Pirandello, Luigi
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Biografía GER
Dramaturgo italiano de los s. xix-xx, renovador del arte dramático italiano.Biografía. N. en Agrigento (Sicilia) el 28 jun. 1867. M. en Roma el 1 dic. 1936. Estudió en la Univ. de Palermo y luego en la de Roma. Más tarde pasó a Alemania y se doctoró en la de Bonn, en la que fue luego lector de italiano. Volvió a Italia en 1892 por motivos de salud. Ya entonces había escrito sus primeros versos: Mal giocondo (Mal alegre), 1889, y Pasqua di Gea (1890), de mayor interés autobiográfico que artístico; en ellos se evidencia su leopardiano concepto pesimista de la vida. En Italia publicó en 1895 sus Elegie renane, de tono nostálgico, en las que traduce poéticamente sus pasadas experiencias de hombre que vive fuera de su patria. Su pesimismo se acentúa hasta el nihilismo en sus poemas Fuori di chiave (Fuera de clave), 1912. Pero mucho más que su poco lograda obra lírica interesan su obra narrativa y su teatro; de ellos hablaremos más adelante. Al regresar a Italia se dedicó al periodismo literario. En La Tribuna publicó por capítulos su novela L’esclusa (La excluida), 1901.En 1894 se había casado con María Antonieta Portulano; de ella tuvo tres hijos. En aquel mismo año se encargó interinamente de la cátedra de Literatura italiana en la Escuela Normal de Roma. Pero luego hubo de atender al mantenimiento de su familia dando clases particulares y reanudando sus colaboraciones en los periódicos. Así nació, por entregas, otra de sus más famosas novelas: Il fu Mattia Pascal (El difunto Matías Pascal), 1904.La escribió mientras su mujer iba dando ya señales evidentes de la enajenación mental que acabó por obligar a P. a llevarla a una casa de salud. Aquella dolorosa experiencia familiar dejó honda huella en P., y la obtención en propiedad de la cátedra de Literatura italiana, que desempeñó hasta 1922, sólo en parte pudo serenar su vida. Su fama de narrador y, sobre todo, de comediógrafo, se afianzaba cada vez más y, después de haber ingresado en la Academia de Italia en 1929, culminó sus éxitos con la obtención del Premio Nobel de Literatura en 1934.Obra narrativa. Sus primeras novelas, de un verismo ambientado en la provincia siciliana, al estilo de Luigi Capuana y de Giovanni Verga (v.), siguen la pauta trazada por el naturalismo (v.) de fin de siglo, que se complacía en denunciar la ciega dureza del destino humano, la triste condición de los débiles y la frecuente mutua incomprensión de los hombres hasta para las más nobles acciones. Así en La excluida y en El turno (1895). Más típicamente pirandeliana, de un humorismo amargo, que casi se complace en la desventura de sus personajes, es El difunto Matías Pascal, considerada como la mejor novela de P. aunque, quizá por haber sido escrita por entregas, se advierte en ella una falta de contextura interna y una gradual decadencia del interés anecdótico. La crítica, sin hacer hincapié en los puntos verdaderamente débiles de la novela, achacó falta de verosimilitud a la peripecia de aquel Matías que, habiendo sido dado por muerto (por haberlo confundido con el cadáver de un ahogado), pudo vivir su vida, libre del odiado yugo familiar. P. podía haber alegado la libertad de la invención artística. Prefirió responder presentando un episodio de crónica actual, perfectamente análogo al de su relato, y demostrando así que las posibilidades de la vida superan a las de la mejor dotada fantasía.Siguieron otras novelas, como 1 vecchi e i giovani (Los viejos y los jóvenes), 1913, sobre la incomprensión de la vieja y la nueva generación italiana al terminar las guerras de la unidad nacional. Uno, nessuno e centomila (Uno, ninguno y cien mil), 1926, viene a ser una continuación del Matías Pascal; pero en ella se advierte más la meditación pirandeliana sobre el relativismo esencial de la vida y sobre la inaferrable adecuación entre sus múltiples apariencias y su realidad única.P. no estaba dotado para la novela larga. Le falta empuje para la construcción orgánica de una narración amplia, en la que los distintos episodios se ensamblen íntimamente unos en función de otros, y su novela es a veces sólo una mera acumulación de esos episodios. Por ello se desenvuelve mejor en la novela corta y en el cuento, en los que recoge aspectos y tipos de su tierra natal. Estilísticamente su prosa es defectuosa, inelegante, lenta y fatigosa.El teatro. La fama de P. en Italia y fuera de Italia estriba, sobre todo y merecidamente, en su obra teatral. Aunque él declaró siempre su escasa simpatía por este género literario, en muchos de sus cuentos se advierte ya al autor de teatro al que lo llevaban sus naturales dotes dialécticas y dialogísticas. Animado por un amigo, se decidió a la nueva aventura y debutó en Roma, el 9 dic. 1910, con dos breves comedias. El éxito obtenido le animó a seguir por aquel camino. El camino era el del naturalismo, que ya predominaba en sus novelas y cuentos. Los temas de aquel teatro eran también los mismos, rebosantes de humor y de humanidad, que había tratado en sus cuentos. Así en La Morsa (La mordaza), L’imbecile (El imbécil), 1l berretto a sonagli (El gorro de cascabeles), Pensaci, Giacomino (Piénsalo bien, Santiaguito), etc. Una de las más bellas comedias de esta primera manera es el drama rural Liolá. Pero su temática humana, que al principio parecía meramente costumbrista, se hace cada vez más hondamente filosófica. En su meditación sobre el hombre, P. descubre (como ya había hecho muchos siglos antes el filósofo griego Gorgias de Lentini) un ser irremediable y desoladoramente aislado, sin ninguna posibilidad de comunicación con sus semejantes. Esta incomunicabilidad e inaferrabilidad de la verdad es el tema de uno de sus dramas más conocidos: Cosi é (se vi pare) (Así es, si así os parece), 1917. En él, la imposibilidad para los personajes del drama, y para el espectador mismo, de saber con certeza si la mujer de quien se habla es Lina o Julia, va más allá de un simple "drama de estado civil", como lo calificó algún crítico.En 1921 se estrenó en Roma, con clamorosa desaprobación del público, el drama Se¡ personaggi in cerca d’autore (Seis personajes en busca de autor). Su argumento es el siguiente: a un director de teatro se le presentan un día seis extraños personajes. No tienen realidad humana. Son sólo producto de la imaginación de un dramaturgo que, arrepentido de haberlos creado, se niega a ultimar su obra dando vida escénica a la escabrosa vicisitud que para ellos ha imaginado. El director accede a darles la vida escénica que desean; pero ellos no aceptan la interpretación que trata de imponerles y que los falsearía; y se retiran defraudados. P. próclama en estaobra la supremacía del arte sobre la vida. Lo que llamamos vida (ya lo había dicho Calderón) es sólo ilusión y sueño. Las criaturas del arte (Don Quijote, Hamlet) tienen, en cambio, una realidad eterna e inmutable. Pero P. no habría aceptado la calificación de arte deshumanizado, que Ortega y Gasset aplicó también a este teatro. Para P. su teatro es eminentemente documento de vida humana y, a veces, incluso documento autobiográfico. Benedetto Croce (v.), por su parte, negó todo contenido filosófico a dicha obra y toda condición de filósofo a su autor (La critica, enero 1935). Fue el crítico napolitano Adriano Tilgher quien pretendió dar una formulación filosófica a este teatro, hablando de un "dualismo fundamental de Vida y Forma: la Vida perpetuamente móvil y fluida... y la Forma que, al determinarla y darle confines rígidos y precisos, congela y mata su palpitación inquieta". Y P. dio por buena esta interpretación. Entre sus mejores obras de este género están Come prima, meglio de prima (Como antes, mejor que antes) y el impresionante Enrico IV. En sus últimas obras el ateo P., para quien Dios era sólo "cerrada oscuridad", parece buscar en alguna forma de fe la salvación para la humana angustia. Así en La nuova colonia, Lazzaro e I giganti della montagna.Pirandello y España. Aun confesando su sorprendente indiferencia hacia el teatro general, P. declara que el teatro español era uno de los pocos que le habían interesado. Podrían estudiarse las posibles influencias de Tirso de Molina (v.) o Calderón (v.), p. ej., en él. Américo Castro, por su parte (Cervantes y los casticismos españoles, Madrid 1966), halla en P. "reflejos de la fantasía del Quijote". Y se han señalado también analogías de su obra con la de Pérez Galdós (Realidad, El amigo Manso), con El señor de Pigmalión, de J. Grau, publicado en el mismo año que los Seis personajes de P., y con la novela Niebla de Unamuno (1914), que había sido traducida al italiano y publicada en Italia en aquel mismo a. 1921, con un estudio preliminar del hispanista Ezio Levi (editado en el año anterior en la rev. "Nuova Antologia"). Unamuno no creía en posibles influencias mutuas sino más bien en una común base cultural de tipo europeo moderno; y así lo declaró en su art. Pirandello y yo, en La Nación de Buenos Aires (15 jul. 1923). La influencia de P. en España comienza a partir de finales de 1923, en que su teatro comenzó a ser representado en Barcelona. El 8 dic. 1923 escribía a su hija Lisetta: "Te anuncio que también España ha sido conquistada por mi teatro". Y, con su teatro, se comenzó a conocer también el resto de su obra. A partir de entonces se ha señalado su influencia en Unamuno (El otro y Sombra de sueño); Azorín (Angelito); F. García Lorca (Así que pasen cinco años) ; A. Casona (La sirena varada); Max Aub (Espejo de avaricia); J. I. Luca de Tena (De lo pintado a lo vivo y ¿Quién soy yo?), etc.F. FERNÁNDEZ MURGA.
BIBL.: L. PIRANDELLO, Saggi critici, Tutti i romanzi, Tutto il teatro, Novelle per un anno, Milán 1939, 1949, 1950 y 1952; A. TILGHER, Studi sul teatro contemporaneo, Roma 1928; M. Lo VECCHIO MUSTI, L’opera di L. Pirandello, Turín 1939; F. PuGLISI, L’arte di Pirandello, Florencia 1958; G. GIUDICE, Pirandello, Turín 1963; L. PIRANDELLO, Obras escogidas, 5 ed. Madrid 1959; íD, Obras completas, 2 ed. Barcelona 1962; E. GóMEZ DE SAQUERO (ANDRENIO), Pirandello y compañía, Madrid 1927; E. ESTÉVEZ ORTEGA, Nuevo escenario, Madrid s. a. (¿1928?); J. CHICHARRO DE LEóN, Pirandello en la literatura española, "Quaderni iberoamericani", 15, Turín 1954, 406-414; A. ARES MONTES, Pirandello en la península Ibérica, en Enciclopedia dello spettacolo, Roma 1961; AZORíN, El teatro de Pirandello, en Obras completas, IX, Madrid 1963, 144-148; U. JUSTA, Pirandello. Estudio y antología, Madrid 1970.
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