Polonia (polska) V. Historia de la Iglesia. HIST.
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Historia de la Iglesia
1. Orígenes del cristianismo y primeros obispados. Desde el punto de vista religioso y cultural (sobre la religión anterior v. ESLAVOS H), los territorios polacos formaron, desde fines del s. IX, dos regiones: la del N, bajo la influencia del poderoso centro pagano de Rügen; la del S, con Cracovia, a la que parece habían acudido discípulos de S. Cirilo y S. Metodio (v.). La cuna del Estado polaco, con los centros de Gniezno y Poznan, está en la parte norte: Gran P. El duque Mieszko (963-992) fue el primer príncipe histórico (V. III). Se casó con la princesa checa Dobrava y por razones políticas se hizo bautizar (956); por el documento Dagome iudex confirió su país en vasallaje a la Santa Sede. Le sucede su hijo Boleslao I el Grande (992-1025).La primera diócesis, misionera, se constituyó en Poznan (967) con el obispo Unger (probablemente de origen italiano). La amistad que unió a Boleslao el Grande con S. Adalberto de Praga, más tarde apóstol de Prusia y primer mártir de esta misión, y con el emperador Otón III, acercó P. a Roma por medio de S. Romualdo, donde nació el proyecto de erigir en P. una nueva metrópoli para el mundo eslavo. La fundación se produjo en el a. 1000, durante la peregrinación de Otón III a la tumba de S. Adalberto en Gniezno. El obispado de Poznan y los tres nuevos de Kolobrzeg, Breslau y Cracovia pasaron a depender de la metrópoli de Gniezno. Los a. 1032-34 destacan por una revuelta social con tintes de paganismo. En circunstancias no dilucidadas desapareció un poco antes la diócesis de Kolobrzeg. El cristianismo naciente fue destruido, sobre todo en la parte norte. El nieto de Boleslao el Grande, Casimiro I el Renovador (1034-58), emprendió la reconstrucción de la Iglesia y del Estado. En 1079 el conflicto político que había enfrentado al obispo de Cracovia S. Estanislao (V.) con el rey Boleslao II el Valiente provocó el martirio del prelado, que fue canonizado en 1253.El rey Boleslao III Bocatorcida (1102-38) repartió el país entre sus cuatro hijos, otorgando primacía a Cracovia. Las luchas entre los herederos desgarraron P. hasta 1320, año de la restauración de la unidad del Estado. Este periodo de fragmentación hay tres acontecimientos de gran alcance: 1.° para proteger el país de los prusianos paganos, el príncipe Conrado de Mazovia hizo venir en 1226 ala Orden de los Caballeros Teutónicos, quienes, por una autorización del emperador Federico II, organizaron un feudo en los terrenos conquistados; 2.° los sínodos convocados por legados del Papa y la actividad de los obispos, sobre todo de Enrique Kietlicz, introdujeron la reforma gregoriana; 3.° creció enormemente la importancia de la Iglesia y de la metrópoli de Gniezno, al constituir el factor más importante de unidad en el reino durante 200 años. El clero se convirtió entonces en el promotor principal del desarrollo del sentimiento nacional y el culto a S. Estanislao fue símbolo de la idea de unificación del país. Aparecieron nuevos obispados: antes de 1 138 los de Wloclawek y Plock, un poco más tarde el de Kamien Pomorski para Pomerania y el de Lubusz (Lebus) para los lusacios. En Prusia se formaron bajo el dominio teutónico los obispados de Chelmo, Warmia (Frombork), Pomerania (Kwidzyn) y Sambia (Kónigsberg-Kaliningrado), dependientes del arzobispado de Riga. La red de parroquias y conventos se hizo también más densa (en los umbrales del S. XIII había ca. 800-1000 parroquias). En ese mismo periodo se desarrollaron las dos ramas cistercienses, además de los premostratenses y las órdenes mendicantes.2. Desde mediados del s. XIII hasta el fin del s. XIII. Tras la política oriental del rey Casimiro III el Grande (1338-70) y la extensión del reino por el SE (con un aumento del 25%), se erigieron obispados en Halié, Przemysl, Luck y Chelm. Al mismo tiempo, se estableció la diócesis latina de Siret en Moldavia. Casimiro el Grande contribuyó al desarrollo económico del país, al florecimiento de la arquitectura, el derecho y la cultura erudita (fundación de la Univ. de Cracovia en 1364). Las destrucciones, debidas a incursiones de los tártaros, ocasionaron una importante inmigración alemana acogida por Casimiro el Grande. También afluyeron judíos a P. Entre estos inmigrados se pusieron a trabajar las órdenes mendicantes, especialmente los dominicos (v.) y los franciscanos (V.). Estas órdenes se entregaron a la cura animarutn en medio de la población latina de Ucrania (Soc. fratruni peregrinantium). Entonces se transformó en metrópoli el obispado de Halic, transferido a Lvov (Leópolis) en 141214. Estas regiones orientales poseían ya obispados ortodoxos más antiguos, protegidos también por Casimiro (v. VI).3. El s. XV. Con la muerte de Casimiro se extinguió la dinastía de los Piast (v. 1370). De 1370 a 1399 reinó la rama húngara de la casa de Anjou. La hija de Luis de Hungría, Eduvigis, coronada en P., renunció a un matrimonio por amor y, para convertir a Lituania, se casó con el príncipe Ladislado Jagellón (V. JAGELLÓN, DINASTÍA). Esta unión se- realizó también para oponerse P. y Lituania al poderío de la Orden Teutónica. Se alcanzaron los dos objetivos. Tras el bautismo del príncipe y su matrimonio en Cracovia (1387), se bautizó la familia real, la aristocracia y el pueblo lituanos en Vilna, capital de Lituania, y se erigió un obispado para los lituanos (1387). En 1417 se creó la diócesis de Miedniki para Samogicia. Debido a la urgente necesidad de formar misioneros para Lituania, Eduvigis contribuyó a la restauración de la Univ. de Cracovia, donde en 1400 se organizó la Facultad de Teología.La unión de los orientales a Roma en el Conc. de Florencia consolidó las misiones en el Este. Además, las fuerzas polaco-lituanas quebraron en 1410 el poder teutónico en Grunewald. Desde el principio, el Estado de las dos naciones tuvo que afrontar el problema husita (V. HUS Y HUSITAS). P. se alió con Bohemia frente a la expansión germánica. Pero su actitud para con la herejía no fue la misma. Los husitas formaron en P. un fuerte partido y estalló una breve guerra civil: los husitas polacos fueron derrotados en Grotniki (1439). Por motivos políticos, P. se abstuvo de tomar parte en las cruzadas organizadas contra los husitas por el Imperio romano germánico. La frontera sudeste se encontraba bajo la amenaza constante de los tártaros. Desde su unión con Lituania, P. tuvo que llevar a cabo numerosas guerras contra los tártaros y después contra Turquía. Ladislao III (rey de 1434 a 1444), elegido al mismo tiempo rey de Hungría, encontró la muerte ante Varna (1444), al frente de una cruzada. P. comenzó a desempeñar el papel de muralla de la cristiandad.Junto a su actividad misionera exterior e interior, la Iglesia polaca conoció un periodo de crecimiento y consolidación interna, favorecidos por el celo de los lagellones. En el Conc. de Constanza, el metropolitano de Gniezno obtuvo el título de primado. A principios del s. XVI, en vísperas del protestantismo, P. tenía 17 diócesis, sin contar las de Prusia. La red de parroquias se había desarrollado considerablemente: si a comienzos del s. XIII tenía ca. 800-1.000 parroquias, hacia fines del s. XIV tuvo ya ca. 3.000, y hacia 1520 ca. 6.000. Las diócesis orientales presentaban una red menos densa que las de P. central. Un paralelo aumento del número de conventos, masculinos y femeninos, se produjo simultáneamente. Hacia 1300 hay constancia en P. de 267 conventos de monjes, canónigos, caballeros, mendicantes y monjas. En 1520 se alcanzó el número de 450, pero sólo existían 50 conventos en las regiones ucraniano-lituanas. Los mendicantes tenían 200 conventos. En el Este el porcentaje de sus conventos llegaba al 80%. El desarrollo de la red de parroquias y conventos en el transcurso de la Edad Media fijó el mapa de las diócesis hasta el momento actual. No se observan modificaciones de alguna importancia más que al Este, donde la densidad de esta red debió aumentar notablemente en tiempos posteriores (v. mapa n° 2).4. Del s. XVI al XVIII. Desarrollo del protestantismo. El éxito del protestantismo en P. estuvo condicionado por la composición de la nación, por conflictos de clase y por lucha de la nobleza contra el clero para consolidar sus privilegios. En el reinado de los dos últimos Jagellones (1506-72), el territorio del Estado polaco era de ca. 815.000 Kmz con ca. 8 millones de hab. Las ciudades del O, p. ej., Breslau, Poznan, Gdansk, tenían un porcentaje considerable de población alemana. En el Este la mayoría de la población era rutena y ortodoxa (ca. 50% del total). También había pequeños grupos de inmigrados armenios y judíos.El protestantismo encontró partidarios principalmente en las capas inferiores de la burguesía de origen alemán; las primeras comunidades luteranas se organizaron en Gdansk y Breslau. Prusia se secularizó en 1525: el último gran maestre de los Caballeros Teutónicos, Alberto de Hohenzollern, convertido al protestantismo, creó un ducado hereditario y se reconoció vasallo de P. La secularización de los Caballeros de la Espada y del arzobispado de Riga (1561) acarreó la supresión de las diócesis de Pomerania y de Sambia (Kónisberg-Kaliningrado), dependientes de Riga. Por el contrario, las diócesis de Chelmo y Warmia se mantuvieron. Tras la anexión de Livonia por P., se formó en 1582 la diócesis de Livonia (con sede en Wenden), dependiente de Gniezno. Las diócesis de Kamién (1545) y Lubusz (1557) fueron suprimidas. El desarrollo del protestantismo en los medios profundamente polacos se vio favorecido por el conflicto que enfrentaba al clero con la nobleza media, cada vez más fuerte y que se rehusaba a pagar a la Iglesia los diezmos y anatas. La abolición de la jurisdicción eclesiástica sobre la nobleza (1562-63) privó a los protestantes del principal argumento político y puso fin a su expansión.La baja nobleza se inclinaba más al calvinismo que al luteranismo. Por el Norte de P. y en Silesia se propagó el luteranismo a causa de la proximidad de Alemania, mientras que prevaleció el calvinismo en P. meridional y Lituania. La Reforma apenas alcanzó a los aldeanos, que temían un empeoramiento de su situación social. La actividad del valioso episcopado dirigido por el card. Hosius, la acción de los jesuitas y la reforma tridentina impulsada en Parczew (1564), al aprobar el rey las decisiones de Trento, aceleraron la restauración del catolicismo en P. De entre todas las comunidades semiprotestantes fueron los antitrinitarios, epígonos del husitismo -llamados también hermanos moravos (v.) o hermanos polavos- quienes se mantuvieron más tiempo.Unión con los ortodoxos y armenios. Las pérdidas debidas al movimiento protestante se vieron compensadas por la adhesión de la jerarquía ortodoxa al catolicismo (Unión de Brest: 1596). Tras la fundación de un patriarcado en Moscú en 1589, P. se sintió amenazada por la atracción que podía ejercer éste sobre la población ortodoxa de P. Los obispos latinos de las diócesis situadas al E, así como los jesuitas, confiados en el prestigio de su "Academia", fundada en Vilna (1579), obraron en el mismo sentido. También los obispos orientales veían la utilidad de una unión, sintiéndose inferiores ante el renacer de la Iglesia católica. Tras afirmar por juramento su unión a Roma (1595), los obispos latinos y orientales reunidos en el sínodo de Brest (1596) afirmaron por juramento una vez más y proclamaron la unión de los orientales con la Iglesia católica. Los siguientes obispos orientales se adhirieron a la Unión: el metropolitano de Kiev con residencia en Vilna, el arzobispo de Polotsk, y los obispos de Luck, Vladimir y Turów (Pinsk). Tras la anexión de los voivodatos de Esmolensk y Tchernigov (1634), a la Jerarquía uniata se añadió el arzobispado de Esmolensko. Al mismo tiempo, en Esmolensko se erigió también un obispado latino. Hacia fines del s. xvii se sumaron todavía a la Unión los obispos de Przemysl (1692) y Lvov (1700). Desde los comienzos de la Unión, los orientales de P., que se habían hecho uniatas, tuvieron que sufrir dramáticas pruebas. En 1620 se constituyó una Jerarquía cismática paralela, reconocida en 1633 por el rey y la Dieta. Fue entonces cuando murió martirizado S. Josafat (1623). La guerra interna contra los cosacos ortodoxos (1648-54) provocó una grave crisis. Kiev, Esmolensko y Tchernigov se separaron entonces de P., lo que supuso la supresión de las diócesis uniatas afectadas por esta secesión. La destrucción de la Unión continuó en la parte de P. que fue cedida a Rusia en los repartos (1772). La unión con los monofisitas de Armenia se produjo (1629) al mismo tiempo que la unión con los ortodoxos. Los armenios tuvieron en P. una diócesis en Lvov (elevada a la dignidad de arzobispado en 1925).Muralla de la cristiandad. La caída de Constantinopla y la posterior de Hungría, así como el reconocimiento de la soberanía de Turquía por los tártaros del mar Negro, pusieron a P. en contacto directo con Turquía. La participación polaca en la Liga antiturca se actualizó especialmente desde el reinado de Esteban Bathory (1576-86), anteriormente príncipe de Transilvania. P. representó desde aquel momento, en los planes de la Santa Sede, el papel de segundo Estado de Europa, junto a los Habsburgo, llamado a contener el imperialismo otomano. Puesto que los zares de Moscú no quisieron aunar sus esfuerzos con los de la cristiandad occidental, se pensó en conquistar Moscú y dirigir así las fuerzas del imperio moscovita contra Turquía. Éste fue el pensamiento del jesuita Possevino, y de los reyes de P.: Esteban Bathory, Ladislao IV (1632-48) y Juan Sobieski (1674-96), más tarde libertador de Viena. Teniendo que luchar al mismo tiempo contra Turquía y Moscú, P. acabó por agotarse; perdió vastos territorios, que cayeron en manos de Turquía y de Rusia y se debilitó interiormente. Pero el enfrentamiento a los Habsburgo, P. y Moscú disminuyeron igualmente las fuerzas del Imperio otomano y, en fin de cuentas, Turquía y P. engrosaron las filas de las víctimas del imperialismo moscovita. Una lucha dinástica que enfrentó a P. y Suecia degeneró en guerra de religión. Las guerras contra Moscú y Turquía tuvieron análogo carácter. Como consecuencia, los polacos terminaron considerando inseparables el catolicismo y la nacionalidad polaca. Quien abandonaba el catolicismo aparecía fácilmente como traidor a la patria.Esta mentalidad quebrantó la tradicional política de tolerancia practicada desde mediados del s. XVI. La intolerancia se manifestó entre otras cosas en la expulsión de los neoarrianos (1658). Sin embargo, no hay que olvidar que, en el momento de la invasión sueca, los protestantes, especialmente los neoarrianos, se avenían a menudo con el enemigo. La defensa de Czestochowa (1655) y el juramento solemne hecho por el rey Juan Casimiro en Lvov ante la imagen milagrosa de la Santísima Virgen de las Gracias (1656) dieron un vigoroso impulso al culto mariano (CZESTOCHOWA, SANTUARIO DE). El reinado de la dinastía sajona (1697-1763) resultó particularmente desgraciado para el país. Augusto II el Fuerte (1697-1733) fue autor del primer proyecto de reparto de P. El país, devastado por las guerras, incapaz de realizar las reformas que se imponían, gobernado por una dinastía egoísta, declinó rápidamente. La Constitución del 3 de mayo (1791), considerada como una de las páginas más bellas, aunando espíritu de progreso y catolicismo, no vio la luz antes del primer reparto efectuado en 1772 por Prusia, Rusia y Austria, y en cierto sentido aceleró los dos repartos siguientes (1793 y 1795).5. Tras los repartos (1772-1918). En el curso de los a. 1772-95 P. fue dividida en tres partes. Al E, Rusia se llevó dos tercios del territorio, Prusia la región noroeste, Austria la parte sudeste. En la zona rusa, la Iglesia se encontró frente a la gran mayoría ortodoxa del imperio, y en la parte tocada en suerte a Prusia tuvo que entendérselas con el protestantismo dominante. La organización de la Iglesia sufrió modificaciones en cada cambio de las fronteras (1772, 1793, 1795, 1809-15). No se observa cierta estabilidad hasta después del Congreso de Viena (v.; 1815). En la zona rusa, la Iglesia se encontró en condiciones especialmente difíciles. Una parte de Livonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania fue incorporada al imperio ruso (1772-95), mientras que las regiones polacas desde el punto de vista étnico formaron el "Reino del Congreso" (1815). En los territorios incorporados, Rusia estableció en 1798, tras muchos cambios, el orden siguiente: para los católicos de toda Rusia se creó una metrópoli en Mogilev (1783) con seis diócesis, a las que en 1847 se añadió la de Saratov. En el Reino del Congreso, por la bula Ex imposita nobis se formó una nueva provincia con metrópoli en Varsovia (la diócesis había sido erigida en 1798, la metrópoli en 1817). Además de la archidiócesis de Varsovia, donde debía residir el primado metropolitano,englobó a las diócesis de Cracovia, Kujawy-Kalisz, Plock, Lublin, Sandomierz, Podlasie y Augustów. Correspondía esta división a la organización administrativa del país.Modificada ligeramente, esta situación duró hasta 1925 (en 1805 una parte de la diócesis de Cracovia, restablecida en 1833, formó la diócesis de Kielce). La Iglesia tuvo que actuar bajo el control permanente de la policía y de una administración trapacera. El Reino del Congreso recibió, cierto es, una Constitución que aseguraba a la Iglesia el libre ejercicio de su misión, pero en la práctica, el Estado policiaco realizó una política hostil, agarrotando la acción de la Iglesia con innumerables reglamentos zaristas. La insurrección de noviembre (1831) ocasionó represalias. En 1839 se suprimió la Unión de BresstLitovsk. En 1847 se concluyó un concordato. Tras la insurrección de enero (1863) se produjeron numerosas deportaciones. La Constitución fue abolida. El Reino del Congreso fue incorporado a Rusia. Se suprimieron casi todos los conventos y se confiscaron sus bienes (1865); también se liquidó la diócesis de Podlasie (1867). Desde 1866 se hicieron esfuerzos para introducir la lengua rusa en las iglesias polacas. El a. 1875 aportó la supresión de la diócesis uniata de Chelm. Tras la revolución de 1905, Rusia se vio abocada a promulgar un edicto de tolerancia. En aquel momento, la mayoría de los uniatas volvieron al catolicismo, abrazando el rito latino.En la parte anexionada por Prusia, el Congreso de Viena formó el Gran Ducado de Poznan. En 1821, por la bula In salute animarum se estableció una archidiócesis en Poznan, unida a Gniezno por unión personal. El obispado de Chelmno fue sometido a la metrópoli de Gniezno-Poznan. Las diócesis de Breslau y Warmia dependieron, desde aquel momento, de la Santa Sede. La administración prusiana pretendió desde el comienzo la germanización del país. En el periodo de las insurrecciones procedió a suprimir conventos y a introducir la obligación de usar la lengua alemana. El Kulturkarnp/ (v.) de Bismarck reforzó la presión. En lo que concierne a los territorios anexionados por Austria tras el Congreso de Viena, se confirió el título de primado a los metropolitanos latino y uniata (1818). La diócesis de Przemysl y la de Tarnów (formada por una parte de la diócesis de Cracovia erigida en 1785, suprimida en 1809, restablecida en 1821) se encontraron sometidas a la metrópoli uniata de Lvov. En 1880 la diócesis de Cracovia pasó a depender directamente de la Santa Sede. Habiendo cesado las fuertes tendencias josefinistas y germanizantes, Austria concluyó el concordato tras la revolución de 1846-48, concediendo a la Iglesia una cierta libertad.Es preciso hacer notar que las duras pruebas sufridas por la nación y, por consiguiente, por la Iglesia, contribuyeron notablemente al renacer del catolicismo polaco en la segunda mitad del s. xtx. Preámbulos de este renacer se dejan ya ver en los años treinta del s. xtx, al tomar parte el clero polaco en los movimientos de independencia del país. También desempeñaron su papel el romanticismo y el misticismo religioso, engendrados por los inmerecidos sufrimientos. Galitzia vio nacer después de 1850 seis nuevas congregaciones femeninas polacas. Seis congregaciones extranjeras llegaron allí para establecerse. En la parte rusa aparecieron ca. 20 congregaciones femeninas y masculinas clandestinas. Se mejoró la formación del clero. Las misiones conocieron un rápido desarrollo.6. La resurrección de Polonia (1917-39). En 1919, habiendo reconocido al resucitado Estado polaco, la Santa Sede estableció un nuncio en Varsovia y se abrió en Roma una embajada polaca. Achille Ratti (posteriormente papa Pío XI) fue el primer nuncio. En 1925, P. concluyó un concordato concediendo a la Iglesia una gran autonomía. El 28 oct. 1925 Pío XI solucionó los problemas de la organización eclesiástica con su Constitución apostólica Vixdum Poloniae Unitas; se trataba de adaptar esta organización a las nuevas fronteras. La Iglesia latina fue dividida en cinco metrópolis: 1° Gniezno-Poznan (unión personal), englobando las archidiócesis de Gniezno y de Poznan, así como las diócesis sufragáneas de Chelmo y Wloclawek; 2° Varsovia que abarcaba la archidiócesis de Varsovia y las diócesis de Plock, Sandomierz, Lublin, Siedlce y Lodz (es preciso señalar que la diócesis de Siedlce había sido erigida en 1918, como diócesis de Janow; desde 1920 su sede se encontró en Siedlce. 1920 es igualmente la fecha de formación de la diócesis de Lodz a la que en 1925 se sumaron nuevos territorios); 3° Vilna, con la archidiócesis de Vilna y las diócesis de Lomza y Pinsk; 4° Lvov, con la archidiócesis de Lvov y las diócesis de Przemysl y Luck; 5° Cracovia, englobando la archidiócesis de Cracovia y las diócesis de Tarnów, Kielce, Czestochowa y Katowice. Una nueva diócesis se formó en Gdansk (1925), sometida directamente a la Santa Sede.La organización de la Iglesia oriental comprendía la archidiócesis de Lvov y los obispados sufragáneos de Przemysl y Stanislawów. Lvov continuaba siendo la sede de la archidiócesis armenia, cuya jurisdicción se extendía a todo el país. En 1932 se estableció por fin una administración apostólica para los católicos de rito bizantino (distinto del rito uniata) y un obispado del ejército. El Estado conservó los bienes eclesiásticos confiscados por las potencias que se habían repartido Polonia. Como contrapartida, se comprometió a pagar a la Iglesia una dotación anual. Los sacerdotes fueron nombrados funcionarios civiles. El Estado les garantizaba su ayuda en el ejercicio de sus funciones. Se creó en todas las escuelas el puesto de profesor de religión. Los conventos confiscados por la ocupación se restituyeron en su mayor parte. La vida de las congregaciones adquirió gran auge. En 1918-39, se fundaron 13 nuevas congregaciones femeninas y cinco masculinas de origen polaco. Además, nueve congregaciones extranjeras se establecieron allí. En 1939 los salesianos tenían sus casas en 13 diócesis, los jesuitas en 12, los franciscanos reformados en 20, los conventuales en nueve, los capuchinos en ocho, los paúles en siete, los hermanos de San Juan de Dios en seis. En los umbrales de la II Guerra mundial, el clero diocesano contaba con unos 10.000 sacerdotes. Los religiosos alcanzaron el número de 6.500 y las religiosas el de 17.000. La Acción Católica conoció un importante desarrollo, lo mismo que numerosos sindicatos y organizaciones sociales.7. Desde 1939 a nuestros días. Este periodo se caracteriza por la persecución más o menos solapada a la Iglesia. En él se distinguen dos partes netamente diferentes, que corresponden a los sucesivos dominios del nacionalsocialismo y del comunismo.El pacto germano-soviético y la apertura de las hostilidades de la II Guerra mundial en septiembre de 1939 crearon nuevas situaciones a la Iglesia. La zona al E de la línea Curzon fue incorporada a la Unión Soviética, y en ella se estableció inmediatamente la prohibición de propaganda religiosa; comenzaron las persecuciones y deportaciones de clérigos y laicos. El Gobierno ruso suprimió toda la red de diócesis uniatas y latinas con excepción de la de Vilna. En los territorios ocupados por Alemania, el trato a los católicos fue, si cabe, aún más duro. Murieron 2.647 sacerdotes de los 10.017 de 1939. Tan sólo en el campo de concentración de Dachau estuvieron prisioneros 1.780 sacerdotes de los que hasta 1945 murieron 867. En la totalidad de los campos de concentración hubo 3.646 sacerdotes, de los que encontraron la muerte 1.996. Se asesinó a 238 hermanas de las 1.117 deportadas a los campos de concentración. Las diócesis que más sufrieron fueron las del O, en los territorios incorporados al Reich (v. iv). En la archidiócesis de Poznan, por ej., de los 681 sacerdotes tan sólo 30 pudieron pasar la guerra en el mismo lugar. En 1939, se fusiló a 230 sacerdotes, tan sólo en la diócesis de Chelmno. Sufrieron menos las diócesis del Gobierno General.Tras la derrota alemana, el nuevo régimen comunista de la posguerra denunció en 1945 el concordato de 1925 e intentó la creación de una Iglesia nacional. La opresión de la Iglesia fue muy notable, tanto desde el punto de vista jurídico (institución del Estado civil laico, 1946; nacionalización de los bienes de manos muertas, 1950; supresión de la mención "confesión" en los pasaportes, 1950) como a través de medidas que impedían el desarrollo normal de la actividad de la Iglesia (el card. Wyszynski, v., estuvo prisionero de 1953 a 1956; y los obispos de Kielce y Poznan fueron también arrestados, se nacionalizó la prensa y se estableció la censura estatal para toda publicación eclesiástica; se suprimieron las asociaciones juveniles católicas; se nacionalizaron los hospitales y se expropiaron la mayor parte de los bienes eclesiásticos; se suprimieron la mayor parte de los seminarios, tanto del clero secular como los de órdenes religiosas; desde 1955 se prohibió la enseñanza de la religión en la escuela elemental; numerosos sacerdotes fueron arrestados; etc.). A partir de 1956 la situación mejoró algo, al menos en apariencia, y se estableció un modus vivendi entre la Iglesia y el Estado. No obstante, en 1956 se promulgó el decreto concerniente a las modalidades de suministro de oficios eclesiásticos y, en 1959, el Ministerio de Hacienda decidió, mediante una circular, considerar contribuyentes a las diócesis, parroquias y seminarios. Desde 1971, se han vuelto a entablar negociaciones con vistas a regular las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En junio de 1972 se ha estabilizado la organización eclesiástica en los territorios del N y O.8. Organización y estadísticas. En 1973 hay en P. seis provincias metropolitanas con 19 diócesis sufragáneas, más dos diócesis (Lomza y Pinsk) sufragáneas de la archidiócesis de Vilna (Lituania). Las archidiócesis son las siguientes: Breslau (con Gorzów y Opole); Cracovia (con Czestochowa, Katowice, Kielce y Tarnów); Gniezno (con Chelmo, Gdarísk, Koszalin-Kolobrzeg, SzczecinKamién y Wloclawek); Lvov (con Luck y Przemysl); Poznan (sin sufragáneas); Varsovia (con Lodz, Lublin, Plock, Sandomierz, Siedlce y Warmia). Los datos estadísticosde todas estas circunscripciones (según Ann. Pont. 1973) se resumen en el cuadro de comienzo de página.En cuanto a las confesiones no católicas, la situación a fines de 1970 era la que se resume en el cuadro de pie de página anterior.MARIAN RECHOWICZ, JOSEMARÍA REVUELTA.
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