Plauto, Tito Maccio
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Biografía GER
Biografía. Comediógrafo latino. Los datos biográficos que poseemos sobre él son escasos e imprecisos. No se conoce con exactitud la fecha de su nacimiento: sólo con aproximación se ha fijado la de 254 a. C.; por una noticia de Cicerón (Brutus, 60) sabemos que murió en el consulado de P. Claudio y L. Porcio, siendo censor Catón, es decir, en el 184 a. C. Otro tema de discusión es su nombre; durante mucho tiempo se le ha llamado M. Accius Plautus, hasta el descubrimiento del palimpsesto ambrosiano en el que pudo verse escrito, al final del texto de Casina y Epidicus, el nombre Titi Macci Plauti. Aún surgen discusiones sobre su nombre respecto a la forma Macci, que puede proceder de Maccus o Maccius; la que encuentra más adeptos es la de Maccius, por ser este gentilicio muy frecuente en las inscripciones oscas lo que hace pensar que también arraigaría en sus vecinos los umbros.P. nació en Sársina (Umbría) -es, por tanto, el primer representante del Norte de Italia en la Literatura latina-, cuando apenas hacía unos años que la ciudad estaba sometida a los romanos. Sin embargo, P. debió de llegar muy joven a Roma; sólo así puede explicarse el perfecto dominio y pureza de su lengua latina. Según los detalles de su vida, facilitados por A. Gellio (III,3,14), debió de conocer diversas situaciones. Pertenecía, probablemente, a una familia humilde; quizá ganó algún dinero en el teatro, como empresario de festejos públicos, pero debió de arruinarse especulando en el comercio marítimo, quizá de cereales. Los tiempos eran difíciles, pues la invasión imprevista de Aníbal en la Península en el 218 (lI guerra Púnica) provocó muchos desastres financieros. Arruinado del todo, se vio obligado a ejercer los más humildes oficios, incluso a dar vueltas a la muela de un molino como esclavo de un panadero; más tarde consiguió recobrar su libertad e incluso llegó a poseer una gran fortuna, a la vez que reemprendía sus trabajos literarios, iniciados a los 17 años.Su vida se desarrolla entre importantes episodios históricos: no sólo la II guerra Púnica -de la derrota de Cannas (216) a la victoria del Motauro (207) y Zama (202)-, sino también la primera afirmación de la intervención romana en Grecia y en el Oriente helenístico(guerra contra Macedonia, Etolia y Siria; proclama de Corinto). Pero no encuentran estos acontecimientos ningún eco explícito en el complejo de la producción plautina. A diferencia de Nevio (v.), P. no siente el menor deseo de expresar los impulsos del amor patrio o el fervor de las pasiones civiles; a lo sumo alude a ellas por medio de figuraciones, que pueden considerarse hasta cierto punto alegóricas (Cistellaria, 199 ss.).Clasificación de sus obras. Según el testimonio de A. Gellio (111,3,11), que deriva de Varrón (v.), eran alrededor de 130 las comedias atribuidas a P. después de su muerte; corpus inmenso procedente, en parte, de la abundante fecundidad y facilidad con que P. había producido, y, en parte, de las uniones posteriores, ab antiquo, en el seno de las compañías teatrales, en que se confundían las obras genuinas del maestro con las de sus imitadores. Ya entre los s. II y i a. C. los críticos romanos, como el tragediógrafo Accio, Volcacio Sedígito, Elio Estilón y otros, asumieron la tarea de distinguir lo genuino de lo falso, constituyendo diversos índices o clasificaciones. El último y más importante de ellos fue Varrón, que en su monografía De comoediis Plautinis distingue tres grupos en las obras atribuidas a P.: en el primero colocó 21 comedias, en cuya autenticidad estaban todos de acuerdo; en el segundo, 19, a las que por razones históricas y estilísticas reconocía paternidad plautina; en el tercero, las restantes, que consideraba espúreas. Se han conservado por entero las comedias del primer grupo (denominadas fabulae Varronianae), a excepción de la Vidularia, que por su posición en el arquetipo de los manuscritos se encuentra gravemente destruida. Corresponden a este grupo: Amphitruo, Asinaria, Aulularia, Captiui, Curculio, Casina, Cistellaria, Epidicus, Bacchides, Mostellaria, Menaechmi, Miles gloriosus, Mercator, Pseudolus, Poenulus, Persa, Rudens, Stichus, Trinummus, Truculentus, Vidularia. La mayoría de las obras son variaciones sobre temas conocidos; tan sólo Amphitruo se sale del molde: es la única de argumento mitológico, una especie de tragicoInedia o parodia trágica; forma parte del ciclo de leyendas tebanas en relación con el nacimiento de Heracles.Si se nos permite una cierta clasificación esquemática, pero aproximada, veremos que existe, en primer lugar, el género que se funda sobre los equívocos, o, más exactamente, sobre los cambios de persona: Bacchides, Amphitruo (en donde Zeus se ha cambiado por Anfitrión, y Mercurio por Sosia) y de una forma verdaderamente excepcional los Menaechmi, en donde de la alucinante confusión entre Menecmo I y Menecmo II depende todo el intrincado desarrollo de la acción. Otras comedias gravitan esencialmente sobre el motivo del "reconocimiento", un motivo del que la tragedia, en particular Eurípides (v.), ya se había servido, transmitiéndolo después a la Comedia Nueva, que hizo uso y abuso de él. Pertenecen a este grupo las comedias Cistellaria, Curculio, Epidicus, Poenulus, en donde el reconocimiento, más o menos casual, de personas cuya condición originaria y nacimiento se ignoraba determina un cambio imprevisto de fortuna y el desenlace final del drama. En otras, el motivo es el engaño o la estafa, como en el Asinaria, en el Persa, en Casina, donde el joven Calino y un hombre maduro, Olimpo, se esfuerzan por conquistar a la misma muchacha; Calino le juega a su rival una mala pasada, pues en la noche de bodas se disfraza de muchacha y se presenta ante Olimpo como si fuera la esperada Cásina. Otras se acercan vagamente a ser comedias de caracteres, tales como el Pseudolus y Truculentus.En general, los diversos tipos que hemos visto se combinan entre sí en forma mixta, se entrelazan; son ejemplos relevantes la Aulularia, los Captiui, particularmente Casina. Por consiguiente, las comedias de P. rehúyen toda clasificación demasiado fija y no pueden calificarse sino como comedias de trama, en las que domina la complicación de los motivos y de los casos. A menudo la intriga es compleja, pero la comprensión de los espectadores se facilita mediante alocuciones y, ante todo, con el prólogo, que, a imitación de las obras más tardías de Eurípides y de la Comedia Nueva, indican el curso de la acción. En el prólogo, tan pronto actúa un personaje de la pieza teatral (Mercurio en Amphitruo), como un personaje divino, relacionado de alguna forma con la obra, pero que no interviene en la representación (los lares domésticos, Lar Familiaris, en la Aulularia); a veces el locutor del prólogo aparece sin caracterizar (en los Captiui); en otras ocasiones, el prólogo se sustituye por un corifeo, que se introduce en la mitad de la obra o después de una escena culminante de la intriga (parabasis).Relaciones e influencias. La actividad de P. como dramaturgo se aplicó exclusivamente a la denominada fabula palliata, que ponía en escena personajes con nombres y costumbres griegos, a imitación de los modelos de la Comedia Ática Media (Antífanes) y Nueva (Menandro, v., Dífilo, Filemón), muy en boga a la sazón en todo el mundo helenístico y especialmente en el mediodía grecoitálico de la Península. Se descubren también residuos y elementos de representaciones más directamente radicadas en el suelo itálico, como las atelanas, los Fliaki, la Sátira dramática y quizá los dramas mímicos del siciliota Epicarmo (Horacio, Epistolae, II,1,57-58), como el propio P. apuntó en Menaechmi y Casina.Fuentes y cronología. Sabemos cuál fue la fuente directa de algunas comedias; p. ej., en la Asinaria adoptó "el Arriero" de Demófilo; en la Cistellaria, las Synaristosai, de Menandro; en Mercator, "el Mercader", y en Trinummus, "el Tesoro", de Filemón; Stichus se basa en la comedia Adephoi de Menandro, que no se identifica con el modelo de la comedia del mismo título de Terencio (v.); Rudens tiene como base una pieza teatral de Dífilo, cuyo título no consta. Acerca de los originales de las demás comedias sólo caben conjeturas. Lo mismo ocurre con la fecha de composición o estreno de la obra, sólo deducible en determinados casos; así el Stichus se estrenó en los ludi plebe¡ del 200 a. C., el Pseudolus en el 191 a. C., el Trinummus después del 194 a. C.; la más antigua de las obras de P. conservada es el Miles glo riosus, aprox. del 205 a. C.;sin embargo, sobre la cronología de las obras plautinas no existe unanimidad entre los críticos, dada la clase de indicios (líneas de evolución dramática y estilística, referencias y alusiones a acontecimientos de la época) con los que operan los estudiosos de Plauto.Características de sus comedias. Si bien el mundo de las comedias plautinas es la sociedad burguesa de Atenas, en la que aparecen caracteres típicos (padres indulgentes o severos, hijos disolutos, esclavos atrevidos), P. inserta en ellas numerosos trazos de costumbres romanas (instituciones, interés por las discusiones de derecho) y expresiones latinas (proverbios). Por otra parte, integra partes cantadas en la acción y transforma la comedia en una especie de opereta, donde los ballets juegan un gran papel (p. ej., la danza de esclavos y de cocineros en la Aulularia). En función de esta interpretación coreográfica se explican los numerosos detalles de construcción en las piezas plautinas, en cuyo texto se contienen, a veces, indicaciones escénicas. La Tabula palliata distinguía entre diverbium (diálogo hablado) y tantita (poema lírico); en P., sobre todo en sus piezas últimas, los tantita ocupan mayor espacio; son principalmente "arias" que, gracias a su gran diversidad métrica (anapestos, críticos, baquios), enriquecieron la lengua latina con esquemas desconocidos de los mismos griegos. En este aspecto, P. imita más que la Comedia Nueva, la Antigua, como la de Aristófanes (v.), insigne por su abrumadora polimetría, y sus predecesores latinos, como Livio Andrónico (v.) y Nevio. Ciertamente, éste era el aspecto que especialmente satisfacía los gustos del pueblo romano; más que recitada, la comedia de P. era cantada, como una especie de revista musical.La acción en las comedias plautinas no se ciñe a un tema general, demasiado lleno de convencionalismos. P. no siente la menor preocupación por la regularidad; pasa por alto detalles importantes, explicaciones necesarias, hace aparecer y desaparecer los actores a placer, presenta con brusquedad los desenlaces, alarga con delectación algunas escenas. Sólo aspira a llevar al público de escena en escena; por este motivo algunas obras son completamente inorgánicas, como el Poenulus, que presenta solamente tres sucesos de los que es víctima Lico, el traficante de esclavos. Los personajes eran, en principio, tan convencionales como los temas. Aparecen iguales en cada obra: el joven libertino y despilfarrador; la cortesana, ávida y mañosa; la joven modesta y simpática; la madre honrada, aunque tosca; el esclavo desvergonzado e ingenioso, que desafía los golpes al servicio de los amores de su joven amo; el traficante de esclavos (leno) es también indispensable; aparecen, aunque con menos frecuencia, el soldado fanfarrón, el parásito, el cocinero de alquiler. Pero el esclavo es el verdadero rey de la comedia de P.: desinteresado, arriesgado, de fidelidad incondicional, inteligente hasta la astucia, seguro de su éxito, parece embriagado de su importancia hasta el heroísmo. Respecto a los personajes femeninos, P. los trata con mayor cuidado que a los demás; suelen salvarse de su despiadado sarcasmo y algunos adquieren, como Alcmene, un carácter de elevada grandeza y dignidad.El mérito indiscutible de P. no reside en la acción, ni en los caracteres, sino que brota de su lenguaje, cuyo vigor, lozanía y riqueza expresiva admiraban ya los antiguos, como Varrón y Cicerón. Conoce y utiliza a la perfección la lengua latina, que es capaz de combinar con la retórica filosófica de los griegos hasta alcanzar un estilo propio. Puede decirse que creó la lengua apropiada a sus comedias. Menandro adoptó en sus obras un estilo de ática elegancia y evitaba, como más tarde su fiel imitador Terencio, todo lo vulgar, primitivo e ingenuo. En P. encontramos exactamente lo contrario. Toma giros y palabras de todos los tipos sociales, del soldado y la cortesana, del sacerdote y el magistrado. La riqueza de su vocabulario es sencillamente asombrosa. Emplea con preferencia la aliteración, la asonancia y el asíndeton, imprimiendo a su estilo un sello inconfundible. Domina con gran maestría todos los recursos estilísticos, con vistas a un efecto cómico (vis comica) o para llenar el diálogo de chispeante viveza. Finalmente, si algo impera, como uniforme y unitario en toda su obra, es la libertad; libertad en el diálogo, la acción y la versificación, necesaria para llegar a todos los rincones y captar todos los matices.Su influjo a lo largo de la Historia. P. fue el ídolo de la afición teatral romana. Los críticos antiguos, con excepción de Horacio y Quintiliano, le juzgan en términos audatorios. En general, la Edad Media se interesó menos por P. que por Terencio. A partir del Renacimiento, P. vuelve a leerse con gran entusiasmo y ya desde entonces empieza a influir en la comedia moderna: Shakespeare (v.), Moliére (v.), Regnard.P. FLORES SANTAMARÍA.
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