Politica V. Geografía Política. A. Noción GEOG.
Categoria:
Geografía
1. Generalidades e historia. La conexión entre la geografía y la p. preocupó ya a los antiguos: Heródoto, Hipócrates, Tucídides, Aristóteles, Polibio, se refirieron, en general brevemente, a las relaciones entre la tierra y las formaciones p. humanas. "Los pensadores y geógrafos griegosmeditaron sobre las relaciones entre la población y la superficie de un país; sobre las ventajas de la situación geográfica de los pueblos y sobre los inconvenientes de las conquistas. También iniciaron el caudaloso tema de la posible repercusión de las circunstancias del medio ambiente en la tipología social y humana de los Estados, abriendo cauce a una polémica que debía perdurar hasta el moderno `climatologismo’ de Ellsworth Huntington" (J. Vicéns Vives, o. c. en bibl., 31-32).Luego de un prolongado silencio que llega hasta el Renacimiento, el interés por el estudio de las interacciones del suelo y sus habitantes surge nuevamente en la persona de J. Bodino (1520-96; v.). Sus obras Método para facilitar el conocimiento de la Historia y De la República contienen abundante material relativo al influjo del medio físico en las sociedades p. El mérito principal de Bodino, en este ámbito, consiste en que formula una doctrina del condicionamiento de las sociedades humanas por factores geográficos (vientos, montañas, climas) sin llegar a un determinismo dogmático y acientífico. Según Bodino, lo "natural" puede ser modificado por la disciplina y la educación, las leyes y las costumbres (cfr., en particular, el cap. 1 del libro V de su tratado sobre la República).Otro de los grandes pensadores políticos del pasado que dedicó especial atención al tema de la influencia geográfica en los hombres fue Montesquieu (v.), el cual, seguramente después de haber leído a Bodino y a John Arbuthnot -autor de un ensayo titulado Efectos del aire sobre el cuerpo humano-, expuso sus reflexiones al respecto en su obra El Espíritu de las Leyes (1748) que, significativamente, se cotitulaba: "O de las relaciones que las leyes deben tener con la constitución de cada gobierno, las costumbres, el clima, la religión, el comercio, etc.". Además de algunas consideraciones esparcidas aquí y allá a lo largo de la obra (cfr., -p. ej., el cap. I V del libro XIX), cuatro libros de la misma (XIV, XV, XVI y XVII) presentan toda una teoría de los climas y sus efectos en el gobierno de los hombres. El autor consagra todavía un libro (el XVIII) a las leyes en relación con la naturaleza del terreno. Toda la exposición destinada a analizar el condicionamiento ejercido por las causas físicas en la conducta humana es sin duda de una gran generalidad y subjetivismo, pero no faltan interesantes atisbos.El punto de partida en la constitución de la moderna Geografía p. viene dado por las aportaciones de Alejandro von Humboldt, Herder y Karl Ritter, pero la consagración de esa disciplina como ciencia se debe fundamentalmente a la contribución de Friedrich Ratzel y a los subsiguientes estudios realizados en Alemania durante el s. XIX y principios del XX.Las obras de Ratzel (Antropogeographie, 1882, y Politische Geographie, 1897) indicaron la posibilidad de proceder a un estudio científico del juego de las relaciones hombre-suelo. "Las ideas fundamentales de Ratzel -el Estado como organismo imperfecto sujeto a determinadas conformaciones del suelo y la situación del territorio; las leyes del desarrollo de los entes políticos; el Lebensrauni (espacio vital); el dominio de los mares- se esparcieron por el mundo en una coyuntura propicia para ser objeto de un rápido desarrollo, en particular, en el aspecto de informar ’un sentido geográfico’ en la diplomacia y las relaciones internacionales" (J. Vicéns Vives, o. c., 46). Ese momento histórico es el de la expansión imperialista de las grandes potencias europeas que se había iniciado en 1878-80.Otros trabajos que coadyuvaron a realizar la importancia de los temas geopolíticos fueron los de Alfred Thayer Mahan (The Influence of Sea Power upon History, 1890, y The Influence of Sea Power upon the French Revolution and Empire, 1892), que hacía descansar el predominio internacional sobre la dominación de los mares; Halford Mackinder (The Geographical Pivot of History, artículo aparecido en "Geographical Journal", 1904, Britain and the British Seas, 1907, y Democratic Ideals and Reality, 1919) que formuló una teoría opuesta a la de Mahan según la cual, partiendo de una división entre pueblos marítimos y pueblos continentales, la primacía en nuestro planeta correspondería a aquella nación poseedora de la Europa Oriental -incluyendo toda Rusia-; y Rudolf Kjellén (El Estado como forma de vida, 1916), político sueco que definió a la Geopolítica como ciencia del Estado en cuanto organismo geográfico soberano.La instrumentalización, aceptada voluntaria u obligadamente, a que se vio sometida la Geopolítica y algunos de sus cultivadores más destacados en la Alemania nazi alteró el carácter de sus coordenadas. Piénsese en la teoría del Leberrsraum interpretada en el sentido de que el pueblo alemán tenía derecho a conquistar el terreno necesario para alcanzar su óptimo desarrollo, o en la del Raumsgefühl o Raumsinn, según la cual el sentimiento o sentido del espacio o espacial del pueblo alemán implicaba "el derecho de extenderse a costa de aquellos otros pueblos que no poseen esta cualidad, y que no pueden, por consiguiente, ordenar el espacio de manera tan perfecta como él" (cfr. M. Duverger, o. c. en bibl., 58). El nacionalsocialismo (v.), al dotar de caracteres agresivos a la Geopolítica, no sólo asestó el golpe de gracia a la escuela alemana de Munich-Heidelberg (de la que formaron parte personalidades tan relevantes como K. Haushofer y E. Obst), sino que fue el causante de los ataques que los victoriosos aliados dirigieron contra la Geopolitik, que algunos identificaron desde entonces con "Geografía imperialista de las dictaduras" (1. Vicéns Vives, o. c., 55). El tiempo ha sido el encargado de borrar las connotaciones belicistas del término Geopolítica y la disciplina ha vuelto a adquirir el respeto debido a una materia de importancia tan acusada en el campo de las relaciones internacionales.2. El problema de la delimitación. La breve síntesis realizada anteriormente de los distintos enfoques de los problemas de carácter geográfico-político, nos ha permitido comprobar que tanto los estudiosos de la Geografía p. como los de la Geopolítica concentran su atención en fenómenos similares. A este respecto cabe plantearse la cuestión de la posibilidad del deslinde e identificación de los contenidos de esas dos denominaciones.El término Geopolítica fue utilizado por vez primera por el sueco Kjellén, logrando, posteriormente, gran difusión. La nueva disciplina pasaba a formar parte del conjunto de materias jurídico-políticas (Derecho político, Derecho internacional público), apartándose de la Geografía. Sin embargo, el indiferenciado uso académico ulterior de los adjetivos geográfico-político y geopolítico, unido a la falta de una definición o descripción precisa de la Geografía p. en obras anteriores fueron origen de un confusionismo que perduró largo tiempo. Refiriéndose a este problema, H. Heller escribió en 1934: "más difícil será encontrar en la Geografía política y en la Geopolítica una determinación clara de su objeto, límites y métodos. Lo que Vogel dice de los trabajos de Ratzel, de que en ellos se puede encontrar pasajes para justificar afirmaciones de toda clase, por opuestas que sean, puede decirse asimismo, con muy pocas... excepciones de la mayoría de los autores que se consagran a esta difícil zona intermedia entre la ciencia de la cultura y la ciencia de la naturaleza. La causa de ello radica, sobre todo, en el oscuro... concepto de Estado de que se valen casi todos los geopolíticos; al pretender establecer relaciones causales entre la situación geográfica y un Estado que caracterizan como `organismo espacial’ y que, en general, hipostasían en un ’ser vivo’ mítico, eliminan ya todos los límites sistemáticos, metódicos y conceptuales" (Teoría del Estado, p. 164 de la ed. esp. de 1947).J. Vicéns Vives, historiador español a quien hemos seguido en gran parte de la exposición, define así a las disciplinas en cuestión: "Geografía política es una rama de la Geografía humana, especializada en el análisis geográfico del Estado, tanto en su desarrollo histórico como en su estructura actual. Se ocupa también del aspecto geográfico ele las relaciones inierestatales. Geopolítica es la doctrina del espacio vital (lugar geográfico donde se produce la fusión del pueblo con el suelo y se desenvuelven las energías y las tensiones políticas del Estado que tal contacto suele engendrar" (o. c. 71). "Resume los resultados de la Geografía histórica y de la Geografía política en una síntesis explicativa, que intenta aplicar a la consideración de los sucesos políticos y diplomáticos contemporáneos. No pertenece propiamente a la ciencia geográfica" (o.c. 76).3. El medio ambiente y la política. Los fenómenos humanos se producen en un determinado entorno físico. La tierra, el clima, el espacio, en los que los hombres despliegan su actividad son condiciones con las que es preciso contar. La estructura de la naturaleza es una circunstancia determinante del quehacer social. A su vez, la naturaleza se ve sometida a la acción humana. "La realidad social es una unidad dialéctica de naturaleza y cultura, condicionada siempre por la total conexión cósmica" (H. Heller, o. c. 93).Un examen diacrónico de la interacción hombre-naturaleza nos revela que "mientras en los estadios primitivos y arcaicos el hombre y la sociedad viven en estrecha dependencia con el medio geográfico" (G. Bouthoul, o. c. en bibl., 26), en fases más evolucionadas, los entornos físicos pierden en gran medida su carácter condicionador de la existencia de las sociedades humanas. El hombre, en su continuo progreso, ha sido capaz de ir "liberándose" de la naturaleza, modificándola y superando sus obstáculos. La adversidad ha estimulado las facultades transformadoras del hombre, que ha reaccionado en un continuo intento de humanización de la naturaleza.La Política, en tanto actividad humana y social, se desarrolla también en determinados marcos naturales. Las comunidades políticas poseen un asentamiento físico. Para el político resulta necesario el conocimiento de la relación entre los fenómenos políticos y sus "medios". "Los fenómenos del poder se hallan estrechamente condicionados por los marcos físicos en donde se desarrollan, tanto si se tratan de antagonismos cuyo objeto es el poder, como de la integración que éste intenta fomentar. Los conflictos sobre fronteras, materias primas, vías de comunicación ilustran la importancia política de los marcos geográficos" (M. Duverger, o. c. 38-39). Políticos de las más diversas tendencias (conservadores, liberales, socialistas, comunistas, etc.) han reconocido la importancia que la Geografía tiene para la p. y se han preocupado por comprender los componentes físicos de los procesos, relaciones, instituciones y relaciones de índole. Algunos han hipervalorado los efectos geográficos en el elemento humano. Los más, conscientes del progresivo dominio de las fuerzas naturales por la técnica, los sitúan en su justo lugar.En nuestros días, la influencia de los factores geográficos es fundamental aún en gran parte de los países asiáticos, africanos e iberoamericanos. La economía, en ellos, depende estrechamente de la Geografía. Los avances técnicos no han llegado todavía al mundo del subdesarrollo. Paradójicamente, los países más favorecidos por climas menos duros, tierras más fértiles y técnicas modernísimas, han desnaturalizado grandes parcelas de su hábitat, alterando el equilibrio ecológico, como consecuencia de un desarrollo desordenado en relación con las necesidades reales del hombre. Ante este hecho se impone una p. que tenga en cuenta las realidades ecológicas y que condicione los procesos productivos en la medida precisa para un desarrollo pleno y conjunto del hombre y la naturaleza.S. SÁNCHEZ GONZÁLEZ.
BIBL.: J. VICÉNS VIVES, Tratado general de Geopolítica, 3 ed. Barcelona 1972; M. DuvERGER, Sociología política, Barcelona 1968; 1. BENEYTO, Historia geopolítica universal, Madrid 1972; G. BOUTHOUL, Biología social, Barcelona 1971.
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