Plutocracia POLÍTICA
Categoria:
Política
Voz de origen griego que significa "gobierno de los más ricos". En ocasiones se identifica dicho término con el de oligarquía (v.), también de raíz griega, que quiere decir gobierno de pocos; y ello por ser común la concentración de la riqueza en pocas manos. Aunque históricamente se dé con frecuencia tal coincidencia, no cabe una asimilación entre los significados de ambas palabras, toda vez que han existido y existen oligarquías sin que sus titulares sean plutócratas en sentido estricto de personas económicamente ricas. Tal sería el supuesto de determinados grupos políticos cerrados, cuyo reducido número de miembros domina todos los resortes del poder, aunque individualmente no sean ricos.En las clásicas definiciones de las formas de gobierno (v. GOBIERNO II) se aprecia la ausencia de toda referencia específica a la p. como posible y concreto modo de gobierno. Ello no obsta para que Platón y Aristóteles (y anteriormente los sofistas y Sócrates) contemplasen el problema que la excesiva acumulación de riqueza en algunas manos plantea a la organización de la sociedad. Platón, en su República, postula la desaparición de la propiedad privada para la clase más elevada: la de los guardianes (los soldados y los gobernantes), debido a lo`s perniciosos efectos que dicha propiedad ejerce sobre los hombres responsables del gobierno de la república. Por su parte, Aristóteles, en el cap. 11, el libro II, de su Política critica la postura platónica diciendo que "es evidentemente preferible que la propiedad sea particular...", aunque manifiesta sus temores ante una gran concentración de riquezas en pocos individuos, prodigando sus alabanzas a las clases medias (la más firme base de la república) y afirmando que "puesto que se admite que la moderación y el medio es en todas las cosas lo mejor, se sigue evidentemente que en materia de fortuna una propiedad mediana será también la más conveniente de todas".Asimismo, durante la Edad Media (singularmente a fines de la misma) se mantiene la diferenciación entre una oligarquía política y una p. económica, la cual, aunque influyente, se supedita al poder feudal. Las cada vez más perentorias necesidades dinerarias de los príncipes y señores feudales (como luego en el Renacimiento y Edad Moderna las de los monarcas absolutos) elevan paulatinamente el rango social de los plutócratas, surgiendo familias de financieros cuyo prestigio y autoridad son históricamente conocidos. A este respecto son ilustrativas las relaciones de los Habsburgos con los Fúcares, en el s. XVI y con otros grandes nombres de familias plutocráticas los Welser, los Rohlinger en el mundo germano, o los Médicis en Florencia. Es difícil precisar el momento exacto en que la riqueza consigue el dominio político, con preeminencia sobre los demás títulos de acceso a la gobernación del Estado. Puede afirmarse, sin embargo, que se trata de un proceso general iniciado a fines del Medievo y consolidado a partir del Renacimiento, y que culmina con el capitalismo (v.). En algunos lugares, como en la Inglaterra comerciante de los Tudor y los Estuardo y, posteriormente en la era industrializada, se aprecia una coexistencia (no exenta de tensiones) entre la p. y la aristocracia de origen feudal. En otras partes, p. ej., en Francia, la burguesía plutocrática sólo se afirmará como clase gobernante frente a las demás fuerzas sociales a partir de la Revolución de 1789, desde cuyo momento ejercerá un poder indiscutido, incluso en el breve periodo de la restauración legitimista.Desde el s. XIX, y con referencia a los países económicamente más avanzados, la p. puede considerarse como una forma de gobierno, empleando esta expresión en el sentido clásico de la teoría política. Sólo a fines del citado siglo su poder se ve contenido por otras fuerzas concurrentes de signo opuesto al plutocrático: de una parte, la clase obrera organizada a través de los partidos y sindicatos; de otra, aunque con fuerza minoritaria de masas en comparación con el proletariado, pero con gran influencia en el ámbito de las ideas, los sectores radicales de la pequeña burguesía democrática que pretenden estructurar la organización social sobre moldes diferentes de los de la gran burguesía. También debe destacarse el papel contestatario, frente a la p., de los movimientos sociales cristianos (especialmente en Alemania y Francia).Actualmente, y sin ignorar el papel importante de la riqueza en el contexto social de Occidente, la fuerza de la p. es menor que en la pasada centuria. El gobierno de una comunidad se configura, en los países más poderosos del mundo no socialista, como el producto de un contrapeso de fuerzas sociales, siendo el grupo de los plutócratas uno más de los que concurren en el reparto de las áreas del poder, debiendo competir con los restantes para obtener más amplias parcelas del mismo.Lo anterior no supone que no se hayan arbitrado otros cauces de contacto e influencia sobre el poder, compensatorios de los perdidos. A este respecto deben citarse los conocidos "grupos de presión" (v. GRUPOS SOCIALES II) o lobbys. Estos grupos, que son comunes a todo tiempo y situación, alcanzan hoy especial preponderancia consiguiendo, en ocasiones, constituir centros decisorios no visibles pero no menos importantes que los formalmente reconocidos. El mayor grado de organización lo han conseguido en los Estados Unidos, donde incluso su actividad ha sido legislativamente reglada a través de la Regulation oí Lobbying Act, que se integra en la Legislative- Reorganization Act, de 1946. Según la definición de este texto legal, un Lobby es aquella persona (individual o colectiva) que "por sí misma o a través de agentes, directa o indirectamente, solicita, recauda o recibe dinero o cualquier otra cosa de valor para ayudar al cumplimiento de alguno de los siguientes objetivos: a) la aprobación o desaprobación de cualquier legislación por el Congreso de los Estados Unidos, b) influir directa e indirectamente en la aprobación o desaprobación de cualquier legislación por el Congreso de los Estados Unidos".V. t.: OLIGARQUÍA.G. GRANADOS DE LA HOZ.
BIBL.: CH. MORAZÉ, La Francia burguesa, Barcelona 1969; E. J. HOBSBAWN, Las revoluciones burguesas, Madrid 1971; J. STREIDER, El advenimiento y el vencimiento del capitalismo en sus primeras formas europeas, en W. GOETz, Historia universal, IV, Madrid 1969.
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