Petróleo III. Economia ECON.
Categoria:
Economía
El p. se utilizaba ya en la Antigüedad en la India, Medio Oriente y Lejano Oriente, y siglos más tarde en Europa y en los Estados Unidos, como producto de alumbrado. Pero la moderna industria petrolífera comenzó en 1859 con la perforación de un pozo en Titusville (Pensilvania), por Edwin L. Drake. Hasta principios del s. XX, el p. se usó principalmente como fuente de energía para el alumbrado, pero a partir de 1900 la rápida expansión en el uso de los motores de explosión propagó su consumo de una forma extraordinaria, llegando a ser el más importante de los combustibles (v.) minerales líquidos. El p. proporciona hoy más del 40% de la energía utilizada en el mundo y constituye la base de la industria petroquímica (v.), que está en constante aumento y expansión.El p. es un producto esencial para muchos sectores de la actividad económica, por lo que todos los países, bien directa o indirectamente, tratan de asegurarse un suministro regular de este combustible mineral. En este sentido, la política estatal de las diversas naciones difiere en los medios que utilizan, con muchas variantes que van desde el sistema de empresa privada en los Estados Unidos al control total por el Estado en la Unión Soviética. El sistema aplicado en la política petrolífera gubernamental depende del sistema económico imperante en cada país y de sus condiciones financieras, pues muchas naciones con importantes reservas de p., al no contar con medios financieros y técnicos propios, tienen que llegar a acuerdos con países desarrollados para la explotación de sus campos petrolíferos. Dichos acuerdos se han realizado tradicionalmente bajo la fórmula de fiftyfifty, es decir, 50% para la empresa extranjera explotadora y el otro 500,% para el país petrolífero. Este pacto se ha modificado en los últimos años en el sentido de conceder, por parte del país petrolífero, una menor participación a las empresas concesionarias; ello se debe, por una parte, a la aparición de nuevas empresas de países (Japón, Italia y España, entre otros) que no intervenían en el pasado en la explotación del p. de las naciones productoras de este mineral, con ofertas económicas de todo tipo más ventajosas, y, por otro lado, a que las naciones con yacimientos petrolíferos presionan para conseguir mayores ventajas al tener plena conciencia de que el p. es un producto esencial para las naciones desarrolladas.Como consecuencia de los acuerdos voluntarios, y a veces prácticamente forzosos, entre los países subdesarrollados con yacimientos petrolíferos y las grandes empresas de las naciones industrializadas, éstas controlan una granparte de la producción mundial, hasta el extremo de anteponer sus intereses particulares a los del país petrolífero, que en la mayoría de los casos tiene que someterse a las directrices acordadas por los grandes trusts que controlan no sólo la producción, sino también la distribución, aspecto éste importantísimo para poder vender óptimamente la producción. En 1954, y la situación actual no difiere mucho, se estimaba que el 64% de la producción mundial estaba controlada por intereses norteamericanos; el 15% por capital inglés y holandés; el 12% por la Unión Soviética; y el 9% restante por empresas privadas de otros países. En 1960, en Oriente Medio, principal campo petrolífero del mundo, cinco compañías americanas controlaban el 52,7% de la producción de la zona; dos empresas británico-holandesas el 37,2%; y una empresa francesa, el 6,6%. Es decir, estos tres países dominaban el 96,5% de la producción de Oriente Medio.La producción de p. que, con el gas natural, es el primer mineral, en cuanto al valor, de los obtenidos en todo el mundo, presenta ciertos riesgos económicos, puesto que antes de poder explotar un yacimiento es preciso realizar previamente elevados gastos durante las prospecciones y sondeos con grandes equipos, que permiten efectuar perforaciones hasta profundidades superiores a los 7.000 m., muchas veces con resultados negativos. En 1967, la producción mundial de p. fue de 1.758,7 millones de t.; los principales países productores son: Estados Unidos, con 434,5 millones de t. y un lento ritmo de crecimiento (en 1957 la producción fue de 353,6 millones de t.), debido más que al agotamiento de sus propios yacimientos petrolíferos a la política de conservación de su riqueza, por lo que importa p. de otras zonas; la Unión Soviética, con 288,06 millones de t., en línea de expansión, pues en 1948 sólo produjo 29,2 millones de t.; Venezuela, con 185,4 millones de t., y cuya producción se exporta en su mayor parte a los EstadosUnidos; Arabia Saudí, 129,3 millones de t.; Irán, 128,7 millones; Kuwait, 115,2 millones (a la producción de Kuwait y a la de Arabia Saudí hay que añadir la obtenida en la denominada Zona Neutral, controlada conjuntamente por ambos países, que en 1967 fue de 22,1 millones de t.); e Iraq, con 60,2 millones de t., inferior a la obtenida en 1966, que fue de 68,0 millones. En los últimos años se ha producido un cambio importante en la situación relativa de diversos países productores, con la aparición de otros nuevos. Así, Libia, que en 1960 no tenía producción de p., en 1967 obtuvo 82,5 millones de t., con perspectivas claramente expansivas. En Argelia, que en 1960 sólo produjo 8,6 millones de t., se alcanzaron en 1967 los 38,4 millones. La producción mundial en 1968 fue de 2.072 millones de t. de p. crudo.España carece de grandes yacimientos petrolíferos; cuenta con el yacimiento de Ayoluengo, cuya producción es de 84.000 t. (1967). Se llevan a cabo exploraciones con objeto de descubrir posibles yacimientos, y ha dado resultado positivo en la zona marítima entre Tarragona y Castellón, que abren perspectivas interesantes (v. I). Iberoamérica es una de las regiones más destacadas en la producción de p., aunque ésta se concentra prácticamente en Venezuela, que es el tercer país del mundo por la importancia de su producción. El total de la producción iberoamericana en 1967 fue de 244,2 millones de t., de los cuales 19 correspondieron a México y 15,9 a la Argentina.Las reservas de p., según las estimaciones efectuadas a lo largo de los años, se han incrementado, al contrario de lo que ha ocurrido con el carbón. A las reservas comprobadas (v. I) es preciso añadir las probables, que se estiman en unos 400.000-500.000 millones de barriles, por lo que no parece existir un problema de agotamiento a plazo medio.El consumo de p. se concentra principalmente en las regiones más desarrolladas, en especial en Estados Unidos y Europa occidental. Por grandes regiones, el consumo de. p. está distribuido en un 40% en América del Norte, 29% en Europa, 11% en la Unión Soviética, 8% en el Lejano Oriente y Oceanía, 7% en Centro y Sudamérica, 3% en Oriente Medio, y 2% en África. El consumo de p. en España fue de casi 17 millones de t. en 1967, lo que supuso un aumento sobre 1966 del 20,8%. El progreso industrial en la década de los sesenta ha acelerado notablemente el ritmo de crecimiento del consumo de productos petrolíferos, pues mientras en 1960 representaba el 9,1% de la energía primaria consumida, en 1968 se había elevado al 56,4%. Las estimaciones para 1975 prevén que en dicho año el consumo de p. en España se elevará a la cifra de 35 millones de t., es decir, el doble de la consumida en 1967. El consumo de p. en Iberoamérica se reduce a una mínima parte de su producción, pues ésta se exporta casi en su totalidad. Los países con mayor demanda de productos petrolíferos son México, Argentina y Brasil.El comercio mundial de p. tiene una gran importancia, tanto en valor como en tonelaje, debido a que es un producto imprescindible para el desarrollo industrial moderno. El comercio se realiza, prácticamente en su totalidad, en aceites crudos, tal como se obtiene en el subsuelo terrestre, toda vez que los diferentes países prefieren adquirir este mineral sin refinar e instalar en sus propios territorios las plantas de refinación para obtener toda la gama de productos petrolíferos y, de esta forma, no encarecer su adquisición. Entre las principales regiones importadoras destacan los países de Europa occidental, zona fuertemente consumidora y con una producción reducida, seguida de Estados Unidos, que en el pasado fue el primer exportador mundial, pero que en la actualidad se ha convertido en uno de los primeros compradores de p.; otras zonas o países importadores son América del Sur, excluida la zona de Caribe, y Lejano Oriente, principalmente Japón, Australia y Nueva Zelanda. Como exportadores destacan los países del Medio Oriente, con un total de ventas al exterior que representa el 50% de las exportaciones mundiales: el 75% de las ventas del Medio Oriente se envían a Europa y un 10% a América. Otra zona fuertemente exportadora es la del Caribe, destacando Venezuela, que es el primer país exportador del mundo; la exportación de esta región se realiza principalmente a Estados Unidos, Europa y otros países de América del Sur.En 1967 España importó 22 millones de t. de p. crudo, de las cuales 4,5 millones de t. se destinaron a la exportación una vez sometido al proceso de refinación. En España, como en algunos otros países, la capacidad de refino es superior a las necesidades del mercado interior, lo que permite, a pesar de no contar con recursos petrolíferos importantes, exportar cantidades apreciables de este combustible.La gran distancia que tiene que recorrer el p. desde las zonas productoras hasta los mercados consumidores o a las refinerías es un factor determinante de que el transporte tenga una gran importancia en el comercio de este producto. Afortunadamente, por las características del p. se puede transportar prácticamente por todos los medios, siendo los más utilizados el marítimo y a través de oleoductos. En cuanto al primero, existen buques petroleros de gran tonelaje que permiten transportar grandes cantidades del producto (se están construyendo en Japón, para firmas americanas, barcos petrolíferos con más de 300.000 t.), con la consiguiente incidencia mínima sobre el precio. Los oleoductos permiten un transporte barato, siendo Estados Unidos el país que cuenta con un mayor número; también son importantes los deOriente Medio, que atraviesan diversos países, desde las zonas petrolíferas hasta la costa.Los principales yacimientos petrolíferos son los de Estados Unidos, en diversas zonas de los Estados de Ohio, Indiana, Illinois, Kansas, Texas, Arkansas, Luisiana y California (valle de San Joaquín y cuenca de Los Ángeles); Canadá, al E de las Montañas Rocosas, desde el S de Manitoba hasta el río Peace; en el Noroeste de Columbia Británica, y en Alberta; de Venezuela, en el lago Maracaibo y en la parte central y oriental del país, al N del río Orinoco; México, en los campos del Norte, a lo largo del río Grande y en la zona de Tampico; Unión Soviética, en el Cáucaso (Bakú, Grozny y Maykop), en las áreas de Kuibischev -Kazan-, Ufa (conocido por el segundo Bakú), Okha, en la cuenca del Pechora y al O de Ucrania, cerca de Borislav; Iraq, a lo largo de las montañas Zagros; Kuwait, en diversas zonas, destacando la de Burgan; Arabia Saudí, en Ghaway, y Libia.R. MARTÍNEZ CORTIÑA.
BIBL.: 1. LLADÓ, Aspectos de la industria petroquímica, Madrid 1962; P. ODELL, Geografía económica del petróleo, Barcelona 1968; E. SANZ HURTADO, Economía y política del petróleo, Madrid 1970.
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