Pigmeos II. Religión. REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
1. Pigmeos africanos. Los p. africanos mantienen creencias y prácticas religiosas de carácter esencialmente utilitario con objeto de asegurar el alimento y la salud del individuo. En sus creencias destaca la veneración a un Ser supremo; se encuentran también elementos mágicos y animísticos, mezclados con rasgos de totemismo. Ejecutan ritos propiciatorios para la caza, la pesca y la guerra, que recuerdan a los que conocieran quizá los hombres del Paleolítico superior europeo con ejercicio de magia cinegética. Efectúan ofrendas de las primicias, y en ocasiones practican un totemismo individual o de pequeños grupos locales, siendo los animales totems el chimpancé, el cocodrilo, el oso hormiguero.Entre los azongo se considera que el Ser supremo, Nzambi, mora en las regiones superiores y habla con el trueno para anunciar a los hombres que lloverá. Entre los bekú, estirpe mezclada con los negros, se desarrolla un amplio culto a los espíritus; Nzambe es concebido como autor del cielo de las estrellas, de la luz incluso de los ojos ya que las pupilas reflejan su imagen (esto es, el cielo) y donde reside la vida. Los bambuti, que practican al parecer un culto a los espíritus y a los muertos, creen en un ser maligno que reside en el cielo manifestándose en el trueno, en el relámpago, en la lluvia y que a veces golpea con el rayo. Los bona veneran a un ser denominado Waka, invisible pero que ve a los hombres, que en ocasiones desciende a la tierra y mata a alguno; entonces su cadáver es enterrado muy profundamente para ser sustraído a los ojos de Waka. A Waka se hacen ofrendas de alimentos y de miel: cuando un nativo encuentra un panal, no hace uso del mismo sin arrojar un poco de miel a lo alto, al firmamento.Los p. efe denominan a la divinidad suprema Tore, a la que otros p. denominan Mungu. Tore ve todo, siente todo, y todas las cosas, siendo hechas por él, le pertenecen; se le ofrecen sacrificios primiciales y se le impetra para que proporcione buena caza. Tras la muerte, el alma (los p. bafwaguda llaman Bukuhema al alma) sale del cuerpo usando de la nariz o de la boca. Numerosos espíritus circundan al moribundo: si fue malo (ladrón o asesino), estos espíritus conducen al alma al fuego eterno que se encuentra en el centro de la tierra, mientras que si fue bueno su alma se eleva directamente a Mungu. Como deidad suprema castiga el pecado; y su máxima manifestación la constituye el arco iris. Para Leroy y el P. Schmidt los p. mantienen la creencia en un Ser supremo como fruto de su misma primitividad y de la Revelación primera.En las creencias de los p., Pettazzoni distinguió entre la figura del Tore de los p. efe nordorientales, la de Epilipili (de los efe sudorientales), así como la figura de Gor o Gorun de los p. del Gabón, que son según Pettazzoni tipos de divinidades supremas que, como tales cabe atribuir al influjo de las poblaciones prehotentotes de ganaderos sobre las futuras poblaciones pigmeas; y la de un Señor de los Animales, de cuya voluntad depende sus actividades cinegéticas y la vida en la jungla: figura ésta que encontramos en las culturas cazadoras. Supervivencias de esta creencia en un Señor de los Animales son visibles en la figura del Ser Supremo de los p., particularmente en el hecho de que éste pueda ser concebido en forma animal. Así Gor o Gorun está concebido como un gigantesco elefante. Por otro lado, Tore ha sido definido por el P. Schebesta como el "señor de la jungla" de los bambuti. Schebesta supone que Tore constituye una personificación del Ser Supremo trascendente, o sea una de sus formas terrenas paralela a su forma celeste representada de la luna, reflejo del monoteísmo primordial.2. Pigmeos asiáticos y oceánicos. Los negritos de las islas Andamán, cuyo ideario religioso se sustenta en el animismo (v.), creen en una deidad suprema a la que denominan Puluga, caracterizada por elementos naturísticos y uránicos. Puluga mora en el cielo, y su mujer "de aspecto verde", creada por él mismo, es denominada de dos maneras: Madre Langostino y Madre Anguila; de ella tuvo un hijo que como ministro suyo es una especie de arcángel, y muchas hijas que son consideradas "espíritus celestes". Próxima a la morada de Puluga está el Sol (femenino) y la Luna (masculino), con sus hijos que son las estrellas. Concebida antropomórficamente, Puluga vive como los hombres; sus castigos tienen un carácter meteórico y se expresan en forma de lluvias torrenciales y huracanes; cuando truena se dice que Puluga está furioso por alguna ofensa que se le ha hecho; el rayo sobre un tronco de árbol señala la ira de Puluga.Los andamanes sólo recurren a Puluga cuando lo necesitan. P. ej., cuando se ponen en camino o a la hora de partir para la caza y ven acercarse una nube que indica tempestad, impetran a Puluga para que la aleje. En realidad Puluga no recibe un auténtico culto. En regiones periféricas la figura de Puluga asume formas y nombres diversos; así en el norte de la Gran Andamán se le denomina Bilik, concebido en forma de araña; en la Pequeña Andamán se le llama Uluga bajo la forma de una lagartija. Para Pettazzoni, Puluga, que tiene numerosos rasgos animalísticos, puede ser un antiguo Señor de los Animales perteneciente en origen a la "Urkultur" de los negritos protoandamaneses.Por otra parte, entre los negritos oceánicos están ampliamente desarrollados diversos ritos funerarios inhumándose los muertos en posición replegada, y si son jóvenes depositados sobre una plataforma construida entre las ramas de un árbol. Cuando la carne se consume es retirado el cráneo con su mandíbula y limpio y pintado de ocre rojo será decorado con piezas de Dentalium y briznas de hierbas para ser conservado por los parientes. Los habitantes de la isla de Nicobar suelen cerrar los ojos al difunto por miedo a que mirando vuelva a la vida.V. t.: FUEGUINOS.M. GÓMEZ-TABANERA.
BIBL.: R. PETTAZZONI, L’onniscienza di Dio, Turín 1955; L. CIPRIANI, 1 Pigmei e i Pigmoide del Bacino del Congo, Africa,París 1931; P. SCHEBESTA, La religión de los pigmeos africanos, en F. KÓNIG, Cristo y las religiones de la tierra, 1, 2 ed. Madrid 1968, 552-568; íD, Pigmeos, en Diccionario de las Religiones, Barcelona 1964, 1077-1080; íD, Bambuti, en Diccionario de las Religiones, Barcelona 1964, 181-182; íD, Die Bambuti Pigmüen von Ituri II, Bruselas 1938-50; íD, Die Negrito Asiens, 1952.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.