Polonia (polska) IX. Música. MÚSICA
Categoria:
Música
Con la cristianización de P. en el s. X, la influencia del gregoriano toma una importancia decisiva en el desarrollo de la música culta polaca. Posteriormente, se desarrolla un pujante estilo polifónico, que culmina en el s. XV con N. Radomski, del que se conserva un importante Magnificat. En el s. XVI esta polifonía se hace más rica con W. Szamotuly, del que no se conservan muchas obras. También destacan M. Leopolita y T. Szadeck. El barroco se inicia en P. con un estilo de influencia Veneciana en M. Zielensky. Durante el s. XVII se desarrolla el estilo concertante con autores como M. Mielczewski y B. Pekiel, así como con 1. Rozycki. A principios del s. XVIII se produce la primera sonata polaca por obra de S. Szarzynsky en su Sonata da chiesa. Durante este siglo, la ópera, que no había tenido mucha fortuna en el siglo anterior, se desarrolla notablemente. La primera ópera polaca es Felicidad en la miseria de M. Kamienski (1734-1821), aunque el más característico compositor de esta época es 1. Stefani. La música instrumental tiene muchos cultivadores, entre los que destaca M. Oginsky, que influyó en Chopin. Ya en esta época empieza a forjarse la escuela pianística polaca, que perdurará brillantemente durante dos siglos. Entre los compositores anteriores a Chopin sobresale 1. Elsner (1769-1854), que cultivó todos los géneros.El más eminente compositor polaco del s. XIX y el primero internacionalmente famoso es Chopin (v.), que aúna la escuela pianística alemana con la corriente nacional polaca, produciendo obras de una gran importancia, en especial en el terreno pianístico. Tras él, la música polaca ha contado con algunos nombres de talla internacional, pero ninguno de su categoría. Después de Chopin, el único compositor verdaderamente importante del s. XIX en P. es S. Moniuszko (1819-72), que puede ser considerado como el auténtico fundador de la ópera polaca, paralelo al caso Smetana en Checoslovaquia. Moniuszko destaca en el campo de la ópera (Halka y Straszny Dwor), pero también en el del lied. Tras él se puede citar a W. Zelenski y otros autores, entre los que H. Wieniawski (1835-80) alcanzó fama como violinista y, como compositor, con sus conciertos de violín. Pero la música polaca no vuelve a resurgir hasta el grupo Joven Polonia que forman a comienzos del s. xx M. Karlowicz (1876-1909), L. Rózycki (1884-1953), K. Szymanowski (v.), G. Fitelberg y Szeluto. K. Szymanowski es el más importante de todos ellos y su nombre es hoy internacional. Influido en un principio por Strauss y Skriabin y luego por el impresionismo, llegó a crear un estilo muy personal. Entre sus obras destacan cuatro sinfonías, la ópera El rey Roger y música de cámara, en especial la célebre pieza La fuente de Aretusa.Tras Szymanowski, en el periodo comprendido entre las dos Guerras mundiales, destacan Maklakiewicz, Szeligowski y, sobre todo, K. Sikorski y A. Malawski que, con su magisterio, han formado la moderna e importantísima escuela polaca. Junto a ellos se puede citar a G. Bacewicz (n. 1909). La nueva generación polaca, que ha conocido un impresionante éxito internacional, se ha basado en una gran unidad y en sus avances en la técnica coral y de cuerda. Destacan principalmente: W. Lutoslawski (v.) en obras como fuegos venecianos o Tres poemas de Henri Michaux, K. Penderecki (n. 1933), autor de la célebre Pasión según San Lucas y Treno por las víctimas de Hiroshima, así como W. Kotonski y K. Serocki, H. Gorecki, T. Baird (n. 1928), A. Dobrowolski (v.) y otros autores, todos los cuales han conseguido un estilo homogéneo y un gran éxito generacional a escala universal. También merece destacarse la nueva escuela polaca de directores de orquesta.TOMÁS MARCO.
BIBL.: H. OPIENSKI, La musique en Pologne, París 1929; VARIOS, Muzyka Polska, Varsovia 1927; A. CHYBINSKI, Slownik muzykow polskich, Cracovia 1948; VARIOS, Dzieia polskiei kultury muzycznei, Cracovia 1958.
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