Politica V. Geografía Política. B. Contenido. GEOG.
Categoria:
Geografía
La Geografía p. es la rama de la Geografía (v.) que se ocupa de los Estados, grandes y pequeños, de sus subdivisiones administrativas y de sus fronteras; así como de las asociaciones de los Estados y de la distribución de las opiniones políticas, etc.Esta simple definición muestra ya la amplitud de su contenido, y la posibilidad de diversas interpretaciones que restrinjan o amplíen su campo. Las discusiones más importantes son las que tienen por objeto las relaciones entre Geografía y p., según que se otorgue a una u otra la primacía: lo primero conduce a la Geopolitik tal y como fue- elaborada por los partidarios del pangermanismo (v. A), buscando en la geografía los fundamentos de una p.; lo segundo lleva a hacer de la Geografía p. una constatación de los hechos territoriales o, en otra línea, a subsumir toda la Geografía dentro de la Geografía p., con el pretexto de que los hechos p. dominan la economía y, de esa forma, la misma configuración del territorio. Es evidente que, p. ej., la producción agrícola depende del régimen aduanero y, por tanto, a partir de ese momento puede ser estudiada en cuanto consecuencia de las decisiones que ha fijado este régimen; pero el punto de vista del geógrafo es en primer lugar espacial y, en el aspecto geográfico, la p. sólo es uno de los factores que intervienen: la Geografía no es el estudio de las consecuencias geográficas de la p. Digamos, en resumen, que su campo de acción es enormemente extenso y, en algunos aspectos, incluso en posible competencia con el de otras ciencias; ya que problemas como el de las minorías nacionales o minorías étnicas, el de la práctica religiosa, el del sufragio electoral y la distribución de las opiniones p., etc., que pueden ser estudiados en sí mismos, pueden también constituir el objeto de la Geografía de la opinión, dado que la Geografía se define más por su método que por su objetivo.Apuntadas esas discusiones intentamos a continuación exponer las líneas fundamentales de esta rama de la Geografía.1. Límites políticos. Los límites políticos -a diferencia de otros hechos humanos como la repartición de las diversas lenguas, de las diferentes religiones, de las razas, etcétera- son, aunque variables, netos. Son los únicos que están señalados sobre el terreno por medio de mojones,postes indicadores, puestos de vigilancia, etc.; los únicos que, a veces, son difíciles o hasta imposibles de franquear por el hombre. El Estado (v.) es un organismo políticojurídico que asegura su defensa exterior mediante un ejército (salvo en algunos casos aislados fundados sobre el respeto asegurado por los vecinos, como Liechtenstein) y su defensa interior mediante una policía (v.). Su naturaleza interna no es uniforme. En ciertas sociedades primitivas, el organismo político se confunde con la tribu, el clan, la horda... A pesar de la pequeña extensión del territorio ocupado y el pequeño número, de sus habitantes, el lazo social no es necesariamente simple; la sociología prueba frecuentemente su complejidad. La estructura del Estado puede pertenecer a tipos diversos: el Estado feudal fragmenta la soberanía en una jerarquía, cuya armazón está constituida por los lazos de fidelidad de hombre a hombre (de vasallo a señor); el Estado nacional, centralizado bajo la autoridad de un Gobierno, que hace aplicar sus decisiones por intermedio de una administración de funcionarios, de ciudadanos, la mayoría de los cuales acepta la soberanía del poder central. Otros Estados son federales, como Suiza o la Unión Soviética, lo que no quiere decir que en estos países la autoridad central no esté menos afirmada que en los otros; el poder central deja solamente a las autoridades locales las decisiones que conciernen a determinada extensión de territorio.Los Estados imperialistas dominan política o económicamente las poblaciones que no aceptan de buen grado la soberanía impuesta; el austro-húngaro antes de 1918 agrupaba de este modo a nacionalidades diferentes bajo la doble dominación de dos nacionalidades dirigentes: la austriaca y la húngara. Los Estados coloniales se caracterizan por la existencia de dos poblaciones de costumbres y nivel de vida diferentes, ejerciendo una de ellas de hecho o de derecho la soberanía sobre la otra.La estructura de un Estado se modifica mediante una revolución o por evolución interna (v. ESTADO I, 3). Determinados Estados son producto de una división que no satisface a nadie y que, no obstante, crea barreras entre las dos partes: Alemania, Corea y Vietnam son ejemplos de esta situación. En los casos precedentes, la división es la proyección, en el interior de un marco nacional, de la oposición a escala mundial de dos ideologías y dos diferentes modos de producción. Incluso la repartición de Palestina y Jerusalén entre Israel y Jordania expresó una oposición que aquí tomó un carácter "racial" y social. La soberanía (v.) de los Estados (v. DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO II) puede encontrarse limitada bien por un estatuto colonial, bien por una ocupación militar de hecho (una forma limitada de esto es la existencia en el territorio nacional de bases extranjeras cedidas en arriendo), o por la aceptación de una autoridad supranacional (v. SUPRANACIONALIDAD). Así, Italia, Alemania Federal, Francia, los países del Benelux y, últimamente, Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca han aceptado abandonar una parte de su soberanía en el Mercado Común Europeo. La realización de una comunidad supranacional se explica a la vez por la presencia en el poder de hombres favorables a esta creación, como por las necesidades objetivas de la producción capitalista y la competencia internacional.Desde el punto de vista territorial, el Estado ocupa una cierta posición y un cierto espacio. La posición o situación se expresa de antemano por el lugar en latitud y altitud en el cuadrilátero climático del Globo. Ella da a cada Estado una base agrícola y biogeográfica particular. Es la que determina una agricultura mediterránea en Grecia o una pobreza de cereales en Islandia; la que centra los Estados andinos en las altas tierras de clima templado y Brasil en la zona tropical. La situación puede ser más o menos continental o marítima. Ciertos Estados no tienen salida al mar, como Paraguay, o Bolivia, después de su derrota al final del s.XIX, o también Checoslovaquia y Hungría. Otros tienen una situación mitad marítima, mitad continental, como Francia. Otros, en fin, son islas o archipiélagos. La organización de las relaciones comerciales con el extranjero, la organización militar y, en tiempos de guerra, la estrategia dependiente de esta posición -se sabe, p. ej., que Italia, muy expuesta a los ataques por mar por la extensión de sus costas, ha buscado hasta en época fascista obtener el apoyo de Inglaterra, primera potencia naval- dependen en definitiva de la situación de los Estados. Un Estado montañoso como Suiza organizó su defensa en 1939-45 siguiendo el principio del "reducto" alpino, es decir, la utilización de la naturaleza montañosa del terreno para repeler una agresión eventual.2. Espacio y fronteras. El espacio es el territorio contenido en el interior de las fronteras. El espacio teórico no incluye más que la tierra y las aguas territoriales, que han sido definidas con un margen mínimo de tres millas marinas a lo largo de las costas (v. ESPACIO MARÍTIMO i). De hecho, esta definición que data de una época en que la potencia de la artillería era débil, en que los aparejos de pesca eran menos destructores de vida, en que las riquezas mineras de la plataforma continental no eran objeto de explotación, está cada vez más desechada en nuestros días, por una razón u otra. Numerosos Estados la modifican unilateralmente, como Perú, Islandia o, muy recientemente, Marruecos. Gran Bretaña se ha opuesto de siempre a todo ensanchamiento de las aguas territoriales, que habrían limitado la acción de sus pesqueros o su dominación marítima, pero el descubrimiento de hidrocarburos en el subsuelo del mar del Norte, a lo largo dé sus costas, ha puesto fin a su intransigencia. Incluso el Derecho internacional ha descubierto que la evolución de las técnicas plantea el problema de la utilización del espacio aéreo por encima de cada Estado e incluso el del espacio interestelar (v. ESPACIO II y III). Cualquiera que sea la definición júrídica del espacio ocupado por un Estado, determinadas potencias, como la de Atenas del s. v a. C. o la Gran Bretaña del s. xix han basado su dominación sobre su destreza militar marítima, forma de proteger un comercio indispensable y lazos militares vitales entre los territorios dispersos. La Cornmonirealth se apoya sobre un cierto número de puntos de escala en las rutas marítimas, como Gibraltar o Adén.El espacio ocupado por un Estado es el resultado de su historia; producto de su oposición a otros espacios. La fuerza de expansión que lo determina es esencialmente militar, pero ella se apoya frecuentemente sobre una voluntad de vida nacional cuyas causas son complejas y entre las que juega la presión demográfica, o voluntad de extender la marcha interior. No obstante, el espacio de algunos Estados resulta de acuerdos decididos en virtud de fuerzas exteriores o de la política de equilibrio entre potencias rivales. Si el Siam o el Afganistán quedaron independientes en el s. XIX y XX no fue esencialmente en virtud de su fuerza de expansión, sino en razón de la rivalidad de sus vecinos que los convirtieron en Estadostapón o no se dividieron más que las "zonas de influencia". Algunos Estados son residuos de reagrupamientos nacionales: Andorra ha sobrevivido con la constitución de los dos grandes Estados vecinos. La realización de launidad italiana ha dejado subsistir la República de San Marino y el Principado de Mónaco. Al contrario, la unidad alemana no ha dejado libre ningún principado (salvo quizá Luxemburgo), y el trazado de las fronteras en las montañas ha hecho desaparecer las pequeñas repúblicas de los valles de los Pirineos occidentales. Muchos Estados viven de su pequeñez misma. La curiosidad de su existencia les proporciona una actividad turística de la que carecerían en otras circunstancias. A veces, como el caso de Tánger antes de la independencia marroquí, llegan a ser ciudades internacionales, centros bursátiles al abrigo de las reglamentaciones nacionales.El espacio de un Estado está limitado por las fronteras, que son hechos geográficos no sólo por el problema que plantea su localización, sino también por los fenómenos humanos que ellas crean. Una frontera puede ser un límite de hecho entre dos ejércitos beligerantes, un frente militar. Puede estar también reconocida provisionalmente por un armisticio: tales han sido las fronteras del Estado de Israel después de la guerra de 1948. Un frente de guerra está sumido, en los caracteres del relieve y de la vegetación, y la ciencia militar reposa en parte sobre la geografía física; sin embargo, la guerra moderna ha cambiado las condiciones clásicas, atenuando el papel de las barreras naturales. Éstas siguen conservando su importancia en el caso de una guerra de guerrillas. Todo frente de guerra, al estar inserto en la geografía, crea a su alrededor fenómenos geográficos, multiplicando los puntos fuertes, arruinando ciertos sectores, como los arrozales del delta del Mekong, destruyendo la selva. La guerra transforma la economía, destruyendo fábricas y vías de comunicación, estimulando determinadas industrias, trayendo consigo, con la paz, incluso si ésta es victoriosa, los difíciles problemas económicos y sociales de la "reconversión". La guerra no transforma, pues, sólo la línea del frente, sino también toda la geografía de los países beligerantes. Las fronteras, obra de los hombres y no de la naturaleza, son siempre convencionales. Pueden apoyarse localmente sobre una montaña o sobre un río. La Naturaleza juega un papel importante en la fijación por los hombres de una zona o de una línea fronteriza, pero este papel es a menudo complicado. El trazado de la frontera pone esencialmente en juego las tradiciones históricas, las combinaciones diplomáticas, los compromisos nacionales e internacionales; la movilidad de las fronteras europeas desde 1914 denuncia, por sí sola, la complejidad de intereses, de ideas, de sentimientos que se anudan alrededor de los límites del Estado.Incluso un límite lingüístico está raramente fijado sobre una línea natural importante. En los Alpes, la línea de división de las aguas tiene menos importancia que tal o cual orientación del valle; se sabe que el valle de Aosta, situado en la vertiente italiana, emplea un dialecto francés; que el alemán se habla en el alto Valais hasta la proximidad de Sierra. El vasco y el catalán se hablan en las dos vertientes de los Pirineos, con absoluta independencia de una línea divisoria creada al margen de estas dos nacionalidades.Ahora bien, los límites del Estado no es lo único que interesa a la Geografía de la p.; los límites de las circunscripciones administrativas son también creadores de fenómenos geográficos.3. Límites administrativos. Un límite administrativo, incluso si es artificial, entraña consecuencias humanas porque engendra costumbres que traspasan de un dominio a otro. El límite administrativo no es siempre reciente y hace falta en cada caso preguntarse por su origen.Es frecuentemente un límite tradicional transmitido sin demasiados retoques hasta la época actual. Puede ser también el resultado de un trazado geométrico arbitrario como ocurre en numerosos países nuevos, los Estados Unidos, p. ej. En otras ocasiones, se crea con un trazado complejo, esforzándose por tener en cuenta las distancias, las influencias económicas, las costumbres. Tal es el caso de los departamentos franceses, cuyos límites han sido en general trazados de tal manera que los administrados puedan dirigirse al centro administrativo en una jornada de viaje; estos límites han tenido también en cuenta las antiguas divisiones y los votos de las poblaciones. Las necesidades de aprovisionamiento del territorio han conducido a la mayor parte de los Gobiernos de los países desarrollados, e incluso a un supergobierno como el de la Comunidad Económica Europea, a crear divisiones regionales, más vastas que la provincia o el departamento. La metrópoli administrativa de estas regiones es frecuentemente, aunque no siempre, la metrópoli económica. Es un hecho, pues, el esfuerzo de ciertos países hacia la creación de nuevas unidades administrativas que sean los ejes del desarrollo económico.Los límites administrativos en las regiones urbanas limitan, por lo general, el marco de la vida humana, al fijar las operaciones de parcelación y al distribuir de forma desigual los recursos financieros municipales o departamentales y obligan a crear nuevas divisiones ad lioc. Londres está dividido en varios condados, pero el Metropolitan Police District no está sujeto a límite alguno. Asimismo, para solucionar los problemas de urbanismo del Gran París, se ha creado un distrito metropolitano que se extiende por toda la zona urbana. En el mundo rural, cuyos horizontes de trabajo han sido limitados desde hace tiempo, la célula administrativa es el municipio, heredero, por lo general, de la parroquia del antiguo régimen (v. ADMINISTRACIÓN III): Las dimensiones de los municipios varían mucho de una región a otra, según el tipo de hábitat en ella predominante. Si éste es concentrado, los municipios son pequeños; cada uno se identifica con el término municipal de un pueblo. Si el hábitat es disperso, el municipio es grande. Cuando el municipio corresponde a una célula campesina, con elementos de cultivo comunitario, no es un simple agrupamiento administrativo que se extiende por distintas células, sus límites son trazados de tal forma que aseguran al término municipal una cierta autonomía. Por otra parte, en muchas regiones de hábitat disperso, los bienes comunales no pertenecen al municipio, sino a la aldea, o a la sección de municipio. En el pasado, la auténtica unidad rural no fue el pueblo, sino la comunidad familiar. La estructura del municipio varía de un Estado a otro según sus propias características. Como ya se ha señalado, las necesidades del desarrollo modifican constantemente las dimensiones óptimas de los municipios. A ello contribuye el despoblamiento rural, que hace que sea poco viable la existencia de municipios demasiado pequeños. Se aspira, pues, a una reagrupación para disminuir los gastos de administración y resolver los problemas locales en un marco que el progreso de las comunicaciones permite agrandar. Así, en un país como Brasil, cuyo territorio en gran parte se halla aún por explotar y repoblar, el municipio comprende una vasta extensión, que equivale más bien al cantón francés.J. BOSQUE SENDRA.
BIBL.: J. ANCEL, Géographie des frontiéres, París 1938; M. DERRUAU, Tratado de Geografía humana, 4 ed. Barcelona 1970; A. FISHER (ed.), Essays in political geography, Londres 1968; 0. MAUL, Geografía política, Barcelona 1960; A. E. MDODIE,Geography behind Politics, Londres 1963; D. WHITTLESEY, Geografía política, México 1948.
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