Pobreza I. Sociologia. A. Estudio General SOCIOL.
Categoria:
Sociología
Pocos vocablos son tan expresivos y precisan de menor explicación, en orden a su comprensión semántica, como este término (v. PAUPERISMO). A la relevancia que como hecho social tiene, se suma la importancia que adquiere como fruto de una exigencia moral, que afecta solidariamente a la comunidad internacional: la justicia social (v. JUSTICIA IV). Se puede decir que, como consecuencia de esta doble relevancia del hecho de la p., la inmensa mayoría de los hombres tienen una imagen de su significado asociada a situaciones carenciales, básicamente de insatisfacción de las necesidades primordiales. La p. es una muestra de escasez de recursos. Sin embargo, la consideración de la p. como un hecho social -que es el aspecto que aquí abordaremos- precisa una afinación conceptual que acote su referencia significativa. Y ello, no sólo como una necesidad teórica que agota su satisfacción en los niveles científicos, sino sobre todo por una exigencia práctica: la fijación de un cuerpo conceptual en orden al perfeccionamiento del utillaje descriptivo de la realidad social que permita un mejor acotamiento de este fenómeno social como problema, en orden a la determinación de una política de asistencia y erradicación de este mal de la estructura social.1. Concepto. Nuestro punto de partida va a ser el de la consideración de la p. como un fenómeno dependiente de un conjunto de factores sociales y espacio-temporales. Desde esta perspectiva podemos afirmar que la "situación de pobreza" cobra su dimensión dentro de un marco sociocultural concreto. Ello nos muestra la complejidad de este fenómeno cuando se pretende analizarlo como hecho social. La conceptualización de la p. deberá hacerse atendiendo a un conjunto de referencias dependientes de una determinada estructura social. Esto supone una primera distinción entre miseria y pobreza. Mientras la primera sería aplicable a situaciones carenciales en las que el hombre no puede cubrir ni los mínimos vitales necesarios, la p. daría por satisfecho este nivel puramente biológicopara entrar en un contexto dependiente de un sistema socio-cultural concreto. Podríamos sistematizar estos criterios para determinar la p. en los siguientes aspectos que caracterizan lo que suele llamarse la "situación de pobreza": a) fisiobiológicas. Las necesidades de este orden, aun superando los límites de la frontera de miseria, están insuficientemente atendidos en orden a las exigencias de un estándar de vida, considerado socialmente como normal. Es decir, las necesidades básicas no son atendidas superfluamente, pero tampoco pueden considerarse indigentemente satisfechas; b) económicos. La situación económica que caracteriza a la p. se distingue por ser inferior a la que habitualmente se considera normal en una sociedad concreta para satisfacer, además de las necesidades fisiobiológicas, las sociales de sus miembros; c) actitudinales. Caracterizados por la presencia de actitudes escépticas frente al ascenso social e incluso por la ausencia de aspiraciones en orden al desempeño de nuevos roles o papeles sociales. Ello configura una cierta "conciencia de pobreza"; d) sociales. Este aspecto que califica la situación de p. agrupa varias características: 1°) La pertenencia a los niveles inferiores de la estratificación social; 2°) Una cierta marginación respecto a la estructura social a la que de suyo pertenece la persona o grupo pobre; y 3°) Un reconocimiento social de la situación por parte de la sociedad de la que es miembro dicha persona o grupo.Sociológicamente, pues, la p. supone la determinación de un status o mejor un conglomerado de status -siguiendo a Merton- dentro de la estructura social, juntamente con la adscripción de determinados roles. Esta configuración está en función de unos criterios aceptados como normales por el consenso social y empíricamente comprobables. La caracterización de estos status viene dada por la posición inferior que ocupan en relación a la de los demás ciudadanos, especialmente en los aspectos más idóneos para el ascenso y movilidad sociales, como la educación (v.) y la formación (v.) profesional. Ello hace que los pobres sólo puedan desempeñar una serie de funciones no cualificadas y que la sociedad les asigne un papel propio dentro del marco social, entrando así en una especie de vicioso "círculo de la pobreza" (G. Myrdal).2. Criterios indicadores de pobreza. Aunque se han empleado diversos métodos de medición de la p. ninguno de ellos abarca la complejidad de esta situación, que es algo más que un simple hecho económico. No obstante, son indicativos y, hasta cierto punto significativos, para enmarcar global y generalmente el problema dentro de una sociedad dada. Básicamente los más usados son: a) estipular un porcentaje en el área de distribución de la renta a partir del cual se consideran pobres a quienes lo disfrutan (p. ej., en España los diversos informes sociológicos han estipulado un porcentaje del 20%); b) muy parecido al anterior es el de considerar pobres a aquellos cuya renta sea inferior a la mitad de la renta media de un país; c) establecer un criterio partiendo de la fijación de las necesidades básicas, consideradas por la sociedad como exigencias mínimas para una vida aceptable. Este criterio establece los presupuestos mínimos de ingresos para las familias y que fijan las fronteras de la p.; y d) finalmente, partiendo del hecho de que la p. es un fenómeno social complejo, que implica unas determinadas características o "estilo de vida", puede definirse á partir del estudio de la conducta en relación con las pautas sociales vigentes en un marco social dado.Sin embargo, ningún método satisface plenamente la determinación cuantitativa y cualitativa de la p. entendida como fenómeno social complejo. Una aproximación bastante significativa puede ser la combinación de las cuatro posibilidades; sin embargo, conviene aclarar que su valor real de apreciación será todavía bastante limitado y que operativamente sólo podrá orientar las medidas que a nivel global deban tomarse en orden a la planificación asistencial en la lucha contra la pobreza.3. Pobreza y marginación social. Señalados los criterios utilizados para la construcción de indicadores de la p., que permitan un encuadre del fenómeno, consideremos ahora la p. desde la perspectiva de la estructura social. Frecuentemente encontramos disfuncionalidades manifiestas entre el sistema cultural vigente en una sociedad y las expectativas reales de la masa pobre. Ello puede producir que, junto al sistema de valores dominante, aparezca otro subsistema -en mayor o menor desacuerdo con el principal- capaz de enmarcar las pautas de conducta disfuncionales con el sistema principal. Así surge lo que se ha llamado una "cultura de la pobreza" (Lewis, Harrington, etc.) en la que se desarrolla un cuadro de respuestas reactivas y adaptativas a la posición marginal que los pobres detentan respecto del resto de la sociedad. Así queda configurada la p. en las sociedades industriales, en donde muchas veces no aparece tanto como fruto de la falta de oportunidades, sino como falta de capacidad para aprovechar las oportunidades existentes. Sin embargo, este fenómeno de frustración colectiva, que supone el haberse quedado desligado de la participación en los beneficios culturales y económicos de la sociedad, puede ser trascendido, superando la marginación en la que se encuentra confinada la masa pobre, mediante estímulos tendentes a cambiar lo que antes hemos llamado "conciencia de pobreza".4. Causas. Abordar la temática de las causas de la p. es sin duda plantearse una de las cuestiones más polémicas e intrincadas de las ciencias sociales y preocupa tanto a la Sociología (v.) como a la Economía (v.). Este tema ha recibido diversos tratamientos en especial a partir de la "época industrial" desde A. Smith (v.) y David Ricardo (v.) a K. Marx (v.) y H. Spencer (v.) pasando por R. Malthus (v.). Sin entrar aquí en la polémica que las diversas teorías han suscitado, nos limitaremos a exponer algunos factores que contribuyen a la aparición y mantenimiento de la situación de p. Podemos agruparlas en dos apartados:a) las procedentes de la dinámica de la propia estructura social y sus procesos económicos generadores de situaciones que oscilan entre el desajuste y la tendencia al equilibrio, o, incluso, un planteamiento más radical, que apuntaría a la existencia de la p. como fenómeno intrínseco a determinadas sociedades, debido a la forma como están organizadas sus relaciones sociales y especialmente las de producción. También caben aquí las procedentes de las incapacidades de adaptación a los valores y normas de una estructura social determinada y que generan actitudes de abstención o subversión, tanto en la producción como en los beneficios de la sociedad (situaciones marginales);b) por otro lado, cabe destacar las procedentes de desajustes entre el hombre y la naturaleza. Aquí se incluirían todas aquellas situaciones de p. surgidas por la falta de recursos naturales que impidan la posterior acumulación de capital (v.) para transformar el medio ambiente y organizar la vida social de manera progresiva y floreciente. E incluso cabe añadir las procedentes de la falta de condiciones personales, tanto físicas como intelectuales, fruto de diversos orígenes. Sin embargo, esta dicotomía no tiene carácter explicativo causal; es una simple enumeración sistematizadora.5. Acción social pública y pobreza. Para contrarrestar la p. han surgido históricamente diversos mecanismos. Algunos están basados en el reconocimiento de la situación personal de p. e intentan paliar sus efectos. Así, las instituciones de beneficencia (v.), asistencia social (v.), etc. El alcance de estas medidas fue finamente analizado por un estudio ya clásico de Simmel en el que, a propósito de la asistencia de estas instituciones, se dice: "En su contenido es absolutamente personal; no hace otra cosa que aliviar necesidades individuales. En esto se diferencian de las demás instituciones, que persiguen el bienestar y la protección públicas... la asistencia a los pobres se dirige en su actividad concreta al individuo y su situación" (o. c. en bibl.). Un riesgo de estas instituciones, sigue diciendo Simmel, es que, en lugar de tener como fin al pobre, sean concebidas como mera defensa de la comunidad frente a los daños y perjuicios que el pobre puede significar para el bien de los demás. Ello exige un nuevo planteamiento cuyo alcance sea, además de remediar las situaciones personales, el de transformar la estructura social que los causa.Cuando existe algo más que un conjunto de medidas encaminadas a paliar las situaciones límite, es decir, cuando el problema se enfoca desde la perspectiva estructural, se crean planes globales tendentes a modificar las causas estructurales del fenómeno de la p. mediante la planificación económica y social. Cuando ésta realmente tiende a ser, más que un crecimiento económico, un cambio en la distribución de los recursos y de los soportes sociales (las relaciones sociales básicas) sobre los que se originan las situaciones de extremo contraste social y económico, suele hablarse de una política de desarrollo (V. DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIOPOLÍTICO; SUBDESARROLLO) que engloba diversas medidas coherentes tendentes a la aceleración del cambio social y a la creación de riqueza (v.) mejor distribuida. No obstante, con la aparición del desarrollo económico y social, aparecen agudizados los contrastes y cambian los criterios sociales de apreciación de la p., debido a la ampliación de las interrelaciones sociales (mayores medios y situaciones de comunicación interpersonal y aparición de expectativas y esperanzas que son sentidas como alcanzables). Ello crea un conjunto de tensiones motivadas por desajustes y decalages estructurales.Por otra parte, conviene destacar que la aceleración del cambio social no es meramente una cuestión económica; implica también un cambio de roles y actitudes. Así, no es difícil advertir la pervivencia de actitudes de p. en familias que han atravesado un proceso rápido de cambio social y cuyo status económico ha llegado a ser sensiblemente superior al de origen (piénsese, p. ej., en la familia Castro que nos describe O. Lewis, o. c. en bibl.). Esto pone de manifiesto, al establecer una política asistencial para un grupo, o bien un conjunto de medidas económicas para una colectividad, encaminadas al mejoramiento de las condiciones de vida, la necesidad de planificar una política social dirigida a favorecer el cambio de normas y pautas de conducta, actitudes y roles, para acomodar a nuevas situaciones a los grupos o estratos marginados y a los menos favorecidos dentro de un marco social concreto, mediante la institucionalización del cambio a través de la promoción social, especialmente por medio de la educación y la preparación profesional, capaz de reincorporar a papeles nuevos a los afectados por las situaciones sociales menos favorecidas. Estas medidas son especialmente importantes en las reconversiones de economías agrarias a industriales, en donde se producen importantes y numerosos cambios de habitantes del campo a la ciudad.Los márgenes de relatividad de la situación personal de p., aunque ésta esté basada en una situación carencial objetiva, permiten utilizar sus características a áreas geográficas, trascendiendo con ello el uso individual de la palabra, que servía para calificar situaciones personales o de grupo. Así se habla de zonas urbanas pobres (los suburbios) o zonas agrícolas subdesarrolladas (las regiones subdesarrolladas, comarcas atrasadas, etc.), es decir, lo que Galbraith ha llamado "islas de pobreza". En el plano nacional se aplica a los llamados países subdesarrollados o en vías de desarrollo, frente a los grandes países industriales.A propósito de esto, cabe destacar el problema de las relaciones entre desarrollo y p., situación que se presenta, no ya como fenómeno individual, sino como hecho que afecta a determinadas áreas ecológicas (países subdesarrollados, el Tercer Mundo, etc.). La relación se plantea en términos de la oposición pauperización versus acumulación de capital. Aunque el fenómeno no se presente en su forma pura, según la cual la financiación del crecimiento económico, y su posterior y progresivo desenvolvimiento, estaría en función de la explotación de determinadas áreas ecológicas y sus habitantes, puede decirse que existe el peligro de dar lugar a una relación de carácter explotador en el contacto de economías de fuerte contraste, aunque sea mitigada en muchos casos con diversas medidas asistenciales.V. t.: PAUPERISMO; ASISTENCIA SOCIAL I; BENEFICENCIA II; HAMBRE 1; DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIOPOLÍTICO I y III; SUBDESARROLLO; PLANIFICACIÓN; PROPIEDAD III; CAPITALISMO; TRABAJO HUMANO II.E. SABATÉ MURO.
BIBL.: v. la indicada en los artículos a que se acaba de remitir y la indicada al final del art. B siguiente.
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