Platónicos FIL.
Categoria:
Filosofía
Los autores más o menos vinculados al platonismo, pero con pensamiento relevante propio, son estudiados en sus correspondientes voces. Lo que aquí se hará es presentar líneas por donde se continúa la tradición platónica a lo largo de los siglos a pesar de los azares de la historia. Tales son la Academia, la tradición latina, la tradición bizantina, la tradición árabe, el platonismo renacentista.1. La Academia. Muerto Platón (v.) el año 347 a. C., la escuela por él fundada se mantiene ininterrumpidamente durante más de ochocientos años. Dado que las escuelas filosóficas en Grecia eran, ante todo, "escuelas de sabiduría", no es de extrañar que la platónica se fuese adaptando, en lo doctrinal, a las nuevas corrientes históricamente nacidas fuera de ella (v. GRECIA XI). La Academia Antigua (s. IV-III a. C.) prolonga la línea pitagorizante del maestro y cultiva la matemática, la astronomía y los procedimientos de clasificación y división. Son sucesivamente "escolarcas" Espeusipo, fenócrates y Polemón. También destacan en ella Eudoxo de Gnidos, figura importante de la ciencia griega, y Filipo de Opunte, supuesto autor del diálogo Epinomis falsamente atribuido a Platón. Según J. Zürcher, la intervención de Polemón habría sido decisiva para la fijación del corpus academicum.La Segunda Academia (s. III), en la que destaca Arcesilao, inicia la polémica contra la entonces floreciente escuela estoica (V. ESTOICOS) y la recepción del escepticismo (v.). Ello caracteriza también a la Tercera Academia (s.II), cuya figura más importante es Carnéades (ca. 214-137/5); dado que, a su parecer, no existe ningún criterio de verdad y, sin embargo, la acción supone la existencia de convicciones firmes, propone adoptar como criterio práctico la mayor probabilidad. Carnéades influiría considerablemente sobre Cicerón (v.) (Academ.) y contra él se dirigiría principalmente S. Agustín (Contra Academ.). Algunos autores consideran como Cuarta Academia ("Academia novísima") el periodo iniciado por Filón de Larisa (ca. 159-86), que se caracteriza por su reacción contra el escepticismo y por su carácter acentuadamente ecléctico (V. ECLECTICISMO I, 2). Le sigue en el escolarcado Antíoco de Ascalón, maestro de Cicerón. La vida de la Academia pasa después por un periodo oscuro.Con el nombre de platonismo medio se conoce el movimiento de amplia difusión fuera de la Academia ateniense de las ideas de Platón, ahora aproximadas a las neopitagóricas, hasta la aparición del neoplatonismo. Son figuras importantes Teón de Esmirna (s. i), Gayo, Albino, Apuleyo (v.), autor de las Metamorfosis o Asno de oro, especie de novela sobre el itinerario del alma a Dios, Celso (v.), que inicia la reacción pagana contra el cristianismo, y Plutarco de Queronea, todos ellos del s. ii. Plutarco (v.; ca. 50-125 d. C.) dirige su atención hacia las cuestiones religiosas y morales; sus obras, designadas desde el s. xii con el nombre genérico de Moralia, ejercerían considerable influjo en los siglos siguientes y en el Renacimiento; en el campo de la historia es autor de las celebradas Vidas Paralelas. Durante este periodo el platonismo entra en interacción con el judaísmo (Filón) y el cristianismo (apologistas, escuela alejandrina), acentuando el carácter religioso siempre inherente al platonis mo (v. FILÓN DE ALEJANDRÍA; APOLOGÉTICA II, 1; ALEJANDRÍA VI).El impacto del neoplatonismo (V. PLOTINO; NEOPLATÓNICOS), surgido fuera de la Academia, en el s. III, lo acusa ésta desde el escolarca Plutarco de Atenas (s. IV), principalmente con Proclo (ca. 410-485), llamado el Sucesor (Diadokos) por antonomasia. Abandonando la sobriedad del esquema de Plotino, Proclo incurre como Jámblico en un barroquismo que multiplica indefinidamente las divisiones y los grados en forma tal que sólo tiene paralelo en las aberraciones del gnosticismo (v.). Al igual que Porfirio, practicaba la magia y estimaba todas las religiones a excepción del cristianismo, contra el cual también escribió. De Proclo depende el Pseudo Dionisio (v.) Areopagita, cuyo famoso Liber de causis es un resumen, compuesto en la Edad Media, del Elementatio Theologica. En Proclo como en los demás platónicos de la época se advierte claramente el deseo de aunar todas las fuerzas de la cultura greco-romana para dar la batalla al cristianismo, ya predominante, de acuerdo con el programa político propugnado poco antes por el emperador Juliano el Apóstata (v.; 332-363).El último escolarca fue Damascio; pero mayor importancia tiene su condiscípulo Simplicio, autor de notables comentarios a la Física de Aristóteles. Al igual que Porfirio y Boecio (V.), Simplicio se muestra partidario de concordar a Platón con Aristóteles, iniciando un intento que con Alfarabí penetra en la Edad Media y llega al Renacimiento. Definitivamente victorioso el cristianismo y agotada internamente la Academia, el emperador Justiniano (v.) la clausura el año 529. Damascio, Simplicio y otros se trasladan a Persia, pero regresan poco después continuando su enseñanza privadamente entre la indiferencia general.2. La tradición latina. Aunque ya sin institución propia, la corriente platónica prosigue por doquier. En Occidente comienza en el s. iv la obra de traducciones y comentarios. Sobre fondo neoplatónico escriben Mario Victorino, mediante quien toma contacto con el neoplatonismo San Agustín (v.), y Macrobio autor de un comentario al Sueño de Escipión, contenido en el libro VI del De república de Cicerón. En cambio, se atiene al platonismo clásico Calcidio (también del s. IV), cristiano, comentarista del Timeo, la única obra de Platón siempre conocida íntegramente en el Medievo cristiano. Desde finales del s. V las Ennéadas son ignoradas en Occidente hasta el s. XV.El platonismo es asumido por la teología cristiana de cuño agustiniano (v. PATRÍSTICA IV): Escuela de Chartres (v.), agustinismo de San Anselmo (v.) y San Buenaventura (v.) ("Metafísica de la luz"); pero para nuestro propósito interesa más descubrir los canales por donde seguía llegando la tradición platónica en Filosofía. Klibansky (o. c. en bibl.) clasifica este Plato latinus en los siguientes grupos: 1°) Traducciones latinas antiguas y medievales del Timeo y partes de otros diálogos (Menon, Fedon, Parménides desde el s. XIII), citas contenidas en los Padres (v.) de la Iglesia, traducciones de Proclo; 2°) comentarios antiguos y medievales a diversos escritos de Platón; 3°) traducciones latinas de los comentarios griegos (Proclo), obras atribuidas a Platón (como el Plato poeta, el Plato Alchymista, Plato Magnus). Desde el s. XII la tradición platónica se enriquecerá con el caudal de las traducciones del árabe. Por otro lado, de antiguo venían los contactos con la tradición bizantina (traducciones del Pseudo Areopagita) que se acrecentarán en la Baja Edad Media (V. MEDIA, EDAD III, 3; ESCOLÁSTICA).3. La tradición árabe y judía. Siria sirvió de puente para pasar la cultura griega primero a Persia (V. NESTORIO Y NESTORIANISMO II) y después a los árabes. Incluso cuando los árabes y judíos medievales se inclinan por Aristóteles, es un Aristóteles interpretado dentro del esquema neoplatónico (V. ÁRABES III; HEBREOS VII).Aureolado el platonismo por la autoridad de otros filósofos, a quienes se atribuían obras de contenido neoplatónico, parecía a los medievales el fondo común del pensamiento griego. Entre esas obras apócrifas, que influyeron quizá más que las auténticas, destacan la llamada Teología de Aristóteles (compilación de las Ennéadas IV-VI), el Tratado de las cinco sustancias, atribuido a Empédocles (v.) y que es en realidad una compilación de Plotino y Proclo con elementos de otras procedencias, y el Liber de Causis o Liber bonitatis purae, también atribuido a Aristóteles y que es un resumen de la Elementatio Theologica de Proclo. Traducidos estos libros al latín en los s. xii y xiii, ejercerían considerable influencia en el momento en que ya el platonismo estaba perdiendo vigencia y se imponía Aristóteles.4. La tradición bizantina. La especulación bizantina se prolongó hasta la caída del Imperio, con poco impulso creador, en forma de comentarios exegéticos y doxográficos a los dos grandes maestros griegos, predominando unas veces Aristóteles como en el caso de Juan Filopón (s. VI) y Focio (s. IX), y otras, Platón, principalmente en Miguel Psellos (s. XI) (V. BIZANCIO II).Gran importancia histórica tiene el autor del Corpus dionysianum, conjunto de escritos que aparecen en el s. VI, atribuidos a San Dionisio, discípulo de San Pablo, hasta que en el Renacimiento se descubrió la falsa atribución (v. DIONISIO AREOPAGITA). Quien quiera que fuese, el Pseudo Dionisio Areopagita, doctrinalmente vinculado a Proclo, influyó en la teología medieval, principalmente en las cuestiones de los atributos divinos, los ángeles, el mal y la mística. Fue traducido dos veces en la Francia carolingia del s. ix, la segunda de ellas por Juan Escoto Eriúgena (v.), quien también tradujo algunos tratados de Máximo el Confesor y de San Gregorio de Nisa. Ello venía a acrecentar la tradición latina del platonismo en loss de la Escolástica (v.). Los contactos con Bizancio reanimaron el platonismo de Occidente principalmente en la segunda mitad del s. XIII (traducciones de Guillermo de Moerbeke y Roberto Grosseteste) y en el s. XV, contribuyendo decisivamente al Renacimiento (v.).5. El platonismo del Renacimiento. Entre los asistentes al Conc. de Florencia (v.), último intento de unión de la Iglesia cismática y del Imperio bizantino con la Iglesia católica y la cristiandad occidental durante la presión turca, figuraban Jorge Gemisto Plethon (ca. 13551452) y Juan Bessarion (1395-1472). Sobre todo el primero fomenta incansablemente la circulación de conceptos platónicos, sugiriendo el proyecto de una Academia Platónica. Recoge la idea, bajos los auspicios de Lorenzo de Medici (v.) en Florencia, Marsilio Ficino (14331499), quien -aparte su aportación personal- pone en latín casi todo el corpus de escritos platónicos y neoplatónicos, traduciendo a Platón, Plotino, Jámblico, Proclo, el Pseudo Dionisio y otros. Un platonismo fuertemente ecléctico, con materiales aristotélicos y aun judíos (Cabala; v.) preside el pensamiento del mencionado Marsilio Ficino, de Juan Pico de la Mirándola (v.; 1463-1494), León Hebreo (v.; ca. 1460-1535), divulgándose en las obras de Pedro Bembo (v.), Baltasar de Castiglione (v.) y otros (V. HUMANISMO i, 2c). "La estética platónica fue la filosofía popular en España y en Italia durante el siglo XVI" (Menéndez Pelayo). Por otra parte, el platonismo inspira claramente a hombres con pensamiento propio en dirección prospectiva, como Nicolás de Cusa (v.) y Giordano Bruno (v.; 1545-1600).Mención aparte merece el "platonismo ítalo-hispano" (Menéndez Pelayo). León Hebreo (Judá León Abravanel) presenta en los Dialoghi d’amore, publicados póstumamente (si hubo original castellano o hebreo, no se conserva) una suerte de "Philographia Universal" o visión del mundo sub specie amoris que alcanzó amplia popularidad y aparece en la biblioteca de Spinoza (v.). En la misma pretensión de concordar a Platón con Aristóteles bajo el predominio del primero coincide con León Hebreo, Sebastián Fox Morcillo (v.; 1528-1559/60). Aparte de aparecer el platonismo en la mística española (Fray Juan de los Ángeles, P. Nieremberg, v.), el neoplatonismo subyace a la teología antitrinitaria de Miguel Servet (v.; 1511-1553) y al ontologismo místico del también heterodoxo Juan de Valdés (v.; 1501-40).6. Platonismo moderno. Hay que registrar la escuela platónica de Cambridge en el s. XVII (Rodolfo Cudworth, Enrique Moré, etc.: V. MORALISTAS INGLESES DEL SIGLO XVII), que según F. Meinecke influye en la génesis del historicismo (v.). Si, además, tenemos en cuenta que aquello contra lo cual últimamente se definen los empirismos (v.) modernos es el platonismo, no parecerá tan exagerada la afirmación de A. N. Whitehead de que "la caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que ésta consiste en una serie de notas marginales a Platón" (Proceso y Realidad, 67, Buenos Aires 1956).V. t.: NEOPLATÓNICOS.CARLOS A. BALEÑAS.
BIBL.: Sobre la Academia: H. CHERNIS, The Riddle of the Early Academy, Berkeley 1945; H. HERTER, Platons Akademie, 2 ed. Bonn 1952; P. LANDSBERG, La academia platónica, Madrid 1926; 1. ZÜRCHER, Das corpus academicum, Paderborn 1954. Sobre el platonismo y el neoplatonismo: H. vox STEIN, Geschichte des Platonismus, Gottinga 1867-75 (Francfort 1965). Sobre platonismo y Patrística: R. ARNOU, Platonisme des Péres, en DTC 12,2322-2392. Sobre platonismo medieval: R. KLIBANSKY, The continuity of the Platonic Tradition during the Middle Ages, Londres 1939. Sobre platonismo renacentista: B. KIESZKOWSKI, Studi sul platonismo nel Rinascimento, Florencia 1936. Sobre platonismo español: M. MENÉNDEZ PELAYO, Historia de las ideas estéticas, 11, Madrid 1949; fD, Ensayos de crítica filosófica, Madrid 1948. Sobre platonismo inglés: E. CASSIRER, Die platonische Renaissance in England und die Schule uon Cambridge, Leipzig 1932. En general: A. TAYLOR, El platonismo y su influencia, Buenos Aires 1946.
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