Pi y Margall, Francisco
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Biografía GER
Político y escritor influyente en el pensamiento español de una parte del s. XIX; n. en Barcelona el 29 abr. 1824 y m. en Madrid el 29 nov. 1901. De familia muy modesta, a lo largo de sus estudios mereció siempre las mejores distinciones académicas. Formado en Lenguas clásicas, su conocimiento de las europeas le permitió introducirse en estudios variados y en diversos conocimientos, no siéndole desconocidas las Matemáticas, la Física y la Astronomía; poseía una cierta información filosófica, si bien, profesionalmente, se dedicó al Derecho, cuyo doctorado obtuvo en 1847. Terminados los estudios, que costeó con su trabajo, inició su vida pública colaborando en diarios y revistas. Por vicisitudes políticas tuvo que emplearse en una casa de banca, lo que le permitió profundizar en materias económicas. En 1851, publicó el primer volumen de su Historia de la pintura en España, donde exponía sus ideas filosóficas, que fueron condenadas por la Iglesia, al mismo tiempo que el gobierno prohibía la difusión de la obra. En adelante, P. tuvo que firmar con seudónimo sus artículos para evitar persecuciones. Sus Estudios sobre la Edad Media (1852) fueron también prohibidos. En 1854 apareció su obra La reacción y la revolución.Conocido por su liberalismo, fue invitado a participar en la revolución que entonces se estaba gestando. Al disolver O’Donnell las Cortes Constituyentes (1856) se retiró a Vergara, donde había contraído matrimonio. En 1857 regresó a Madrid, colaborando en La Discusión, diario a través del cual sostuvo resonantes polémicas que le dieron popularidad. Al ser designado director del mismo en 1864, comenzó a atacar el liberalismo individualista desde los supuestos del socialismo democrático, bajo la influencia de Proudhon (v.), muchas de cuyas obras tradujo. Debido a la disputa entre los demócratas de tendencia individualista, influidos en cambio por Bastiat (v.), y los socialistas, exigió P. una declaración de principios, la "declaración de los treinta" de inspiración claramente proudhoniana, según la cual quien la suscribiera se comprometía a considerar demócratas a todos aquellos que, independientemente de sus opiniones filosóficas y económicas, declarasen aceptar como principios políticos el de las libertades individuales, absolutas e indiscutibles y el del sufragio universal y los demás fundamentales del programa democrático.Enemigo de la monarquía, tuvo que emigrar a Francia. Al regresar en 1869 formó parte de las Cortes Constituyentes, definiéndose como republicano federalista, combatiendo a Amadeo I y contribuyendo a la proclamación de la primera República (v. ESPAÑA VII). COMO Ministro de la Gobernación consiguió el inmediato restablecimiento del orden. Nombrado presidente de la República, entabló conversaciones con los Estados Unidos para preservar la soberanía española en Cuba. Consiguió un proyecto de convenio que se frustró al tener que dimitir P. en 1873. Para justificar su gestión y exponer sus ideas publicó La República de 1873. A partir de entonces escribió joyas literarias (Barcelona 1874), Las nacionalidades (1876; nueva ed. Madrid 1967) y el primer tomo de una monumental Historia general de América (Madrid 1878). Su actividad política se encaminó principalmente a difundir sus ideas en diversas conferencias, asambleas, traducciones y escritos. En 1890 fundó el semanario El Nuevo Régimen. Desde 1886 volvió a actuar como diputado, redactando en 1894 el programa del partido federal. Defendió la autonomía de Cuba y se opuso a la guerra con Estados Unidos, cuyas consecuencias preveía; por ello fue considerado un mal patriota.Intelectualmente puede calificársele de idealista, aunque con algunas notas de positivismo, en cuanto influido por Ahrens, Krause, Rousseau y Proudhon. Escritor de estilo, conocía a fondo la literatura española y, defensor de las lenguas vernáculas, aconsejó siempre a sus paisanos el cultivo del castellana, entre otras razones porque "además de hablarse en España, más de dos terceras partes de América, desde México y California hasta el cabo de Hornos, lo hablan también". Su liberalismo tuvo fuertes acentos antirreligiosos, que se manifestaron en su política. De reconocida honradez, como político quizá su ingenuidad fuera excesiva. Dentro del movimiento intelectual español su importancia estribó no sólo en sus personales aportaciones sino en su labor difusora.V. t.: ESPAÑA VII; REPÚBLICA ESPAÑOLA, PRIMERA; PROUDHON.D. NEGRO PAVÓN.
BIBL.: F. PI y MARGALL, Pensamiento social (antología, pról. de 1. TRíAS), Madrid 1968; F. CARAVACA, Pi y Margall, Barcelona 1935; C. A. M. HENNESY, La república federal en España. Pi y Margall y el movimento republicano, Madrid 1966; 1. MOLES, Ideario de F. Pi y Margall, Madrid 1966; G. TRUJILLO, Introducción al federalismo, Madrid 1967; M. D. GÓMEZ. DE LA MOLLED.A, Los reformadores de la España contemporánea, Madrid 1966; A. JUTGLAR, Federalismo y revolución. Las ideas sociales de Pi y Margall, Barcelona 1966; 1. GIL CREMADEs, El reformismo español, Barcelona 1969; 1. FERRANDO, La generación de 1868 y el pensamiento federal de Pi y Margall, "Atlántida", 36 (1968) 622-641.
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