Petrarca, Francesco
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Biografía GER
Poeta del s. XIV, uno de los tres grandes escritores del Medievo italiano, creador de la lírica moderna, su compleja personalidad intelectual le sitúa a las puertas del periodo humanista, mientras que por su época y por su educación pertenece a la Edad Media.1. Vida. La familia del poeta provenía de Incisa, en el territorio de la república de Florencia. Su padre, Pietro (Petracco), se traslada a la capital, donde llega a ocupar cargos públicos. Notario del gobierno de los Priores en 1300-01, del que formaba parte Dante (v.), al producirse la reacción del partido de los Neri fue condenado al exilio y a la confiscación de bienes. Se refugió con su mujer,Eletta Canigiani, en Arezzo, donde el 20 jul. 1304 nacía Francesco. En 1312 la familia se traslada a Aviñón, donde el papa Clemente V había establecido la corte pontificia. Se instalan en Carpentras, y P. inicia los estudios de gramática y retórica con Convenevole da Prato. De estos años de Provenza, de la humanidad de su maestro y de la belleza y paz de Vaucluse (refugio y reposo del poeta en sus años maduros) ha dejado emocionados recuerdos (Senili X y XVI). En 1316 comienza en la Univ. de Montpellier los estudios de Derecho, por los que demuestra menos interés que por los literarios, y continúa en la Univ, de Bolonia, acompañado por su hermano Gherardo.Su vocación literaria recibe un gran impulso durante la estancia en esta ciudad, donde por primera vez entra en contacto con la poesía en italiano. A la muerte de su padre (1326), vuelven a Aviñón y allí, en la iglesia de Santa Clara, el 5 abr. 1327, ve por primera vez a Laura, la mujer que le inspira la mayor parte de sus composiciones en italiano y algunas de sus obras latinas. Dificultades económicas le obligan a ejercer una profesión y abraza el estado eclesiástico. Entra al servicio de su amigo Giacomo -Colonna, obispo de Lombez y, más tarde, al del card. Giovanni Colonna, del que es nombrado capellán. Viajero curioso e infatigable, recorre Francia, los Países Bajos y Alemania, desplazamientos que aprovecha para buscar y adquirir manuscritos de la Antigüedad clásica. Su biblioteca se compuso de un número de volúmenes increíble para su tiempo: un registro de 1333 (es decir, cuando el poeta no contaba aún 30 años) que elenca los libre me¡ peculiares, contiene más de 50 títulos, la mayoría de Cicerón y Séneca. Conoce al agustino Dionigi da Borgo San Sepolcro, que le descubre que al lado de la grandiosa literatura clásica y al mismo nivel podía colocarse la no menos importante literatura cristiana. Las Confesiones de S. Agustín (v.) será, de ahora en adelante, libro de lectura diaria para P.En 1336-37 va por primera vez a Roma, donde es posible que concibiese la idea del poema épico latino Africa, dedicado a las grandezas de la ciudad eterna personificada en Escipión el Africano El Canzoniere, por esa época, cuenta ya más de un centenar de composiciones, y sus Epistolae metricae engrosan el número de sus obras en latín. Vuelve a Vaucluse, buscando de nuevo la paz de los estudios y allí le nace un hijo natural, Giovanni, que habrá de entristecer con su conducta la vejez del poeta. Allí concibe o realiza gran parte de su obra, en contacto directo con la Naturaleza (Familiarum rerum, IV,1), y empiezan a tomar forma el Africa y el De viris illustribus. Y allí, a Vaucluse, le llegan en un mismo día, el 10 sept. 1340, dos cartas, una del Senado de Roma y otra de la Univ. de París, ofreciéndole la corona de poeta. P. elige ser coronado en Roma; el 8 abr. 1341, en el Campidoglio, ante los serradores y el pueblo romano, recibe la corona de laurel y el privilegium que le concede la ciudadanía y el nomen magisterii, con todas las prerrogativas, honores e insignias del profesor en artes. En los términos con que describe esta ceremonia, que había estado interrumpida durante siglos, hay que ver, por encima del legítimo orgullo del poeta, el espectacular y emotivo "renacimiento" de una época que contrapone la supremacía del arte y de la ciencia a la oscuridad y la ignorancia de la anterior (Familiartan rertan, IV y VII).De nuevo en Vaucluse, se producen los primeros síntomas evidentes de su crisis de conciencia. Es el periodo de mayores debates interiores de la vida del poeta. Con motivo de la elección de Clemente VI (1342), conoce al enviado del pueblo romano, Cola di Rienzo, paladín en el terreno político, como P. lo era en el intelectual, de la supremacía de Roma. En 1343 el nacimiento de una hija, Francesca, le pone ante el problema de su incontinencia. El poeta se encuentra vacilante entre la paz de la renuncia al mundo y la entrega a Dios y los atractivos mundanos de la gloria poética, la fama y el amor. Una dialéctica interior en la que la sinceridad de ambas posturas impide la elección de una de ellas. La solución, que no llega, se difumina en una constante duda existencial que es la base de la mejor parte de su obra. En este estado de ánimo compone el Secretum, libro de análisis interior, con una apasionada inclinación al amor y a la gloria.A su regreso de un nuevo viaje a Nápoles pasa por Parma, que en esos momentos está en litigio entre las familias Este y Visconti. A pesar de la amargura que le proporcionan estas luchas entre italianos, encuentra en Parma una "segunda patria". Pero en la situación política de la ciudad ve reflejada toda la problemática de la desgracia nacional: la división y la guerra, motivadas por las rivalidades de los poderosos que, en nombre de sus ambiciones personales, destruyen la hermosa patria. Tiene que huir de aquella situación en medio de grandes peligros (Familiarum rerum V,10) y la idílica Vaucluse le acoge de nuevo. A esa época pertenece la composición Italia mia. En 1347 le llegan las noticias de la revolución de Cola di Rienzo. Para P. Roma no sólo había sido señora y centro del mundo en la época clásica, sino que estaba ligada al destino histórico de volverlo a ser, a pesar de los avatares políticos que, como en aquellos momentos del destierro de Aviñón, se oponían a su señorío espiritual y cultural. El poeta presta a Cola todo el apoyo de su prestigio (Egloga V) y, a través de sus numerosas epístolas, la ayuda de sus consejos. Pero cuando los Colonna derrotan al tribuno y reconquistan Roma, P. tiene que renunciar de nuevo a su sueño "latino". La peste de 1348 le arrebata a Laura, la mujer amada, y a otros muchos protectores y amigos. P. descubre que todo cuanto había alimentado su esperanza de felicidad ha desaparecido ya; la felicidad pertenece al pasado y en él, a través del recuerdo, encontrará de ahora en adelante refugio e inspiración.En 1350 va a Roma con motivo de la peregrinación del Año Santo, pero más que efectos religiosos hay que buscar en este viaje resultados humanistas: en Florencia se pone en contacto con Giovanni Boccaccio (v.), Francesco Nelli (al que dedicará más tarde las Senil¡) y Lapo da Castiglionchio. Fruto del viaje, un manuscrito de las Institutiones Oratoriae de Quintiliano, regalo de Lapo, y el ofrecimiento, por parte del Gobierno de Florencia, de una cátedra y de la devolución de los bienes confiscados a su padre hacía medio siglo. No acepta y en el verano de 1351 está de nuevo en Aviñón luchando contra la burocracia curial para conseguir algunos beneficios. Estas experiencias cortesanas dan lugar a sus más amargas y violentas páginas (Eglogas VI y VII). En 1353, siendo papa Inocencio VI, menos inclinado a P. de lo que lo había sido Clemente VI, el poeta abandona definitivamente la Provenza y se establece en la querida patria italiana (Epistolae metricae 111,24), que no abandonará ya.Hasta 1361 se asienta en Milán, bajo la protección del obispo, desde donde, además de atender a su obra, tiene ocasión de intervenir en favor de su ideal "italianista". Son conocidos sus esfuerzos para conseguir la paz entre Génova y Venecia por medio de sus intervenciones personales (Familiarum rerum, XVII1,16) y los encargos oficiales que desempeña (en 1356 va como embajador a la corte del emperador Carlos IV en Praga). A esa épocapertenecen el tratado De remediis y un importante número de sus más comprometidas epístolas.Venecia, más tarde Padua y, finalmente, Arquá tendrán todavía el honor de acoger al poeta. A pesar de su avanzada edad y de los achaques, no deja de llevar a cabo su política italianista. En 1367 recibe la noticia del retorno de Urbano V a Roma, aunque su alegría se ve eclipsada por las presiones que el Colegio ejerce sobre el Papa para hacerle volver a Aviñón. Fruto de estas preocupaciones es la carta a Urbano (Senili, X,1), en la que aparecen, además de sus alabanzas a Italia y su desprecio por el nivel intelectual de Francia (Nullus doctus in GaIlia), un curioso programa reformista. El Papa contesta al poeta ofreciéndole su protección e invitándole a Roma, valorando no sólo la fama de P., sino su visión y su entusiasmo por las cosas de Italia. En 1370 emprende el viaje, pero un síncope lo obliga a suspenderlo en Ferrara, donde permanece varios días entre la vida y la muerte (Senili, X1,17 y X111,1). Vuelve, imposibilitado, a Arqua, donde le llega la noticia de que Urbano V ha decidido regresar a Aviñón. Desde esta ciudad recibe nuevas invitaciones de su amigo Pierre Roger, elegido Papa, a la muerte de Urbano, con el nombre de Gregorio XI. Hace los preparativos, pero la extrema debilidad de su salud le impide llevar a cabo el proyecto. Pero todavía, con motivo de la guerra entre Padua y Venecia, toma parte en las negociaciones de paz, trasladándose a esta ciudad. Aunque su capacidad intelectual se mantiene a pleno rendimiento y sigue escribiendo y corrigiendo su obra, la quebrantada salud apaga poco a poco las energías del poeta. El 18 jul. 1374 le sobreviene un nuevo síncope del que muere poco después de la medianoche; en su entierro recibe los honores y la consideración de cuantos príncipes y amigos había ganado en su dilatada vida de trabajo. Más tarde fue trasladado al monumento, cercano a su querida casa de Arquá, donde reposan sus restos.2. Petrarquismo europeo. La imitación de P. como poeta lírico, sobre todo en su temática amorosa, pervive en Italia, con mayor o menor brillantez, hasta el s. XIX; un momento de gran intensidad se da en el s. XV. Poetas como Serafino Aquilano, Cariteo y Tebaldeo brillan, más que por su luz propia, por el reflejo del tono y el lenguaje del poeta de Arezzo, aunque la profundidad de éste se encuentra difuminada en un puro conceptismo y juegos de palabras y metáforas. La imitación de P. en Francia se da precisamente a través de estos petrarquistas del xv. Maurice Scéve, autor de la Délie, y Philippe Desportes repiten los alambicados conceptos y la musicalidad vacía de sentido del Aquilano. Clément Marot (v.) introduce el soneto, estrofa que será llevada a sus últimas consecuencias por Du Bellay y Ronsard (v.), aunque en ellos es más evidente el "formalismo" propio de Pietro Bembo (v.). En Inglaterra, el influjo comienza con Surrey y T. Wyatt, a través de los petrarquistas italianos del s. xv, pero los grandes poetas del xvi, Sidney (v.) y Watson, introductores del soneto, reciben su inspiración de los componentes de la Pléyade francesa (v.). Los sonetistas de la época isabelina, Drayton y Constable, purifican una poética que se agotaba en un simple formalismo y preparan el terreno más profundo en el que brillarán, algo más tarde, Edmund Spenser, Shakespeare (v.) y William Drummond. Para su influencia en España, v. PETRARQUISMO.3. Obras. De viris illustribus. Colección de biografías de grandes figuras de la historia de Roma hasta Tito. Hay que destacar la de Escipión el Africano, personaje que simboliza para P. la grandeza de las virtudes de Roma y del que volverá a tratar, con mayor empuje, en el poema Africa. Julio César también sobresale del marco de estas biografías. La obra fue prácticamente ignorada hasta la primera impresión (1476), en traducción italiana, sin duda porque responde al concepto historiográfico medieval que el mismo P. habrá de superar abriendo los nuevos horizontes del humanismo (v.). Aun así, hay que valorar en esta obra el "modernismo" crítico en el uso de materiales y documentos (Tito Livio sobre todo) y la dimensión interna, no simplemente anecdótica o ejemplar, que convierte el libro en la glorificación cultural de la antigua Roma.Africa. Poema épico latino que se aparta de la concepción medieval del género al no estar construido alrededor de un personaje, sino de la idea histórica encarnada en el mismo. Escipión, a pesar de las dimensiones humanas que lo retratan, es el símbolo de la lucha entre la civilización occidental que representa Roma y la barbarie "extralatina" de los pueblos orientales. O, ahondando en la realidad contemporánea de P., el poema simboliza la idea de una Roma destinada, providencial e históricamente, a ser cabeza resucitada de la grandeza de una raza y una civilización. Entrelazada con el argumento directo de la obra (la II Guerra púnica) se encuentra la historia de Roma hasta la época de P. A pesar del fracaso poético, hay que ver en el Africa el triunfo del humanismo; es una actualización de Tito Livio (v.) y una traslación, a través de los siglos, de las virtudes puramente humanas del paganismo para unirse con las virtudes reveladas del cristianismo.Rerum memorandarum libri. Obra inspirada en los Factorum et dictorum memorabilium libri de Valerio Máximo, de los que toma la división de "hechos de los romanos" y "hechos de los griegos" y a los que añade los recentiores, de gusto medieval. También es medieval el orden, muchas veces forzado, de estos episodios y anécdotas históricos, agrupados en relación con la virtud que intentan ejemplificar. Es humanista, sin embargo, la confrontación de las fuentes y la valoración crítica de las mismas, así como la continua proyección del autor sobre la época que retrata, a la que mira, con sana envidia, desde su estéril y oscuro siglo. Se inicia en esta obra, que también queda incompleta, la exaltación del otium clásico: la laboriosa tranquilidad del sabio.De secreto conflictu curarum suarlim, conocido como el Secretum. El mejor libro, junto con el Canzoniere, para conocer la dolorosa dicotomía interior de P. Sobre el modelo de las Confesiones de S. Agustín, son, efectivamente, las confesiones del poeta. Franciscus (el autor), consciente del camino erróneo que lleva pero sin saber salir de él, es conducido por la Verdad ante Augustinus, que le coloca con toda evidencia y sin un momento de respiro ante su propia imagen humana. Y Franciscus va reconociendo sus defectos en páginas de una sinceridad que muchos críticos consideran más conmovedoras que las de su modelo. El tercer diálogo está dedicado al amor por Laura y a la inagotable sed de gloria que anima a P. Pero ni siquiera el sabio y experimentado obispo de Hipona logra convencerle en estos puntos. Hasta ahora le ha hecho ver que "había" pecado y P., que odia el pecado como cristiano y como intelectual, reconoce sus culpas y se arrepiente; pero entonces trata de hacerle ver que su doble amor "es" pecado. El poeta, aun reconociendo que pueden apartarle de la contemplación del verdadero y eterno Amor, no puede arrancarlos de sí mismo. A pesar de la axiología y la terminología medieval de todo el libro, resalta el análisis psicológico moderno que pone al descubierto, con todas sus fuerzas, esa otra dimensión irrenunciable del hombre que es la vida mortal.De vita solitaria. Una exaltación del otium y la solitudo como refugios en un mundo en que el espíritu se encuentra a sí mismo, en sus auténticas dimensiones, sin presiones exteriores que lo obliguen a una continua adaptación. A pesar de los ejemplos cristianos que acumula en la segunda parte, su concepción de la vida solitaria corresponde a la idea clásica: más que la paz de la conciencia busca la tranquilidad propia del estudio, la lectura y la meditación.De otio religioso. Trata del mismo tema que la obra anterior, pero en su aspecto ascético y religioso. La influencia del De vera religione de S. Agustín es evidente, pero mientras éste elabora una teoría filosófica construida sobre bases religiosas, en P. se ve tan sólo la nostalgia que produce su falta; y un dolor que se mitiga en el hecho mismo de ser expresadoDe remechis utriusque fortunae. En esta obra, que toma su punto de partida del De remedies fortuitoritm de Séneca (v.), vuelve a insistir en la elaboración del concepto del otiutn. Arranca del pensamiento de aa hostilidad de la Naturaleza, con su secuela de miserias comunes a hombres y animales, pero más terribles para los primeros que, por obra del intelecto, son conscientes de ellas. Pensamiento pagano que se tiñe de cristianismo a continuación; por medio de la voluntad, el intelecto puede guiar a la consecución del bien. La obra se divide en dos partes y más de 150 diálogos, entre la Alegría y la Esperanza (placeres presentes o futuros) o entre el Dolor y el Temor (miserias existentes o inminentes). En ambos casos replica la Razón, que demuestra que tanto el placer como el sufrimiento son vanos en un mundo en el que todo es pasajero.Bucolicum carmen, colección de 12 églogas latinas compuestas entre 1347 y 1357. La primera, Parthenias, vuelve a tratar el tema del Otium religioso y de la trangttillitas humanista. Argus está dedicado a la muerte del rey Roberto de Nápoles. Amor pastorius refleja la vida íntima del autor, imaginando su triunfo en el amor como consecuencia de su triunfo como poeta. En Daedalus, el tema es la superioridad de Italia en el terreno cultural. Pietas pastorales es una exaltación de la revolución de Cola di Rienzo. La VI y la VII son dos encendidas sátiras contra la corte de Aviñón. La VIII, Divortium, narra apasionadamente los motivos que le obligaron a abandonar el servicio del card. Colonna. Querulus, Laurea occiderts y Galathea son una descripción de la peste de 1348 y de su dolor por la muerte de Laura. En la última, Conflictatio, motivada pór la Guerra anglofrancesa (1347), vuelve a surgir el antigalicismo del poeta.Epistolae metricae. Colección, en tres libros, de 64 epístolas en metros latinos, en su mayoría escritas antes de 1350. La interioridad psicológica y cultural del poeta resaltan como motivo unitario, aunque el contenido afectivo esté sumamente estilizado por medio de una cuidadosa y detallista elaboración literaria.Epistolario. Más de 600 epístolas en prosa escribió P. dirigidas a diversos destinatarios, en las que recoge acontecimientos, exteriores e interiores de su vida, atraque más que una visión anecdótica hay que buscar en ellas la transformación de estos acontecimientos vitales en materia literaria. a) Familiarunt rertim, en 24 libros, recogen la mayor parte. Tema constante es el fastidio de los tiempos actuales y la añoranza de la edad clásica. Varias están dirigidas a algunos hombres de la Antigüedad (Cicerón, Séneca, Sócrates), amigos con los que conversaba a diario a través de sus lecturas. Otros temas son la aurea mediocritas, la insaciable curiosidad, la soledad, la vanidad de las cosas terrenas y la terrible lucha interior. b) Senil¡. De las mismas características que las Familiares, recoge la producción a partir de 1361. Desde el punto de vista de la materia, hay que reconocer en ellas más espontaneidad y menos "literatura". Se aprecian en ellas, escritas hasta en el último día de su vida, su agilidad intelectual y su desmedido amor por el estudio. c) Sine nomine, constituidos por una colección de 19 epístolas de tema político y de lenguaje incisivo contra acontecimientos de la vida pública, especialmente de la corte de Aviñón.Escritos polémicos. El ambiente histórico que le tocóvivir explica el tono polémico que manifiesta P. en la mayor parte de sus obras. Pero hay un grupo de ellas escritas directamente en defensa de sus ideales patrióticos, políticos o morales. I. Invectivarum contra medicum quendam libre IV, sobre el antiguo tema de la supremacía de las ciencias o las letras. II. De su¡ ipsius el multorum ignorancia, contra la falsa filosofía de las inútiles discusiones de los aristotélicos. III. Invectiva contra quendam Gallum innominatum sed in dignitate positum, defensa de su reputación como literato. IV. Apologia contra cuiusdam Galli anonimi calumnias, apología de su patria, poniendo en juego su extensa erudición.Rerum vulgarium fragmenta, o Canzoniere, colección de poesías italianas. Obra de toda su vida sobre la que vuelve una y otra vez, corrigiendo y añadiendo, comprende en su forma definitiva 366 composiciones (sonetos, canzoni, sextinas, baladas y madrigales). La mayor parte trata de su amor no correspondido por Laura (In vita) y del dolor producido por la muerte de la amada (In morte (lI Madonna Laura). No falta la dialéctica que caracteriza la vida interior de P. y que se resuelve en la segunda parte con la renuncia a las vanidades mundanas. Algunas de las composiciones tienen tema político, inspiradas en su aversión por los invasores de su patria. Por debajo de un aparente stilnovismo (v. STIL Nuovo), se manifiesta un verdadero sentimiento y un intimismo que, desde entonces, caracteriza la poesía lírica de todos los siglos.Trionfi. Obra dividida en seis partes: Amor, Pureza, Muerte, Fama, Tiempo y Eternidad; describe, en tercetos italianos, cómo uno de estos conceptos es derrotado por el que sigue. Puede ser interpretado como una alegoría de la dialéctica petrarquista o como un símbolo de las aspiraciones de toda la humanidad.V. t.: PETRAROUISMO; HUMANISMO II; RENACIMIENTO III; STIL NUOVO.A. CHICLANA CARDONA
BIBL.: Obras generales: L. S. OLSCHKt, Collection pétrarquesque fornzée, possédée et décrite á l’occasion du sixiérne centenaire de Petrarca, "Bibliofilia", VI (1904-05) 19 ss.; 67 ss.; 155 ss.; 331 ss.; M. FoWLER, Catalogue of che Petrarca Collection bequeathed by W. Fiske, Oxford 1916; a partir de 1948 las noticias periódicas de la rev. "Studi petrarcheschi" de Bolonia. Biografías: U. Bosco, Francesco Petrarca, Bar¡ 1961; E. H. WILKINs, Life of Petrarca, Chicago 1961.-Obras: la ed. nacional comprende hasta ahora Africa, ed. N. FEST.A; los 4 vols. de las Familiares, ed. V. Rossi y U. Bosco; Rerum memorandarurn, ed. G. BILLANOVICH, y De vires, ed. G. M.ARTELLOTTI. Las mejores ediciones de algunas de las restantes obras se encuentran en la col. La letteratura italiana. Storia e test¡, VI (Rime, Trionfi e Poesie ¡atine), Milán y Nápoles 1951, y VII (Prole), 1955, que contiene el Secretun: y el De cita solitaria: A. AVENA, 11 "Bucolicum carmen" e i suoi commenti inediti, Padua 1906; G. CONTINI, Rerum vulgariuni fragmenta, París 1949. Sobre la personalidad cultural de P., P. DE NOLHAC, Petrarca et l’humanisme, París 1907; G. MARTELLOTTI, Linee di sviluppo dell’umanesimo petrarchesco, "Studi petrarcheschi", II (1949) 31-80; P. O. KRISTELLER, 11 Petrarca, l’umanesimo e la scolastica, "Lettere italiane" VII (1955) 367-88; T. MOMMSEN, Petrarch’s concept of che Dark Ages, en Medieval and Renaissance Studies, Ithaca 1959.
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