece una obra en polaco de Mikolaj Rej: Breve coloquio entre el señor, el alcalde y el cura, que cierra la época antigua del idioma polaco e inicia la moderna. Razones políticas y el progreso de la imprenta y. de la cultura influyen en la unificación y el desarrollo del mismo. Además de algunas influencias de origen variado, la lengua polaca sufrió una intensa presión extranjera (germanización y rusificación), desde fines del s. XVIII, época de los repartos, pero salió victoriosa de esta prueba y sigue el curso común a todos los idiomas, con algunos neologismos introducidos por los últimos descubrimientos científicos. La instrucción, el desarrollo industrial y las migraciones borran las diferencias dialectales e introducen una notable uniformidad en la lengua polaca actual. V. t.: ESLAVOS III; ESLAVÍSTICA.2. Literatura. Manifestaciones literarias en latín. Diversas crónicas históricas de carácter mítico adquieren seriedad con Jan Dlugosz (1415-80), autor de la Historia Polónica, basada en laboriosas investigaciones. La literatura polaca en latín alcanza un periodo brillante con la aparición de representantes tan destacados como Andrzej Frycz Modrzewski (1503-72), cuya obra Conirnentarii de Republica emendanda (1551-54) consiguió un renombre internacional; Stanislaw Orzechowski (1513-89), autor de polémicas; y Nicolás Copérnico (v.) con su De revolutionibus orbium coelestium (1543). Klemens Janieki (1516-43), Jan Kochanowski (v.) y Maciej Sarbiewski (1595-1640) son autores de excelentes poesías en latín.Literatura en polaco.s. Empieza a florecer en el s. XVI, y pronto alcanza un nivel elevado. Mikolaj Rej (1505-69) es el primero en escribir exclusivamente en polaco. Publica: Salterio de David, El mercader, Postilla y sobre todo El espejo con La vida de hombre bueno. La adaptación al polaco de El cortesano de Castiglione por Lukasz Górnicki (1527-1603) influye en las letras y las costumbres. El repentino florecimiento de talentos hace del s. XVI el Siglo de Oro polaco, que llega a su apogeo con la aparición del gran poeta Jan Kochanowski (1530-84), cuyas obras maestras El Salterio (1578) y Trenos (1580), le colocan entre los grandes creadores de la época. Siguen su huella Mikolaj Szarzynski (1550-81), Sebastian Klonowic (1545-1602) y Piotr Skarga (15361612), jesuita, apasionado predicador, cuya aportación a la prosa polaca se manifiesta sobre todo en los Sermones en la Dieta (1597), su obra maestra.Barroco. La poesía, en esa época de decadencia política e intelectual, es cultivada por Szymon Szymonowic (1557-1629), humanista, autor de Idilios; Andrzej Morsztyn (1613-93), representante del barroco importado; Waclaw Potocki (1625-96), poeta épico como Samuel Twardowski (1600-60), autor también de una novela pastoril de tema hispano-portugués: La bella Pascualina. Szymon Zimorowicz (1607-29) deja poemas amorosos (Roxolanas), y Wespazjan Koehowski (1633-1700), La Salrnodía (1695), su obra maestra, lírico-patriótica, y poesías satíricas (Ocio trabajoso). Las Memorias de Jan Pasek (16301701) son un relato pintoresco de la vida típica de los hidalgos coetáneos del autor. El rey Juan III Sobieski (1624-96) redacta unas cartas amorosas a la reina, su esposa, obra maestra de pasión y estilo de la época. A principios del s. XVIII se sume P. en la más profunda decadencia. Calendarios, horóscopos y volúmenes de Silva rerum, al lado de una literatura religiosa de baja calidad, son casi la única producción. Iniciada por un grupo de hombres valerosos y cultos, empieza la ansiada reforma que, con la llegada al trono del rey Estanislao Augusto Poniatowski hace rápidos progresos y culmina en la Constitución del 3 mayo 1791.Neoclasicismo. Con su preocupación por los problemas urgentes de la nación, la literatura polaca neoclásica da un paso importante y esperanzador hacia el renacer del país. Ignacy Krasicki (1735-1801), influenciado por los racionalistas franceses y dotado de clara inteligencia y elegancia de estilo, se enfrenta con los defectos nacionales en sus obras heroico-cómicas, en Sátiras y novelas de aventuras con fines didácticos. Las concisas Fábulas, obra maestra de Krasicki, coronan su producción. Adam Naruszewicz (1733-96) deja una Historia de Polonia, y Stanislaw Trembecki (1730-1812) su famoso poema descriptivo Zofión,ka. Los idilios sentimentales y pastoriles caracterizan al prerromántico Franciszek Karpinski (17411832), llamado "poeta del corazón", autor también de unos Cánticos religiosos y de villancicos, populares hasta ahora. En el campo teatral, al lado de Franciszek Bohomolec (1720-84), destaca Wojciech Boguslawski (17571829), gran promotor del teatro nacional y autor de una comedia folklórica con música: El milagro o labriegos cracovianos y pastores del Tatra (1794). La comedia El regreso del diputado, de carácter satírico-político, es obra de Julian Niemcewicz (1757-1841), autor también de unos Cantos históricos muy populares y algunas novelas. Franciszek Zablocki (1754-1821) escribe comedias como: El petimetre enamorado, El supersticioso y El sarmatismo, aguda crítica de los defectos típicos polacos de la época. En 1811 Alojzy Felinski (1771-1820) estrena su conocido drama histórico Barbara Radziwillouma.En el límite del clasicismo y del romanticismo surge la figura del mayor comediógrafo polaco y uno de los mejores entre los eslavos, Aleksander Fredro (1793-1876), autor de numerosas comedias de carácter o de intriga, obras maestras de la dramaturgia polaca, como: Pan Jowialski (1832), Votos de doncellas (1833), El desquite (1833), etc. Fredro se distingue por su habilidad escénica, excelente sentido del humor, y la ternura con que trata a sus protagonistas. A finales del s. XVIII, los repartos de P. y la ocupación de sus territorios por potencias extranjeras quitaron eficacia a los esfuerzos de los escritores y hombres esclarecidos. Las esperanzas de la nación de reconquistar su independencia se expresan principalmente en la poesía, que con el advenimiento del romanticismo entra en un periodo de gran brillantez, llamado el segundo Siglo de Oro.Romanticisrno. Iniciado por Adam Mickiewicz (v.) en 1822, se caracteriza por la vuelta a la tradición popular y el patriotismo. Las más destacadas obras de este periodo nacen en París, en la emigración provocada por el fracaso de la insurrección de 1831. Adam Mickiewicz (17981855), el mayor poeta polaco y principal representante de la "Gran Emigración", de enorme influencia en P., produce obras inspiradas en el amor de la patria y de la Humanidad, como el drama Los antepasados y el largo poema épico El señor Tadeusz. Juliusz Slowacki (v.; 180949), destacado poeta y dramaturgo, el más romántico de todos, escribe poemas: lan Bielecki, La víbora, El padre de los pestíferos, Beniowski, etc., un ciclo de bellas poesías líricas, En Suiza (1836), Anhelli (1837), exaltación del sacrificio, y una obra inacabada histórico-teosófica, Génesis por el espíritu, seguida del poema Espíritu rey. Otro mérito de Slowacki es el gran impulso que dio a la dramaturgia polaca con sus dramas de matices shakespearianos y románticos: Mindowe (1829), Maria Stuart (1830), Kordian (1833), Mazepa (1834), Balladyna (1834), Lilla Weneda (1840), Fantazy (1841), etc. Admirador entusiástico de Calderón, Slowacki escribe dos dramas de carácter místico: El padre Marek. El sueño argénteo de Salomea (1843), y publica una bellísima traducción de El príncipe constante del mismo autor. Zygmunt Krasinski (1812-59), además de poesías líricas filosófico-religiosas (El alba, Salinos del porvenir), interpreta los problemas ideológicos de la época en dos dramas: La Nodivina Comedia (1833) e Iridion (1836).Epígono del romanticismo, Cyprian Norwid (1821-83), incomprendido antaño por su hermetismo, deja poesías espirituales muy apreciadas actualmente, diálogos filosóficos sobre la estética, Pronsethidion (1851), y algunos poemas dramáticos. Entre los poetas que quedaron en la P. ocupada, destacan: Antoni Malczewski (1793-1826), autor de un extenso poema de penetrante melancolía: Maria (1825); Bohdan Zaleski (1802-86); Seweryn Goszczynski (1801-76), y un grupo de populares poetas patrióticos como Wincenty Pol (1807-72), Teofil LenartomÍcz (1822-93), Kornel Ujejski (1823-97) y otros. En la novela se ocupan de temas de actualidad o históricos Józef Korzeniowski (1797-1863), Henryk Rzewuski (1791-1866). Zygmunt Kaczkowski (1825-96) y sobre todo Józef Ignacy Kraszewski (1812-87), que con más de 200 novelas impone a los lectores el gusto de la novela puramente polaca. Entre sus novelas históricas destacan: La condesa Cosel y Brúlhl (1875). Son románticos todavía Narcyza Zmichowska (1819-76), poetisa y novelista; y Teodor Tomasz Jez, seudónimo de Zygmunt Milkowski (1824-1915), cuyas novelas describen las luchas heroicas de los eslavos del Sur con los turcos: Los fugitivos (1870).El positivismo. Después del fracaso de la insurrección de 1863 y de la ideología romántica, aparece la brillante novela realista que encabeza Boleslaw Prus (seudónimo de Aleksander Glowacki, 1847-1912). Partidario del progreso como medio del renacimiento nacional, expresa sus ideas en sus destacados cuentos y novelas: La avanzadilla (1866), La muñeca (1894), Las emancipadas (1894), e incluso en la novela egipcia El faraón (1896). Eliza Orzeszkowa (1841-1910) se interesa por problemas morales y humanos con fuerte acento social: Diario de Vatzlava (1870), educación de la mujer; Meir Ezofowicz (1878), problema de los judíos en P.; Dziurdziowie (1885), el de los campesinos. Su obra maestra, En las orillas del río Niemen (1888), evoca la vida de la nobleza rural empobrecida y desorientada, con un fondo de bellísima naturaleza lituana. El dinámico talento de Henryk Sienkiewicz (v.), premio Nobel en 1905, produce cuentos y novelas de fama mundial como, p. ej., entre los más célebres, Quo vadis?La poesía de este periodo está representada por Adam Asnyk (1838-97), autor de poesías de carácter filosófico, Sobre los abismos, y otras líricas o descriptivas, y por Maria Konopnicka (1842-1910), poetisa de rima fácil y profundo interés por los desheredados, y excelente en sus cuentos en prosa Nuestro jamelgo, Urbanowa, etc. Autora de deliciosos libros para niños, deja también un extenso poema sobre los emigrantes: El señor Balcer en el Brasil, (1909). Józef Blizinski (1827-93) y Michal Balucki (1837-1901) cultivan la comedia burguesa y realista, sin problemas. Al doblar el siglo, aparecen autores con nuevos objetivos. Gabriela Zapolska (1860-1921), de tendencias naturalistas, censura las lacras sociales en sus novelas y sobre todo en sus dramas: Zabusia (1896), Señorita Maliczewska (1912), y La moral de la señora Dulska (1907), ataque a la hipocresía burguesa, que constituye su obra maestra. Tadeusz Rittner (1873-1921) destaca por su habilidad en la composición dramática: En una pequeña casita (1904), Jacobo el tonto (1910), su mejor obra.Neorroranticismo. Este movimiento, llamado también modernismo o Joven Polonia, se manifiesta con intensidad. El poeta Miria, seudónimo de Zenon Przesmycki (1861-1944) lo introduce con sus traducciones de poesías y dramas simbolistas, y el lema de "arte por el arte". Lo lleva más adelante Stanislaw Przybyszewski (1868-1927), cuyas novelas Homo sapiens (1895-58), Hijos del satanés (1897), De profundis (1896), y los dramas Por la felicidad (1900), El vellocino de oro (1901), La nieve (1903), sorprenden por la intensidad de sentimientos, y análisis despiadado en busca del "alma desnuda". Llamado "satanista" polaco, suscitó fructíferas polémicas. Kazimiers Tetmajer (1865-1940), lírico impresionista y portavoz del decadentismo de fin del siglo que expresan varios tomos de sus Poesías (1891-1912), publica también novelas de las que sobresalen las folklórico-históricas La leyenda (lelos Tatra (1912) y En el rocoso Podhale (1910). Las poesías lírico-filosóficas de Jan Kasprowicz (1860-1926), el poeta más representativo del neorromanticismo, se caracterizan por los temas eternos: amor, muerte, universo, y por un lenguaje simbólico: Himnos, Libro de los pobres (1916), Mi mundo (1926), un drama fantástico Marcholt (1920).Leopold Staff (1878-1957), poeta y dramaturgo, aporta a la poesía moderna polaca fuerza, concisión, juventud y religiosidad, y constituye el eslabón que la une a la época contemporánea: El día del alma (1903), Senderos campestres (1919), El ojo de la aguja (1928), etc. Lucjan Rydel (1870-1918) es autor de poesías ligeras y atractivas, de obras de teatro en verso folklóricas, El círculo encantado (1899), Belén polaco (1905), y Zygmunt August (1913), histórica. Poeta y dramaturgo, Tadeusz Miciríski (1873-1919), preocupado por los problemas insolubles de la psiquis, expone su confusa ideología filosófico-mística tanto en sus poesías (En el crepúsculo de las estrellas 1902), como en sus novelas (Nietota. Libro secreto de los Tatra, 1910), y en sus dramas: El príncipe Patiomkin (1907), Basilisa Teofanu (1909). Stanislaw Wyspianski (1869-1907), figura máxima del neorromanticismo polaco, dramaturgo, poeta, pintor y reformador del teatro, vuelve a las fuentes románticas y trata de la liberación del pueblo polaco en unos dramas simbólicos, poética amalgama de mitos griegos y nacionales, de sugestiva belleza: La boda (1901), manifiesto del nuevo teatro, Varsoviana (1903), La noche de noviembre (1903), Liberación (1902), Acrópolis (1904), etc. Los dramas de Karol Hubert Rostworowski (1877-1938) exponen problemas morales de varia índole: Judas Iscariote (1913), Calígula (1917), La sorpresa (1929), tragedia de aldea. Tuvieron éxito de público las comedias de Jan August Kisielewski (1878-1918), de Wlodzimierz Perzynski (1878-1930), y de Adolf Nawaczynski (1876-1944), éstas de carácter panfletista-histórico.La novela y el cuento están representados por Waclaw Sieroszewski (1858-1945), Józef Weyssenhoff (1860-1932), y sobre todo por Wladyslaw Reymont (v.), autor, entre varias novelas, de la célebre tetralogía Los campesinos (1904-09), que le proporcionó el premio Nobel en 1924 y la fama mundial. Con la aparición de Stefan keromski (v.), destacadísimo novelista, lírico pesimista preocupado por problemas nacionales, históricos y sociales, y gran maestro de estilo, se abren nuevos veneros estéticos. Cuentos: Nos desgarrarán los cuervos, las cornejas (1895), La esforzada (1891), etc. Novelas: Los trabajos de Sísifo (1898), Gente sin hogar (1900), Las cenizas (1901; novela de la época de Napoleón con una parte dedicada a España), El río fiel (1912), Viento del mar (1922), Antes de la primavera (1925). Dramas: La rosa (1909), Me volveré más blanco que la nieve (1921), Huyó mi codorniz (1925). Las novelas finas y estilizadas de Waclaw Berent (1873-1940) realizan el programa del modernismo: La podredumbre (1901), Siembra de otoño (1911), Piedras vivas (1918). Las de WIadyslaw Orkan (1876-1930) denuncian la miseria de los campesinos de la región montañosa de Podhale: Los sin tierra (1900), La peste (1910), Antaño (1912).La independencia de P. (1918) despierta gran actividad literaria de varias tendencias. Poesía: Julian Tuwim (1894-1953), destacado lírico, satírico, traductor de Pushkin: Al acecho de Dios (1918), Biblia gitana (1933), Flores de Polonia (1949). Antoni Slonimski (n. 1895), poeta, comediógrafo, periodista: Primavera negra (1919), Crónicas semanales, etc. Jan Lechoñ (1899-1956), más clásico, es autor de: Poema carmesí (1920), Argénteo y negro (1924), etc. Kazimiers Wierzyríski (1894-1969) escribe poesías líricas: Primavera y vino (1921), El laurel olímpico (1927), etc.; en prosa: Vida de Chopin (1953). Jaroslaw Iwaszkiewicz (1894), poeta en Octavas (1919), Verano (1932), etc., y prestigioso novelista en Señoritas de Wilko (1933), Escudos rojos (1934), Fama y gloria (1959), etc., escribe también teatro: Un verano en Nohant (1936), Mascarada (1938). Kazimiera Illakowicz (n. 1892), y sobre todo Maria Pawlikowska-Jasnorzewska (18951945) dan dos versiones femeninas originales de la poesía moderna.El grupo de vanguardia, encabezado por Tadeusz Peiper (n. 1891), su teórico, comprende a Julian Przybos (n. 1901), Jan Brzekowski (n. 1903), Jalu Kurek (n. 1904), (n. 1904), Adam Wazyk (n. 1905), Józef Czechowicz (1903-39), Marian Czuchnowski (n. 1909), Czeslaw Milosz (n. 1911), etc. Representan el futurismo: Anatol Stern (1898-1968), Tytus Czyzewski (1885-1945), Stanislaw Mlodo2eniec (1897-1959), etc. Otras tendencias se manifiestan en Boleslaw Lesmian (1878-1937), destacado simoblista, Emil Zegadlowicz (1888-1941), Józef Wittlin (n. 1896), Mieczyslaw Jastrun (n. 1903), Jerzy Liebert (1904-31), Konstanty I ldefons Galczynski (1905-53), Józef Lobodowski (n. 1911), etc. Son de carácter revolucionario las poesías de Wladyslaw Broniewski (18971962), Bruno Jasieríski (1901-42) y Stanislaw Ryszard Dobrowolski (n. 1907). En novela, Juliusz Kaden Bandrowski (1885-1944) introduce un nuevo realismo, y Zofia Nalkowska (1885-1954) destaca por su refinada psicología.De entre numerosísimas escritoras sobresale la obra de Maria Dabrowska (v.), y, especialmente, su ciclo épico de novelas Noches y días (1932-34). Zofia KossakSzczucka (1890-1967), Helena Boguszewska (n. 1890), Herminia Naglerowa (1890-1957), Pola Gojawiczyriska (1896-1963), Maria Kuncewiczowa (n. 1899), Magdalena Samozwaniec (n. 1899), Ewa Szelburg-Zarembina (n. 1899), Irena Krzywicka (n. 1904) y Wanda Wasilewska (1905-64) representan la brillante novela femenina. junto con las novelas originales de Zbigniew Unilowski (1909-37), las de Sergiusz Piasecki (n. 1899), Micha] Choromariski (n. 1904), Kornel Makuszyríski (1884-1953), Melchior Wankowicz (n. 1892), Antoni Ferdynand Ossendowski (1876-1945), Ferdynand Goetel (1890-1960), Jan Parandowski (n. 1896), etc., polémicas y críticas de Tadeusz Boy-seleríski (1874-1941), crean el ambiente intelectual de los años treinta. Es muy interesante el grupo formado por Bruno Schulz (1892-1942), autor de tendencias surrealistas, Witold Gombrowicz (v.), grotesco-satírico, y Stanislaw Ignacy Witkiewicz (1885-1939), autor de novelas experimentales y de obras de teatro que exponen sus teorías sobre la "forma pura" en el arte. Karol Irzykowski (1873-1944) es novelista y destacado crítico. Jan Wiktor (1890-1968), Gustaw Morcinek (1891-1963), Jalu Kurek (n. 1904) y Micha¡ Rusinek (n. 1904) son novelistas que se ocupan a menudo de problemas sociales. Teatro: Al lado del teatro poético de Jerzy Szaniawski (n. 1887), hay comedias de tipo científico de Bruno Winawer (1885-1944) y Antoni Cwojdziríski (n. 1897).La guerra y la ocupación nazi (1939-45) suscitan una nutrida literatura de dolor y denuncia, que al llegar la paz cobra caracteres de discusión y ajuste de cuentas. El realismo socialista de la posguerra inmediata cede paso a otras tendencias, muy variadas. Poesía: Stanislaw Jerzy Lec (1909-66), Vl’itold Wirpsza (n. 1918), Krzysztof Kamil Baczynski (1921-44), Tadeusz Rósewiez (n. 1921),Tadeusz Gajcy (1922-44), Stanislaw Grochowiak (n. 1934), Zbigniew Herbert (n. 1924), Wislawa Szymborska, Ernest Bryll (n. 1935), etc. Novela: Lucjan Rudnicki (1882-1967), Igor Newerly (n. 1903), Tadeusz Breza (n. 1905), Antoni Golubiew (n. 1907), Teodor Parnicki (n. 1908), Jerzy Andrzejewski (n. 1909), Jan Dobraczynski (n. 1910), Stefan Otwinowski (n. 1910), Jerzy Putrament (n. 191 1), Adolf Rudnicki (n. 1912), Stanislaw Dygat (n. 1914), Kazimiers Brandys (n. 1916), Wojeiech Zukrowski (n. 1916), Wladyslaw Machejek (n. 1920), Roman Bratny (n. 1921), Tadeusz Borowski (1922-51), Tadeusz Konwicki (n. 1926), Marek Hlasko (n. 1934), Janusz Odrowaz-Pieniazek, etc. Teatro: Leopold Kruczkowski (1900-62), Jerzy Zawicyski (n. 1902), Tadeusz Rózewicz (n. 1921), Jerzy Broszkiewicz (n. 1922), Janusz Krasiriski (n. 1928), Slawomir Mrozek (n. 1930), Ernest Bryll y Bohdan Drozdowski.Las últimas tendencias de la prosa polaca, después de los descubrimientos del vanguardismo (v.) y otras corrientes, se inclinan según los críticos actuales, hacia una concepción más clásica, sin olvidar las experiencias inmediatas. La poesía, reflejo dinámico de lo contemporáneo, se expresa en un idioma preciso, complejo, a veces hermético. El teatro, de alto nivel, está en la vanguardia europea, y las obras, especialmente el drama, sin desprenderse por completo de la tradición nacional romántica, es al mismo tiempo terreno de discusión de los problemas contemporáneos, psicológicos, sociales y políticos. La literatura polaca actual, de carácter sincrético, desea, según el crítico W. Maciag (rev. "Polish Literature. Littérature Polonaise", septiembre 1968), "reflejar el mundo contemporáneo en toda su diversidad de forma, desea volver a encontrar en ese mundo al hombre vivo como un ser único".GABRIELA MAKOWIECKA.
BIBL.: M. CORBRIDGE-PATKANIOWSKA, Essentials oj Polish Gramnlar, 1944; H. GRAPPIN, Gramnraire de la langue polonaise, 1949; A. BERSANO BEGEY, Storia della letteratura polacca, Milán 1957; M. HERMAN, Histoire de la Latérature Polonaise, París 1961 ; B. CHLEBOWSKI, La Latérature polonaise au XIX, siécle, París 1933; J. KRZYZ4NOWSKI, Polish Rorrtantic Literature, Nueva York 1931; R. DYBOSKI, Modern Polish Literature, Oxford 1924.
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