Policarpo de Esmirna, San
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Biografía GER
Obispo de Esmirna y mártir, perteneciente a la época de los Padres Apostólicos (V. PADRES DE LA IGLESIA II). Vida. Nace ca. el a. 85. Parece ser que recibe el bautismo en la infancia, y no en la adolescencia como se dice en la Vita Polycarpi, cap. 3, ya que a la hora de ser interrogado por el procónsul afirma que contaba 86 años de vida cristiana (Martyrium Polycarpi, cap. 9). Retrasar la fecha de su bautismo equivale a hacerle llegar casi centenario al martirio, dato que parece incompatible con su viaje a Roma ca. el a. 154, y que no hubiese omitido el autor del Martyrium. Es muy posible que descienda de padres cristianos no prevenientes de medios judeocristianos. S. Ireneo de Lyon (v.), que le había conocido en Esmirna, afirma que P. había recibido las enseñanzas de los Apóstoles y que éstos le habían instituido obispo de Esmirna (cfr. Adv. Haer., III,3,4). En la carta a Florino, compañero de infancia en Esmirna, caído en el gnosticismo, S. Ireneo recuerda las relaciones existentes entre P. y el Apóstol S. Juan (Eusebio, Hist. Eccl., V,20,6). Tertuliano, recogiendo una tradición de la Iglesia de Esmirna, añade que fue instituido obispo por ese mismo Apóstol (De Praesc., 32,2). Hacia el a. 110 P. debe ocupar ya la sede de Esmirna. S. Ignacio de Antioquía (v.) le estima particularmente (cfr. Carta a los E/esios, 21,11), y desde Troas, camino del martirio, escribe dos cartas, una a la iglesia de Esmirna y otra a su obispo P., agradeciendo la hospitalidad que se le ha prestado durante su estancia en dicha ciudad y pidiendo que se envíe un delegado a la iglesia de Antioquía para felicitarla por el cese de la persecución. Ignacio reconoce a P. como varón apostólico y le recomienda su rebaño (cfr. Eusebio, o. c. III, 36). Según testimonio de Ireneo (Eusebio, o. c. IV,14,1), P. marcha a Roma bajo el pontificado del papa Aniceto (154/155-165/166) para discutir la fecha de la celebración de la Pascua. La iglesia de Roma hacía coincidir siempre la celebración de la Pascua (v.) con un domingo, mientras que las de Asia la celebraban siempre el 14 de marzo, fuese cual fuese el día de la semana. El papa Aniceto no pudo persuadir a P. de que no celebrase la Pascua conforme a la tradición recibida de los Apóstoles; P. tampoco convenció a Aniceto de que dejase la costumbre recibida de los presbíteros que le habían precedido, pero ambos guardaron la paz (Eusebio, o. c. V,24,16).La labor pastoral de P. debió de ser muy fecunda. El Martyrium, cap. 12, pone en boca de los paganos que ven entrar a P. en el estadio: " ¡El doctor de Asia, el destructor de nuestros dioses! ". Es eficaz asimismo su actividad contra la herejía, haciendo volver a la Iglesia a numerosos seguidores de Valentín (v.) y Marción (v.). Durante su estancia en Roma encuentra a este último, cuyo padre conocía, y le llama "primogénito de Satanás" (Ireneo, Adv. Haer. II1,3,4). Al estallar la persecución bajo el proconsulado de Decio Cuadrato, a ruego de sus fieles, P. se esconde en una casa de campo siendo descubierto por la traición de un esclavo. Antes de salir de la casa ora en voz alta por "toda la Iglesia Católica extendida por todo el mundo". Su cuerpo, arrojado a las llamas, no fue totalmente consumido por ellas. Los cristianos pudieron recoger sus huesos (cfr. Martyrium P., caps. 8,9,17.18). El Martyrium termina con un apéndice cronológico bastante preciso, cuyas indicaciones no parecen recusables. Según esto, la fecha del martirio debe situarse en 23 feb. 155, o quizá el 22 feb. 156. Las objeciones provenientes de Eusebio (Hist. Ecel. IV,15) situando el martirio de P. en el tiempo de Marco Aurelio,ca. el año 177, no parecen tener validez (cfr. E. Griffe, Les persécutions contre les chrétiennes aux I et II siécles, París 1967, 88-104). Su fiesta se celebra el 23 de febrero (hasta 1969, el 26 de enero).Cartas. Según Ireneo (Adv. Haer. III, 3, 4) P. habría escrito diversas cartas. Sólo conservamos la carta a los fieles de Filipo en Macedonia, transmitida por nueve manuscritos, los mismos que transmiten la Epístola a Bernabé. En todos ellos es común una laguna en el cap. 1X, 2, donde el texto enlaza con la Epístola a Bernabé V, 7. Para completar dicha laguna se recurre a Eusebio (Hist. Eccl. III, 36, 13), que nos ha conservado los caps. IX y XIII, el primero completo, y el segundo hasta la última frase. Poseemos además una antigua y libre versión completa latina del texto. Parece existir una pequeña discrepancia entre los caps. IX y XIII: mientras que en el primero P. habla de Ignacio y sus compañeros como si conociese su muerte, en el segundo parece ignorarla. Esta discrepancia, qué no es suficiente para dudar de su autenticidad, ha llevado a P. N. Harrison (Polycarp’s two Epistles to the P/hilippians, Cambridge 1936) a defender que el texto contenido en la actual redacción es la unión de dos cartas: el cap. XIII sería un pequeño billete enviado a los filipenses acompañando las cartas de Ignacio, y el resto una carta posterior. Sin embargo, permanece la duda, ya que el cap. IX habla en términos vagos y el cap. XIII, aunque P. sea ya conocedor de la muerte de Ignacio, podría constituir sólo una petición de detalles. La carta, sencilla y corta, pertenece al género parenético. Contiene una profesión de fe en Dios Padre y en Nuestro Señor Jesucristo (12, 2). Jesucristo aparece como sacerdote eterno en estrecha dependencia con la ep. a los Hebreos (36, 1; 61, 1; 64). La resurrección de Jesús es el testimonio más claro de su filiación divina (1, 2; 2, 1; 12, 2). El cap. VII es una fuerte diatriba contra la tendencia doceta (v. DOCETISMO), que niega la venida de Cristo en cuerpo real, que no confiesa el testimonio de la cruz, ni cree en la resurrección ni en el juicio, terminando con una exhortación a ser fieles a la "tradición recibida desde el principio".El "Martyrium Polycarpi". Es una carta dirigida por la iglesia de Esmirna a la de Filomelium, villa de Frigia, escrita por testigos oculares, al parecer antes del primer aniversario del martirio de P., ya que en el cap. 18,3 se habla de que los fieles han recogido las cenizas del mártir obispo para enterrarlas en un lugar adecuado donde vendrán a celebrar el aniversario. Nada permite dudar de su autenticidad. El autor exhorta a seguir el ejemplo de P., enseñando que el martirio no es otra cosa que la imitación de Cristo. El cap. XIV contiene una oración de procedencia litúrgica con abundantes y espontáneas reminiscencias bíblicas, conteniendo una doxología trinitaria importante. El mártir se dirige a Dios todopoderoso "Padre de tu Hijo muy amado (único) y bendito Jesucristo", afirmación que une al monoteísmo judío la profesión del misterio cristiano. Jesucristo recibe los epítetos de hijo (país) y bendito (eulogetós). El primer término recuerda la expresión de "siervo de Yahwéh", pues puede significar hijo o siervo. El segundo término no se encuentra en la literatura cristiana primitiva fuera de este texto más que aplicado a Dios Padre y en fórmulas de sabor litúrgico. La doxología final, "... por quien (Cristo) a Ti con El y con el Espíritu Santo la gloria ahora y por los siglos de los siglos amén", debido a que es excepcional en la literatura de los dos primeros siglos y no es clara la tradición manuscrita, presenta fuertes dudas sobre su autenticidad. El texto del Martyrium nos llega conservado en seis manuscritos en condiciones muy desfavorables. Termina con un postscriptum cronológico. Los manuscritos añaden (cap. 22,1) un apéndice que puede haber sido adjuntado por la Iglesia de Filomelium, pero que en su redacción actual y con la doxología larga parece ser del s. iv. Un segundo apéndice (22,2-4) es un añadido probablemente del mismo siglo.La "Vita Polycarpi" es una obra de imaginación escrita probablemente a mediados del s. iv, cuyo autor la atribuye a S. Pionio, martirizado en Esmirna ca. el a. 250.L. F. MATEO SECO.
BIBL.: Fuentes: F. X. FUNK-F. DIEKAMP, Patres Apostolici, II, Tubinga 1913; J. A. FISCHER, Die Apostolischen Vdter, Munich 1956; P. TH. CAMELOT, Ignace d’Antioche, Polycarpe de Smyrne, 3 ed. París 1958; D. Ruiz BUENO, Padres Apostólicos, Madrid 1965. Estudios: J. W. TYRER, The Prayer ol Polycarp and its concluding dosology, "Journal of Theol. Stud.", 23 (1922) 390-392; P. S. CLARKE, St. Ignatius and Polycarp, Londres 1930; H. v. CAMPENHAUSEN, P. a. Smyrna und dio- Pastoralbriele, "Sitzungsberichte der Heidelberg Ak. der Wiss.n 37 (1951); H. GREGOIRE, La aéritable date du martyre de S. Policarpe, 23 lérrier 177, "Analecta Bollandiana" 69 (1951) 1-38; E. GRIFFE, A propos de la date du martyre de S. Policarpe, "Bul. de Lit. Ecclés." 52 (1951) 170-177; H. I. MARROU, La date du martyre de S. Policarpe, "An. Boll." 71 (1953) 5-20; E. GRIFFE, Un nouvel article sin- la date di¿ martyre de S. Policarpe, "Bul. de Lit. Eceles." 54 (1953) 178-181 ; H. GREGOIRE, P. ORGELS Y MOREAu, Les martyres de Pionios et Polycarpos, "Bull. de la Classe des Lettres de l’Académie Royale de Belgique" 47 (1961) 72-83; L. W. BARN.ARD, The problenr ol St. Polycarp’s Epistle to the Philippians, en Studies in the Apost. Fathers, Oxford 1966.
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