Pizarro, Familia HIST.
Categoria:
Historia
Gonzalo. N. en Trujillo. Vástago ilegítimo de Gonzalo P. el Tuerto, y de su criada María de Biedma. Pasado a Indias con su hermano Francisco en 1530 (v. PIZARRO, FRANCISCO), participó desde Panamá en el tercer viaje del descubrimiento del Perú, país donde asistió al combate de la Puná, desembarco de Tumbes, erección de San Miguel, captura de Atahualpa -lo que le valió 3.845 marcos de plata y 9.909 pesos de oro-, marchó al Cuzco y tomó esa ciudad donde sentó plaza de vecino y sirvió a las órdenes de su hermano Juan en el castigo de los naturales alzados. En 1536 fue uno de los capitanes que soportaron el cerco del Cuzco por Manco Inca, destacando por su coraje y astucia. A la toma de la ciudad por Almagro (v.), fue hecho prisionero; fugado de la prisión se unió a su hermano el gobernador en Lima y después, por ausencia de éste en Mala, obtuvo el mando del ejército pizarrista. También fue nombrado, por su hermano Francisco, gobernador de Quito y, en calidad de tal, partió al descubrimiento de la tierra de los Quixos. Zumaco y país de la canela, ocasión en la que desertó F. de Orellana (v.) ’y descubrió el Amazonas (12 feb. 1542). Liberado Hernando P., subió con él a la sierra batallando en Las Salinas. Se dedicó luego a explorar el Collao y Charcas, donde se hizo vecino de la villa de la Plata. Aquí estaba entregado al cateo de minas cuando supo que el primer virrey Blasco Núñez Vela pretendía ¡niplantar las Ordenanzas nacidas de las Leyes Nuevas, amenazando así con suprimir los repartimientos de indios. Esto alarmó a los encomenderos, quienes eligieron a Gonzalo su caudillo, haciéndole ver que el virrey de un rey lejano no podía echar a perder un Perú que habían ganado los P. Gonzalo se halagó con el nombramiento y pasó al Cuzco. Con un séquito numerosísimo entró en Lima el 28 oct. 1544, donde ya los oidores habían apresado a Núñez Vela, desterrándolo a España.Gonzalo se hizo nombrar gobernador del Perú (21 nov. 1544), enterándose por esos mismos días que el virrey había sido liberado en Paita y que no pensaba otra cosa que recuperar el poder. Gonzalo salió a su encuentro y topándolo en Iñaquito, cerca de Quito, lo derrotó el 18 en. 1546, perdiendo el virrey la vida. Gran ayuda tuvo Gonzalo en su maestre de campo Francisco de Carvajal, hombre sin sentimientos, aunque de excelente humor. Con él y otros capitanes planeó la Gran Rebelión, formando una poderosa armada que confió a Pedro Alonso de Hinojosa, quien tomó Panamá y puso a Tierra Firme por los gonzalistas. Estando así las cosas, la corona nombró al clérigo Pedro de La Gasca (v.) presidente de la audiencia de Lima, para que actuara como pacificador del Perú. La Gasca entró en Panamá en agosto de 1546, dándose tan buena maña que el 19 de noviembre logró que laarmada de Hinojosa se pusiera a sus órdenes y abandonara la causa de Gonzalo. Con esta armada desembarcó el Pacificador en Tumbes a fines de junio de 1547 para luego escalar la cordillera y detenerse en Jauja; mientras tanto, parte de los barcos con Lorenzo de Aldana fondearon i~n El Callao, consiguiendo que el rebelde se retirara de Lima. Gonzalo llegó a Arequipa y prosiguió hacia el lago Titicaca, donde el 20 oct. 1547 derrotó en Huarina a Diego Centeno, capitán que con un ejército de leales defendía la voz del rey. Mientras se distraía con la victoria, La Gasca se le aproximó por la espalda; Gonzalo no tuvo más remedio que hacerle frente en los campos de Jaquijahuana, cerca del Cuzco, el 9 abr. 1548. La batalla fue reñida pero en ella se vislumbró el final de Gonzalo. Solo, únicamente acompañado por su capitán Juan de Acosta, marchó a entregarse al presidente vencedor. Éste, luego de tratarlo mal, lo cargó de cadenas y lo apresó en una tienda de campaña, pasando la noche en capilla y decapitándosele al siguiente amanecer. Su cuerpo, con el cráneo depositado a sus pies, fue sepultado en la iglesia de La Merced del Cuzco. Así acabó el último de los P. peruanos, el caudillo de la Gran Rebelión, "la mejor lanza que pasó a las Indias", en frase del Inca Garcilaso.Hernando. N. en Trujillo hacia 1508. Único varón legítimo del capitán Gonzalo P. el Largo o el Tuerto, y de Francisca o Isabel de Vargas. Tuvo esmerada educación, y siguió la carrera de las armas, asistiendo a la guerra de Navarra y alcanzando el grado de capitán de infantería en 1521. Luego de servir en Italia regresó a España hacia 1528, donde supo que un hermano suyo bastardo estaba preso por deudas en Sevilla. Presuroso acudió a liberarlo, conociendo de este modo a Francisco P. (v.). Con él marchó entonces a Toledo y, abreviándole los enojosos trámites de la corte, le consiguió una entrevista con los consejeros de Indias, logrando Francisco la capitulación de Toledo. En Trujillo, Hernando presentó a Francisco a sus otros hermanos bastardos: Juan y Gonzalo P. Partieron los cuatro hermanos al Nuevo Mundo junto con otros parientes y paisanos en enero de 1530. Hernando lo hizo como capitán del segundo barco y mostró a lo largo de la travesía un carácter orgulloso y turbulento impregnado de ambición. En Panamá trató mal a Diego de Almagro (v.), gesto que imitaron Juan y Gonzalo. Embarcados los expedicionarios al Perú, nuevamente Hernando se mostró prepotente y agresivo, haciéndose temible no sólo por su genio, sino por sus perros de guerra. En Tumbes libró de morir a varios soldados acudiendo con la caballería en su socorro; posteriormente se halló en la fundación de San Miguel, la primera población cristiana del Perú, saliendo de ella con Francisco, con dirección a Cajamarca, adonde llegaron el 15 nov. 1532, correspondiéndole esa misma tarde guardarle las espaldas a Hernando de Soto (v.) en la embajada que llevaba al inca Atahualpa. Al siguiente día el inca fue hecho prisionero, ofreciendo en la celda un cuarto de oro y dos de plata a manera de rescate e insinuando a Francisco P. enviar a Hernando al templo costeño de Pachacamac, para traer parte de éste.Partió Hernando con varios jinetes el 5 en. 1533 y regresó el 14 de abril con rico botín y el general quiteño Cacuchimac preso. El viaje, a no dudarlo, cuéntase entre los famosos que hicieron los españoles en Indias. A la hora del reparto, como premio a sus hazañas, le correspondieron 1.267 marcos de plata y 31.080 pesos de oro. Desde su celda, Atahualpa entabló gran amistad con Hernando de Soto y entonces Hernando trató de hurtarle a Soto el fervor del regio prisionero con miras a obtener más oro. Pero el gobernador D. Francisco envió a Hernando a España con el quinto para el rey, siendo allí recibido como un príncipe; se dio el lujo de remontar el Guadalquivir con sus naves lastradas de oro y de desembarcar en Sevilla el metal en carretas tiradas por pesados bueyes, hecho que causó admiración en toda Europa. Obtuvo ’del Emperador un hábito de comendador en la Orden de Santiago y muchos beneficios para él y su hermano Francisco. Vuelto al Perú en 1535, éste lo hizo su teniente en el Cuzco, marchando a tal ciudad donde halló a Manco Inca, nuevo monarca de los quechuas, cargado de cadenas. Lo soltó creyendo que el inca le daría joyas en agradecimiento, pero una semana después el Cuzco estaba cercado por miles de guerreros cobrizos, y Manco proclamaba su guerra a muerte a los cristianos. Lo que siguió fue una verdadera epopeya en la que ambos bandos hicieron derroches de valor; sin embargo, el hambre hizo levantar el cerco a Manco Inca. Almagro, que llegaba fracasado de Chile, aprovechó para caer sobre el Cuzco y apresar a Hernando y Gonzalo P. (8 abr. 1537). Gonzalo huyó; Hernando, convertido en valioso rehén, fue llevado a la costa de Inca y mantenido encadenado hasta que Francisco P. obtuvo su liberación. Entonces, lejos de marchar Hernando a España como había prometido, tomó el mando de los pizarristas y regresó a buscar a Almagro, obligándolo a subir al Cuzco y derrotándolo en el campo que llamaban Las Salinas (6 abr. 1538).Capturado Almagro, Hernando le hizo creer que le perdonaría la vida, mas en secreto lo procesó y condenó a muerte. Luego de poner en orden sus papeles, Hernando se alejó del Perú, pasando a México y de allí a España. En la Península se encontró con las múltiples acusaciones de los almagristas. Tratando de defender el oro que traía del Perú, vivió un tiempo en Madrid, luego en Valladolid; no obstante, se le abrió proceso y encarceló en el castillo de la Mota, en Medina del Campo, en 1541. En 1545 se le condenó a destierro en África, perono partió; en 1556 se le añadió una multa de 8.000 ducados, mas siguió preso: sólo pudo salir del castillo de la Mota el 17 mayo 1561, luego de 20 años de prisión. A decir verdad, ésta no fue extremadamente dura; sus primeros años de encierro fueron endulzados por su manceba Isabel de Mercado, en la que tuvo descendencia; posteriormente se impuso regularizar su situación y casó con su sobrina Francisca P. (1551), la bastarda de su hermano Francisco y de la princesa incaica Inés Huaylas Nusta, teniendo de ella tres hijos y dos hijas (Francisco, Juan, Gonzalo, Isabel e Inés). Ya en libertad edificó en Trujillo el palacio llamado hasta hoy de la Conquista, fundando en 1578 un opulento mayorazgo, al que adjuntó iglesia y hospital. Por su codicilo otorgado el 1 de agosto de ese año sabemos que estaba viejo, achacoso y ciego, muriendo así en 1580. Fue Hernando, según escritos de su época, hombre membrudo, alto, y de facciones coloradas; sabía de cosas de guerra y era valiente como todos los de su apellido; fue político hábil, enemigo de la dilación. Su debilidad fue el oro, por el que llegó a ser cruel. Otros defectos suyos fueron la altivez, la prepotencia, la falsedad y el rencor. No obstante, en el tercer viaje del descubrimiento del Perú, después de su hermano Francisco, no hubo nadie que lo aventajara, perfilándose como el primer gran conocedor de la tierra a raíz de su viaje a Pachacamac y cubriéndose de gloria en la defensa del Cuzco en 1536, pues a su genio valiente y decidido se debió el que la ciudad siguiera hasta el fin en manos de los españoles.Juan. Bastardo de Gonzalo P. el Largo o el Tuerto, "habido en una María Alonso", n. en Trujillo, ignorándose la fecha. Pasó a Indias con su hermano Francisco en 1530, y en Panamá hizo causa común con sus hermanos Hernando y Gonzalo contra Diego de Almagro (v.). En el tercer viaje descubridor del Perú, destacó en la isla de Puná, pues fue uno de los capitanes que tuvieron a su cargo el castigo y pacificación de los indios. Consumado jinete, estuvo como tal en el encuentro de la playa de Tumbes, y participó en diversas misiones de avanzada y exploración con su hermano Hernando. Fundador de San Miguel de Tangarará y uno de los capitanes de infantería que atacaron a las tropas quiteñas en Cajamarca, cobró después de la prisión del inca 407 marcos de plata y 1.100 pesos de oro. Estuvo en la marcha al Cuzco, captura y fundación española de la capital incaica, sobresaliendo antes en la toma del valle de Jauja y otras escaramuzas del recorrido. Asentado por vecino del Cuzco, el gobernador D. Francisco lo dejó por su teniente. En estas circunstancias sospechó que Manco Inca pretendía alzarse y lo apresó por medio de su hermano Gonzalo. Como el inca tornó a escaparse Juan lo capturó personalmente y lo cargó de cadenas. Los indios se vengaron asesinando a Pero Martín de Moguer, y Juan salió a castigarlos, tomándoles por asalto el peñón de Angocagua y matando a muchos de ellos; los de Condesuyos asesinaron, a su vez, a Juan Becerril y hacia allá marchó Juan con iguales intenciones de escarmiento.De regreso al Cuzco halló allí a su hermano Hernando, que iba a relevarlo en la tenencia de la ciudad, y el cual había soltado a Manco Inca. De poco valieron las razones de Juan para demostrarle su error: el inca siguió libre, y el sábado de Gloria de 1536 sitió el Cuzco. En el fragor de la lucha, los españoles perdieron la fortaleza de Sacsahuamán, no quedando otra alternativa que recuperarla, y Hernando le encomendó la difícil misión. Los castellanos subieron el collado de Collcampata protegidos por lü oscuridad de la noche. Una vez ante la fortaleza, utilizando escalas, treparon sus muros y ganaron algunos de sus bastiones, pero en eso se percataron los quechuas de lo ocurrido y desde lo alto comenzaron a llover piedras, flechas y lanzas. Juan, con la espada desenvainada, instaba a sus hombres a seguir utilizando las escalas; para dar mayor ejemplo de lo que exigía, se despojó del yelmo que cubría su cabeza y -embrazando la rodela, desenvainada la espada- empezó a subir. No pudo coronar su intento, porque una certera pedrada lo alcanzó en la cabeza, soltando sus dedos la escala y precipitándose a tierra con el cráneo partido. Recogido por los suyos fue llevado al Cuzco; en la ciudad se le acostó en la iglesia y alguien le empezó a curar. Jamás recobró el conocimiento, mostrándose agónico los dos o tres días que siguieron, y muriendo después sin haber llegado a saber que sus hombres habían capturado la ciclópea fortaleza de Sacsahuamán. Dicen que era Juan, como lo demostró hasta el final, hombre en extremo pundonoroso y de gran fogosidad. No realizó muchas hazañas, por morir demasiado temprano, pero lo poco que hizo en sus cuatro años en el Perú lo consagran como gran capitán de infantes y jinetes, valiente hasta la temeridad, y digno del apellido Pizarro.JOSÉ ANTONIO DEL BUSTO.
BIBL.: H. BIRNEY, Los herneanos del destino, Buenos Aires 1946; M. BALLESTEROS G.AIBROIs, Descubrimiento y conquista del Perú, Madrid-Barcelona 1963; A. DE ZÁRATE, Historia del descubrimiento y conquista del Perú, Lima 1944; P. PIZARRO, Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, Buenos Aires 1944; D. FERNÁNDEZ, Historia del Perú, 2 vol. Madrid 1963; A. BORREGÁN, Crónica de la conquista del Perú, Sevilla 1948; J. C. CALVETE, Rebelión de Pizarro en el Perú y vida de don Pedro de La Gasca, 2 vol. Madrid 1889; P. CIEZA DE LEóN, Guerras civiles del Perú, Madrid s. a.; P. GUTIÉRREZ DE SANTA CLARA, Historia de las guerras civiles del Perú, 6 vol. Madrid 1904-29; M. CÁRDENAS, Vida de Gonzalo Pizarro, Madrid 1953.
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