Piaget, Jean
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Biografía GER
El psicólogo más renombrado de habla francesa, gran continuador de la tradición psicopedagógica de Ginebra y la mayor figura internacional en Psicología genética.N. en Neuchátel (Suiza) el 9 ag. 1896. En la Univ. de Ginebra estudió Ciencias Naturales y, posteriormente, bajo el magisterio de Claparéde, Psicología y Pedagogía en el Inst. J. 1. Rousseau de la misma ciudad, centro del que fue nombrado director a la muerte de su maestro Claparéde. Ocupó, asimismo, la cátedra de Psicología de la Univ. de Ginebra; después fue, al mismo tiempo, profesor de la Univ. de París y director del BIE (Bureau International d’Éducation). Doctor honoris causa por las Univ. de Harvard, París, Bruselas y Río de Janeiro. M. en Ginebra el 16 sept. 1980.En el XVIII Congreso Int. de Psicología, celebrado en Moscú del 4 al 11 ag. 1967, el psicólogo ruso Smirnof, profesor de la Univ. de Moscú, dijo al presentar al ilustre sabio suizo que muchos de sus alumnos creían que Piaget era la abreviatura de Psychological Institute for Advanced Genetic, Epistemological and Topological Studies. La cariñosa ironía de Smirnof nos indica la vasta dimensión de la obra de P., brillante continuador de la labor llevada a cabo en el Inst. J. J. Rousseau, de Ginebra, cuyo empeño más señalado se centró en la psicologización de la educación; de Ginebra emanaron las ideas matrices que condujeron a los postulados de la llamada escuela nueva (Claparéde, Bovet y Ferriére han sido las tres máximas figuras de esta corriente). A través de sus estudios sobre los diferentes aspectos de la Psicología infantil, P. ha trazado uno de los conjuntos científicos más provechosos para la ciencia de la educación.Doctrina. Quizá los dos aspectos que han colocado a P. en el destacado puesto que ocupa sean los relativos a sus métodos de trabajo y a su teoría de la inteligencia. Por lo que se refiere a los métodos, P. duda del valor de los tests como medio de estudio de la psicología infantil, por dos razones principales. En primer lugar, porque no toleran un análisis suficiente de los resultados que permita llegar a teorizar científicamente y, además, porque parten de puntos de vista ajenos al niño, por lo que sus conclusiones, en general, falsean la auténtica realidad del psiquismo infantil. P. se inclina, más bien, por la observación controlada y el examen clínico, los cuales, si bien sirven preferentemente para el estudio de casos individuales, ofrecen, por el contrario, la ventaja de que tienen como punto de partida la propia espontaneidad del niño y, por tanto, una desembocadura más clara en conclusiones acordes con aquello que se trata de explorar.Independientemente de sus métodos de trabajo, el punto clave de toda la psicología de P. acaso sea su teoría operatoria de la inteligencia, que ha sido desarrollada por el eminente profesor suizo a lo largo de 50 años y que le ha llevado a sus conclusiones más aceptadas. Para P., la inteligencia aparece como una manifestación superior de la conducta humana. Esta conducta, en sentido amplio, es concebida como el conjunto de relaciones vitales del sujeto con el mundo circundante. La conducta, empero, ofrece dos dimensiones esenciales y estrechamente relacionadas: la afectiva, que proporciona la parte energética (v. VOLUNTAD; LIBERTAD), y la cognoscitiva, que suministra las estructuras según las cuales se realiza el intercambio entre el mundo exterior y el sujeto (V. CONOCIMIENTO; ENTENDIMIENTO). La vida afectiva y la cognoscitiva son inseparables, porque constituyen dos aspectos de una misma realidad que les da sentido. La dimensión cognoscitiva de la conducta se organiza, a su vez, en una serie de estructuras que desembocan en otras tantas operaciones encaminadas a lograr la adaptación del sujeto al medio. La inteligencia no es, para P., una estructura o una facultad más del ámbito cognoscitivo de la conducta, sino la forma de equilibrio a la que tienden los mecanismos de adaptación que comportan las estructuras mentales. P. llega a definir la inteligencia como "la adaptación mental más avanzada", siendo así que esa adaptación se caracteriza por un equilibrio entre las acciones del organismo sobre el medio y las acciones inversas.Por aquí se desemboca en dos conceptos esenciales en P.: el de asimilación y el de acomodación. La asimilación sería el proceso en virtud del cual los objetos son incorporados a los esquemas operativos del sujeto; la acomodación es, por el contrario, el resultado de la acción del medio sobre el sujeto. La adaptación será, por tanto, "el equilibrio entre la asimilación y la acomodación", es decir, un equilibrio de los intercambios entre el sujeto y -los objetos exteriores. Este hincapié en la interacción de sujeto y medio lleva, de la mano de P., a la teoría operatoria de la inteligencia, según la cual la inteligencia no es otra cosa que un conjunto de acciones interiorizadas, cuya finalidad es lograr la armonía del sujeto humano con su medio, es decir, la adaptación. Tal concepción de la inteligencia -profundamente enraizada en las teorías biológicas evolucionistas- admite una amplísima gama de manifestaciones que, en el caso del hombre, comprende desde las acciones biológicas, polarizadas hacia un fin material, hasta las más sutiles operaciones intelectuales.Tal es la explicación de las fases por las que, según P., atraviesa la inteligencia, desde su estado más primitivo hasta llegar al estadio supremo, que él llama "inteligencia reflexiva completa". Esas fases, enunciadas brevemente, son las siguientes: a) Fase de la inteligencia sensorio-motora. Comprende los dos primeros años de la vida. En esta fase, el esfuerzo intelectual del niño sólo dispone de vehículos sensoriales y motores. b) Fase del pensamiento simbólico y preconceptual. Abarca desde los dos a los cuatro años, y en él el sujeto es capaz de manejar dos mecanismos simbólicos fundamentales: lenguaje y juego. c) Fase de las operaciones concretas. Va de los cuatro a los once años, y en ella el niño es capaz de operar mentalmente con aquellas realidades que percibe de forma intuitiva. d) Fase del pensamiento formal.A partir de los once años, el niño puede operar mentalmente con realidades ausentes (reflexión), llegando así a la forma suprema de pensamiento.Es preciso señalar que P. siempre subraya la unidad funcional profunda de toda la evolución mental. Dicha evolución condiciona y da sentido a todas las manifestaciones del psiquismo infantil, tales como el lenguaje, el juego, la imitación, el dibujo, etc., que P. estudia de una forma auténticamente esplendorosa. Hans Aebli ha puesto de relieve que la Psicología de P. es de una enorme proyección pedagógica a través de sus dos notas más peculiares: primero, por ser una Psicología genética; y segundo, por estar basada en el análisis de la actividad humana más elevada, es decir, el pensamiento. Los estudios de P. describen bien el proceso de evolución de la inteligencia -ligada al desarrollo cerebral y sensorial-, aunque no suele tratar a fondo lo que se refiere a la espiritualidad del proceso intelectual, fundamentalmente porque esto no entra en el ámbito de sus trabajos; sin embargo, a veces parece anclado en un excesivo evolucionismo biológico. El gran valor pedagógico de la Psicología de P. está en haberse enfrentado con el estudio de las necesidades y resortes de cada momento evolutivo del niño con el fin de lograr, en correspondencia con él, los medios educativos más eficaces.Principales obras de P.: La causalidad física en el niño, Madrid 1934; El criterio moral en el niño, Barcelona 1971; El juicio y el razonamiento en el niño, Madrid s. a.; El lenguaje y el pensamiento en el niño, Madrid s. a.; La representación del mundo en el niño, Madrid 1973; Psicología de la inteligencia. 2 ed. Buenos Aires 1960; La génése du nombre chez l’enfant, Neuchátel 1941; La représentation de l’espace chez Penfant, París 1948; Les notions de mouvement et de vitesse chez Penfant, París 1946; Le developpement de la notion de temps chez Penfant, París 1946; La formation du symbole chez I’enfant, Neuchátel 1945; Psicología, lógica y comunicación, Buenos Aires 1959; Les mecanismos perceptifs, París 1961; Introduction á Pépistemologie génétique, 3 vol., París 1949-50.L. BATANAZ PALOMARES.
BIBL.: H. AEBLI, Una didáctica basada en la psicología de lean Piaget, Buenos Aires 1958; A. M. BATTRO, El pensamiento de lean Piaget, Buenos Aires 1969.
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